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Si hay desnudeces " Primero yo " decían aquellos censores


Junto a Alberto de Mendoza, en la escena cuestionada

Sin duda que si en nuestros días se produjeran situaciones similares, habría que habilitar un juzgado especial para que comparecieran los "acusados". Bromas al margen, la censura era una "presencia" más en el cine de los 60 y lo que comentábamos del juzgado viene a cuento por la situación que debió atravesar en mayo de 1964 Marilina Ross, quien fue citada por la Justicia para explicar su desnudez en una película de Fernando Ayala que se llamó "Primero yo", y desató fogosa polémica. Marilina, entonces una "estrellita" en pleno ascenso, protagonizaba en la cinta varias escenas audaces, pero había específicamente una que el agente fiscal en lo Criminal y Correccional, doctor Guillermo de la Riestra, consideró "delito contra la honestidad", radicándose inmediatamente la presentación judicial correspondiente.

Fue así como De la Riestra puso la causa en manos del juez de Instrucción Jorge Moras Mont, a través de la secretaría de Alfredo Battaglia, desde donde se citó a Marilina para "prestar declaración y ser identificada".

Marilina Ross encendió una fogosa polémica por su actuación.

Claro, hay que retroceder hasta aquellos días para analizar la seriedad que revestía un caso que hoy sería sin duda un tema para las tiras cómicas, o a lo sumo para apostillas del mundo del espectáculo. Sin embargo, en mayo del 64 el asunto no era broma y Marilina debió presentarse en Tribunales, prestando declaración por espacio de dos horas y media.

La circunstancia de que justamente "Primero yo" estuviera en esos mismos días compitiendo en representación del cine argentino en Cannes, hizo que Fernando Ayala no pudiera estar con Marilina en Tribunales. "Yo habría estado más segura si él hubiera estado aquí" comentó la actriz cuando debió atender a los periodistas que la aguardaban a la salida del Palacio de Justicia, pero sin magnificar las cosas concluyó en que su labor "había sido lo bastante seria como para que se la enjuicie".

La causa nunca llegó a mayores, por supuesto, pero dejó en claro algo que era tan invisible como real: La censura era una parte más del cine de esos años.


Fuente: Crónica


Danny de Toronto, Canadá compartió esta nota. Muchas Gracias!

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