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Publicidad de La Raulito en libertad

El 11 de abril de 1985 se estrenó en la Argentina la película "La Raulito en libertad". La misma fue protagonizada por Marilina Ross y rodada en España, bajo dirección de Lautaro Murúa, en 1977.

En ocasión de dicho estreno, el Diario Clarín publicó la siguiente publicidad para promocionar el film:




El encanto invisible de Marilina Ross


04 de agosto de 1982 - Diario El País

CRÍTICA: El cine en la pequeña pantalla

El encanto invisible de Marilina Ross

Por: DIEGO GALAN

En el Festival de San Sebastián de 1974 se descubrió el cine argentino. Fue un revuelo. Nos dimos de cuenta que el olvido al que se habían sometido las cinematografías latinoamericanas era antes producto de nuestra ignorancia que de una seria elección estética. Las películas bonaerenses coincidían en mostrarnos un rigor dramático que en España se había perdido bastante bajo los efectos de la dictadura y que sólo esporádicamente algunos francotiradores eran capaces de desarrollar. Los actores constituyeron la principal sorpresa. Héctor Alterio, Luis Politi y Walter Vidarte encabezaban una larga lista que en el terreno de las mujeres protagonizaba sin duda Marilina Ross, una sensible y menuda actriz con capacidad para dar emoción tanto a un tópico y desmelenado papel melodramático como al personaje más conflictivo. En La Raulito encarnó con pasión a una adolescente marginada que busca su libertad en un mundo que la reprime; los espectadores españoles entendieron la calidad de este trabajo convirtiendo la película, que había dirigido el actor Lautaro Murúa, en un importante éxito de taquilla.
La buena recepción que los cineastas argentinos tuvieron en aquel festival contrastaba, sin embargo, con las dificultades políticas que vivían en su propio país. Como síntoma baste decir que La Patagonia rebelde, excelente película de Héctor Olivera, continúa aún prohibida en Argentina. Y no es la única. Fueron varios los cineastas que decidieron entonces probar fortuna en España. Gracias a ello los actores argentinos nos han legado un sistema de trabajo que supera la intuición fácil para inspirarse en un método que desarrolla con eficacia su capacidad de comunicación. Marilina Ross, por ejemplo, demostró su buen hacer en los personajes principales de La reina zanahoria, Al servicio de la mujer española o El hombre de moda.
También Lautaro Murúa deshizo sus maletas en España. Trabajó esporádicamente como actor, pero no lo suficiente como para compensarle la angustia del exilio. Lógico fue entonces que a alguien se le ocurriera repetir la fortuna de La Raulito encargándole una segunda parte que explotara los elementos de la primera: ternura, vaga crítica social, interpretación brillante. Pero esta vez no hubo éxito. La Raulito, en libertad era una película forzada a la que las circunstancias habían desprovisto de frescura narrativa, de aquella sinceridad que inspiró la primera parte. El dolor del exilio impidió la libertad de creación. El buen cine argentino había nacido en un contexto coherente que no se podía trasladar miméticamente a otro país. Ni siquiera el esfuerzo de ambientar las nuevas peripecias de La Raulito en tierras españolas sirvió para darle verosimilitud a la película. De ella queda, como mucho, el encanto inevitable de Marilina Ross.


La raulito en libertad (1977)


Sinopsis:
Intento de aprovechar el éxito de ‘La Raulito’ en España (donde Murúa y Marilina habían comenzado su exilio), que no alcanzó los resultados ni la repercusión esperados. La trama imagina a la verdadera Raulito llegando a este país para filmar una película sobre su vida. Incluye escenas curiosas, como Marilina (como la Raulito) pasando frente al cine donde se exhibe ‘La Raulito’, contando recuerdos de su lejano Bs. As. frente a una impávida familia campesina, o (en un flashback) cantando una canción de Roberto Carlos frente a otros internados.
Estrenada en España el 14 de mayo de 1979.


Estrenada en Buenos Aires el 11 de abril de 1985.



Dirección: Lautaro Murúa.


Libro: Eduardo Barreiros y Eduardo Mignona.


Duración: 85 minutos.




Equipo técnico:


Fotografía: Domingo Solano.


Música: Fermín Gurbindo, con dirección musical de J. J.García Caffi.



Intérpretes:


Marilina Ross
Charo López
María Asquerino
Vicente Parra
Lautaro Murúa
Verónica Llimera
Simón Cabido
Mimi Muñoz
Erika Wallner
Jesús Fernández




CRÍTICA:


‘Sólo un buen protagónico’, Ricardo García Oliveri en Tiempo Argentino, tras el estreno de la película en Buenos Aires:


"Marilina Ross no traiciona en momento alguno su formidable creación anterior. Casi siempre, cuando ella está en cuadro, las flaquezas de la anécdota dejan paso a la fuerza de la actriz”

Marilina Ross: Un gorrión atraviesa el atlantico

Segunda quincena de enero de 1977- Revista Ama nº 411, Madrid

Un gorrion atraviesa el atlantico

Marilina Ross

"La Raulito" o un ansia de libertad



MARILINA ROSS

Un gorrión atraviesa el Atlántico*

"La Raulito" cambió la vida de esta española de sangre y argentina de cuna... que aquí se muere de frío



Por: JORDAN

ESPAÑOLA DE SANGRE, ARGENTINA DE CUNA

Y lo bonito que resulta localizar, en el fondo de esa lucha, un antecedente, una raíz de lucha antigua, de lucha española. Porque si "Marilina", María Celina, es navarrica por parte de madre, es también asturiana por parte de padre. Y puntualiza con un mohín muy expresivo:

- Mi padre es "vaqueiro". Ya sabés, "vaqueiro de alzada". Otro atropellado, otro incomprendido otro rebelde... ¿Ya sabés la historia?

Viven en Buenos Aires, el padre "vaqueiro", y la madre, navarra. Con casi setenta años y una nostalgia ya muy soterrada de las cosas de España. María Celina nació allá. Y descubrió su país de origen el año pasado, cuando fue a San Sebastián para presentar "La Raulito". Y se encontró con primas y parientes de todas clases, allí al lado, en Navarra y en Alava. Y se hizo con la gente en un almuerzo vasco, en un restaurante típico. Y, a los postres, pulsó la guitarra y nos obsequió a todos con canciones propias, canciones desgarradas o tiernas, un poco en la línea de Brassens o tal vez de los bardos innominados de la gauchada.

- Tú, española de sangre, argentina de cuna, ¿qué diferencias encuentras entre nosotros y vosotros, estando como a caballo de los dos países?

Piensa un instante. Pero no demasiado.

- Para mí, somos bastante diferentes. Allá somos un país de origen emigrante. Quizá somos menos hondos, pero más vivaces, porque tuvimos que ganárnosla en tierra lejana. Tenemos, todos, mezcla o afinidad con italianos.

Sentimos, por todo eso, mucho más la nostalgia. Y somos melancólicos. Vosotros, no. Sois más duros y quizá menos fáciles. Y, sin embargo, ahora que os conozco, aquí, creo que nos parecemos más de lo que sospechaba. Siento, por ejemplo, que también queréis a La Raulito. Y eso me hace sentirme más cerca de vosotros.



TAMBIÉN LA RAULITO HA CAMBIADO

Ahora, Marilina acaba de interpretar un pequeño papel en el cine español, en "La parranda", que se rodó en la tierra de su padre.

Y se quedará aquí por un tiempo. Porque va a rodar en Madrid una especie de segunda parte de "La Raulito", la película que le hizo universal de la mano del mismo Lautaro Murúa, que las unió a las dos en el abrazo del éxito.

- No quisiera contarte la película. Pero es un poco el cambio que ha tenido ella después de aquello. La Raulito ya es una mujer de cuarenta y tres años, que vive junto a unas monjas, más tranquila, pero sin haber renunciado más que temporalmente, creo yo, a su feroz sentimiento de libertad. Por eso, el final de la película será un final abierto. Con La Raulito no se puede cerrar nunca nada. Acaba volando siempre, volviendo al aire siempre.

Cuando haya rodado esa película para la que está viviendo estrechamente, Marilina irá a cumplir otro compromiso artístico en Italia, donde quizá se reconocerá también un poco. Charlamos, en el atardecer invernal, en plena calle. Se muere de frío y sueña de lejos con esa fiesta de Nochevieja en Mar del Plata, en bañador, junto a la playa, pulsando en su guitarra un estribillo rebelde.



- Estáis de moda los argentinos en Madrid. ¿Te das cuenta, Marilina? Tú, Nacha Guevara, Briskin, Lautaro, la Lankowskil...

- Y más que vendrán, ya verás. No sé. Pienso que vais a empezar a odiarnos, si venimos tantos -bromea un poquito irónica, un poquito punzante.

- No nos hagas tan injustos, mujer. Tú no estarías ahora aquí si hace unos cuantos años una navarrica y un "vaqueiro" no se hubieran encontrado allá en Buenos Aires.

Marilina Ross vuelve a sonreír. Y aprueba, en un vivo movimiento de cabeza, como el niño que se siente, de golpe, más seguro.


* Esta nota se encuentra incompleta, siendo ésta la segunda parte de la misma.