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Sé que el país está lleno de gente solidaria

1998 – Página 12

MARILINA ROSS VUELVE A LA TELE PROTAGONIZANDO UN ESPECIAL DE ALEJANDRO DORIA

"Sé que el país está lleno de gente solidaria"

La cantante, que no trabajaba como actriz desde hace 23 años, explica por qué la sedujo el personaje que hace en "Comunico milagros".

Marilina Ross y el director Alejandro Doria durante un alto del rodaje del especial "Comunico milagros". El realizador filmó un texto de Juan Carlos Gené sobre la solidaridad de los de abajo, los postergados.

"Este es un programa de esos extraordinarios para la televisión de hoy en Argentina", dice, convencida, Marilina Ross. Su papel la tiene eufórica. Se trata de "un personaje que podría ser definido a partir de una reflexión de Chesterton, que dice que el periodismo, en general, tiene la falencia de que importa más la noticia de un hombre que se cae de un andamio y muere, que el milagro de que permanezca arriba de ese andamio diez horas diarias". Durante la charla con Página/12, la cantante y actriz insiste en afirmar que la actualidad de esa cuestión, incluida en Comunico Milagros -la primera de las historias unitarias dirigidas por Alejandro Doria para Canal 13- la convenció de retornar a la actuación. Basado en una obra de Juan Carlos Gené, el primero de los especiales realizados por el director se verá el lunes a las 22. En fechas aún no designadas, el ciclo continuará con Los pulpos -historia de un amor desesperado, con Arturo Puig y Leticia Brédice- basada en una novela de Marcelo Peyret-, y Los abismos del amor, una adaptación del relato "El campo de los olivos", de Guy de Maupassant.

Ross llevaba 23 años sin trabajar en televisión, el medio que la hizo famosa en los ´60, cuando era una adolescente e interpretaba "La nena". Estaba aún muy lejos de la carrera de cantante que iniciaría antes de su exilio, luego del golpe militar en 1976. Antes de eso, dirigida por el fallecido Lautaro Murúa, tuvo su papel consagratorio en el cine: "La Raulito", personaje con el que aún suele identificarla una porción del público.

"Así haga una comedia, personalmente me preocupa mucho contar algo, no filmar porque sí", apunta en un alto de la grabación Doria, quien, acaso por eso no ha vuelto a dirigir cine desde Cien veces no debo, de 1990. "Hace unos quince años que no me interesa trabajar si no cuento algo, si no me comunico con la gente estableciendo un diálogo, sacando algún tema que preocupe a la humanidad. El personaje de Marilina es una mujer que empieza a luchar para que se conozcan los pequeños hechos nobles, que no suelen ser noticia pero enaltecen al ser humano". La cantante y actriz, por su parte, relata que "era más o menos la decimoctava vez que Alejandro me llamaba, pero ahora me convenció básicamente por la historia, pero también porque sentí que como cantautora se había se cerrado un ciclo". Esta es una síntesis del diálogo de Ross con Página/12

Momento: "Uno de los conflictos argentinos es que creemos que la realidad es lo que sale en televisión o en los medios. Y eso es sólo una parte".

- ¿Le produjo inseguridades volver a la televisión como actriz, o para usted es una experiencia incorporada?

- En realidad... tuve miedo el primer día, no sabía si me iba a acordar de la letra. Pero todo surgió después con tal fluidez y tal grado de placer que se me fue pasando. En esta profesión no todo es placentero, son pocos los momentos mágicos como los que terminaron en el éxito de La Raulito. Una pone parte y el resto viene de arriba, y eso está pasando con este programa.

- ¿La historia la convenció por sus lazos con la realidad diaria de Argentina?

- Sí, desde luego, pero hace hincapié en lo que se transmite, en lo que se supone que la gente cree que es la realidad. Y éste es el conflicto que estamos viviendo últimamente, que creemos que la realidad es sólo lo que salen en la televisión o en los medios. Y eso es sólo una parte. El personaje que hago yo, que vive en una casa tomada, es de condición humilde, con siete hijos, cree que el tener hijos es un valor en sí mismo.

- ¿En qué sentido?

- En el de dar vida, el hecho más creativo que un ser humano puede poseer. En este mundo materialista todo pasa por el tener, no por el ser. Creo que eso está perdido de vista. Mi personaje, a pesar de que se muere el marido, le dice a uno de sus hijos que si no fuera porque el marido se fue le daría un hermanito más, a pesar de que ellos no tienen ni para comer, pero ése es el sentido de la vida. Aquí se muestra la maravillosa solidaridad que el ser humano posee, un valor de los mejores que podemos tener. Los dos hijos más pequeños de este personaje se los crió una vecina que a duras penas tiene para comer ella. Sin embargo van arreglándose, y yo creo que eso es mucho más digno que el control de la natalidad. Es una muestra de lo que está pasando, que no sale habitualmente en los medios: solamente un diario argentino hizo una encuesta del grado de solidaridad que tiene el pueblo argentino, que es altísimo. El treinta por ciento de la población hace cosas por los demás, ya sea entregar dinero, realizar festivales o llevar el paquetito para los que sufren las inundaciones. Es muy fuera de serie, y de eso habla el programa. Yo sé que el país está lleno de gente solidaria, que nunca saldrá en los diarios.

- ¿No cree que todos esos actos de buena voluntad pueden ser mal utilizados, como los chocolates que se enviaban a Malvinas y luego aparecieron en los kioscos?

- No, cuidado con eso, no es que no sirve nada. La solidaridad sirve porque en este mundo en que están mal preciados los valores, ése es un valor en sí mismo. Desde luego que habrá mala gente, que lo pagará en su momento, pero el hecho se realiza igual. A mí me encandila ver a las personas que están dándoles a aquellos que están en peor situación, personas que aunque a gatas llegan a fin de mes, lo poco que tienen lo comparten. Para mí, la solidaridad de la gente con los que menos tienen en cierto modo paga por los imbéciles que se quedaron con el chocolate que iba a Malvinas en 1982.


Fernando de Rosario compartió esta nota y Silvina la tipeó.

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