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Como la Raulito

28 de enero de 1975 – Revista Antena N° 2257, Año 43


Marilina se peleó a trompadas

COMO LA RAULITO

Tomó tres días de descanso y recaló en Mar del Plata. Le contó a ANTENA sus trabajos y una anécdota que ahora es graciosa, pero en el momento de ocurrir… Mejor léala


Por: CARLOS BAUDRY
Fotos: ALFREDO CALASCIONE

Está blanca. Blanca como la leche sin café o como un cúmulo o simplemente como una mujer que no ha tomado sol desde hace mucho. Y no es raro: ocurre que Marilina Ross, ocupada en la filmación de La Raulito, no ha tenido tiempo para exponer su cuerpo de adolescente (¿Siempre tendrá ese aspecto de haberse hecho la rabona del Normal?) a los látigos dorados de Apolo-Febo o del Astro Rey, qué sé yo cómo llamarlo para no repetir Sol.

Pero ahora, blanca como la quería Alfonsina, está con una tanga (tratándose de ella es una tanguita) en Mar y Sol, el balneario donde concurren más actrices y actores, comparativamente, que en el resto de la costa atlántica. Y pese a que sólo se ha escapado tres días de la filmación para descansar y ver a sus amigos, pone cara de alegría y atiende a ANTENA. Cerca de ella,. Selva Alemán, Jorge Martínez, Cacho Dupont, Marcelo Marcote, Tincho Zabala y media colonia artística se repantigan en la arena amarilla.


-¿De veras sólo tres días?

-De veras. El martes a primera hora seguiremos con la filmación. Y en poco tiempo la terminamos.

-Dijo el mosquito

-Sí y no. El director es Lautaro Murúa y él manda, pero esta película es uno de los trabajos que más quiero, que más he querido desde siempre. Oíme yo hice “La Raulito” en televisión, hace cuatro años y me fascinó el personaje. Desde entonces quise hacerlo en cine, y ahora que estoy por terminar la película tengo una alegría… No sé cómo explicarte…

-¿Sólo por la película?

-Hablemos de la película. Estoy contenta, además, pero hablemos de la película y de la Raulito.

-Bueno. ¿La ves a la Raulito?

Como los lectores de ANTENA lo saben, a partir del excelente reportaje de Catalina Dlugi (¡Te felicito de nuevo y públicamente, Cata!), la Raulito es un personaje de la vida real, una mujer que a los cinco años se vistió de varón y salió a pelear por la vida. Salió a la calle, a los barrios reos, a las zonas bravas.

-¡Claro que la veo! Es fascinante. La visité el 24 de diciembre y lo hago cuando puedo.

-Pero… ¿por qué te atrae esa criatura, ese personaje marginado?

-No sé si vos conocés el ambiente en que se crió y peleó la Raulito. Su vida en círculos: de la calle al asilo, se escapa; a la cárcel, se escapa; al manicomio, se escapa. Pese a eso, es un ser excepcional. Por eso me interesa.


-¿Y no te trae problemas ser la Raulito, aunque sea en ficción?

-Sí. Hablo como la Raulito, camino como ella. Se me metió debajo de la piel. Pero no como problema. El único problema lo tuve el otro día, en la estación Retiro del ferrocarril: me peleé con un chico.

-¿Cómo?

-Sí. Fijate que yo nunca le di un golpe a nadie. Nunca. Y estábamos filmando con la cámara oculta y vino un mocoso, tendría 14 años, a molestarme. Y me salió de adentro, como si yo hubiera sido la Raulito. Le di una trompada. No estaba en el guión. No era otra cosa que una reacción de la Raulito que tengo dentro mío.

-¿Y el chico?

-¡Callate, que me dio una patada en la cabeza que todavía me duele. Nos agarramos a trompadas y si no vienen Lautaro y algunos del equipo de filmación me da una paliza bárbara!

-Marilina, ¿qué cuándo termines La Raulito?

-Estoy planeando un viaje a España, Panamá y Colombia. Un viaje de trabajo.

-Pero, oíme, como está la cosa en España con los artistas argentinos, te van a sacar a patadas…

-Yo voy como cantante, no como actriz.

-¿Y después?

-Y después volvemos a hablar, ¿qué te parece?

No se lo dijimos, pero nos parece que está blanca, como la leche sin café o como una mujer que hace tiempo que no toma sol. Como la Raulito.


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