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y mi padre sigue haciendose presente...





VI) EL MAGO PREOCUPADO PORQUE MARIA YA NO ERA UNA NENA


El espectáculo fue increíble. Era el último de la serie que había presentado en Atlanta. María, en la mitad del recital, hace una pausa y se sienta en una banqueta (que si mal no recuerdo era de acrílico, como semitransparente) en medio del escenario y relata… “Y todo iba perfecto hasta que un día me dijo que se iba a encontrar con su ex. Y yo dije… con su ex??? Pero si se habían encontrado la noche anterior… pero bueno… pensé… tendrán que hablar lo suyo, arreglar sus cosas… (pausa). Se fue (pausa). A las 2 de la mañana, ya me había comido todo lo que había en la heladera y todas la uñas… y me comía los nervios. A las 3, fui al baño y pensé en tomarme todo un frasco de pastillas, todo, enterito!, pero después pensé: ¿y si no me hacen nada? y encima quedo media perdida? Entonces, desistí.... A las 4 de la mañana, fui al balcón y decidí tirarme…. pero era un primer piso, y ni siquiera a la calle! Y pensé: y si me quiebro toda, y no me hago nada y si además… me rompo los brazos y después ni siquiera puedo tocar más la guitarra?... (y aclaró) ¡porque aunque no se note, yo toco la guitarra!... No, definitivamente no es buena idea, y me quedé… hasta que a las 5 de la mañana, no tuve más remedio… agarré mi guitarra y compuse esta canción”:… tomó la guitarra que estaba a su lado y sonó: Vuelve siempre una pregunta… que no puedo contestar… si el amor no es egoísta… por qué la fidelidad?... Porque te amo quiero que seas feliz, porque te amo, conmigo o sin mi…

Después, el escenario se llenó de efectos matrix (para aquella época!) estallidos, fuegos artificiales y María subió a un columpio en el que empezó a elevarse muy alto, cuando empezaban a salir fueguitos artificiales por los costados de la barra sobre la que ella estaba sentada, además con el micrófono en la mano… y se hamacaba (allá arriba) de un lado al otro del escenario mientras cantaba “el hacedor”… Después, por supuesto, cerró el espectáculo con “la cigarra”. Yo estuve toda la noche, inmóvil, justo debajo de ella. El Mago regresó a mi lado antes que yo me diera cuenta que el recital ya había terminado. No entiendo cómo hizo para encontrarme tan rápido entre el caos de la desconcentración de gente…. Mientras íbamos para el camarín de María, noté su preocupación… y le dije: pasa algo Enrique? Y me responde: -si, si! claro que pasa! estoy preocupado! es que María no puede estar haciendo esas acrobacias en el escenario! Tiene 40 años! Algún día se va a caer de ahí!!!- yo solo sonreí, y le dije: tranquilo Enrique, ella sabe lo que hace! Y lo tiene bien ensayado! Es la parte más bella del recital!... pero él insistió: -pero tiene 40 años! Ya no es una nena!!!- moviendo la cabeza de un lado al otro… Era un verdadero papá preocupado por las bellas locuras de su hija… Y disfruté de su amor hacia María. La estaba cuidando con el amor más puro y refunfuñón de un papá preocupado.

Llegamos al camarín, María estaba con su rostro muy cansado, así que le di el cuadrito y nos sacamos rápidamente una foto los tres.


El mago me dijo: -Ahora quiero invitarte, vamos a festejar con María y unos primos, y vienes con nosotros!, Le dije que le agradecía muchísimo, pero que regresaba a descansar porque era demasiado tarde para mí. En realidad, yo aún no había logrado vencer la timidez en esa época, y entendía que la reunión era muy íntima, a pesar que el Mago insistió varias veces. Me acompaño a la puerta, esperó que subiera a un taxi y me dijo: mañana a las 5 te espero en un bar que se llama “Café”, frente al jardín Botánico de Palermo… nos vamos a tomar un rico vino tinto y te contaré por qué María no encontró el chocolate en el Monte Cascarón. Cerró la puerta del taxi y su sonrisa me acompañó todo el camino… flotando en el aire…








(continuará…)

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