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Cantando recuerdos

Sábado 4 de abril de 1981 - Clarín Espectáculos

Cantando recuerdos

Marilina Ross presenta, en el Teatro del Picadero, su espectáculo "Marilina, aquí y ahora". Acompañada por el tecladista Martín Pavlovsky recorre las instancias de su vida en una suerte de retrato o espejo que propone la simplicidad con trascendencia. Es el primer contacto con el público luego de cuatro años.




Marilina Ross: las posibilidades de descubrirse a uno mismo a través de las canciones.

Por: LUIS MAZAS

En su primer contacto con el público argentino después de cuatro años, Marilina Ross recorre su propia vida a través de canciones que integran el espectáculo Marilina, aquí y ahora y que la actriz protagoniza en el Teatro del Picadero. El encuentro es saludable y gratificante. A partir de un marco simple e informal la intérprete se dedica a desglosar diferentes aspectos de su existencia que, naturalmente, se unen y confunden con los comienzos y prosecusión de su carrera. Algo así como un retrato o un espejo que proyecta imágenes variadas pero siempre conmovedoras.

La trayectoria de Marilina Ross en nuestro país y la que luego cumplió en España, ha sido frecuentemente relatada. En esta propuesta musical la actriz intenta internarse profundamente en su personalidad y es así como, en Fotos mías, comienza hablando de "esa niña que ya no soy". Después cuenta lo que hizo con su primer sueldo o cómo vivió su primer amor. Uno de los temas más bellos es Canción de cuna, a la que ella misma define como "una canción dedicada a la panza y a la ganas de tener un hijo".

A medida que transcurre el espectáculo la actriz va ganando, naturalmente, a la cantante. Su fuerza interpretativa, su singular magnetismo, la hacen crecer por sobre las limitaciones de una propuesta intimista. Lo que intenta Marilina con este recorrido puede ser caratulado como una suerte de crónica elegíaca de ilusiones perdidas, de reencuentros, de esperanzas renovadas. Se entrega en cada tema, con fruición, a despoblar de fantasmas a su propia identidad reconociéndose en una saga de líneas opulentas y de discretos matices musicales.

"Monté a caballo sobre un mar de miedos. Llegué a esta tierra y encontré brazos abiertos, tan queridos que hasta pude yo también llorar, tan queridos que hasta puedo ahora también cantar", expresa la actriz en La canción de mis viejos. Esa afirmación resume singularmente este recital que cuenta con una enorme concurrencia joven y que reelabora la amistad y el reconocimiento entre Marilina y su público. Otros temas destacables son Carta a papá, Quereme (de un recordado teleteatro), Casi sin querer, Uno más uno, Pasaje de ida, Aquel estado de ánimo. También hay confesiones sobre el amor y una de ellas habita en Puerto Pollensa.

Junto a la actriz, que se acompaña con una guitarra, se destaca la participación del tecladista Martín Pavlovsky y ambos combinan vitalidad para conformar un show sin pretensiones cuya validez reside no tanto en la calidad de la música o de los poemas (varios de ellos pertenecen a Cristina Banegas) sino en la honestidad con que está plasmado.

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