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Un gran amor, el mismo de siempre

27 de agosto de 1987 - Crónica


Un gran amor, el mismo de siempre

"Con mi primer sueldo de actriz me compré mi primera guitarra y empecé a aprender".


Obviamente, una nota es producto de una charla a la que la experiencia del periodista da forma para que parezca, precisamente, una nota. Pero existen casos muy especiales, situaciones en las que la tentación de transcribir, parcial o totalmente una conversación, es muy grande. Y éste es uno de esos casos. Nos encontramos frente a Marilina Ross, recién llegada a nuestra redacción trayendo su nuevo disco que se titula"Mis hijos naturales". Lo lógico sería comenzar hablando de eso, pero la estábamos esperando con un as en la manga y le decimos.

"Tenemos una sorpresa para vos...". Y abriendo el portafolio extraemos un disco simple que, como se acostumbraba hace más de 20 años, tiene un atractivo sobre impreso. En la parte delantera dice: "Marilina Ross interpreta sus canciones", y más abajo "¿Qué será de mí?" tema compuesto para la telenovela "Los hermanos", de Canal 13, junto con su fotografía. Nos regocijamos al notar su expresión de asombro, que era lo que esperábamos, a lo que agrega esta exclamación:

"¡Yo no me acordaba de que había grabado esto...! Estaba segura de que mi primer disco era posterior, pero no, éste es el primero..."


Reverso del sobre del primer disco de Marilina, hace 21 años.


Así fue como en 1966, cuando seguramente no era el momento propicio para su lanzamiento como cantante, Marilina registraba esos dos temas de su autoría. "Eso demuestra -acota sonriente- que no soy una cantante 'post-Malvinas' sino que vengo de mucho antes, ¡Cuántos años...!".

Son años, sí, le señalamos, pero se la ve tan bien físicamente que así no parecen demasiados.

"No es para tanto -reflexiona- aunque lo importante es conservar por dentro una buena dosis de inocencia, de todo aquello de los años jóvenes. No importan los golpes que se reciben por esa actitud, porque todo se puede superar. Yo estoy acostumbrada a caer en pozos de dolor y siempre salir por las mías, con más experiencia y más ganas de hacer cosas".

¿Todo eso -preguntamos- tiene que ver con tu creación musical?

"Por supuesto -responde sin dudas- esos pozos me ayudaron a empezar a crecer y respetarme. Todo eso me sirve para mis canciones".

En este momento, recordamos que hay un disco nuevo sobre el que hay que hablar. Entonces tratamos de encaminarnos hacia eso.

- Encontramos bastante variedad en la naturaleza de tus nuevos temas. Personalmente, nos inclinamos por los más sensitivos como Un domingo lluvioso, Emociones, Solo setenta, y la hermosa Canción de cuna-cama, aun sin restarle valor a otros, que plantean situaciones angustiantes.

- Todo depende de los estados de ánimo. Yo veo, siento, pienso, y registro lo que me pasa o lo que aprecio en los demás. "Solo setenta", por ejemplo, que habla de los dos viejitos mirándose con amor en una confitería, es una escena que vi y que me impactó.

- De lo que decís, deducimos que en tus canciones primero son las palabras y después la música...

- Así es en casi todos los casos. En este disco hay un tema que se llama "El basurero nuclear", y las dos cosas fueron hechas al mismo tiempo, pero los demás nacieron primero en palabras y luego encontré el clima para cada canción.

"Esta es buena basura, no como la nuclear..."

Y así seguimos conversando, con preguntas de nuestra parte matizadas con reflexiones y respuestas que, en determinado momento, se transformaron en consejos, como se verá párrafos más adelante.

- Volviendo a aquel disco que ni siquiera recordabas, es una prueba evidente de cuánto hace que te atrae el canto y la composición.

- Te digo esto: Con el primer sueldo de actriz compré mi primera guitarra. No sabía tocar, pero fui aprendiendo. El canto fue siempre mi gran amor, pero me daba miedo mostrarlo. Además, comencé a componer música, pero no me atrevía a hacer letras, porque pensaba que no era poeta y no podía siquiera escribir te quiero.

- Pero ya tenías cosas para decir, ¿no?

- Por supuesto, y cuando me convencí de que tenía que expresarlas, aunque no fuera poeta, fue cuando comencé a escribir.

- Y evidentemente te sentís feliz de poder hacerlo...

- Claro, porque creo que le estoy dando pautas a la gente para entender sus propios problemas. Es como ofrecer un servicio y sentirse útil por eso.

- Es que no hay nada mejor que expresar lo que se siente. Es la ventaja que tenés con respecto a nosotros, los periodistas, que estamos sujetos a ciertas normas.

- ¿Pero en tu caso, no hacés nada por volcar de alguna manera lo que llevás adentro?

- Sí... Escribo poemas y cuentos, buscando reflejar mis vivencias y las que aprecio en los demás, aunque todo eso tiene destino de cajón.

- Y eso, ¿qué importa? Mirá que desde ese disco que me mostraste hasta hoy, pasaron veinte años para mí, en muchos de los cuales tuve cosas guardadas en cajones. Siempre hay un tiempo para todo.

Aprecien, amigos lectores, que lo que decíamos al comienzo era cierto. La nota se transformó en charla para volver a ser nota. Perdónennos la inmodestia de haber figurado en la misma como personaje, pero creemos que en esto estuvimos como representándolos a todos ustedes.

Y para finalizar, lo mejor será hacerlo con una frase de Marilina, determinante y positiva, como es su costumbre.

"No hay divisiones generacionales. Jóvenes y grandes están unidos, siempre que tengan la sensación de estar vivos. Con eso solo, basta...".


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota

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