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Destape interior

1985 - Revista Siete días

Marilina Ross y su grupo musical se desnudaron en una playa marplatense, cantaron y hablaron de la libertad.

Destape interior


Por: JORGE CAPSISKI
Fotografías: ANTONIO CAPRIA – ALFREDO CALASCIONE

Nos enseñaron a taparnos... y deliberadamente, nos mutilaron el cuerpo. Por eso también nos enseñaron a hacer el amor con culpa... y a gozar con culpa. Fijate vos, no sólo nos obligaron a 'tapar' el cuerpo sino todas sus manifestaciones más espontáneas como el beso, el abrazo, la 'franela'. Y todas esas cosas que hacíamos libremente cuando niños. Pareciera que la gente no se puede comunicar a través del tacto si no tiene un contrato matrimonial."

Estaban desnudos en las rocas de Punta Iglesias y de improviso alguna ola estallaba con todo narcisismo, como si se empeñara en aparecer en las fotografías. Y entonces los sacudía con una ducha helada. Acaso corresponda aclarar que la idea partió de la propia Marilina Ross, cierto atardecer, hace más de un año. Cuando aún no disfrutábamos del topless, ni del colaless, ni ninguna otra suerte de destape. Esto de producir una nota donde todos aparecieran desnudos como náufragos. O como gladiadores que intentan recuperar el paraíso... hoy parece un atrevimiento menor. Por eso ésta no es una nota de destape. No se confunda. Es una nota de homenaje. Una retribución al cuerpo. Una de las tantas maneras de glorificar la libertad.

Una suerte de uniformados de celeste se acercó a nosotros. Por insólito que resulte, lucían una placa metálica que decía "Policía turística". Marilina alertó todos sus sistemas defensivos. Pero ninguno de ellos puso ninguna objeción. Los policías se limitaron a espiar y a pedirle un autógrafo.


-Ahora estoy muy ocupada- respondió con inusual dureza. Y después dijo entre dientes: ¡"Policía turística"... qué ironía! Seguramente algún día -si les dan la orden- van a ser los encargados de decirles a las chicas atrevidas que se tapen la cola.

Los "cholulos" alistaron sus cámaras cuando Laura Hatton se quitó la última prenda y se dispuso a cubrirse con la flauta traversa.

-Fijate que cuando la represión es exterior... cuando está puesta afuera, es más fácil de reconocer y más fácil de combatir.

Por eso te estaba hablando de la represión interior. Que es aquella que nos inculcaron. Una vez estuve en una playa nudista y no sabés cuántos obstáculos tuve que vencer para poder desnudarme. Ahí me di cuenta hasta dónde llegaba mi propia represión. Y mis propias dificultades para asumir mi cuerpo... y todo lo que él significaba. Lo terrible es que permaneciendo vestida llamaba muchísimo más la atención. Por eso me quité la ropa. Recuerdo que el primer día estuve pendiente de todo lo que veía a mi alrededor. Al segundo día ya todo me tenía sin cuidado y no me llamaba la atención. Pero todavía no podía acercarme a la gente. Y el tercer día me puse a charlar con un señor alemán (a quien no comprendía en absoluto) que estaba rodeado por sus hijos... muy interesados observando granitos de arena con un pequeño microscopio.

Nos pasamos tres horas charlando uno junto al otro. Y a pesar de que no compartíamos el mismo idioma, creo que nos entendimos muy bien. Cuando estamos tapados nuestra inquietud es imaginar lo que hay detrás o debajo de la ropa. Y cuando esa muralla o esa barrera no está... es un obstáculo menos que hay que vencer. Entonces se llegaa una comunicación más rápida. Con menos subterfugios y menos hipocresías.

Aquí fue cuando tuvimos ganas de pedirle que dejara la guitarra sobre las rocas. Y que el flautista arrojara su flauta al mar. Pero -obviamente- una cosa es hablar de la libertad corporal y otra muy distinta servir de entretenimiento visual a los curiosos. Esos que con su sonrisa sólo estaban exhibiendo su propia represión. Y su falta de permiso.

"Creo que el primer escollo que tenemos que superar para poder comunicarnos profundamente con el otro es nuestro propio cuerpo. Es apenas una cáscara. Pero aquí le dan tanta importancia y tanta trascendencia, que ni bien asoma un pecho ya hay un censor aficionado que está hablando de pornografía. Por eso me encantó que John Lennon y Yoko Ono recibieran al periodismo trivial, desnudos y en una cama. Y que fueran los propios fotógrafos los que les pidieran que se taparan con una sábana. Fijate. Pasó tan poco tiempo y la generación actual desconoce quiénes fueron los pioneros de esa libertad que hoy disfrutan.

Me tiene bastante cansada esa suerte de juicio moral que se tiene constantemente contra el otro. Fijate qué curioso país el nuestro... que cuando los juicios se tienen que hacer... por una verdadera razón de justicia y dignidad, no se hacen. O se hacen pero no llega nunca la sentencia y no se castiga a los culpables. En cambio se vive enjuiciando permanentemente a los demás. Todo el mundo está pendiente de lo que hacés y con quién lo hacés. Y viven pendientes del otro, para descalificarlo. Les importa con quién salís o con quién entrás, con quién estás peleado o con quién te acostás.


Marilina Ross y su punto de vista sobre la moral, el pudor y la libertad física.


Estuve perdida

Entonces recordamos a aquella mujer diminuta que trepaba al escenario de un pub, después de dolorosos años de exilio. Y simplemente decía:

"Buenas noches. Estoy de nuevo aquí. Hace mucho tiempo que no nos veíamos. Es que estuve perdida."

Ahora su rostro se ensombreció con todas las sombras de la tarde. Y su cuerpo desnudo tomó ese tono naranja de todos los crepúsculos.

Muchas veces me preguntaron: ¿por qué estás prohibida?, y yo podría haber encontrado argumentos. Poniéndome en el sitio de quienes me prohibían. Pero ése era un espacio que yo nunca quería pisar. Ni siquiera en esos dos minutos en que se responde a una pregunta. Por eso prefiero decir que no lo entiendo. Nunca lo entendí. Aún repito que no sé. Que nunca supe por qué estuve prohibida. Y a esta altura ya ni quiero saberlo. Acaso fuera "portadora de ideas". Por eso en ningún país debería ser delito. Por eso nunca quise ponerme en la piel de un censor. Ni siquiera para averiguar cómo pensaba.

Entonces los fotógrafos reclamaron las dos últimas tomas. Los músicos dejaron sus toallas y de improviso el flautista renunció a esos inauditos malabarismos que hacía para cubrirse. Aquí remarcamos el desfasaje que existía entre la imagen y nuestra conversación. En esos minutos Marilina había desnudado su componente militante. Ese que no se puede ocultar detrás de una guitarra.

No era John Lennon ni Yoko Ono. Pero nos estaba diciendo su discurso desde un desnudo total. Y con casi doscientos turistas coloridos pendientes de sus gestos. Sin embargo, no había discordancia. Bastó escuchar lo que nos dijo sonriendo... unos minutos después.


La libertad no la otorga nadie. Te la tenés que ganar. Y eso se aprende desde adentro. La dependencia está mucho más allá de nuestras ropas y nuestras diferencias sociales. De que adoptemos o no una moda. En este país hubo dependientes y sometidos tanto en Puente Alsina y Barracas como en Barrio Norte. Porque nosotros (la Argentina) somos un país dependiente. Y no sólo a nivel económico. Nuestros "dueños" no nos van a permitir que nos independicemos. Primero tendría que caerse ese Gran Imperio que está allá en el norte... para que nos dejen asomar la nariz. Por eso el único recurso que nos queda es no pedir permiso a nadie y ganarnos nuestra propia libertad. Yo pude vencer el resentimiento... pero no pude vencer mis miedos. Los miedos los sigo venciendo porque cada vez tienen una careta distinta.

Hizo sonar la guitarra y el baterista marcó el ritmo. De pronto advertimos que aún a riesgo de llamar la atención de todo Mar del Plata, el desafío iba a tener un tono musical.

"Vamos a desenterrar los vivos y a los muertos -cantó-, a desentrañar los lechos de los ríos y del mar... para que salgan a flote los restos de la verdad. Vamos a quitar la telaraña que tejió nuestra memoria. Si negamos lo pasado repetiremos la historia.

"A levantar si es preciso el obelisco y su plaza. Para que salga a la luz del sol lo que ocurrió en estas playas. Vamos a empezar a renacer del peor de los infiernos. Busquemos los brazos amigos en el sur del hemisferio. O logramos entre todos que la Patria Grande remonte, o seremos una estrella más en la bandera del norte."

Hasta aquí la letra que apuntamos. Por supuesto, cantada era otra cosa. Tenía la emoción y los acentos. Y el temblor de frío de esos cuerpos desnudos. Entonces recordamos que Marilina no había querido definirse.

Nada de lo mío está fijo o estacionario -nos dijo-. Odio las definiciones. Porque definirme sería como morirme. Como dejar algo de mi estacionado. Y yo estoy en permanente movimiento. Estoy viva y todo lo que pueda decirte hoy... lo puedo cambiar mañana. Dar una respuesta, pronunciarse... es una manera de estatizar la mejor parte de uno mismo.

En todo caso mi definición aproximada sería decirte que estoy, que vivo permanentemente en búsqueda.


La presente nota fue compartida por Xil.

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