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Iva Zanicchi canta Puerto Pollensa


1982, editado por Sony Music Argentina

La brillante estrella de la canción italiana Iva Zanicchi incluyó Puerto Pollensa de M. Ross para cerrar su album de canciones en castellano.








Y para escucharlo no tendrás que ir a ningun lado, sólo clikear en la flechita aqui abajo!


Gracias a gnomosyflores por el material y a Silvia por asesorarme para poner el reproductor de sonido.
Marilina

Sesión de fotos (1982)


El encanto invisible de Marilina Ross


04 de agosto de 1982 - Diario El País

CRÍTICA: El cine en la pequeña pantalla

El encanto invisible de Marilina Ross

Por: DIEGO GALAN

En el Festival de San Sebastián de 1974 se descubrió el cine argentino. Fue un revuelo. Nos dimos de cuenta que el olvido al que se habían sometido las cinematografías latinoamericanas era antes producto de nuestra ignorancia que de una seria elección estética. Las películas bonaerenses coincidían en mostrarnos un rigor dramático que en España se había perdido bastante bajo los efectos de la dictadura y que sólo esporádicamente algunos francotiradores eran capaces de desarrollar. Los actores constituyeron la principal sorpresa. Héctor Alterio, Luis Politi y Walter Vidarte encabezaban una larga lista que en el terreno de las mujeres protagonizaba sin duda Marilina Ross, una sensible y menuda actriz con capacidad para dar emoción tanto a un tópico y desmelenado papel melodramático como al personaje más conflictivo. En La Raulito encarnó con pasión a una adolescente marginada que busca su libertad en un mundo que la reprime; los espectadores españoles entendieron la calidad de este trabajo convirtiendo la película, que había dirigido el actor Lautaro Murúa, en un importante éxito de taquilla.
La buena recepción que los cineastas argentinos tuvieron en aquel festival contrastaba, sin embargo, con las dificultades políticas que vivían en su propio país. Como síntoma baste decir que La Patagonia rebelde, excelente película de Héctor Olivera, continúa aún prohibida en Argentina. Y no es la única. Fueron varios los cineastas que decidieron entonces probar fortuna en España. Gracias a ello los actores argentinos nos han legado un sistema de trabajo que supera la intuición fácil para inspirarse en un método que desarrolla con eficacia su capacidad de comunicación. Marilina Ross, por ejemplo, demostró su buen hacer en los personajes principales de La reina zanahoria, Al servicio de la mujer española o El hombre de moda.
También Lautaro Murúa deshizo sus maletas en España. Trabajó esporádicamente como actor, pero no lo suficiente como para compensarle la angustia del exilio. Lógico fue entonces que a alguien se le ocurriera repetir la fortuna de La Raulito encargándole una segunda parte que explotara los elementos de la primera: ternura, vaga crítica social, interpretación brillante. Pero esta vez no hubo éxito. La Raulito, en libertad era una película forzada a la que las circunstancias habían desprovisto de frescura narrativa, de aquella sinceridad que inspiró la primera parte. El dolor del exilio impidió la libertad de creación. El buen cine argentino había nacido en un contexto coherente que no se podía trasladar miméticamente a otro país. Ni siquiera el esfuerzo de ambientar las nuevas peripecias de La Raulito en tierras españolas sirvió para darle verosimilitud a la película. De ella queda, como mucho, el encanto inevitable de Marilina Ross.


Publicidad del LP y del Espectáculo Soles en el Teatro Odeón




En 1982 Marilina lanza el LP "Soles". La revista humor publicita la salida del disco y su presentación en el Teatro Odeón.

Las imágenes fueron compartidas por Xil. Muchas Gracias!!

1982 SOLES




01 - Esta noche yo aquí (Ivano Fossati - Versión castellana: Marilina Ross)
02 - Casi sin querer (Marilina Ross)
03 - Pasaje de ida (Cristina Banegas - Marilina Ross)
04 - Como mis padres (Marilina Ross)
05 - Vos, yo, uno más uno (Marilina Ross)
06 - Puerto Pollensa (Marilina Ross)
07 - Aquí y ahora (Marilina Ross)
08 - Escaleras mecánicas (Marilina Ross)
09 - Danza (Ivano Fossati - Versión castellana: Marilina Ross)
10 - Soles (Marilina Ross)



Contiene arte de tapa

Sin arrepentimiento y sin revancha

1982

MARILINA ROSS HOY:

SIN ARREPENTIMIENTO Y SIN REVANCHA


Por: GUILLERMO QUINTERO
Fotos: ANTONIO CAPRIA
Producción: DAVID ALMIRÓN
Asistente de galería: RAMÓN VIEIRA

Para quien la recuerda como "La Nena", aquel personaje tierno e ingenuo que vivía metiéndose en líos que luego debía resolver "Papi" Osvaldo Miranda, y ahora la vuelve a descubrir en los afiches que publicitan sus recitales, bueno es aclarar que hoy Marilina Ross es una mujer madura. No sólo por su edad -39 años- sino por sus reflexiones, su manera de enfocar la vida y la consolidación de su vena creativa que, para muchos, tanto en lo lírico como en lo musical se ha convertido en una verdadera sorpresa.

Lejos está Marilina intérprete-actriz-autora-compositora de aquella que, casi temerosa, cantaba "Quereme como la tierra quiere al agua...". Lejos quedaron aquellos años de fervor político en que adhirió al peronismo. También está lejos el desarraigo a que la obligó la prohibición de trabajar en cine y televisión, y también los años pasados en España esperando ansiosamente que sonara la hora del regreso.

Marilina Ross ha vuelto hace dos años y aquí está. "Aquí y ahora", como dice su canción, con mucho para expresar y mucho para cantar.

Marilina por la vuelta

"Vine por dos meses y ya llevo dos años y medio en la Argentina -asegura Marilina mientras se peina el flequillo con las uñas; todavía tiene la misma cara de 'nena' aunque el rictus haya perdido gran parte de su ingenuidad-. Decidí el viaje de un día para el otro. Pensaba que sería sólo una visita y que enseguida iba a regresar a España. Ni siquiera le avisé a mis padres. Ellos no me veían desde el 77. Llegué a la casa y toqué el timbre, y cuando me vieron se quedaron mudos. El abrazo con papá duró diez minutos."

Marilina habla como una porteña más, ya totalmente desprendida del acento español.

-¿Por qué te decidiste a volver?

-Bueno, ésa fue una determinación sorpresiva. Ya lo venía pensando, pero creo que el detonante fue la muerte de Luis Politti -hace una pausa para pitar el cigarrillo (fuma demasiado por ser cantante) y un brillo de tristeza se le enciende en la mirada-. Luis se dejó morir. Le habían dicho lo que tenía, los análisis y el tratamiento que debía hacerse. Pero él en lugar de tratarse, organizó su partida como para que no le faltara nada a la familia... Y se dejó morir. Yo tuve miedo de que me pasara lo mismo y entonces regresé. La gran felicidad que sentí en aquel momento fue por volver a encontrarme conmigo misma, con los míos y con mi gente, ésta que camina por la calle, que es como yo, y empecé a estar entera, a sentirme entera. A ser yo misma.

-¿Te sirvió para ello tu experiencia en España?

-Aquello que había descubierto, todo ese viaje hacia adentro que hice que desembocó en una filosofía de vida, había que redondearlo. Pero sí, claro que me sirvió.

-¿Y cómo lo aplicás en esta etapa de cantautora que comenzó tan bien, con tanto sol?

-Una de las cosas que aprendí de mis grandes maestros fue a no echarle la culpa al "afuera". Ya somos grandes como para echarles la culpa a los viejos, a los gobiernos, a los demás... Como dice Tadeus Kantor, se puede crear hasta en la cárcel. Kantor, polaco, es uno de los hombres de teatro más importantes del mundo en la actualidad. Mi espectáculo es en gran medida el resultado de todo esto: aunque no lo veamos, el sol siempre está.


Marilina y la guitarra. "Ella me acompañó en cada momento difícil de mi vida -afirma la intérprete-. En todos los viajes que hice fue mi único equipaje y mi mejor amiga"



Marilina prohibida

-¿Lo pasado, pisado?

-Trato de que sea así porque... okey mirar para atrás en la medida en que te sirve para iluminar el presente. Pero no podemos perdernos este momento que nos toca vivir.

-Vayamos diez años hacia atrás, cuando adheriste al peronismo...

-En aquel momento apoyé a un movimiento de la mayoría y creía fervientemente en eso como única salida.

-¿Algún complejo de culpa, algún arrepentimiento?

-No, para nada.

-¿Eso significa que seguís pensando igual?

-No, en este momento está todo tan confuso que no consigo aclararme y creo que aquello que aprendí en España sirve también para este "aquí y ahora".

-Volviendo para atrás, ¿por qué te prohibieron?

-No sé. Sinceramente no sé porque nunca hubo una notificación oficial ni nada de eso. Pero, por ejemplo, los avisos de radio y televisión que publicitaban la obra de teatro que yo protagonizaba en aquel momento no podían incluir mi nombre. Ése fue el primer indicio. Otro fue que, cuando Andrés Percivale me invitó a su programa de televisión al que iban varios invitados a mantener una charla, se me puso como condición que no hablara. Entonces fue muy divertido porque primero representé una parte de la obra "El gran soñador" -que era muda, sin letra-, y después me senté entre todos los invitados, en un sillón muy cómodo donde podía mirar y escuchar pero sin decir una palabra.

-¿Por eso resolviste irte?

-Sí. Pero mi prohibición aquí coincidió con la propuesta de filmar dos películas en España. La Raulito había sido un éxito en Madrid. Estuvo un año y medio en sala de estreno. Esos dos contratos terminaron de decidirme.

Marilina en España

-¿Cómo fue aquella partida y cómo aquellos primeros tiempos?

-La partida fue triste y el comienzo allá, muy mal. Durante el primer año y medio estuve sumergida en una profunda depresión. Sólo después de ese tiempo pude empezar a salir de ese pozo. De todos modos, cuando me fui saqué pasaje de ida y vuelta. Siempre cometo el mismo error porque después me quedo años. Cuando volví al país en el '80 hice lo mismo. Y otra constante de mis viajes es que siempre me acompaña la guitarra. Ella siempre estuvo. En cada viaje, cuando me fui de casa, cuando me separé, la guitarra fue mi único equipaje.

-Ese mal comienzo en España no está referido a la faceta profesional...

-No. Profesionalmente me fue estupendo. Pero digo que lo pasé mal porque aquello fue un aprendizaje muy duro, muy grande y tiene que ver con los grandes maestros a que me refería antes, pasando por todos los caminos. Desde el hermetismo hasta Krishnamurti con el "Don Juan" de Castaneda de por medio.

-La idea del camino que tomaste de Machado para un par de tus canciones -en una decís: "Caminante no hay caminos, los tenemos que inventar..."- ¿tiene un horizonte definido en tu vida?

-No. No importa adónde te lleva, no hay que llegar a ningún sitio. Es el momento de transitarlo. Zen es camino. Y camino es la vida. El aquí y ahora son la mejor manera de transitarlo.

-Evidentemente, le has dado un sentido filosófico a tu vida. Pero volvamos a la actividad profesional que tuviste en España.

-Fue estupenda. Filmé seis películas entre las que podría nombrar "Parranda" y "Reina Zanahoria", dirigida por Gonzalo Suárez y en la que trabajaban también José Sacristán y Fernando Fernán Gómez; "Al servicio de la mujer española", de Jaime D'Armiñan, junto a Adolfo Marsillac; "Soldados", de Alfonso Ungría, y otras dos dirigidas por Lautaro (Murúa): "La Raulito en libertad" y "Un hombre de moda". Me fue muy bien. Nunca he ganado tanto dinero. Con decirte que he llegado a ser una de las actrices mejor pagadas de España.



Marilina, aquí y ahora

El hoy de Marilina Ross es un mundo de luz, de soles. "Yo nunca, en todas las cosas que hice antes, fui tan coherente como en lo que estoy haciendo ahora", dice con evidente felicidad mientras enciende un nuevo cigarrillo. En su espectáculo teatral la presencia del sol es permanente compañía de las canciones que se van enhebrando. La Marilina cantautora ¿habrá dejado de lado a la actriz?

-En absoluto. Estoy tratando de juntarlas y eso se nota en mis recitales. Todo sirve. Pero una de las satisfacciones más plenas que tuve fue participar de los arreglos musicales. Es un mundo nuevo, apasionante. Y yo no sé música pero me van surgiendo. Aquí quisiera el sonido de una flauta. Aquí, teclados... Y así van apareciendo. Tenía miedo de que si se los daba a un profesional, los temas resultaran menos cálidos.

-¡Qué salto diste de los boliches al teatro...!

-Fue casi una imposición. Todo fue creciendo. El público que me iba a ver, el grupo que me acompaña como conjunto musical, yo misma como intérprete. Y llegó el momento en que los boliches ya no daban a basto para albergar a tanta gente. Por eso fuimos al teatro.

-Cuando escribiste Puerto Pollensa ¿te imaginaste alguna vez en este éxito y en el que tuvo la canción en la versión de Sandra Mihanovich?

-No, para nada. Aquella fue una canción que escribí como un regalo personal cuando me enamoré. Después, Sandra la escuchó y me la pidió para grabarla. Jamás pensé que iba a tener ese éxito.

-¿Se puede saber a quién está dedicada?

-No -se sonríe con picardía-, es un secreto.

-Dame tu opinión sobre la censura.

-Es algo que tiene que terminar -afirma poniéndose seria-... Y va a terminar. Mientras tanto, yo hago las cosas que quiero hacer.

-¿Te hizo sufrir mucho el estar prohibida?

-No, casi diría que sirvió para que este tiempo se lo haya dedicado a la música. Coincidieron las limitaciones externas de la actriz con mi necesidad íntima de dedicarle todo mi tiempo a la música. Y quiero aclarar que aunque me levantaran la prohibición y me llamaran para hacer treinta películas maravillosas al mismo tiempo, no dejaría lo que estoy haciendo por nada del mundo. Como síntesis de todo, agregaría que uno no puede estar peleándose contra el mundo constantemente. Tiene que sacarle partido a lo que le toca vivir.

-¿Cómo definirías tu aquí y ahora?

-Siempre hay un tiempo de siembra, un tiempo de cosecha y un tiempo de dar. Yo estoy en el tiempo de dar.


Xil y Danny de Toronto, Canadá compartieron esta nota. Muchas Gracias!!

Marilina entre soles y sombras

Jueves 25 de noviembre de 1982, Clarín Espectáculos.

"MI LP SOLO SE DIFUNDIRÁ EN RADIOS PRIVADAS, Y NO PUEDO FILMAR"

"¿Por qué no me dejan en paz?" decía La Raulito en un monólogo de la película homónima. Ahora, Marilina Ross volverá a pronunciar esa frase como parte del recital que ofrecerá este fin de semana en el Odeón. Todavía prohibida (su nuevo LP solo se difundirá en emisoras privadas y su nombre "no corrió" para el reparto de dos filmes), la actriz y "showoman" habla de su situación laboral, de su nacimiento como cantautora ("Sólo puedo cantar mis temas como si narrara un cuento, desgranando experiencias de mi vida"). El espectáculo se titula "Soles", como el disco reciente, y Susana Torres Molina es responsable de la puesta en escena.

Marilina entre soles y sombras

Vestida con un conjunto rojo ("Es de raso, comprado en España", comenta cuando le hacemos una broma sobre el modelo), Marilina Ross nos habla sobre las características del recital Soles, que va a ofrecer mañana, el sábado y el domingo, en el teatro Odeón.

-El repertorio está integrado por los temas del disco que acaba de salir a la venta, cuyo título es el mismo del espectáculo. El libro me pertenece juntamente con Susana Torres Molina quien se encarga de la puesta y las luces. La idea es ir contando mi vida, entre canciones, y como dentro de mi vida se halla inserta la actriz voy a decir parte del monólogo de La Raulito, que tiene que ver conmigo, pues una de sus frases es " Por qué no me dejan en paz...?".

-¿El recuerdo de esas palabras se vincula con tu condición de intérprete que no puede trabajar libremente?

-Hasta hoy sigo prohibida. Pero lo curioso es que está prohibida Marilina Ross y no María Celina Parrondo, ya que con mi verdadero nombre firmo "Puerto Pollensa", un tema mío que se difunde sin inconvenientes en televisión y radio. En cambio mi nuevo LP sólo podrá transmitirse por las tres emisoras privadas (Continental, Rivadavia y Del Plata) y no puedo promocionar el disco por ningún canal de televisión. Además se impidió la contratación que estaba en marcha para que actuara en dos filmes. Mi situación no representa un caso aislado; somos muchos los que estamos sometidos a estos condicionamientos.

-¿Qué sentimiento te provoca el planteo mencionado?

-Me duele pero actualmente no me pesa demasiado. La limitación externa posibilitó que me encontrara de lleno con la música. En mi carrera hay antecedentes como cantante: lo hice en " Yo soy porteño" por canal 13, a lo largo de 8 años, en el unipersonal " Solita y sola" y en " El tiempo de los carozos", ambas experiencias teatrales. Lo que todavía no había encarado era cantar únicamente, actividad que comencé dos años atrás, presentándome en locales pequeños. Noto que en este último lapso he crecido poco a poco, como pienso que deben ser las cosas. Lo mejor es avanzar lenta, gradualmente... Yo crezco ensayando, perfeccionando el material musical, agregando, sumando. Cuando a toda esta suma se le agrega la comunicación con la gente, desde cualquier platea (esa gente con ganas de vivir a pesar del momento difícil que sufrimos) se establece la ayuda mutua entre tantos rostros que tengo cerca y yo.

-¿Qué aspectos deseas reflejar en las letras de tus canciones?

Como frente a otras preguntas, Marilina piensa antes de dar una respuesta, tomándose el tiempo necesario para elegir las palabras que mejor expliquen sus vivencias e ideas.

-Escribo cuando siento la necesidad de volcar algo especial. Jamás hice una canción por el simple deseo de componer un tema. Son pequeños testimonios de distintos momentos de mi existencia. Intento "llegar" a los demás a través de la emoción, apelando al espíritu. Es una especie de caricia compartida, que yo ansío y que devuelvo. El mensaje final se sintetizaría así: "Aunque no lo veamos, el sol siempre está". No obstante ese mensaje, en mis canciones están ausentes las respuestas. A lo sumo formulo preguntas. Soy cantautora y no cantante. Canto como si contara un cuento, lo que me pasa.

-¿Cómo definirías lo que es la música, hoy, en tu vida?

-Es como una de esas mañanitas de lana suave que me ponía mi mamá cuando estaba enferma. Es ayuda, es mullida, tiene calor.


Esta nota la compartió Marilina. Muchas Gracias María!!

Marilina Ross fue más allá del canto

1982 - Clarín

MARILINA ROSS FUE MÁS ALLA DEL CANTO

Marilina Ross concretó la consolidación de su carrera como cantante con su debut anteanoche. Canciones, diapositivas y muchos efectos le pusieron marco a la historia de la actriz, cantada y contada. El sentido del espectáculo fue más importante que los cantos. Un trabajo inteligente y profesional.


Anteanoche, Marilina Ross le dio la puntada definitiva a su carrera como cantante. Todos los intentos antes hechos en ese sentido son, recién ahora, una realidad, merced a sus ganas, su talento y los obstáculos en su carrera de actriz.

En el marco de una puesta sencilla y cálida, Marilina Ross (con el aporte de Susana Torres Molina) desarrolló una idea que encontró muy cerca: cantar y contar su agitada vida. Para ello se valió de cinco músicos, buena luz y buen sonido, canciones en off y diapositivas.

Después de abrir con "Esta noche yo aquí" ("el motor no pudieron pararlo/ y les juro que lo han intentado/"), Marilina presentó -desde una antigua foto en pantalla- a María Celina Parrondo, su otro yo vestido de colegial en su primer día de clase. Una secuencia de imágenes nos volvió a los años de "La Raulito" y fue entonces cuando la Ross -repitiendo un emocionante texto del filme- logró el clima más íntimo y reflexivo de la noche: "yo solo quiero que me dejen tranquila (...), quiero jugar en Boca y después en el seleccionado nacional y hacerle muchos goles a los que jueguen contra la Argentina; (...) ¿A quién j... yo?; ¿Por qué no me dejan tranquila?".

Después vendrían las canciones, siempre mechadas con proverbios, frases u ocurrencias apropiadas para dejar el camino abierto a la próxima obra. Marilina canta bien, si por ello se entiende afinar y transmitir un mensaje. Tiene un natural sentido del ritmo, lo que le posibilita jugar y contracantar con los coros. Ni los arreglos musicales ni las letras son ambiciosas, pero ganan fuerza porque a cada una Marilina le pone la sal que le brota de la histrionista que lleva adentro. Quizás el mejor ejemplo sea su movimiento escénico en "Puerto Pollensa".

Para cantar "Pasaje de ida" la artista hace referencia primero a "una canción que estuvo de moda hace unos diez años". Busca un bombo y, como amenaza cantarla, la abandonan los músicos, la luz y el sonido; se queda sola y desde los parlantes se escucha al compositor tucumano Ramón "Palito" Ortega cantando su "Yo tengo fe". Una breve caída del telón para dar paso luego a una Marilina amordazada con la clásica tirita negra de la censura. Risa y aplausos rubrican el momento más divertido del espectáculo.

Después seis temas, entre los que se destaca "Escaleras mecánicas", un llamado de atención sobre el camino elegido por la humanidad que "va, sin meditar/ a codazos y empujones/ con la bomba de neutrones/ para defender la paz/ ¿Qué paz...?”.

En fin, un trabajo inteligente y profesional, útil para recordar que los escenarios están hechos para aprovecharlos, aunque la propuesta sea, como en este caso, el canto.


Marilina compartió esta nota. Muchas Gracias María!!!

Reportaje para LT2 Radio General San Martín y FM 97.9

Este reportaje fue realizado el día jueves 9 de diciembre de 1982 para LT2 Radio General San Martín, y FM 97.9, actualmente esos medios de comunicación se llaman: Radio Dos y FM Vida y pertenecen a Televisión Litoral S.A. Al día siguente, el viernes 10, Marilina presentó el espectáculo “Soles” en la Fundación Astengo de Rosario.

A pesar de que Marilina formaba parte de una lista de artistas prohibidos por el gobierno militar; pudo salir al aire por presión de las nuevas autoridades puestas por la empresa que compraba la radio, ya que sería privatizada al día siguiente del reportaje. Los nuevos empresarios estaban a cargo de la gerencia comercial y habían pautado con el sello grabador la difusión del L.P. "Soles".

Lo anecdótico de esta nota fueron las circunstancias que sucedieron para realizarla.

Su manager, Daniel Rosas, convino un horario en el Hotel pero ella aún no había llegado de Buenos Aires. Luego de esperar dos horas, y pasado el mediodía, la reportera decidió regresar a la radio. Al llegar al medio, la llaman por teléfono para informarle que María ya estaba en el hotel, pero que la habían destinado a otra tarea. Así que se pautó la nota para las 18.00 hs. en el bar del hotel. Ahí se presentó la periodista. Rosas y Marilina se encontraban tomando un café, esperándola.

La cronista llevaba un grabador Sony, a cassette, provisto por la radio que la enviaba. Comenzó la nota y el grabador se paró, suponiendo que era la pila, saca otra nueva, prueba y nada. Saca el cable, lo enchufa y no andaba, con lo cual no había nota posible. ¡No existían los celulares! Tuvo que pedir permiso en el hotel para llamar a la radio. El Jefe Técnico le informó que era el único grabador, pidió hablar con el Director Artístico, explicó la situación y el director le sugirió que sacara un grabador de debajo de la tierra y si era necesario que inventara la nota, pero que ¡la hiciera! Roja de vergüenza y de bronca, la periodista se acercó al manager dando mil disculpas, le explicó que se iba a conseguir un grabador.

Salió, tomó un taxi y se fue a su casa a buscar un radio grabador Toshiba gigante: 0.80 x 0.47 (en aquellos tiempos no existían los elementos portables y pequeños con los que los periodistas cuentan actualmente). Con ese equipo apareció la notera en el bar del hotel, 45 minutos después.

Al verla llegar con semejante aparatazo, el cual no entraba en la mesa del bar, manager y artista "cargaron" a la periodista y Marilina decidió entonces que fueran a su habitación para estar cómodas. Ordenó dos cafés a la habitación. María se sentó de cuclillas en el piso, al lado del mega grabador. La periodista ocupó la única silla que había. María puso de sí la mejor buena voluntad, sobre todo para calmar la tensión que había sufrido la reportera.

Más que una entrevista, fue una charla cordial. Este archivo es un extracto de 30 minutos de una conversación de casi una hora, en la que hubo muchos silencios, climas diferentes, y hasta lágrimas, cuando habló de Luis Politti. Una disposición, confianza y comodidad para mostrarse poco común en un artista.

La nota fue editada para hacerla radial, durante todo el mes de diciembre del '82, se usó en ambas emisoras para promocionar y difundir cada tema del LP "Soles".


Muchas Gracias por este post Rosarigasino

A Don Enrique

Don Enrique Parrondo, asturiano, mozo, padre de tres hijos, abuelo de cuatro nietos dejó este mundo el 18 de mayo de 1986. Veintidós años después, a Marilina le gusta recordarlo subiendo las escaleras de Obras Sanitarias, para sorprenderla con un abrazo fuerte, justito antes de empezar el show "Marilina en obras".


Canción de cuna-cama
(Marilina Ross)

Duerma mi niño grande,
duerma tranquilo
que aunque no lo veamos
siempre está...

Su cuerpo diminuto
ya está dormido
pero su alma andariega
¿por dónde irá...?
Ni na na.... Ni na na....
Duerma en paz que aquí tiene
misión cumplida
generala servida
de seis

Esta canción de cuna
lanzada al viento
flotará en el espacio
junto a vos
Ni na na... Ni na na...

Carta a papá
(Cristina Banegas - Marilina Ross)

Papá: ¿Cómo te explico que tengo una taza azul con pajaritos
donde puse a germinar una batata que después se secó?

¿Cómo te explico ese amor esperándote en la puerta
para volver a escuchar hasta dormirte
los cuentos sin final?

Quiero jugar, subir y bajar por el tobogán
quiero un globo azul y una vuelta más
y caminar de tu mano papá.

Eso pasó, y ahora todo es distinto y tan difícil
tengo miedo de crecer y comprender
dónde estoy y quién soy.

Voy a empezar por contarte mi vida y otras cosas
aunque tengo mucho miedo que después
te vuelvas a dormir.

Quiero jugar, subir y bajar por el tobogán
quiero un globo azul y una vuelta más
y caminar de tu mano papá.
Papá... Papá... Papá...




"Y le prometí a mi padre terminar yo su poesía..."

Videos de Soles en el teatro Odeón

Corría 1982 y la dictadura militar daba sus últimos coletazos contra el pueblo argentino. Decenas de artistas continuaban prohibidos, muchos fuera del país y otros asumiendo una lucha cotidiana por hacerse oír. Una guerra tan nefasta como injusta promovía, sin buscarlo, uno de los hechos artísticos más significativos que ocurrieron en la Argentina, durante los últimos 30 años. El rock nacional pudo proliferar. Algunos antecedentes como Luis Alberto Spinetta, Charly García o Litto Nebbia habían trazado un campo cultural de representación popular que la dictadura obstinadamente silenciaba. En el país se consumía cultura importada, a veces pasatista, a veces no, y los representantes “oficiales” de la música nacional vendían "La felicidad" en surcos, para disfrazar uno de los momentos más cruentos y oscuros de nuestra historia. Sin embargo, por esa vocación de generar la rivalidad y alimentar el peor costado del nacionalismo, se prohíbe la música en inglés, como si la guerra en lugar de a balazos fuese a corcheas. Esta circunstancia, imprevista para los sellos discográficos, los obligó a abrirle las puertas a aquellos artistas a los que antes se las había cerrado en la cara. El rock argentino encuentra su espacio de difusión y adquiere proyección masiva y nacional.
Marilina Ross ya estaba en el país. Había asumido los riesgos del caso y decidió “vivir o morir aquí”, tal vez cumpliendo los designios de un viejo poema de Paco Urondo al que alguna vez le puso música. Prohibida en los medios masivos de comunicación, su trabajo como actriz se limitaba a la participación en la obra de teatro “Boda Blanca”. Pero los argentinos, los que la esperaban con los brazos abiertos, la habían despedido, allá por 1975, con un éxito rotundo en televisión y en cine. “Piel naranja” y “La Raulito” la llevaron a sus máximos picos de popularidad nacional e internacional. Pero acaso lo más singular de todo y lo que había sorprendido a la crítica de la época era que también los argentinos se habían quedado con las ganas de escucharla cantar. De la mano de Alberto Migré, Marilina vendió 200.000 placas del simple que contenía "Quereme... tengo frío" y ganó un premio “Martín Fierro” al mejor programa musical del año 1975 por el especial “Mis Estados de Ánimo” emitido por Canal 13. Nunca lo pudo recibir, ya estaba prohibida.
En este panorama tormentoso, Marilina recorre los boliches y pubs de la ciudad. Había traído de España una forma de expresión que mostraba su maduración como cantautora y que demostraba que, como la nena, nunca se quedaba quieta. Temas como “Soles” o “Escaleras mecánicas” empiezan a hacerse de los argentinos y los pequeños recintos se colmaban de voces que, “casi sin querer”, cantaban a coro noche, tras noche. Y “uno más uno” se fueron sumando hasta que Sandra Mihanovich, pone su voz a las canciones de María Celina Parrondo y todo el país le canta a la miopía del gordito de gafas, que no quería ver lo que estaba emergiendo a nivel nacional. Y de un día para el otro, acaso demostrando una vez más lo cíclicos que somos como pueblo, la prohibida Marilina Ross era disputada por los tres sellos discográficos principales del momento. Y la Argentina, no vio apenas el sol en el horizonte, sino que los “Soles” se multiplicaron, fueron muchos y diversos y estaban “Aquí y ahora”.
Tal como lo anuncia la primera canción de ese Long Play tan esperado, al “motor no pudieron pararlo” y, aunque continuaba prohibida en los medios masivos de comunicación, la ciudad fue empapelada de carteles. Y “Soles” fue “Doble platino” en un breve lapso. El teatro Odeón de Buenos Aires se colmó durante nueve noches, para escucharla a ella, para recibir una dosis de sinceridad y franqueza tan necesaria en aquel entonces, tan imprescindible como lo sigue siendo hoy. Y a medida que salía el sol, salía Marilina, con su sonrisa aniñada, a iluminarnos para siempre a los argentinos regalándonos sus preciosas canciones.


FICHA TÉCNICA

Músicos:


Guitarras y coros: Rodolfo Gorosito
Teclados y coros: Gabriel Ogando
Flauta, accesorios, coros y segunda voz: Laura Hatton
Batería: Gustavo López
Bajo: Jorge Esperón
Coros: Ana María Gómez


Ayuda musical: Chango Farías Gómez
Puesta en escena y luces: Susana Torres Molina
Textos y Dirección General: Susana Torres Molina y Marilina Ross


EL SHOW


Esta noche yo aquí





Fotos mías





Casi sin querer
Vos, yo, uno más uno





Una escena sobre la censura
Pasaje de ida





Como mis padres





Puerto Pollensa





Aquí y ahora





Carta de un indígena al presidente de los Estados Unidos
Escaleras Mecánicas





Soles




Danza




Estreno de La plaza blanca




Como la cigarra


En 1982 Marilina fue invitada por el programa "Estudio Abierto" de la TVE (Televisión Española) para ser entrevistada por José María Iñigo y para interpretar dos canciones de su LP "Soles".

Entrevista



Como mis padres



Puerto Pollensa


Estos videos son un aporte de Marcos. Muchas Gracias

Dame la mano amigo... quiero sentir que vivo

1982 – Revista TV Guía

"DAME LA MANO AMIGO... QUIERO SENTIR QUE VIVO"

Emotiva reaparición de Marilina cantando los temas de su L.P.


Atrás quedaron "La nena", "Cosa juzgada", "La Raulito" y otros hitos de su carrera. Ahora Marilina Ross es además de actriz una cantante -una de sus grandes vocaciones- que convoca a una juventud entusiasta y ávida de amor, paz y justicia. En los recitales que ofreció en el Odeón con los temas de su último L.P. "Soles" -que produjo Piero- y que le pertenecen cantó su vida a corazón abierto y le cantó a sus seguidores "Dame la mano amigo/ quiero sentir que vivo" en su espectáculo brillantemente dirigido por Susana Torres Molina.

Al finalizar el debut, Marilina recibió un abrazo de su ex esposo y empresario actual de la sala, Emilio Alfaro

Se decía que estaban distanciadas, pero Bárbara Mujica, compañera de Marilina en "Cosa juzgada", fue a felicitarla.

Emocionados, los padres de Marilina escucharon el tema que su hija les dedicó durante su exilio en España.

Antonio Gasalla también se acercó al camarín para comentarle su show. Detrás vemos a Ernesto Larrese.

Piero, el gran amigo de la actriz-cantante, productor del L.P. "Soles" no podía estar ausente. Cantó con ella en el escenario.



Danny de Toronto, Canadá compartió esta nota.

Marilina lee el libro "Dueña y señora"

Marilina y los poemas

En "La Capilla" se presentó el libro "Dueña y señora", de Susana Torres Molina, que la Ross leyó en fragmentos.




El sol salió para Marilina

1982 – Revista “TV Guía”

El sol salió para Marilina

Hasta el domingo 5 de diciembre estará en el teatro Odeón. La sala resulta chica, porque todos quieren verla. Volvió de España, donde creció como intérprete y compositora. Demostró que Marilina, puede.




A dúo con Piero. Es el productor del espectáculo de Marilina. En broma dijo: "esta chica no va a andar"

Por: A. B.

Una mujer que no perdió la frescura. Una mujer que no perdió el candor. Una mujer que no dejó de amar, ni de creer, ni de crecer. Una mujer que fue La Raulito. Una mujer que estuvo en el clan Stivel. Una mujer que se casó una vez y se separó después. Una mujer que ahora canta en el escenario. Un público que la aplaude, que la ovaciona, que le pide que nunca se vaya. Una mujer que contesta: "que se vayan ellos".

Una mujer que no tiene una voz privilegiada, pero que tiene una capacidad interpretativa privilegiada. Una mujer que se enamoró descaradamente en Puerto Pollensa. Una mujer que vivió el exilio. Una mujer que un día sacó un "Pasaje de ida: y en cada estación el miedo a seguir/ saber que crecer es ir".

Una mujer y una parodia escénica que quiere tocar un bombo y cantar la Marcha Peronista; y no la dejan y reflota el tema de la censura con mucha habilidad. Una mujer y la carta de un indio que reclama sus tierras en Estados Unidos. Una mujer valiente que canta La Plaza a pesar de todo.

Una mujer y un hombre: Piero que a veces canta con ella y produce su espectáculo. Una mujer y otra mujer: Susana Torres Molina, que es la de las ideas, el texto y la dirección del espectáculo de Marilina Ross. Una mujer y sus padres que aplauden y están sentados en la primera fila. Una mujer y su madre -que de ninguna manera- se arrepiente de haber planchado con almidón las tablitas del guardapolvo de su hija.

Una mujer y un estilo: pantalón y blaizer de raso con zapatillas y remera.

Una mujer y la inscripción en la pechera: "el sol siempre está". Un espectáculo: "Soles". Una mujer y una actriz que se fusionó con una intérprete. Una mujer que sufrió, lloró, creció y que todo el dolor lo convirtió en canción.

A Marilina le falta voz, es cierto, pero le sobran fuerzas, buena interpretación y entrega total. Mató con "La Plaza".

El bombo. Todo el símbolo. No lo tocó. Quiso cantar una marcha, pero no lo hizo: Muy bien logrado este punto del show.

El público la ovacionó. Los temas tienen una gran calidad y buen gusto. La gente aplaude, acompaña, canta y participa.



Marilina Ross presentará 'Soles' esta semana agregando un día más de actuación, ya que también lo hará el jueves 2. Los horarios son, en principio de jueves a sábados a las 22, y el domingo a las 21. Pero es muy probable que el sábado -por lo menos- se agregue una segunda función. Platea A 150.000


Danny de Toronto, Canadá aportó esta nota. Muchas Gracias!!

¿Es cierto que la juventud me quiere?

26 de noviembre de 1982 - Tiempo Argentino

"¿Es cierto que la juventud me quiere?"

Marilina Ross. O cómo estar siempre lista para empezar de nuevo




"¿A dónde va la humanidad sobre escaleras mecánicas propulsadas por el ansia de poder, que no puede hacer al hombre feliz? Pero igual va sin meditar que no va a ninguna parte a codazos y a empujones, con la bomba de neutrones para defender la paz. ¡Qué paz! Dame la mano amigo quiero sentir que vivo, bajémonos de un salto para viajar por dentro, para volar en alto, para crecer en serio, para vivir y morir en paz." ("Escaleras mecánicas", de Marilina Ross)

Por: J. M. Z.

Hablemos de tu vida, hoy, aquí en la Argentina, después de dos años y medio de haber elegido quedarte.

- Siento que soy útil. Lo que estoy haciendo sirve y me sirve. Estas canciones, estos recitales, el disco, son como una caricia: estamos mal, bueno, pero vamos a ayudarnos, vamos a tirarnos una mano, a sentir que estamos vivos -que ya es bastante-. Es como un pañito tibio, si querés; no les resuelvo nada, pero por lo menos es un mimo, un mimo compartido: ellos -el público, los jóvenes- a mí y yo a ellos. Creo que en momentos como éstos, ya es bastante. Cuidarnos, cobijarnos, o querernos, no es mucho más lo que se puede.

- El hecho de sentirte útil, necesaria, ¿es suficiente para hacerte superar las "pálidas"?

- No creo que se trate de superar en el sentido de evitarlas. No, en los bajones tenés que meterte, meterte a full, con todo el dolor y con todo el desgarro que produce. De allí salís, y salís muy fortalecido. Creo que todo es bienvenido, todo sirve, si se sabe capitalizar.

- Vos viniste de visita por dos meses, y no quisiste volver a Europa. ¿Por qué?

- Yo elegí, y sigo eligiendo estar acá. Tengo allá mi casa, divina, puedo trabajar, hacer cine, etcétera, pero mi objetivo no es ganar dinero, si no, no estaría aquí, donde tengo todas las dificultades, todas las prohibiciones y todas las contras. Aquí me siento viva; allá sentía como que estaba de paso constantemente.

- Hace tiempo, en un reportaje, dijiste que te sentías como de visita en una casa donde te recibían bárbaro, pero sin poder evitar el miedo a "romper algo".

- Sí, como de visita, cuidándote. Y eso que fui muy bien recibida. Hubo premios, trabajo, dinero. Todo eso estaba cubierto, pero yo estaba por la mitad, estaba a media máquina, no podía rendir, no podía gozar. Extrañaba como loca todo esto y me moría de angustia. Y eso que la gente me gratificaba permanentemente, me reconocía por la calle, me saludaban, no estaba como doña Nadie: llegué a tener un sitio. Así y todo, lo cambié por ser doña Nadie aquí, pero más entera, yo conmigo; allá no estaba yo.

- ¿Cómo encontraste a la Argentina? ¿Cómo la ves ahora?

- Desde el punto de vista humano, creo que ésta es la peor crisis. Y no tiene que ver sólo con lo económico. Acá se deposita todo en eso, y no se oye hablar más que de guita y a cuánto está la tasa, el dólar... ¡no! el ser humano es mucho más que eso. Es como si eso fuera la pantalla y de ahí no pudieras pasar. Fue lo más grave que encontré cuando volví: que no había otro tema que no fuera el de la guita. Con mis amigos, con gente que quiero. De pronto tenía que perder tres horas hablando de inversiones, de a cuánto compré esto y a cuánto lo vendí. Después de las tres horas, agotado el tema, recién podíamos empezar el "¿cómo estás?, ¿qué te pasa?, ¿cómo te sentís?". Funcionaba como una barrera de comunicación grandísima.

- ¿Qué otra barrera de comunicación encontrás aquí?

- El miedo. Es una gran barrera. Es muy difícil hablar, es como si siempre hubiera alguien escuchando atrás.

- ¿Y el miedo al ridículo?

- El miedo al ridículo siempre lo tuve y siempre lo vencí. Y sigo haciendo ridículos. Pero bueno, no es tan grave. Hay miedos, como el cantar libremente en la calle, bailar. En España todo el mundo canta y baila por la calle, y nadie les dice nada. Son cosas que a nosotros nos va a costar mucho superar. Se han creado callos, primero fueron llagas y ahora ya son callos. Creo que nos va a llevar un tiempo poder cantar por la calle.

- Hablemos de tu expresión como artista. ¿Estás totalmente dedicada a la música?

- Sí, dejé descansar a la actriz, la mandé al rincón.

- ¿Por qué?

- Porque la música siempre fue lo que más amé, lo que siempre me gustó y siempre hice en los ratitos de ocio que me dejaba la actriz. Bueno, ahora quiero darle todo mi tiempo y mi energía a la música, que es lo que más feliz me hace. Además, coincide con el momento externo, con las dificultades externas que me condicionan.

- ¿Y tu alejamiento del teatro? ¿Se debe a la búsqueda de algo tal vez menos intelectual?

- La música es más sentimiento, es menos cabeza y más estómago, más plexo solar.

- Veo que tuviste contacto con religiones orientales. ¿Leíste a Carlos Castaneda?

- Totalmente, me devoré todos los libros. Y como decíamos, para Don Juan, el primer enemigo del "hombre de conocimiento" es el miedo. Y hay que enfrentarlo: se cae como un fantasma.

- ¿Eso marcó un cambio en tu forma de hacer música?

- Claro. Antes, en el ´74, era distinto, como si las reglas del juego fueran llevarle mis temas a un arreglador, grabar una orquesta, llegar, poner la voz y sacar el disco con mi carita en la tapa. Lo habitual. Ahora es diferente. Después de ese viaje hacia adentro, en el nuevo disco me meto yo con patas y todo: hago los arreglos, toco, canto, hago los coros y compagino con los músicos que yo elegí y que tiran toda su mejor onda al proyecto.

- Casualmente has producido un acercamiento con la gente del rock.

- ¿Te parece? Si lo que yo hago no es rock. Cada vez que tengo que poner qué estilo hago, no sé qué poner: balada, rock, lento, canción...

- No hablo de esquemas musicales. Hablo de un acercamiento al rock. La gente del rock te quiere.

- Los jóvenes. Los jóvenes están. Esto me sorprende. Nunca pensé que podían seguirme los jóvenes. Primero, porque, cuando hago una canción, la hago cuando se me da la gana, sin pensar en grabar o en la persona a la que le pueda gustar: me tiene que gustar a mí, y después a la gente que tengo al lado. Es más, te digo, "Puerto Pollensa" es un regalo personal, es como registrar en una canción lo que podía haber quedado en una foto, detener ese momento en algo. Podía haber sido una carta, una fotografía o una canción. Jamás me imaginé que la iban a grabar y que iba a ser el éxito que fue. Todo eso me superó a mí.

- En cuanto al público, ¿no tenés miedo de convertirte en un especie de emblema político?

- ¡Ay! No quisiera. No quisiera. Lo que hago está más allá de partidos políticos: estoy apelando a los seres humanos, a lo que los junta realmente, no a lo que los separa. Dicen que todo lo que una hace es política, pero mi objetivo no es político en esto, para nada. Por ahí, sí, que todos terminen agarrados de la mano.

- ¿Estás definida políticamente?

- Creo que en mi canción "Escaleras mecánicas" mi ideología está clarísima. Eso es lo que yo quiero, no sólo en el país sino en el mundo. El mundo se está yendo al diablo; o le pegamos una vuelta de timón entre todos o nos vamos con la nuclear, la de neutrones o la que sea. O sea, no podemos estar dependiendo de eso ni de sectores.

- ¿Cómo modificás entonces la realidad?

- Desde dentro de uno, desde cada uno, cada uno con el otro. Al final del espectáculo digo que el gran amanecer llega, implacable y lo único que necesitamos son nuevos ojos y una nueva manera de mirar, de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro.

- ¿Hay fuerza en Latinoamérica?

- Sí, siento que hay mucha más fuerza en Latinoamérica que en nosotros; estamos como desvalidos en este momento. Nos puede venir muy bien un empujón desde aquel sitio. Somos Latinoamérica, y somos el continente niño. Si el Lejano Oriente es la sabiduría, los ancianos, Europa la madurez, los hombres ya de vuelta, Estados Unidos los jóvenes, los dueños, los que se llevan la vida por delante, nosotros somos los niños, a los que nos ponen en penitencia y nos tienen en un rincón. Pero tenemos todo por delante; eso es lo que tiene que nacer. Europa espera algo de nosotros, está mirando hacia acá. Y aquí hay mucho que hacer, partiendo de una apertura desde adentro, sin esperar que te la dé un gobierno. No echemos tanto la culpa al de afuera, empecemos a crecer y a ser cada cual uno, para luego juntarse en uno más grande que los revanchismos políticos.

- ¿Algún partido político te ha pedido una definición?

- Todo el tiempo. Pero es como tirarme un cable p’abajo. Yo sé que de ahí no viene el cambio.

Marilina Ross: la actriz al servicio de la canción

1982

Marilina Ross: la actriz al servicio de la canción

El retorno de Marilina Ross a un escenario era esperado por muchos con real expectativa. Acaso porque en sus presentaciones en locales pequeños su interpretación desbordó en ternura y humanidad, el público que colmó el teatro Odeón -donde volverá a ofrecer su espectáculo "Soles" hoy, mañana y el domingo, a las 22- arribó con verdadero fervor.

Es probable que nadie haya salido defraudado con el show. Más aún, hubo la posibilidad de sorprenderse. Por la riqueza de la puesta en escena -debida a Susana Torres Molina-; por el ritmo casi cinematográfico del espectáculo, favorecido por la proyección de diapositivas y por una mesurada intención histriónica de la actriz; por la concepción general del show, en el que no se desdeñó el efecto lumínico ni la pureza del sonido.

Buen decir

Marilina Ross no es dueña de un caudal de voz importante ni su interpretación brilla por la generosidad de modulaciones o matices. Pero su canción está apoyada firmemente en su buen decir que, sin desaprovechar la riqueza melódica de algunos temas -"Puerto Pollensa", "Vos, yo, uno más uno", "Pasaje de ida"-, es lo suficientemente simple como para que el auditorio no se "distraiga" y acceda fácilmente al sustento poético de cada tema.

Los tres mencionados tal vez fueron, junto a "Danza", los mejores momentos del programa. Allí creció, humildemente, el canto tierno de Marilina, encontrando en algunas muy bellas imágenes y en la fe indeclinable en el amor y en el hombre su mejor fundamento.

Con arreglos musicales sencillos -algo convencionales en "Aquí y ahora"- y con un acompañamiento correcto, la intérprete fue construyendo su espectáculo con sensibilidad. Incluso llegó a conmover -probablemente al calor de la nostalgia de muchos- en su interpretación del monólogo de "La Raulito", acompañado por fotografías del filme. Allí también se nutrió el espectáculo: en la capacidad de juego de la actriz, en su buen humor, en su buen equilibrio para sólo ceder un par de veces a la sensiblería fácil.

Pero, sobre todo, en sus ganas de jugar. Y de cantar. Porque, como ella lo quiere en el tema que da título al long play que presentó, "aunque no lo veamos/el sol siempre está".