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Diálogo con la nueva Marilina

25 de octubre de 1978 – Revista “La semana”, Año II, N° 104.

REPORTAJE EN MADRID

LA NUEVA MARILINA ROSS


EN MADRID, DOS AÑOS DESPUÉS

DIÁLOGO CON LA NUEVA MARILINA

VIVE Y TRABAJA EN ESPAÑA. FILMO CINCO PELICULAS. NO PIENSA VOLVER. PERO LE GUSTARÍA. UN DIÁLOGO A FONDO. POR QUÉ SE FUE. LA POLÍTICA. LOS PROYECTOS. EL PAÍS.


Por: EDUARDO MARTOLIO (Desde Madrid)

Primero fue actriz. Claro, antes había sido piba. De esas pibas que miran los atardeceres.
Después fue mujer.
Porque la vocación llegó antes que la pareja.
El teatro. El cine. La televisión.
El matrimonio que ya no es.
También cantó.
Compuso y cantó.
Y después vino lo otro. Lo que no perdonó éxito ni críticas.
Vino la política.
Y Marilina Ross se sintió medio empujada, medio entusiasmada, con ganas de andar sobre los carriles de la novedad.
Un día hizo declaraciones. Otro se definió. Ella quería ser peronista.
A las mujeres les gusta la moda.
Por todo eso, esta charla, que con otra historia reciente en las espaldas, hubiésemos tenido en Plaza Francia de Buenos Aires, hoy la sostenemos aquí, en Plaza España de Madrid.
Desde hace dos años, exactamente, Marilina Ross, a quien usted conoce y recuerda " con pelos y señales", vive aquí en la capital de España.
Y no tiene problemas en volver a hablar. En volver a definirse. Aunque ahora diga cosas diferentes. Y se defina de otro modo.
Sigue siendo actriz, mujer, haciendo cine y cantando.
Escuchémosla.


Marilina, con y sin guitarra: "La palabra ya nos confunde más de lo que nos aclara".

- Marilina, ¿por qué te fuiste de Argentina?

- Mirá, se juntaron dos cosas. Una que empecé a notar que no me permitían salir en televisión. Y otra que no se pasaba mi nombre ni siquiera por radio. Lo que me dolió muchísimo... bueno, porque yo le debo todo a la Argentina. Soy argentina. Y que de repente se interrumpiera esa conexión que me tenía tan orgullosa, que era que mi trabajo, trascendiera las fronteras, que yo representara artísticamente a mi país, me dolió mucho.

- No ignorarás que en ese momento hubo mucha confusión. Nadie sabía quién era quién. Y la mayoría de la gente no fue "acusada", sino que ella misma se sintió comprometida. Mucha, sin estarlo realmente. ¿No te habrá sucedido eso a vos? Porque fijate que para salir del país no tuviste ningún problema...

- No desde luego que no tuve problemas, pero... no sé, como estas cosas nunca son claras... Pero, mirá: me estaban por hacer un reportaje para televisión y al rato llamaban para decirme que se había roto el orticón; había apalabrado otro programa para TV y a los pocos días me dijeron que no, en fin, que casualmente ese programa no se iba a hacer, y así. Podían ser casualidades, pero cuando se juntaron veinte de "esas casualidades" el panorama para mí fue claro. Tenía que irme.

- ¿Pero a vos nadie te echó del país?

- Ni mucho menos. Yo estuve haciendo teatro, con "El gran soñador", hasta el día antes de venirme, que me vine aquí a España con contrato para filmar dos películas, de las cuales filmé -en ese momento- una sola.

- Cuando vos te viniste, ¿lo hiciste con la idea de quedarte definitivamente o de filmar esas dos películas y volver?

- Yo vine con pasaje de ida y vuelta, que es más. Pero luego no me dejaron ir, me dieron trabajo tras trabajo y empalmé. (piensa)... cinco películas, una detrás de la otra. Y se me venció el pasaje y tuve que canjearlo. Pero mi idea era volver lo antes posible. ¡Si tengo en Buenos Aires toda mi casa puesta! Y mi idea es volver, desde luego. Pero aquí hay que ver que me den un poco de respiro... (ríe como una nena que metió los dedos en el frasco de dulce de leche), y que allá no tenga problemas de trabajo.

- Después volveremos al trabajo, pero ahora me importa que definas tu "pasado político". Hasta dónde eras peronista, hasta dónde estabas comprometida, desde cuándo arrastrás o arrastrabas tus pensamientos políticos. Y quiero que lo digas vos, porque en esto nunca se termina de saber la verdad.

- Yo nunca hice política. (Ahora está seria). Como cualquier ser humano tengo una postura política, pero muy personal. Nunca actué políticamente. Y no pertenecí jamás a ningún partido, ni siquiera (y lo subraya con todo el énfasis que las tablas le enseñaron a poner para resaltar algo especial) estuve afiliada al partido peronista. Mirá lo que te digo... Sí, claro, desde ya que fui peronista (usó tiempo pasado). Y he hecho declaraciones, en la mesa de Mirtha Legrand por ejemplo, porque en ese momento tenía ganas de decirlo y podía decir lo que era y lo que pensaba. Mi actitud fue pública, eso todo el mundo lo sabe, que es lo que nos sucede a quienes estamos en una vitrina. Esa es la diferencia con la gente de la calle que no puede salir en televisión y decir lo que piensa, hacia dónde adhiere. Pero insisto, política nunca hice. Además no soy política, no sirvo para eso.

- Bueno, no niegues que tenés cierto carisma... (medio en broma, medio en serio).

- No, no (interrumpiéndome), no me interesa. La política no me interesa, que es lo más gracioso de todo esto. No creo en la política.

"Yo nunca hice política. Y no pertenecí jamás a ningún partido".

- Ahora. Pero ayer eras peronista, y eso significaba creer en algo político.

-Pero lo fui porque lo tomé como una última instancia del país, como una posible salida del país.

- Quiero imaginarme que no hiciste público tu sentimiento peronista para conseguir trabajo en ese momento...

- No, hombre. Además no trabajé en nada oficial, no hice absolutamente nada para el peronismo. Nada.

- Dejame que escarbe. ¿Tu familia también era peronista?

- ¡No! (hay que verla reirse). ¡Eran y son todos antiperonistas a muerte! Mirá, mi padre fue antiperonista de toda la vida, aún siendo español de nacimiento, tanto como mi madre también española.

- Ellos viven en Argentina, ¿no?

- Sí, vivieron toda su vida prácticamente en Argentina, y por suerte viven todavía, claro. Y cuando yo empecé a simpatizar con el peronismo, bueno, las charlas que yo tenía con mi padre no las puedo contar... ¡eran!... (y deja que utilicemos la imaginación; y la utilizamos)... Me quería matar. ¡por favor! Pero yo era grande y tenía mi propio pensamiento, y un poco por capricho lo quise defender, y bue, así es que estamos aquí.

Quiero preguntarle por la democrática España de hoy pero antes de escucharme, retoma la charla por donde la empezamos: su ida de la Argentina.

- Me quedó colgando un motivo por los que me vine aquí. Durante un año y medio, "La Raulito", estuvo en cartelera. Fue un éxito. Recaudó más que Tiburón, exhibiéndose las dos en el mismo momento. Y eso es inusual con una película argentina. Bueno, esto significó para mí la apertura de un mercado muy bueno, que no me lo ofrecía ningún otro país. Eso influyó mucho para que yo me quedara en España, y otra cosa que influyó es que fuera hija de españoles. Para la ley hispana soy considerada española, cosa que en todo sentido y laboralmente en particular, me favorece mucho.

- Acabás de decirme que estás muy a gusto en España. Me alegra, pero no puedo dejar de preguntarte si no ves excesos, un mal manejo de la libertad, no por parte de quienes la administran sino de quienes la disfrutan.

- El momento me parece óptimo. Reconozco que existen esos excesos, pero tenés que entender que un pueblo que estuvo muy censurado durante cuarenta años... (mira el cielo buscando una "figura" y la encuentra)... es como una botella de champagne añejada: la destapás y explota. Porque eso estuvo contenido durante mucho tiempo. Y de esa explosión sale de todo, entre ellas muchas cosas con las que no estoy de acuerdo, pero aún así, Suárez y el Rey lo están haciendo muy bien, yo creo que es positivo. Es un proceso, no hay dudas, pero positivo.

- Para vos, entonces, este proceso termina bien...
- No lo sé. Pienso que va bien, lentamente, pero con profundidad. No quiero adivinar el resultado final.

- Olvidemos la España actual y vayamos a la Argentina actual. La Argentina postmundial. ¿Qué imagen tenés, a la distancia, de nuestro país?

- ¡¿Pero por qué dejamos el Mundial aparte, que fue tan maravilloso?! ¡Si me hubieras visto por la gran vía con la bandera argentina, ese día después de ganarle a Holanda, con toda una barra de compatriotas festejando el triunfo!... ¡Qué lindo fue!

- Por supuesto que fue muy lindo, pero el Mundial, dentro de la realidad argentina fue nada más que una anécdota. Un momento especial, pasajero, como toda gran fiesta. Te pregunto sobre la Argentina de hoy, sin mundial, cuando se están recogiendo las botellas vacías y lo que quedó de la torta; porque no podemos pasarnos la vida festejando ¿no?

- Sí, pero es que la alegría que sintió el pueblo argentino es digna de destacarse...

- Sí, y se destacó, pero no te escapes Marilina...

- No, no me escapo, sólo que aquí llegan informaciones muy contradictorias. De todo, y no sabés a quién y a qué creer. Desde luego es muy difícil opinar estando lejos, y como yo pienso que siempre hay intereses detrás de lo que cada uno viene y cuenta, opto por no creerle a nadie. Lo escucho todo, pero no puedo hacer un balance en medio de tantas contradicciones. Y lo que yo pudiese decir pienso que sería falso, que no se ajustaría a la verdad así que no digo nada. Lo diré cuando vuelva, cuando esté allí.

- Macanudo. (pausa). Concretamente ¿te gustaría volver?... Te pregunto si te gustaría volver para trabajar o sólo volver a pasar unos días.

- Te digo, sinceramente, si yo pudiera trabajar volvería ya a la Argentina. No sé, en una película, una coproducción, algo concreto. Pero quiero ir a trabajar en lo mío. Mi objetivo en la vida es hacer de actriz. Es lo que creo que hago mejor en esta vida (y vuelve a sonreír como aquella nena, la de los dedos de la lata de dulce de leche). Sí, yo soy actriz.

Después de esa sonrisa, de un breve silencio y vaya a saber uno qué imagen recorrió la lúcida mente de Marilina, es ella quien vuelve a hablar.

- Claro que volvería, si yo amo a la Argentina... Allá está todo lo mío, mis amigos, mi familia...

"Sí, claro, desde ya que fui peronista y he hecho declaraciones".

Procuro evitar que se ponga nostálgica.

- ¿En qué medida tenés las puertas, laboralmente hablando, abiertas? Es decir, ¿hay trabajo para un actor, para una actriz en Argentina?

- Tengo entendido que se está filmando muy poco, y como a mi me gusta en este momento mucho más el cine, por la posibilidad de trascendencia que tiene, bueno, no sé realmente para qué volvería...

- ¿Y el teatro?

- Hice mucho teatro, toda mi vida. Desde el año 60 hasta el 76 casi, sin parar. Actualmente al teatro yo no le veo mucha posibilidad. Ya no hablo de trascendencia, sino de las cosas que quisiera expresar, y para ello prefiero la imagen cinematográfica.

- Pero en el teatro no se abolieron las palabras, uno puede expresarse.

- Si, pero hay que expresarlo con palabras, y la palabra nos confunde más de lo que nos aclara... Por algo hice "El gran soñador", porque era mudo.

- ¿Renegás, entonces, de la palabra como medio de comunicación?

- La palabra ya no me entusiasma. Creo que hay otros medios, otras formas de comunicación. Y... (con una cara de picardía impropia de cualquier otra mujer de 35 años), me gustaría averiguarlas...

- Pero, me pondré insistente Marilina, ¿por qué renegás de la palabra?

- Porque, como está usada actualmente, la palabra ya no sirve. No sirve desde el momento en que vos la interpretás de una forma, ellos de otra (señalando a la multitud que se desplaza frente a la "torre de Madrid"), y yo de otra. En definitiva, las palabras no expresan lo que alguna vez quisieron expresar, o digámoslo de otro modo; ya no se las entiende como antes. No quieren decir lo que decían cuando fueron escritas. Por eso el teatro no me entusiasma a esta altura de mi vida. Esto dicho a nivel muy personal, ya no me divierte hacer teatro. Creo que ya he dicho todo en teatro. En la medida que no se digan otras cosas, y de otro modo...

- Poneme un ejemplo.

- Aquí se hizo un espectáculo (no tuvo que pensarlo, el ejemplo estaba ahí, a su alcance) de los que a mí me gustaría interpretar en Argentina: "Flowers". Ese es el estilo de teatro que me gustaría hacer... que no es hablado, casualmente.

- Bueno, ¿y por qué no lo llevás a Buenos Aires?

- ¿Como productora? ¡No! Además a "Flowers" sólo lo pueden hacer los ingleses que lo hicieron, es su creación. Yo lo puse como ejemplo.

- Dijiste que ya no te divertía hacer teatro, el teatro convencional al menos...

- Sí, y explico lo que para mí es divertirme. Divertirme es gozar a fondo lo que sea, aún la tristeza. Podría ser un "divertirme" entre comillas.

- ¿En cine lo conseguís?

- Sí.

- ¿En el cine que hiciste aquí?

- Sí, sí, claro.

- ¿Por qué no especificás los trabajos que hiciste aquí, en España?

- Cómo no. La primera película fue "La Parranda" con Gonzalo Suárez, después "La Raulito en libertad", dirigida por Lautaro Murúa, que fue realizada dado el gran exitazo de "La Raulito". Había una gran ansiedad y necesidad de saber más cosas de ella, y la película plantea otra vez, la vida de real de la Raulito, que después de filmarse la primera película fue puesta en libertad, pero estuvo tres meses viviendo en la cárcel porque no sabía adónde ir. Y quisimos mostrar eso, que aún fuera de la cárcel es difícil que ese personaje tenga libertad. Sus opciones de elegir son muy pocas. Su "libertad" también había que ponerla entre comillas. La tercera película fue "Reina Zanahoria", también de Gonzalo Suárez, una comedia muy disparatada. Después hice "Soldados", con Alfonso Ungría, que es un jóven realizador español y que se estrenó en el Festival de San Sebastián, con éxito de críticas y de gente. Y la quinta es "Al servicio de la mujer española", de Jaime de Armiñán, que es el director de "Mi querida señorita" y "Los amores del capitán Brando", que se exhibieron con suceso en Buenos Aires. "Al servicio de la mujer española" fue estrenada también en San Sebastián, y (buscando alguna sonrisa cómplice que le ayude a expulsar el rapto de inmodestia) le cuento que la única escena aplaudida en mitad de una película en todo el festival, fue una de la que suscribe. ¡Ja!, ¿qué tal?

- Sí, ¿qué tal? Felicitaciones.

- No estaba a concurso, por eso nadie esperaba premios ni nada. No hicimos a tiempo para inscribirla, pero igual ese fue un premio muy lindo, el único aplauso en medio de una proyección... Y ahora, en estos momentos estoy trabajando con Jaime de Armiñán precisamente, en un proyecto, en el guión de otra película que en cualquier momento comenzamos a rodar.

- Premio tangible, concreto, ¿recibiste alguno?

- No en San Sebastián que ya te conté. Pero en Córdoba, la Córdoba española, me dieron un premio por "La Raulito en libertad", muy lindo.

- Esto de hablar de trabajo, Marilina, es -transitivamente- bastante agotador, ¿por qué no hablamos de "tu vida sentimental", como decían las antiguas crónicas de las revistas especializadas en espectáculos?

- Humm.

- ¿Estás viviendo sola, ya no te enamorás más, qué pasa contigo?

- ¡Quién dijo eso!

- No, nadie, yo digo cosas sueltas, a lo mejor acierto.

- Yo me sigo enamorando cada vez más, con mayor profundidad según pasan los años.

- ¿Estás empezando a entender el amor?

- Sí (contesta y se le escapa una carcajada que -ridículamente- comparto con inconfesable espontaneidad). Sí, ahora que cumplí 35 años y 20 de profesión, desde el debut en "La enemiga" de Darío Nicodemi, que interpretamos en una parroquia y ya ni recuerdo el lugar...

- Bravo por los 35 que siguen sin notarse, y bravo por los 20 de profesión, pero no te escapes Marilina...

- ¡Venga, venga!

- Con los sentimientos, no me contás nada, te querés ir otra vez a la profesión.

- ¡Ah, sí, pero es que no pienso contar nada! (y otra vez la comedia, la risa y la imitación de aquellos personajes de la vieja farándula).

- Algo tenés que contar, con poco me conformo.

- Lo único que quiero es que sepan quienes me quieren, o a quienes les pueda interesar mi situación sentimental, es que yo estoy muy bien y basta. Con eso se tienen que conformar.

- De acuerdo, pero de tu pasado amoroso, trazá un balance, sacá una conclusión.

- Todo balance que pueda hacer es totalmente satisfactorio, dado que para crecer hay que sufrir, y no hay crecimiento sin sufrimiento, desgraciadamente. Parece que no tenemos otra forma de crecer, y bueno, ya que crecí le estoy muy agradecida a todos los sufrimientos que he tenido, porque además me permiten vivir ahora como estoy viviendo y sentirme bien como me estoy sintiendo. O sea que todo vale, todo tiene un fondo positivo.

- A lo mejor en cuanto al futuro sos más amplia en tus respuestas. Por eso se me ocurre preguntarte. ¿qué esperás de tu vejez, cómo lo ves?

- ¡Yo qué sé! (gestos indescriptibles). No tengo demasiado en cuenta el futuro. Vivo el hoy a full.

- Sí, pero tené cuidado, porque estás muy mona. Con tanto trabajo debés haber guardado mucha "pasta", como dicen aquí, y por allí aparece un "chulo" y te rapta para siempre, te planifica la vejez...

- No, perdé cuidado. No me gustan los "chulos" para nada.

- Marilina, como compatriota tuyo, una cosa que me alegró es que no entraste en el "destape". Que no te mostraste en ninguna tapa, sin ropas, que no desnudaste a La Raulito, por ejemplo, que aquí, con tanto éxito la película, y tanto sensacionalismo los colegas hispanos, hubiese sido sensación.

- Yo no puedo entrar en el destape. Lamentablemente a los 35 ya no se pueden hacer ciertas cosas. Además mi físico no está para eso. Para que se venda una revista de ese tipo, tienen que poner chicas que tengas cosas para mostrar, y que yo no tengo evidentemente.

- Bueno, no es tan así. Vos sabés que todas las mujeres son lindas, para diferentes ojos seguramente, pero todas tienen su atractivo. Y vos, no hay dudas, tenés los tuyos.

- De acuerdo, pero hay una estética que está de moda, y hay que responder a esa estética. Por otra parte mi pudor no me lo permite. Ya en cine cuando tengo que mostrar algo me peleo con el director para que sea lo menos que pueda. Pero sinceramente me da mucho pudor, me da vergüenza y no me gusta mi cuerpo. Tal vez si lo tuviese lindo lo mostraría. Tan moralista como para esconderlo todo no soy, pero ya te digo: no me gusta lo que tengo y no lo muestro.

- Yo creo que es porque tus buenos ahorros no te obligaron a entrar en el "destape". Lo que me parece bien. Y a propósito, ¿en qué gastás ese dinero, esas "pelas"?

- En cosas positivas. Por ejemplo el mes pasado estuve los 30 días en Estados Unidos, haciendo un curso con Lee Strasberg, que me hizo muy bien, un perfeccionamiento que me sirvió muchísimo, estoy muy contenta de haberlo hecho. Bueno, y en ese tipo de cosas es que tiro mi dinero.

- Pero aquí no sólo tenés dinero, también tenés tiempo. ¿En qué lo invertís, cuando no filmás, se entiende?

- Sigo componiendo. No te olvides también que anduve por esa veta.

- Que continuó acá, ¿no?

- Exactamente. Aquí salió el LP "Estados de Animo", que anduvo bastante, pero bastante bien. Y ya como producción independiente grabé otros dos temas y seguiré grabando todos los temas que estoy componiendo hasta completar un nuevo long play y sacarlo a la venta. Si es que me gustan los temas, si no no lo saco. Felizmente, como no vivo de eso, puedo darme el lujito de decirle que no a lo que no me gusta.

Marilina Ross en Madrid. Habló de teatro, cine, televisión, Argentina, el peronismo y ella misma.


- Dentro de lo musical, ¿qué es lo que más te seduce?

- Componer, claro. No me gusta meterme en el mercado del disco, en el manejo de los porcentajes y todas esas cosas. Pero componer sí, me gusta realmente. Por lo general me reúno con mis amigos y les canto las nuevas composiciones, así es como disfruto la música.

- ¿Sólo a los amigos?

- Si querés te puedo decir una letra.

Le digo que sí y le alcanzo la guitarra que está ahí, a mi lado, y que no es ni de Marilina ni mía. Es de unos muchachotes que hoy no fueron a su clase de música y se quedaron bajo el último sol que perezosamente desciende hasta la pintoresca Plaza España.

Marilina la afina. Se vuelve seria. Sonríe. Se vuelve seria otra vez. Y deja que su voz haga el resto, en esta canción
"hecha para los españoles, pero donde el tema son mis padres; y que todavía no tiene título".

Quiero contarles/
que mi padre un día/
dejó sus Asturias/
y su Navia tan queridas/
sus ancestros de vaqueiros/
y mitad de una poesía/
Montó a caballo/
sobre un mar de miedos/
llegó a mi tierra/
y encontró brazos abiertos./
Pero igual, durante un año,/
sin querer lloró.
Pero de pronto/
invadió su vida/
un torbellino/
que le contagió su risa/
le enseñó a cantar/
cantando sus canciones
pamplonicas/
juntos vivieron/
juntos forjaron/
juntos tuvieron tres bebitos/
y ahora tienen cuatro nietos/
para malcriar.
Como mis padres/
yo también un día/
dejé mi tierra/
y una que otra rebeldía.
Y le prometí a mi padre/
terminar yo/
su poesía.
Monté a caballo/
sobre un mar de miedos/
llegué a esta tierra/
y encontré brazos abiertos/
tan queridos/
que hasta pude yo también
llorar.
Tan queridos/
que hasta puedo ahora yo también/
cantar.

- Te puedo asegurar, (le permito un respiro) que es muy bella. Y que en breve se estará difundiendo por radio. Soy quien primero la tiene grabada y no voy a dudar en comercializarla.

- Gracias (lo dice por el elogio, y sonríe por lo de la comercialización). Es la historia de mis padres, él de Navia, ella de Pamplona; y mi propia historia.

- ¿Conocen este tema tus padres?

- Sí, estuvieron aquí en casa, se los canté y lloraron. Lloramos como locos. Estuvimos en sus pueblos natales. Se habían ido cuando tenían 17 años, muy lindo todo, muy emotivo.

- Pero regresaron a la Argentina, ¿o me equivoco?

- Claro. Allá tienen todo. Sus otros hijos, sus nietos, sus hermanos, su casa, están muy bien.

- Viste qué bien se vive en la Argentina...

- Sí, sin dudas. Sé que hay problemas económicos, pero ¿dónde no los hay? Dejo mi país y amplío la pregunta a todo el mundo, ¿dónde no hay problemas? En todos lados. Yo ya no sé adónde va la humanidad.

- ¡Qué "canción" esa!

- Fijate que tengo una letra sobre ese tema, precisamente, "Adónde va la humanidad."

- Ya te estoy escuchando, si los dueños no se llevan la guitarra.

Adónde va la humanidad/
sobre escaleras mecánicas/
propulsadas por el ansia del
poder/
que no puede/
hacer al hombre feliz.
Pero igual va/
sin meditar que no va a
ninguna parte/
a codazos y empujones/
con la bomba de neutrones/
para defender la paz.
¿Qué paz?/
Dame la mano amigo/
Quiero sentir que vivo/
Bajémonos de un salto/
Para viajar por dentro/
para volar en alto/
para crecer en serio/
para vivir/
para morir/
en paz.

- Tiene la dureza que el tema exige. Pero me gustó más la primera.

- Es que ésta, tal vez, sea más pretensiosa y eso es lo feo que tiene. Pero con una música tipo Pink Floyd, bien instrumentada, como en realidad tiene, mejora mucho, ¡eh!

- ¿Dónde componés, habitualmente?

- En Guadalajara, aquí a 30 km, en el campo. No tengo un campo, pero tengo un molino viejo, de olivas, donde hay un rectángulo muy chiquito de tierras, donde plantamos... Es un pueblo de cuarenta habitantes, todos muy viejitos o, sus nietos, pibes. Y aran sus parcelas, o pasan con las cabras delante de la puerta del molino, y hay mucha paz, y hay olor a campo, y se compone muy bien ahí...

- Dijiste "plantamos", lo que significa que no vas sola al viejo molino...

- No, claro que no. (Y aquí no conviene perderse la mirada de Marilina que más o menos dijo: "y qué te suponías bribón").

Pero entre gestos, canciones, miradas, definiciones y estados de ánimo, la tarde se quedó atrás. Al sol, para verlo, habrá que buscarlo mañana. Marilina, bajo la ya artificial iluminación de Plaza España, siguió elogiando a Saura, a la calidez del público argentino, comparando las dos formas de hacer cine que plantean Argentina y Europa (con saldo positivo para nuestro país), comentando su enamoramiento de la recién visitada Disneylandia, la muerte del último director cinematográfico que la dirigió en Argentina, Leopoldo Torre Nilsson, y otros temas tan vagos o concretos como vivir a fondo y conocer el momento del propio viaje a la eternidad. Sin embargo cuando me fui, Marilina Ross se quedó pensando que su problema orgánico que hasta ahora le impidió ser madre, probablemente tenga una solución: el bebé- probeta. Ella lo acepta. Y quizá lo intente.

En fin, son cosas que a veces sólo se hablan en los reportajes.


Muchas Gracias Silvina por arremangarte y colaborar tipeando la nota!!!

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