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Estuve cerca de la muerte

Mayo de 2002 - Revista Caras

MARILINA ROSS, SE RECUPERA DEL INFARTO

"ESTUVE CERCA DE LA MUERTE"

A dos meses de sufrir una afección que casi termina con su vida, la cantante habla del difícil momento que atravesó. Dice que hoy está saliendo de una profunda depresión y que, aunque no le quedaron secuelas, ahora le teme a las emociones fuertes.


Por: VIVIANA ANDÓN

Aunque se reconoce como una gran fumadora, dice que no cree que el cigarrillo haya sido el único causante del deterioro que sufrió su salud y que prácticamente la llevó al borde de la muerte. "Yo diría, más bien, que mi corazón se cansó. Se cansó de tanta emoción, de tanta vida, de tanta cosa", explica con serenidad Marilina Ross (59). "Y no estaba pasando por un momento especialmente delicado. Al menos, no más que el que vive cualquiera de los habitantes de este suelo. Pero en los últimos tiempos me han dolido muchas cosas que estaban pasando. Por eso, creo que fue más el estrés que el cigarrillo lo que me produjo el infarto. Tal vez las dos cosas juntas. Lo cierto es que estuve cerca de la muerte".

Todo se desencadenó el 8 de mayo a la noche. Marilina Ross estaba sola en su casa y, de repente, fue sorprendida por un ardor muy fuerte en el pecho. Aunque nunca antes había sentido algo semejante, supo que se trataba de un infarto. Llamó a su manager, Patricia Kesler, y después a su hermano. En ese momento, se dio cuenta de que la puerta de calle estaba cerrada con llave. Descompuesta como estaba, bajó las escaleras y abrió la puerta de par en par para que el primero que llegara a socorrerla pudiera entrar. Unos minutos más tarde, una ambulancia la trasladaba a la clínica Colegiales. Tal como ella lo había intuido, su corazón había sufrido un infarto que la colocaba al borde de la muerte. "Sólo quería que se me fuera el dolor, no pensaba en otra cosa. Sentía como si un elefante me estuviera pisando el pecho. Tenía miedo de morirme y hacía fuerzas todo el tiempo para no irme. A pesar de todo, jamás perdí el control. Infartada y todo, daba órdenes a todo el mundo. No sé por qué reaccioné así, pero no podía dejar de controlarlo todo", cuenta ahora Marilina, en el living de su casa.


En su casa de Palermo, Marilina se recupera. En el diálogo que mantuvo con CARAS habló de su nueva vida. Dijo que tiene que someterse a constantes controles, que volvió a terapia y que ahora debe salir con una medicación especial y con su último electro en la cartera.

Allí, los médicos hicieron lo posible por recuperarla pero no tuvieron éxito. Entonces la trasladaron a la clínica Bazterrica donde le hicieron una angioplastía y le colocaron un estén -un sostenedor de arteria que se coloca para facilitar el tránsito de la sangre-. La vida de Marilina Ross estaba a salvo. Sin embargo, todavía tenía que hacer mucho para recuperarse. "Me sentía mejor pero yo no me quería ir de la clínica", cuenta. "Hasta ese día, fumaba unos cincuenta cigarrillos diarios y los médicos me habían prohibido el tabaco. Sabía que fuera de la clínica me iba a costar mucho más. Y así fue. En casa todo me recordaba al cigarrillo. Fue muy difícil, pero no volví a fumar. Ahora sé que en un cigarrillo se me va la vida".

"Me asusté. Pero mi miedo no era a la muerte sino a la idea de que podía quedar viva y deteriorada."

- ¿La asustaba la muerte?

- No tanto la muerte. Me asustaba pensar que podía quedar mal, el deterioro. No quería quedar viva y mal.

- ¿Qué sintió cuando supo que su vida estaba a salvo?

- Primero, una gran euforia por estar viva. Pero después, vino una gran depresión de la cual todavía estoy saliendo.

- ¿Se siente recuperada?

- La verdad, yo pensaba que había tenido un accidente, pero los médicos me explicaron que no es así: que ahora soy una enferma cardíaca. Nunca voy a volver a salir de mi casa sin una pastillita y sin el último electrocardiograma en mi cartera. Porque esto puede pasarme otra vez.

"Yo estaba muy sola y lo que pasó hizo que me reencontrara con gente de la cual estaba alejada. Eso fue lo bueno: todos vinieron a verme."

En el mundo de Marilina Ross, muchas cosas cambiaron. "Me tengo que hacer controles todo el tiempo. Volví a terapia y reemplacé los cigarrillos por unos grisines sin sal y sin colesterol que son horribles, pero que me ayudan a acompañar el gesto de fumar al que tan acostumbrada estaba. Soy como un chico que juega a fumar", dice la cantante. Sin embargo, entre tantos cambios, hay cosas que en su vida permanecen inalterables. Entre otras está su pasión por la música. Por eso, está terminando de preparar un nuevo espectáculo que estrenará el 22 de julio, "Tiempo de encrucijada", en el que cantará junto a Sandra Mihanovich. Por otro lado, está su capacidad de disfrutar de las emociones fuertes. "Estoy aprendiendo a convivir con todo esto. No me resulta fácil. En los momentos de grandes emociones pienso: 'Uy... ¿qué me pasará? ¿Aguantará mi corazón?'", confiesa.

"Si hay algo que aún me sorprende es las ganas de vivir que demostré tener."

Entre las cosas que se mantienen inalterables, está la pasión por la música. Tanto es así que prepara un nuevo show. Aunque teme que su corazón no resista las grandes emociones, dice que no piensa evitarlas.

- ¿Y las evita?

- No -dice, y acompaña a sus palabras con un gesto que delata su picardía-. Yo vivo de las emociones fuertes y, es más, trabajo con ellas. Por eso ahora tengo miedo de lo que pueda pasarme cuando ponga mis emociones sobre un escenario, cuando las tenga a la intemperie. Pero no voy a evitarlo. Si me quitaran las emociones no me quedaría nada.

- ¿Cambió su mirada del mundo?

- Yo estaba muy sola y todo lo que me pasó me ayudó a reencontrarme con mucha gente de la que estaba alejada. Todos los conflictos y las peleas quedaron minimizados. Creo que eso fue lo mejor: logré llamar la atención y que todos vinieran a verme. Hoy también valorizo más los afectos.

- Ahora que volvió a nacer, ¿piensa en saldar las cuentas pendientes?

- No. La verdad es que no tengo cuentas pendientes. No me ha quedado nada en el tintero. Al contrario, mi gran dificultad es que ahora no sé qué hacer. Estoy buscando por dónde seguir. Siento que con mis canciones ya dije todo lo que tenía que decir y repetir no tiene sentido. ¿Qué más? Siento que ya hice todo, que ya viví. Por eso, si hay algo que me sorprende es que haya tenido tantas ganas de vivir. Creo que uno se muere cuando terminó de hacer todo lo que tenía por hacer. Por eso ahora me gustaría saber qué me falta.

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