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La cantante y la actriz regresan con los símbolos de Marilina

Noviembre de 1989 - La Nación, Espectáculos


Voces de la música popular

La cantante y la actriz regresan con los símbolos de Marilina

Marilina Ross, por conectarse

Foto: AUGUSTO ARTURI

- Como un inocente juego de una niña que hubo en una esquina de mi infancia es este espectáculo.

Marilina Ross -que está hablando de "Conectándome...", el encuentro que protagonizará el 1 y 2 de diciembre en el Opera- mira con ojos sinceros y cuando sonríe sus rasgos se iluminan como una mañana de sol. Raras veces se le escapa la sonrisa; sólo para rubricar alguna frase. Seguramente sabe que con ella conquistaría fácilmente al más desprevenido. Pero prefiere hablar seriamente, quizá porque otra vez vuelve a asumir casi todos los roles al imaginar y plasmar las imágenes que pondrá en escena el viernes y el sábado.

-Todas son canciones mías, salvo "Eungenio", dedicada a Salvador Dalí. Es un bellísimo homenaje a un genio, dueño de un delirio creador maravilloso. El hilo conductor de "Conectándome..." es esa niña que aparece en escena, que en todo el espectáculo simboliza mi alma. En realidad se trata de una comedia musical. La puesta, la escenografía, el baile en el que yo también participo, son para una historia que se está cantando. Allí están todas las formas de conexión que encontré. Esa niña de diez años me saca de los bajones, me da a leer un libro que me va guiando y ayudando; está siempre presente.

Las canciones y su plástica

No es la primera vez que Marilina Ross busca graficar, describir plásticamente las ideas que encierran sus canciones a través de una puesta donde la escenografía y los elementos teatrales redondean la expresión poética y musical.

- Me gusta armar los espectáculos; no hacer un simple recital de canciones, sino dar algo más a la gente.

Visiones y verdades

A Marilina le sugerimos repasar esos encuentros que forman parte de una trayectoria coherente. Ella recuerda a "Soles" en 1982, que es su propia historia, incluido el exilio y su forzado silencio.

- En aquella época cantaba temas tan peligrosos como "Quereme, tengo frío" y debí irme del país. Después presenté en 1984 "Sobre un mar de miedos", "Cruzando las grandes aguas" en 1985, "Mis hijos naturales" en 1987 y luego "Por un nuevo ser".

- ¿Todavía sientes temores?

- Voy venciendo miedos, pero siempre aparecen otros nuevos.

- La canción y la imagen de su configuración escénica ¿nacen por separado, o en la fantasía aparecen unidas en el momento creador?

- La canción nace primero; después la visualizo para que el pensamiento llegue al otro lo más claro posible, no como ficción sino como verdad. Para esto me sirve la actriz que llevo adentro. Creo que la canción puede ayudar a modificar lo que no nos sirve. Por eso hago hincapié en la verdad. Cuento lo que soy y lo que me pasa, con la secreta ilusión de poder ayudar al ser humano que escucha. En este caso -en "Conectándome..."- está la condición humana en todas sus dimensiones; yo la represento con un dolor que se me hace casi insoportable, porque uno hace la propia desventura ajena.

Marilina cuenta que tendrá un coro de 50 personas, pantalla de video, su perra, sus plantas, un sexteto de cuerdas para una canción vivaldiana, una orquesta típica y un acompañante indispensable en escena: Ángel Mahler y sus teclados.


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota

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