/* Profile ----------------------------------------------- */ .profile-img { float: left; margin-top: 0; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 0; padding: 4px; border: 1px solid #6728B2; } .profile-data { margin:0; text-transform:uppercase; letter-spacing:.1em; font: normal normal 83% Verdana, sans-serif; color: #af99dd; font-weight: bold; line-height: 1.6em; } .profile-datablock { margin:.5em 0 .5em; } .profile-textblock { margin: 0.5em 0; line-height: 1.6em; } .profile-link { font: normal normal 83% Verdana, sans-serif; text-transform: uppercase; letter-spacing: .1em; } /* Footer ----------------------------------------------- */ #footer { width:660px; clear:both; margin:0 auto; padding-top:15px; line-height: 1.6em; text-transform:uppercase; letter-spacing:.1em; text-align: center; } -->




De cómo cantar en el furor de la era de la boludez18 de noviembre de 1993 – Página/12 Espectáculos De cómo cantar en el furor de la era de la boludez

18 de noviembre de 1993 – Página/12 Espectáculos

De cómo cantar en el furor de la era de la boludez

Marilina Ross admite que pudo superar un largo paréntesis de inactividad compositiva por un pedido de Alberto Migré y gracias a eso mañana presenta en vivo su nuevo trabajo.

“Este tiempo es frívolo, mecanicista, materialista”, dice Marilina.
Si no hubiese sido por “Esos que dicen amarse” tal vez seguiría callada.

Por: VÍCTOR PINTOS

"Hoy veo la montaña que fui. Aún estoy allí, rodeada del agua que fui. Aún mojo la orilla de la tierra que fui. No se puede retornar a la naturaleza. Somos la naturaleza". Las palabras que fueron escritas por Norma Aleandro suenan bien actuadas por Marilina Ross, en una de las agitadas tardes previas a sus actuaciones de mañana y el sábado en el Ópera, que servirán de presentación formal de De amor y de locuras, su nuevo disco. Ese corto texto y otros que esperan el debut en un guión de dos decenas de páginas, la animación computada que hará magia en escena, las telas de Mireya Baglietto, la escenografía y las luces tantas veces estudiadas, son la compañía que tendrán las canciones que, como luces que parpadean por ahora a lo lejos, ya están anunciando el retorno de esta mujer que alguna vez actriz y que desde hace poco más de una década es definitivamente compositora y cantante.

Será una reaparición, acepta Marilina, porque había pasado casi un año vacía, sin ideas -"me parecía que el canal que te dicta las canciones se había cortado"-, y tuvo que aparecer un empujón -en este caso, un pedido del escritor de telenovelas Alberto Migré- para que volviera a escribir. "Cuando estaba en medio del parate, la llamé a Eladia (Blázquez) para preguntarle si alguna vez le había pasado algo por el estilo. Y me dijo que sí, y que en esos casos lo mejor que te puede pasar, es que tengas que hacer algo a pedido, porque el problema ya no es la hoja en blanco. Y justo apareció lo de Migré". Una canción para un culebrón, "Esos que dicen amarse" disparó el resto. Hoy, superando el pozo de aire, Ross cree que hubo un entuerto interno y también una presión negativa del exterior.

"Me agobiaba la locura. Este tiempo es frívolo, mecanicista, materialista. La era de la boludez está primero en ventas", dispara, y recién un rato después confiesa a Página/12 no haber escuchado nunca el disco de Divididos, y entonces celebra que sea un buen disco. Lo que la detenía externamente, cuenta, lo resumió en "La verdad y la mentira", uno de los temas de su nuevo álbum, en el que concluye: "Me abrazaré a la verdad como un náufrago a un madero, con todo el alma, con todo el cuerpo". Más allá de las circunstancias, redondea más tarde "siempre hay un tiempo para alimentarse y otro para que broten las cosas. No se puede sembrar y recolectar a la vez". Y ahora es tiempo de cosecha.

Marilina fue, durante años y años, "La Nena" de la tele. Incluso cuando hacía mucho que había dejado atrás ese papel de hija de Osvaldo Miranda y a nadie le ocultaba su adultez. Pero hoy, con arrugas en su rostro que la ponen en paz con el calendario, y calzando anteojos de leer, parece la abuela de "La Nena". Lo que no ha variado es la sonrisa. La que, por ejemplo, se despierta cuando habla del amor. "El espectáculo está basado en el amor, durante su transcurso me pregunto qué es el amor. Así voy por mis canciones, y paso por Violeta Parra y hasta por Discépolo". Hasta los jovencísimos músicos de su banda, desliza, tendrán la oportunidad de opinar sobre el amor en el Ópera, versionando el archidifundido "El amor es más fuerte" de Tango Feroz. Por otro lado, más allá del romanticismo y ajustándose al título de su disco, la locura estará rondando. Y tal como al final del LP, aparecerá con "Balada para un loco" que está por cumplir un cuarto de siglo. "Una vez, en el '78, en una clase del Actor's Studio de Strasberg, en Los Ángeles, nos pidieron un texto que tuviera olores, colores, sensaciones. Y yo me acordé de la balada. ¡Eso era justamente lo que me pedían! Ahora se me ocurrió grabarla. Desde el día que la estrené en vivo, nunca dejaron de pedírmela". En estas cuestiones, que son las canciones, el arte, los desafíos y la ternura, demuestra estar cómoda. Luego, cuando la política invade la mesa de la charla, Marilina pone cara de fastidio, dice que hay cosas que dan vergüenza, y se refugia pensando en que está próximo el nacimiento de un nuevo ser humano. “Ahí está mi esperanza”, dice, y recién ahí vuelve a sonreír.


Fernando de Rosario aportó esta nota.18 de noviembre de 1993 – Página/12 Espectáculos

De cómo cantar en el furor de la era de la boludez

Marilina Ross admite que pudo superar un largo paréntesis de inactividad compositiva por un pedido de Alberto Migré y gracias a eso mañana presenta en vivo su nuevo trabajo.

“Este tiempo es frívolo, mecanicista, materialista”, dice Marilina.
Si no hubiese sido por “Esos que dicen amarse” tal vez seguiría callada.

Por: VÍCTOR PINTOS

"Hoy veo la montaña que fui. Aún estoy allí, rodeada del agua que fui. Aún mojo la orilla de la tierra que fui. No se puede retornar a la naturaleza. Somos la naturaleza". Las palabras que fueron escritas por Norma Aleandro suenan bien actuadas por Marilina Ross, en una de las agitadas tardes previas a sus actuaciones de mañana y el sábado en el Ópera, que servirán de presentación formal de De amor y de locuras, su nuevo disco. Ese corto texto y otros que esperan el debut en un guión de dos decenas de páginas, la animación computada que hará magia en escena, las telas de Mireya Baglietto, la escenografía y las luces tantas veces estudiadas, son la compañía que tendrán las canciones que, como luces que parpadean por ahora a lo lejos, ya están anunciando el retorno de esta mujer que alguna vez actriz y que desde hace poco más de una década es definitivamente compositora y cantante.

Será una reaparición, acepta Marilina, porque había pasado casi un año vacía, sin ideas -"me parecía que el canal que te dicta las canciones se había cortado"-, y tuvo que aparecer un empujón -en este caso, un pedido del escritor de telenovelas Alberto Migré- para que volviera a escribir. "Cuando estaba en medio del parate, la llamé a Eladia (Blázquez) para preguntarle si alguna vez le había pasado algo por el estilo. Y me dijo que sí, y que en esos casos lo mejor que te puede pasar, es que tengas que hacer algo a pedido, porque el problema ya no es la hoja en blanco. Y justo apareció lo de Migré". Una canción para un culebrón, "Esos que dicen amarse" disparó el resto. Hoy, superando el pozo de aire, Ross cree que hubo un entuerto interno y también una presión negativa del exterior.

"Me agobiaba la locura. Este tiempo es frívolo, mecanicista, materialista. La era de la boludez está primero en ventas", dispara, y recién un rato después confiesa a Página/12 no haber escuchado nunca el disco de Divididos, y entonces celebra que sea un buen disco. Lo que la detenía externamente, cuenta, lo resumió en "La verdad y la mentira", uno de los temas de su nuevo álbum, en el que concluye: "Me abrazaré a la verdad como un náufrago a un madero, con todo el alma, con todo el cuerpo". Más allá de las circunstancias, redondea más tarde "siempre hay un tiempo para alimentarse y otro para que broten las cosas. No se puede sembrar y recolectar a la vez". Y ahora es tiempo de cosecha.

Marilina fue, durante años y años, "La Nena" de la tele. Incluso cuando hacía mucho que había dejado atrás ese papel de hija de Osvaldo Miranda y a nadie le ocultaba su adultez. Pero hoy, con arrugas en su rostro que la ponen en paz con el calendario, y calzando anteojos de leer, parece la abuela de "La Nena". Lo que no ha variado es la sonrisa. La que, por ejemplo, se despierta cuando habla del amor. "El espectáculo está basado en el amor, durante su transcurso me pregunto qué es el amor. Así voy por mis canciones, y paso por Violeta Parra y hasta por Discépolo". Hasta los jovencísimos músicos de su banda, desliza, tendrán la oportunidad de opinar sobre el amor en el Ópera, versionando el archidifundido "El amor es más fuerte" de Tango Feroz. Por otro lado, más allá del romanticismo y ajustándose al título de su disco, la locura estará rondando. Y tal como al final del LP, aparecerá con "Balada para un loco" que está por cumplir un cuarto de siglo. "Una vez, en el '78, en una clase del Actor's Studio de Strasberg, en Los Ángeles, nos pidieron un texto que tuviera olores, colores, sensaciones. Y yo me acordé de la balada. ¡Eso era justamente lo que me pedían! Ahora se me ocurrió grabarla. Desde el día que la estrené en vivo, nunca dejaron de pedírmela". En estas cuestiones, que son las canciones, el arte, los desafíos y la ternura, demuestra estar cómoda. Luego, cuando la política invade la mesa de la charla, Marilina pone cara de fastidio, dice que hay cosas que dan vergüenza, y se refugia pensando en que está próximo el nacimiento de un nuevo ser humano. “Ahí está mi esperanza”, dice, y recién ahí vuelve a sonreír.


Fernando de Rosario aportó esta nota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario