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Escenas de PIEL NARANJA
Complaciendo gentiles pedidos...
La gran creación de Alberto Migré, con Raul Rossi, China Zorrilla, Haidé Padilla, Fernanda Mistral y..... el paraguayísimo Arnaldo André...
Muy buena selección del "negro" Giaimo...
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PIEL NARANJA
Pedime lo que queres-Guapo sin grupo
Estos videos forman parte de un especial que hice en el 75, después de Piel Naranja, en el canal 13, llamado "Mis estados de ánimo". Creo que ya están posteados en este blog, pero está divertido volver a verlos... acá, mas cerca...
Y además fué requerido por el "negro" Giaimo...
y el público siempre se renueva, no?
Gracias Alejandro
SONETO (Chico Buarque)
Grabado para el Especial de TV de canal 13 "Mis estados de ánimo"
que ganara el Martin Fierro del año 1975.
Piel Naranja
Piel Naranja, telenovela de Alberto Migré, fue estrenada en el mes de marzo de 1975 por Canal 13. La temporada, que consistió en 32 capítulos, se transmitió todos los viernes de ese año a las 21.30 hs, con gran éxito de público.
Dirección: Carlos Berterreix
Guión: Alberto Migré
Cortina Musical:
Quereme... tengo frío (Elsa Jascalevich - Marilina Ross)
Aquel estado de ánimo (Marilina Ross)
Aquel estado de ánimo (Marilina Ross)


Reparto:
Clara .... Marilina Ross
Juan Manuel .... Arnaldo André
Joaquín .... Raúl Rossi
Elena .... China Zorrilla
Quelo .... Raúl Taibo
Marilí .... María Valenzuela
Amparo .... Paquita Más
Luciano .... José María Langlais
Asunción .... Martha Gamm
Mitaí .... Pablo Codevilla
Angélica .... Elena Lucena
Yolanda .... Haydeé Padilla
Clotilde .... Noemí Del Castillo
Benjamín .... Antuco Telesca
Cristina .... Fernanda Mistral
Sra. Matienzo .... Blanca Lagrotta
Otilia .... Margarita Luro

SÍNTESIS ARGUMENTAL
Por: ALBERTO MIGRÉ
En Buenos Aires época actual, Joaquín Salas Bau tiene entre 48 y 50 años. Es un hombre singular y posesivo. Un niño terrible. Un hombrón celoso de sus afectos, dominante, apasionado, generoso para los suyos mientras los suyos compartan lo que él les brinda, a su lado. Propietario de una tienda de cierta categoría en un barrio tradicional (como Almagro o Flores) ha vivido siempre de su trabajo y su esfuerzo.
Se casó sin gran amor, próximo a los 30 años y de ese matrimonio tuvo dos hijos: Marcelo y María Lidia (Quelo y Marilí). Hace tiempo su primera esposa falleció. Hoy, los hijos tienen entre 18 y 20 años. Son impetuosos como el padre, rebeldes, prototipos de la generación actual. A veces equivocados, pero no malos tipos.
Joaquín ocupa un departamento importante en la misma zona de la tienda, a pocas cuadras. Atesoró una fortuna, en base a lucha y sacrificios. Ha vuelto a casarse en segundas nupcias con Clara Romero, mucho más joven que él, hija de una ex-empleada de su tienda. (Clara es la protagonista femenina, tiene aspecto de chiquilina. Joaquín la ama desmedidamente). Es consciente de la tremenda diferencia de edad. Daría su vida por Clara. No sabría vivir sin ella, pero tampoco con ella. La llama su nena. La ahoga, tratándola por momentos como a la menor de sus hijas y exigiéndole aún más que a sus hijos verdaderos. Aquéllos tienen rebeldías que a Clara no le permite.
En Buenos Aires época actual, Joaquín Salas Bau tiene entre 48 y 50 años. Es un hombre singular y posesivo. Un niño terrible. Un hombrón celoso de sus afectos, dominante, apasionado, generoso para los suyos mientras los suyos compartan lo que él les brinda, a su lado. Propietario de una tienda de cierta categoría en un barrio tradicional (como Almagro o Flores) ha vivido siempre de su trabajo y su esfuerzo.
Se casó sin gran amor, próximo a los 30 años y de ese matrimonio tuvo dos hijos: Marcelo y María Lidia (Quelo y Marilí). Hace tiempo su primera esposa falleció. Hoy, los hijos tienen entre 18 y 20 años. Son impetuosos como el padre, rebeldes, prototipos de la generación actual. A veces equivocados, pero no malos tipos.
Joaquín ocupa un departamento importante en la misma zona de la tienda, a pocas cuadras. Atesoró una fortuna, en base a lucha y sacrificios. Ha vuelto a casarse en segundas nupcias con Clara Romero, mucho más joven que él, hija de una ex-empleada de su tienda. (Clara es la protagonista femenina, tiene aspecto de chiquilina. Joaquín la ama desmedidamente). Es consciente de la tremenda diferencia de edad. Daría su vida por Clara. No sabría vivir sin ella, pero tampoco con ella. La llama su nena. La ahoga, tratándola por momentos como a la menor de sus hijas y exigiéndole aún más que a sus hijos verdaderos. Aquéllos tienen rebeldías que a Clara no le permite.


En el departamento de Joaquín conviven éste con sus dos hijos, Clara y doña Amparo, mujer dominante, mayor y madre de Don Joaquín. También Clotilde, mucama de absoluta confianza, y doña Elena, la madre de Clarita. En el piso de abajo, en un departamento exactamente igual, también propiedad de don Joaquín, reside la abuela Angélica, madre de su primera esposa y con la que mantiene una relación afectuosa. Angélica y Amparo no han perdonado a Joaquín este segundo casamiento. De la descripción familiar puede deducirse el extraño clima que se vive en ambas casas.
Años atrás, 2 ó 3 aproximadamente, cuando Joaquín regaló a Clara un automóvil para su cumpleaños, en viaje a Mar del Plata para estrenarlo sufrieron un accidente grave del que Clara resultó ilesa, con apenas algunas heridas sin importancia, pero que a Joaquín lo anuló psíquicamente. Para todo el mundo, Clara es la culpable de ese accidente. Se la acusa por su inexperiencia como volante. Ignoran todos ellos, que la cargosa impertinencia de Joaquín la obligó a hacer la maniobra que desató el drama.
Atendido por Luciano, gran amigo y médico de confianza de la familia, Joaquín tarda en reponerse de la crisis física y moral. Éste le hace entender que tan grave como ese accidente es su temperamento déspota y absolutista. Sus celos, su forma tan especial de copiar a los seres que lo rodean. Pero ni consejos ni medicina ni los tratamientos que inicia sin la voluntad de concluirlos, modifican a este singular neurótico, que promete cambiar a partir del día de mañana para convertirse en un hombre más amplio, menos absorbente. Él maneja desde el dinero, hasta los menúes que deben prepararse en la cocina. Muchas veces cocina él mismo, negándole capacidad a la servidumbre y compra desde la fruta hasta el café, porque considera que consigue mejor mercadería y a mejores precios. Sin ser un canalla, es un insoportable, un enfermo incurable.


A través de su hijastra Marilí, pizpireta, supermoderna, frívola y pícara, Clara toma conocimiento de la existencia de Juan Manuel Alinari (protagonista masculino). Siempre hay un compañero de facultad de Marilí, como noviecito de turno, molestando por teléfono, o una noviecita de Marcelo, alarmando a don Joaquín que pretende tener en un puño la juventud de los hijos. Los muchachos, en cambio, son muy compinches de Clarita, a quien quieren a su modo. Especialmente "cuando les conviene", ya sea para conseguir un regalo, dinero o un permiso.
Juan Manuel Alinari no es estudiante. Tiene entre 27 y 28 años. Marilí lo conoce luego de una revuelta aparentemente feminista de su club estudiantil. Una gresca con los muchachos frente a los cuales se sienten desplazadas las chicas. Se arma una batahola y Juan Manuel rescata de una paliza a Marilí, metiéndola en su camioneta. Es un hombre cabal. Propietario de un modesto supermercado, también por Almagro. Es paraguayo y tiene a cargo a su familia: madre y tres hermanas, dos de ellas aún en Asunción. Lucha denodadamente por reunir a todos en Buenos Aires. La madre, dominante, ve en ese hijo la esperanza de progresar, de obtener todo lo que siempre les faltó. Mitaí es otro personaje importante, un dependiente de 18 años que Juan Manuel tiene a su cargo en el supermercado.
Marilí se deslumbra en principio con el accidente a través del cual conoce a Juan Manuel. Luego, se cansa de él sin dejar de reconocer que en cierta forma le atrae su personalidad, su piel, su sonrisa, su sexo. Pero es un "bueno"... un "aburrido" para su modo de entender los primeros escarceos sentimentales.
Absurdamente, para quitárselo de encima, le miente diciéndole como suya la vida de Clara. Le hace creer que está casada con un hombre mayor e insoportable (su padre). Tanto miente y complica las cosas que Juan Manuel se intriga y trata de conocer a la familia de Marilí. Por temor de que todo se descubra y Joaquín la castigue, Marilí suplica ayuda a Clara. Clara conocerá, por fin, a Juan Manuel. Ocurrirá entonces, desde el primer momento, una atracción, una simpatía, una admiración, una ternura, un deslumbramiento que ambos se niegan pero es evidente. La gestación de un amor tan doloroso como imposible y prohibido. El resto, como en toda telenovela, son encuentros y desencuentros.
Juan Manuel Alinari no es estudiante. Tiene entre 27 y 28 años. Marilí lo conoce luego de una revuelta aparentemente feminista de su club estudiantil. Una gresca con los muchachos frente a los cuales se sienten desplazadas las chicas. Se arma una batahola y Juan Manuel rescata de una paliza a Marilí, metiéndola en su camioneta. Es un hombre cabal. Propietario de un modesto supermercado, también por Almagro. Es paraguayo y tiene a cargo a su familia: madre y tres hermanas, dos de ellas aún en Asunción. Lucha denodadamente por reunir a todos en Buenos Aires. La madre, dominante, ve en ese hijo la esperanza de progresar, de obtener todo lo que siempre les faltó. Mitaí es otro personaje importante, un dependiente de 18 años que Juan Manuel tiene a su cargo en el supermercado.
Marilí se deslumbra en principio con el accidente a través del cual conoce a Juan Manuel. Luego, se cansa de él sin dejar de reconocer que en cierta forma le atrae su personalidad, su piel, su sonrisa, su sexo. Pero es un "bueno"... un "aburrido" para su modo de entender los primeros escarceos sentimentales.
Absurdamente, para quitárselo de encima, le miente diciéndole como suya la vida de Clara. Le hace creer que está casada con un hombre mayor e insoportable (su padre). Tanto miente y complica las cosas que Juan Manuel se intriga y trata de conocer a la familia de Marilí. Por temor de que todo se descubra y Joaquín la castigue, Marilí suplica ayuda a Clara. Clara conocerá, por fin, a Juan Manuel. Ocurrirá entonces, desde el primer momento, una atracción, una simpatía, una admiración, una ternura, un deslumbramiento que ambos se niegan pero es evidente. La gestación de un amor tan doloroso como imposible y prohibido. El resto, como en toda telenovela, son encuentros y desencuentros.

Según el criterio de Joaquín, lo que Dios ha unido el hombre no debe separarlo. Jamás permitirá a Clara separarse de él. Clara sabe cuanto le debe: todo. Joaquín ha sido en cierto modo como su padre. En cambio, ella es la sonrisa, la ternura en un hogar que aceptó como suyo. Faltando ella todo se desmoronaría.
Por su parte, la madre de Juan Manuel teme que su hijo lo abandone todo para unirse a una mujer con los compromisos de Clara. Y teme a una venganza de Joaquín.
Planteo fundamental: ¿por salvar las apariencias o un amor equivocado es preferible una mentira? ¿Qué derechos les corresponden a dos seres que, como Clara y Juan Manuel, se encuentran en la vida demasiado tarde?
Piel Naranja, tiene un trágico desenlace. Tras intentar la felicidad huyendo juntos, Clara y Juan Manuel son sorprendidos por Joaquín. Éste, cegado por su gran amor, el verdadero como él lo llama, los mata. Pero no sobrevive a esa muerte. Ante el horror de lo que hizo, víctima de crisis cada vez mayores, a pocos pasos de su pretendida Justicia, muere también víctima de un ataque.
Esto ocurre en las secuencias finales de una historia manejada con adultez, ternura, encanto y dueña de una amplia gama de personajes y situaciones, que abarcan casi todas las facetas humanas.
Por su parte, la madre de Juan Manuel teme que su hijo lo abandone todo para unirse a una mujer con los compromisos de Clara. Y teme a una venganza de Joaquín.
Planteo fundamental: ¿por salvar las apariencias o un amor equivocado es preferible una mentira? ¿Qué derechos les corresponden a dos seres que, como Clara y Juan Manuel, se encuentran en la vida demasiado tarde?
Piel Naranja, tiene un trágico desenlace. Tras intentar la felicidad huyendo juntos, Clara y Juan Manuel son sorprendidos por Joaquín. Éste, cegado por su gran amor, el verdadero como él lo llama, los mata. Pero no sobrevive a esa muerte. Ante el horror de lo que hizo, víctima de crisis cada vez mayores, a pocos pasos de su pretendida Justicia, muere también víctima de un ataque.
Esto ocurre en las secuencias finales de una historia manejada con adultez, ternura, encanto y dueña de una amplia gama de personajes y situaciones, que abarcan casi todas las facetas humanas.
Escena de la telenovela
Clarita interpreta "Quereme... tengo frío"
Fotos: Christian, desde el rinconcito
Videos: Marilina y Silvina
Tipeo del texto: Silvina
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La Raulito (1975)
Dirección: Lautaro Murúa
Guión: José María Paolantonio según el libro televisivo Juan Carlos Gené y Martha Mercader
Fecha de Estreno: 10 de julio de 1975
Guión: José María Paolantonio según el libro televisivo Juan Carlos Gené y Martha Mercader
Fecha de Estreno: 10 de julio de 1975
Intérpretes:
Marilina Ross
Duilio Marzio
María Vaner
Luis Politti
Fernanda Mistral
Jorge Martínez
Virginia Lago
Ana María Picchio
Adriana Aizemberg
Anita Larronde
Juanita Lara
Mario Luciani
Zulema Katz
Mónica Escudero
María de la Paz
Nelly Tesolín
Cristina Banegas
Irene Morack
Pablo Cedrón
Blanquita Silván
Silvia Corica
Carlos Lasarte
Roberto Carnaghi
Ana María Arias
Martín Andrade
Sergio Hernández
Duilio Marzio
María Vaner
Luis Politti
Fernanda Mistral
Jorge Martínez
Virginia Lago
Ana María Picchio
Adriana Aizemberg
Anita Larronde
Juanita Lara
Mario Luciani
Zulema Katz
Mónica Escudero
María de la Paz
Nelly Tesolín
Cristina Banegas
Irene Morack
Pablo Cedrón
Blanquita Silván
Silvia Corica
Carlos Lasarte
Roberto Carnaghi
Ana María Arias
Martín Andrade
Sergio Hernández

Equipo Técnico
Fotografía: Miguel Rodríguez
Montaje: Jorge Valencia, Carlos Márquez y Silvia Barrilli
Música: Roberto Lar
Ayudante de producción: Diana Frey
Investigación: Carlos Aznare
Escenografía: Germen Gelpi
Fotografía: Miguel Rodríguez
Montaje: Jorge Valencia, Carlos Márquez y Silvia Barrilli
Música: Roberto Lar
Ayudante de producción: Diana Frey
Investigación: Carlos Aznare
Escenografía: Germen Gelpi
País: Argentina
Duración: 95 minutos
Color
Prohibida para menores de 14 años.
Duración: 95 minutos
Color
Prohibida para menores de 14 años.
Premios:
* Fotogramas de Plata
1977, Ganadora Fotogramas de Plata, Best Foreign Movie Performer (Mejor intérprete de cine extranjero): Marilina Ross
* Premios ACE
1979, Ganadora Premio ACE, Cinema - Best Film: La Raulito
CRÍTICA:
Clarín, por su actuación en la película “La Raulito” (1975):
“Marilina Ross en uno de los trabajos más notables del cine argentino actual. No recordamos haber visto (con la única excepción de algunas interpretaciones de ‘La tregua’) tanta entrega y tanta sensibilidad. Hace con la Raulito lo mejor que puede hacerse con ella, superar este nivel es imposible”
Daniel López en La Opinión, por su actuación en la película “La Raulito” (1975):
Daniel López en La Opinión, por su actuación en la película “La Raulito” (1975):
“Marilina Ross plasma la primer gran interpretación de su carrera: los matices, la calidez y la desgarradora ternura que imprime a su Raulito convierten su labor en una de las mejores que se han visto últimamente en el cine nacional”
Manuel Alcalá en el libro Cine para leer 1976, España, por “La Raulito”:
“Marilina Ross logra encarnar con tal acierto el prototipo, que desborda literalmente todo el resto del film. La gran actriz ha sabido encarnar magistralmente en su mímica y su lenguaje, su vitalidad y su soltura, a una Raulito adolescente, retrasada en su desarrollo corporal por su pasado mal nutrido, pero al mismo tiempo lúcida en sus intuiciones y en su picardía, al luchar por su dignidad humana… Es raro hoy día que el público normal subraye espontáneamente con una ovación cerrada la proyección de una película cualquiera, un día cualquiera en un cine cualquiera. Esto precisamente ocurre con ‘La Raulito’ en sesiones, por lo demás, abarrotadas”
"Luis Politti, cadencias y otros cielos" de Fabián Stolovitzky, Editorial Corregidor, 1995.
“La relación entre la Raulito y el diariero –Juan, interpretado por Politti–, es tan intensa y conmovedora, que podría considerarse como un cortometraje dentro de la película. Marilina Ross recuerda que los actores improvisaron muchas de las secuencias, y particularmente guarda en su memoria un día de rodaje en el que filmaron la escena de la comida, cuya mejor versión nunca pudo verse.
"Luis Politti, cadencias y otros cielos" de Fabián Stolovitzky, Editorial Corregidor, 1995.
“La relación entre la Raulito y el diariero –Juan, interpretado por Politti–, es tan intensa y conmovedora, que podría considerarse como un cortometraje dentro de la película. Marilina Ross recuerda que los actores improvisaron muchas de las secuencias, y particularmente guarda en su memoria un día de rodaje en el que filmaron la escena de la comida, cuya mejor versión nunca pudo verse.
‘- ¿Vos qué vas a comer?’, pregunta el personaje de Politti mientras bate los huevos para preparar una tortilla.
‘- Eso.
- No, esto es para mí. Aquí cada uno come lo que se cocina.”
Sentados a la mesa, la Raulito mordisquea un pedazo de pan, mientras devora con los ojos la tortilla de su compañero. Juan, como dueño de casa, le indica:
“- Traeme un poco de vino.
- Acá cada uno toma lo que se trae a la mesa.”
‘- Eso.
- No, esto es para mí. Aquí cada uno come lo que se cocina.”
Sentados a la mesa, la Raulito mordisquea un pedazo de pan, mientras devora con los ojos la tortilla de su compañero. Juan, como dueño de casa, le indica:
“- Traeme un poco de vino.
- Acá cada uno toma lo que se trae a la mesa.”
Marilina Ross destaca que esa escena ‘resultó una broma bastante linda que le surgió a él en la filmación –no estaba prevista– y yo agregué lo mismo en la respuesta. Nos entendíamos muy profundamente. Esa escena y la que él intentaba propasarse con la Raulito se filmaron y salieron fantásticas, pero se estropeó el rollo y hubo que volver a hacerlas. Cuando las repetimos no salieron tan bien como la primera vez, que estaban perfectas”.
La recopilación de reseñas críticas es un aporte de Fernando de Rosario y el video es un aporte de Marilina.
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La película (1975)
Dirección: José María Paolantonio
Guión: José María Paolantonio y Ernesto Frers
Fecha de Estreno: 2 de octubre de 1975
Fecha de Estreno: 2 de octubre de 1975
Intérpretes:
Ernesto Bianco
Ricardo Espalter
Marilina Ross
Alejandra Boero
Nora Cullen
Diana Maggi
Héctor Pellegrini
Osvaldo Terranova
Ana María Arias
Emilio Ariño
Cacho Espíndola
Horacio Roca
Ignacio Alonso
Luis Politti
Fernando Madanes
Equipo Técnico
Fotografía: Miguel Rodríguez
Montaje: Antonio Ripoll
Música: Gustavo Beytelman
Escenografía: Miguel Ángel Lumaldo
Argentina
Duración:95 minutos
Color
Apta para todo público
Argentina
Duración:95 minutos
Color
Apta para todo público
CRÍTICA:
"La Ópera prima de José María Paolantonio" en La Nación:
“Se destacan Cacho Espíndola, Nora Cullen, Alejandra Boero, Osvaldo Terranova, Héctor Pellegrini y Marilina Ross”
"La Ópera prima de José María Paolantonio" en La Nación:
“Se destacan Cacho Espíndola, Nora Cullen, Alejandra Boero, Osvaldo Terranova, Héctor Pellegrini y Marilina Ross”
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Como la Raulito
28 de enero de 1975 – Revista Antena N° 2257, Año 43
Marilina se peleó a trompadas
COMO LA RAULITO
Marilina se peleó a trompadas
COMO LA RAULITO
Por: CARLOS BAUDRY
Fotos: ALFREDO CALASCIONE
Está blanca. Blanca como la leche sin café o como un cúmulo o simplemente como una mujer que no ha tomado sol desde hace mucho. Y no es raro: ocurre que Marilina Ross, ocupada en la filmación de La Raulito, no ha tenido tiempo para exponer su cuerpo de adolescente (¿Siempre tendrá ese aspecto de haberse hecho la rabona del Normal?) a los látigos dorados de Apolo-Febo o del Astro Rey, qué sé yo cómo llamarlo para no repetir Sol.
Pero ahora, blanca como la quería Alfonsina, está con una tanga (tratándose de ella es una tanguita) en Mar y Sol, el balneario donde concurren más actrices y actores, comparativamente, que en el resto de la costa atlántica. Y pese a que sólo se ha escapado tres días de la filmación para descansar y ver a sus amigos, pone cara de alegría y atiende a ANTENA. Cerca de ella,. Selva Alemán, Jorge Martínez, Cacho Dupont, Marcelo Marcote, Tincho Zabala y media colonia artística se repantigan en la arena amarilla.
-¿De veras sólo tres días?
-De veras. El martes a primera hora seguiremos con la filmación. Y en poco tiempo la terminamos.
-Dijo el mosquito
-Sí y no. El director es Lautaro Murúa y él manda, pero esta película es uno de los trabajos que más quiero, que más he querido desde siempre. Oíme yo hice “La Raulito” en televisión, hace cuatro años y me fascinó el personaje. Desde entonces quise hacerlo en cine, y ahora que estoy por terminar la película tengo una alegría… No sé cómo explicarte…
-¿Sólo por la película?
-De veras. El martes a primera hora seguiremos con la filmación. Y en poco tiempo la terminamos.
-Dijo el mosquito
-Sí y no. El director es Lautaro Murúa y él manda, pero esta película es uno de los trabajos que más quiero, que más he querido desde siempre. Oíme yo hice “La Raulito” en televisión, hace cuatro años y me fascinó el personaje. Desde entonces quise hacerlo en cine, y ahora que estoy por terminar la película tengo una alegría… No sé cómo explicarte…
-¿Sólo por la película?
-Hablemos de la película. Estoy contenta, además, pero hablemos de la película y de la Raulito.
-Bueno. ¿La ves a la Raulito?
Como los lectores de ANTENA lo saben, a partir del excelente reportaje de Catalina Dlugi (¡Te felicito de nuevo y públicamente, Cata!), la Raulito es un personaje de la vida real, una mujer que a los cinco años se vistió de varón y salió a pelear por la vida. Salió a la calle, a los barrios reos, a las zonas bravas.
-¡Claro que la veo! Es fascinante. La visité el 24 de diciembre y lo hago cuando puedo.
-Pero… ¿por qué te atrae esa criatura, ese personaje marginado?
-No sé si vos conocés el ambiente en que se crió y peleó la Raulito. Su vida en círculos: de la calle al asilo, se escapa; a la cárcel, se escapa; al manicomio, se escapa. Pese a eso, es un ser excepcional. Por eso me interesa.
-¿Y no te trae problemas ser la Raulito, aunque sea en ficción?
-Sí. Hablo como la Raulito, camino como ella. Se me metió debajo de la piel. Pero no como problema. El único problema lo tuve el otro día, en la estación Retiro del ferrocarril: me peleé con un chico.
-¿Cómo?
-Sí. Fijate que yo nunca le di un golpe a nadie. Nunca. Y estábamos filmando con la cámara oculta y vino un mocoso, tendría 14 años, a molestarme. Y me salió de adentro, como si yo hubiera sido la Raulito. Le di una trompada. No estaba en el guión. No era otra cosa que una reacción de la Raulito que tengo dentro mío.
-¿Y el chico?
-¡Callate, que me dio una patada en la cabeza que todavía me duele. Nos agarramos a trompadas y si no vienen Lautaro y algunos del equipo de filmación me da una paliza bárbara!
-Marilina, ¿qué cuándo termines La Raulito?
-Estoy planeando un viaje a España, Panamá y Colombia. Un viaje de trabajo.
-Pero, oíme, como está la cosa en España con los artistas argentinos, te van a sacar a patadas…
-Yo voy como cantante, no como actriz.
-¿Y después?
-Y después volvemos a hablar, ¿qué te parece?
-Sí. Hablo como la Raulito, camino como ella. Se me metió debajo de la piel. Pero no como problema. El único problema lo tuve el otro día, en la estación Retiro del ferrocarril: me peleé con un chico.
-¿Cómo?
-Sí. Fijate que yo nunca le di un golpe a nadie. Nunca. Y estábamos filmando con la cámara oculta y vino un mocoso, tendría 14 años, a molestarme. Y me salió de adentro, como si yo hubiera sido la Raulito. Le di una trompada. No estaba en el guión. No era otra cosa que una reacción de la Raulito que tengo dentro mío.
-¿Y el chico?
-¡Callate, que me dio una patada en la cabeza que todavía me duele. Nos agarramos a trompadas y si no vienen Lautaro y algunos del equipo de filmación me da una paliza bárbara!
-Marilina, ¿qué cuándo termines La Raulito?
-Estoy planeando un viaje a España, Panamá y Colombia. Un viaje de trabajo.
-Pero, oíme, como está la cosa en España con los artistas argentinos, te van a sacar a patadas…
-Yo voy como cantante, no como actriz.
-¿Y después?
-Y después volvemos a hablar, ¿qué te parece?
No se lo dijimos, pero nos parece que está blanca, como la leche sin café o como una mujer que hace tiempo que no toma sol. Como la Raulito.
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No me importa lo que digan
1975 – Revista Antena
Marilina Ross
“No me importa lo que digan”
Nos encontramos en la puerta del Canal 13. Y decidimos tomar café en un barcito que dista a cincuenta metros. Pocos segundos de marcha, pensarán ustedes. Sí, eso sería lo normal. Pero en estos momentos Marilina Ross se halla en su punto más alto de popularidad. Y entonces caminar esos escasos metros nos llevó varios minutos. Porque Marilina debió firmar innumerable cantidad de autógrafos. Luego, ya en la charla, nos habló de ello. Y de todo lo que hace a su tarea artística. También, un pequeño comentario, muy significativo, a propósito de su vida sentimental. Ésta es una síntesis de lo conversado.
* "Mucha gente piensa que he dado marcha atrás en mis conceptos artísticos. Y por eso se oyen algunos comentarios desfavorables por mi participación en "Piel Naranja". No me importa lo que digan, no voy a entrar en polémicas. Simplemente lamento su error. Porque yo nunca dije lo que ellos creen haber escuchado. Si hace falta vuelvo a aclarar que yo sólo estoy contra los programas para elites, eso no me interesa. Un actor debe trabajar para todos. Cuidando, sí, la calidad. Y yo creo que el programa de Migré alcanza esos objetivos: es un autor talentoso, que sabe bien lo que quiere. Y por eso me siento feliz de participar en el ciclo."
* "Mucha gente piensa que he dado marcha atrás en mis conceptos artísticos. Y por eso se oyen algunos comentarios desfavorables por mi participación en "Piel Naranja". No me importa lo que digan, no voy a entrar en polémicas. Simplemente lamento su error. Porque yo nunca dije lo que ellos creen haber escuchado. Si hace falta vuelvo a aclarar que yo sólo estoy contra los programas para elites, eso no me interesa. Un actor debe trabajar para todos. Cuidando, sí, la calidad. Y yo creo que el programa de Migré alcanza esos objetivos: es un autor talentoso, que sabe bien lo que quiere. Y por eso me siento feliz de participar en el ciclo."

* "Vivo la etapa más feliz de mi vida... Me siento bien... Y no me preguntés más. No me gusta hablar sobre mi vida privada. Siempre fui igual. Imaginá el resto."
* "Espero con toda ansiedad el estreno de "La Raulito". Creo que es una gran película. Y de ello habla su selección para el próximo Festival de Moscú."
* "Es muy posible que en julio viaje a España, para presentar un disco que grabé con producción de Piero. Varios temas de ese LP me pertenecen. De realizar el viaje voy a tener que grabar varios capítulos del teleteatro."
* "Espero con toda ansiedad el estreno de "La Raulito". Creo que es una gran película. Y de ello habla su selección para el próximo Festival de Moscú."
* "Es muy posible que en julio viaje a España, para presentar un disco que grabé con producción de Piero. Varios temas de ese LP me pertenecen. De realizar el viaje voy a tener que grabar varios capítulos del teleteatro."
* "Por el momento no tengo planes para hacer teatro. No sé, no siento la necesidad por ahora. Debe ser porque estuve quince años sin descanso sobre los escenarios. Tengo varias ofertas para volver con "Solita y Sola", que fue un gran éxito de café-concert, pero por el momento voy a continuar con mi idea: un largo descanso."
Esta nota la compartió Danny de Toronto, Canadá. Muchas Gracias Danny!!!
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solita y sola
"La Raulito" Audaz testimonio sobre una realidad
1975 - Revista Antena
“La Raulito”
Audaz testimonio sobre una realidad
“La Raulito”
Audaz testimonio sobre una realidad

El jueves 3 del mes próximo se estrenará en el cine Ambassador y numerosas salas de esta capital, Gran Buenos Aires y el interior del país, una de las películas más esperadas de las anunciadas para esta temporada de estrenos.
Se trata de "La Raulito", una película testimonial, basada en la vida real de alguien que aún vive, y que marca el retorno a la dirección cinematográfica de Lautaro Murúa, el gran realizador de esas recordadas películas nacionales que fueron "Shunko" y "Alias Gardelito".
Luis Politti (la gran figura de "La tregua" y "Los gauchos judíos") actúa también en "La Raulito".Marilina Ross (en la más grande oportunidad que nuestro cine le ofrece) es la encargada de animar el personaje central, una muchacha que para defenderse de un medio hostil viste ropas de varón y adopta una personalidad masculina.
El jueves 3 de julio se estrena uno de los más esperados filmes de 1975
El jueves 3 de julio se estrena uno de los más esperados filmes de 1975

Otro momento de "La Raulito", con el retorno a la pantalla de ese gran actor que es Duilio Marzio. Con él, Marilina Ross.
GRAN ELENCO
Marilina Ross está secundada por un gran elenco encabezado por Duilio Marzio, María Vaner, Luis Pollitti, Fernanda Mistral, Jorge Martínez y Ana María Picchio, los que son secundados por Adriana Aizemberg, Anita Larronde, Juanita Lara (la revelación de "Nazareno Cruz y el lobo"), Mario Luciani, Zulema Katz, Mónica Escudero, María de la Paz, Nelly Tesolín, Cristina Banegas e Irene Morack.
Otras dos grandes actrices integran también el elenco de este film de Lautaro Murúa: Virgina Lago y María Vaner.El libro original de "La Raulito" pertenece a José María Paolantonio (que está dirigiendo actualmente "La película") según una idea original de Martha Mercader y Juan Carlos Gené.
Jorge Martínez tiene también un importante papel en "La Raulito" un filme honestamente testimonial.Se trata de una producción de Sabina Sigler, con fotografía del notable Miguel Rodríguez, música de Roberto Lary, escenografía de Germen Gelpi. Las funciones privadas de "La Raulito" han motivado grandes elogios por la calidad del filme, su notable interpretación, el acertado tono impreso por la dirección y por el dramático alegato de su relato. Se trata de una nueva producción de Helicon (el sello de "Quebracho") y será presentada por Distrifilms.

En "La Raulito" actúa también junto a Marilina Ross, Juanita Lara, la gran revelación de "Nazareno Cruz y el lobo".
Danny de Toronto, Canadá compartió esta nota. Muchas Gracias Danny!!!
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1975,
LA RAULITO,
Prensa
¡Meta vivir nomás!
LA HEROÍNA DE “LA RAULITO” VIVE SU GRAN MOMENTO: SE SIENTE EUFÓRICA, FELIZ Y EXPLOSIVA.
MARILINA ROSS: ¡META VIVIR NOMÁS!
Desde sus primerizos y triviales papeles televisivos hasta sus más recientes actuaciones, esa evolución modifica definitivamente su imagen de adolescente ingenua. Un camino que ahora, a los 32 años, la actriz rememora con Siete Días en un prolongado, sincero diálogo: aquí afloran sus opiniones sobre cine, televisión, política, feminismo y matrimonio.
MARILINA ROSS: ¡META VIVIR NOMÁS!
Desde sus primerizos y triviales papeles televisivos hasta sus más recientes actuaciones, esa evolución modifica definitivamente su imagen de adolescente ingenua. Un camino que ahora, a los 32 años, la actriz rememora con Siete Días en un prolongado, sincero diálogo: aquí afloran sus opiniones sobre cine, televisión, política, feminismo y matrimonio.
Por: NICOLÁS KASANZEW y ROBERTO VACCA
No parece ser el departamento de una estrella de cine; más bien se asemeja a un refugio bohemio, a un altillo de adolescentes. Cerca de la puerta, una guitarra custodia la escalera que lleva hacia el ambiente principal. Sobre una de sus paredes, flanqueando los escalones y a modo de singular pasamanos, una docena de fotos -como si se tratara de un muestrario de la cara mansa y expresiva de la dueña de casa- guía a los periodistas de Siete Días. Allí puede verse a Marilina Ross (32 años, protagonista del film La Raulito y del exitoso teleteatro Piel Naranja) haciendo muecas, guiñando un ojo, riendo, llorando, sacando la lengua.
La escalera desemboca en un amplio living, mezcla de biblioteca y sala de música. En un rincón dos guitarras más, un órgano eléctrico, un grabador, varias maracas y un par de castañuelas. En un mueble de madera están las obras completas de García Lorca, un Quijote encuadernado en cuero, varios ensayos sobre el oficio del actor, un ejemplar de El Don apacible con sus páginas plegadas sin guillotinar. "No soy muy lectora -se disculpó Marilina al comenzar el reportaje-; prefiero aprender escuchando, viendo, tocando. Las palabras limitan, no me alcanzan. Creo que se utilizan como defensa y a veces dificultan la verdadera comunicación".
Entre un libro de Ray Bradbury y El varón domado hay un yo-yo de plástico con su hilo roto. "Me lo regaló la verdadera Raulito -dijo-. Lo hizo para mi cumpleaños y me explicó que no pudo salir a la calle para comprarme algo mejor. Claro, ella está presa". Ese juguete, de algún modo, marcó los parámetros de la entrevista. Es que entre el presente y el pasado de la actriz media un largo trayecto, contradictorio y fecundo: el que va desde sus populares pero triviales actuaciones en cine y televisión -como Hotel alojamiento o el programa La nena- a costosas realizaciones personales, íntimas.
Marilina aceptó el juego. Habló de su personalidad y señaló cómo la fue desarrollando hasta convertirse, hoy, en una mujer totalmente distinta. Lo que sigue son sus respuestas textuales a un interrogatorio que no evitó, incluso, el tránsito por zonas difíciles: "Yo era bastante sectaria y si alguien no estaba de acuerdo con lo que pensaba, me negaba a dirigirle la palabra".
PRIMERO YO
Marilina toma el yo-yo y por momentos se queda pensativa, como si aún estuviera dentro de la Cárcel de Mujeres a la que, el día anterior al encuentro con la revista, concurrió a visitar a María Esther Duffau, la verdadera Raulito (entrevistada por Siete Días, ver número 396). "Estuvimos con Piero y Daniel Toro, cantando para las reclusas. Aprovechamos para festejar el cumpleaños de esa mujer que, aunque encerrada, tiene una libertad interior digna de admiración".
-¿La película puede ayudarle en algo a María Esther Duffau?
- Es posible que a raíz de ella, de que tanta gente haya visto La Raulito, se logre algún tipo de solución para este caso. Eso sería lo más gratificante que me pueda pasar en la vida. Demostraría que una película no sirve solamente para entretener, divertir o hacer llorar a la gente. Creo que si se consigue algo, sería fantástico, el premio más grande que yo pueda tener por mi trabajo en ese film.
-¿Te referís a la libertad de esa mujer?
-Sí. Ayer me dijeron que el juez está por pedir un indulto para ella.
-¿Sería entonces la primera vez que una película obtiene la excarcelación de una persona?
-No lo digamos, todavía. De ser así, sería histórico.
-¿Y María Esther lo sabe? ¿Vio la película?
-Estuve hablando mucho con ella. Y le pregunté a dónde iría en caso de ser liberada. Me dijo que no sabía muy bien qué hacer, pero que no veía mal la idea de radicarse en Claypole, un lugar de la provincia de Buenos Aires con pájaros, sol, árboles y mucho espacio para jugar al fútbol, su pasión. Ella vio la película en el cine Callao. Fue acompañada por el director de la Cárcel de Mujeres. Después me escribió una cartita muy tierna, muy humana. Entre muchas cosas lindísimas, me dice que ella piensa que la sociedad necesitaba una película así. Y la llama su película. Lo cual es rigurosamente cierto.
Marilina Ross no oculta -en su manera de hablar, en sus gestos, tampoco en su mirada vivaz y expresiva- que es una chica de barrio, muy porteña. "Nací en Liniers y mis viejos fueron los que me empujaron a esta profesión".
La escalera desemboca en un amplio living, mezcla de biblioteca y sala de música. En un rincón dos guitarras más, un órgano eléctrico, un grabador, varias maracas y un par de castañuelas. En un mueble de madera están las obras completas de García Lorca, un Quijote encuadernado en cuero, varios ensayos sobre el oficio del actor, un ejemplar de El Don apacible con sus páginas plegadas sin guillotinar. "No soy muy lectora -se disculpó Marilina al comenzar el reportaje-; prefiero aprender escuchando, viendo, tocando. Las palabras limitan, no me alcanzan. Creo que se utilizan como defensa y a veces dificultan la verdadera comunicación".
Entre un libro de Ray Bradbury y El varón domado hay un yo-yo de plástico con su hilo roto. "Me lo regaló la verdadera Raulito -dijo-. Lo hizo para mi cumpleaños y me explicó que no pudo salir a la calle para comprarme algo mejor. Claro, ella está presa". Ese juguete, de algún modo, marcó los parámetros de la entrevista. Es que entre el presente y el pasado de la actriz media un largo trayecto, contradictorio y fecundo: el que va desde sus populares pero triviales actuaciones en cine y televisión -como Hotel alojamiento o el programa La nena- a costosas realizaciones personales, íntimas.
Marilina aceptó el juego. Habló de su personalidad y señaló cómo la fue desarrollando hasta convertirse, hoy, en una mujer totalmente distinta. Lo que sigue son sus respuestas textuales a un interrogatorio que no evitó, incluso, el tránsito por zonas difíciles: "Yo era bastante sectaria y si alguien no estaba de acuerdo con lo que pensaba, me negaba a dirigirle la palabra".
PRIMERO YO
Marilina toma el yo-yo y por momentos se queda pensativa, como si aún estuviera dentro de la Cárcel de Mujeres a la que, el día anterior al encuentro con la revista, concurrió a visitar a María Esther Duffau, la verdadera Raulito (entrevistada por Siete Días, ver número 396). "Estuvimos con Piero y Daniel Toro, cantando para las reclusas. Aprovechamos para festejar el cumpleaños de esa mujer que, aunque encerrada, tiene una libertad interior digna de admiración".
-¿La película puede ayudarle en algo a María Esther Duffau?
- Es posible que a raíz de ella, de que tanta gente haya visto La Raulito, se logre algún tipo de solución para este caso. Eso sería lo más gratificante que me pueda pasar en la vida. Demostraría que una película no sirve solamente para entretener, divertir o hacer llorar a la gente. Creo que si se consigue algo, sería fantástico, el premio más grande que yo pueda tener por mi trabajo en ese film.
-¿Te referís a la libertad de esa mujer?
-Sí. Ayer me dijeron que el juez está por pedir un indulto para ella.
-¿Sería entonces la primera vez que una película obtiene la excarcelación de una persona?
-No lo digamos, todavía. De ser así, sería histórico.
-¿Y María Esther lo sabe? ¿Vio la película?
-Estuve hablando mucho con ella. Y le pregunté a dónde iría en caso de ser liberada. Me dijo que no sabía muy bien qué hacer, pero que no veía mal la idea de radicarse en Claypole, un lugar de la provincia de Buenos Aires con pájaros, sol, árboles y mucho espacio para jugar al fútbol, su pasión. Ella vio la película en el cine Callao. Fue acompañada por el director de la Cárcel de Mujeres. Después me escribió una cartita muy tierna, muy humana. Entre muchas cosas lindísimas, me dice que ella piensa que la sociedad necesitaba una película así. Y la llama su película. Lo cual es rigurosamente cierto.
Marilina Ross no oculta -en su manera de hablar, en sus gestos, tampoco en su mirada vivaz y expresiva- que es una chica de barrio, muy porteña. "Nací en Liniers y mis viejos fueron los que me empujaron a esta profesión".
Aunque modificada por el estudio actoral y sus roles como profesional en cine y televisión, la personalidad de Marilina le delata como una muchacha de barrio. Frente a ella es fácil hablar en torno a imágenes comunes. Por eso surge el lunfardo como idioma compartido y el reportaje frecuenta hechos de la niñez, de cuando ella se asomaba al mundo desde una ventana ubicada al 200 de la calle Pola, muy cerca de la avenida General Paz.
-¿A qué se dedicaban tus padres?
-Nada que ver con nada. Mi papá era mozo de una confitería; mi mamá, mamá. Ellos me inscribieron en el Teatro Infantil Labardén cuando tenía ocho años.
-¿Cómo fue ese empujón? ¿Vos querías aprender teatro?
-Bueno... la nena era graciosa. Participaba en fiestitas, recitaba versitos y bailaba en puntas de pie.
-¿La nena quería eso?
- Y... a la nena eso la divertía mucho. Recuerdo que a la vuelta de casa vivía un pintor que tenía títeres y un tingladito. Yo me pasaba allí todas las tardes, haciendo teatro, improvisando. Pero fue antes del Labardén, cuando tenía tres o cuatro años. Desde entonces me gustó más eso que el estudio.
-¿El Labardén te ocupaba mucho tiempo, y por eso dejaste de estudiar?
-Sí. El Labardén me ocupaba toda la tarde. Cuando llegué a sexto grado, elegí no seguir estudiando. No lo lamenté nunca.
-¿No te perjudicó esa decisión?
-De ninguna manera. En realidad, desde que nací estuve haciendo buena letra. Me vi obligada a ser la primera en todo. Y me mantuve en esa tendencia, seguí sometida a ella hasta que decidí psicoanalizarme.
EL TELEVISOR Y OTRAS CUESTIONES
Marilina hace un brevísimo inventario de su trabajo. "Filmé un montón de películas, entre ellas El televisor, Primero yo, El ojo de la cerradura, Las pirañas y ¡Ufa con el sexo!, que no se llegó a estrenar. También actué en un espectáculo de café-concert, uno de los primeros que se hicieron en Buenos Aires. Estaba basado en una obra de Anton Chéjov. Después hice Solita y sola, un espectáculo donde se mezclaban el teatro, el circo y la pantomima. Y también, claro, La nena, un teleteatro que fue todo un éxito".
Quizás el recuerdo de Solita y sola despierta en ella la necesidad de tomar la guitarra. Con voz tierna, susurrante -ignorando la presencia de los periodistas y el ronroneo del grabador-, hilvana los versos de una canción inédita, que compuso para el actor Jorge Martínez, su compañero. Mientras afinaba la guitarra alcanzó a decir que "estas estrofas explican mejor que mil palabras mi opinión sobre cómo debe ser una pareja”. La letra, al pasar, aporta otras claves de su vida: "Casi sin querer, nací. Casi sin querer crecí... Me gustó tu risa fresca, niño grandulón... Casi sin querer me enamoré... Casi sin querer se olvida. Casi sin querer se pierde... Tal vez algún día nos sorprenda la vejez, muy juntos, casi sin querer".
-¿Cómo es tu relación con Jorge?
-Él es un tipo simple, sano, directo y honesto. Que no pretende ser más de lo que es. Que es muy cariñoso. Que me ofrece seguridad, pero seguridad afectiva.
-¿Se conocen desde La Raulito?
-No, desde un poco antes.
-¿Te modificó Jorge?
-No. Me modifiqué yo. Me abrí, me propuse vivir una nueva forma de pareja.
-¿En qué consiste eso?
-En vivir aquí y ahora. En no hacer planes a largo alcance; en decidir y hacer todo de acuerdo al momento. En conquistar la libertad de elegir cotidianamente. Yo sé que esto es muy difícil, pero a ambos, estamos seguros, nos sirve. Por ejemplo, puede ocurrir que un domingo, mi día libre, Jorge elija ir a la cancha, solo. Y yo lo entiendo. Esa es una forma de ser libre: no dejar de hacer cosas por el otro.
Pero esa libertad no se expresa solamente en el plano afectivo. Marilina da otro ejemplo, explica algo que para muchos marca una contradicción: su intervención en Piel naranja, el hecho de que hubiera aceptado trabajar para Alberto Migré, un autor a quien en otros tiempos, se negara siquiera a leer.
-¿Hacés Piel naranja por sus posibilidades económicas?
-No, y si quieren lo aclaro.
-Bueno...
-En esta profesión se necesita tener éxitos, estar arriba. Porque si no te convertís en nadie, y nadie te contrata. Y Migré es el hacedor de éxitos. Pero ésa no es la única causa. Yo tenía muchas ganas de hacer un trabajo en el cual me viera mucha gente.
-¿Vos qué rescatás de Piel Naranja?
-Debe tener algún valor porque no es casual que la vea tanta gente.
-¿Estás diciendo que el rating es índice de calidad artística?
-De calidad artística, no. Pero hay algo que quiero saber qué es.
-¿No lo averiguaste todavía?
- Creo que sí. Creo que Migré da en este momento lo que la gente necesita ver. Si no la gente pondría otro canal o se iría al cine, porque tiene posibilidades de elegir. Quizás el público está en un proceso distinto del mío, pero pienso que hay que saber acompañarlo. Creo que la gente, sola y por sus propios medios, está en condiciones de crecer. Al pueblo no hay que acercarse como maestro, no hay que enseñarle nada. Yo no quisiera terminar como un genio, encerrada en un sótano con diez intelectuales inteligentísimos mirando a Europa. Necesito hacer Piel naranja para comunicarme, para ponerme en contacto con los espectadores. Pero, cuidado: también hago La Raulito. En ese aspecto estoy convencida de que no podría haber trabajado en esa película si antes no hubiera hecho La nena o Cosa juzgada, en televisión.
-¿Cómo sentís el oficio del actor? ¿Cómo asumís esa contradicción?
-Nada que ver con nada. Mi papá era mozo de una confitería; mi mamá, mamá. Ellos me inscribieron en el Teatro Infantil Labardén cuando tenía ocho años.
-¿Cómo fue ese empujón? ¿Vos querías aprender teatro?
-Bueno... la nena era graciosa. Participaba en fiestitas, recitaba versitos y bailaba en puntas de pie.
-¿La nena quería eso?
- Y... a la nena eso la divertía mucho. Recuerdo que a la vuelta de casa vivía un pintor que tenía títeres y un tingladito. Yo me pasaba allí todas las tardes, haciendo teatro, improvisando. Pero fue antes del Labardén, cuando tenía tres o cuatro años. Desde entonces me gustó más eso que el estudio.
-¿El Labardén te ocupaba mucho tiempo, y por eso dejaste de estudiar?
-Sí. El Labardén me ocupaba toda la tarde. Cuando llegué a sexto grado, elegí no seguir estudiando. No lo lamenté nunca.
-¿No te perjudicó esa decisión?
-De ninguna manera. En realidad, desde que nací estuve haciendo buena letra. Me vi obligada a ser la primera en todo. Y me mantuve en esa tendencia, seguí sometida a ella hasta que decidí psicoanalizarme.
EL TELEVISOR Y OTRAS CUESTIONES
Marilina hace un brevísimo inventario de su trabajo. "Filmé un montón de películas, entre ellas El televisor, Primero yo, El ojo de la cerradura, Las pirañas y ¡Ufa con el sexo!, que no se llegó a estrenar. También actué en un espectáculo de café-concert, uno de los primeros que se hicieron en Buenos Aires. Estaba basado en una obra de Anton Chéjov. Después hice Solita y sola, un espectáculo donde se mezclaban el teatro, el circo y la pantomima. Y también, claro, La nena, un teleteatro que fue todo un éxito".
Quizás el recuerdo de Solita y sola despierta en ella la necesidad de tomar la guitarra. Con voz tierna, susurrante -ignorando la presencia de los periodistas y el ronroneo del grabador-, hilvana los versos de una canción inédita, que compuso para el actor Jorge Martínez, su compañero. Mientras afinaba la guitarra alcanzó a decir que "estas estrofas explican mejor que mil palabras mi opinión sobre cómo debe ser una pareja”. La letra, al pasar, aporta otras claves de su vida: "Casi sin querer, nací. Casi sin querer crecí... Me gustó tu risa fresca, niño grandulón... Casi sin querer me enamoré... Casi sin querer se olvida. Casi sin querer se pierde... Tal vez algún día nos sorprenda la vejez, muy juntos, casi sin querer".
-¿Cómo es tu relación con Jorge?
-Él es un tipo simple, sano, directo y honesto. Que no pretende ser más de lo que es. Que es muy cariñoso. Que me ofrece seguridad, pero seguridad afectiva.
-¿Se conocen desde La Raulito?
-No, desde un poco antes.
-¿Te modificó Jorge?
-No. Me modifiqué yo. Me abrí, me propuse vivir una nueva forma de pareja.
-¿En qué consiste eso?
-En vivir aquí y ahora. En no hacer planes a largo alcance; en decidir y hacer todo de acuerdo al momento. En conquistar la libertad de elegir cotidianamente. Yo sé que esto es muy difícil, pero a ambos, estamos seguros, nos sirve. Por ejemplo, puede ocurrir que un domingo, mi día libre, Jorge elija ir a la cancha, solo. Y yo lo entiendo. Esa es una forma de ser libre: no dejar de hacer cosas por el otro.
Pero esa libertad no se expresa solamente en el plano afectivo. Marilina da otro ejemplo, explica algo que para muchos marca una contradicción: su intervención en Piel naranja, el hecho de que hubiera aceptado trabajar para Alberto Migré, un autor a quien en otros tiempos, se negara siquiera a leer.
-¿Hacés Piel naranja por sus posibilidades económicas?
-No, y si quieren lo aclaro.
-Bueno...
-En esta profesión se necesita tener éxitos, estar arriba. Porque si no te convertís en nadie, y nadie te contrata. Y Migré es el hacedor de éxitos. Pero ésa no es la única causa. Yo tenía muchas ganas de hacer un trabajo en el cual me viera mucha gente.
-¿Vos qué rescatás de Piel Naranja?
-Debe tener algún valor porque no es casual que la vea tanta gente.
-¿Estás diciendo que el rating es índice de calidad artística?
-De calidad artística, no. Pero hay algo que quiero saber qué es.
-¿No lo averiguaste todavía?
- Creo que sí. Creo que Migré da en este momento lo que la gente necesita ver. Si no la gente pondría otro canal o se iría al cine, porque tiene posibilidades de elegir. Quizás el público está en un proceso distinto del mío, pero pienso que hay que saber acompañarlo. Creo que la gente, sola y por sus propios medios, está en condiciones de crecer. Al pueblo no hay que acercarse como maestro, no hay que enseñarle nada. Yo no quisiera terminar como un genio, encerrada en un sótano con diez intelectuales inteligentísimos mirando a Europa. Necesito hacer Piel naranja para comunicarme, para ponerme en contacto con los espectadores. Pero, cuidado: también hago La Raulito. En ese aspecto estoy convencida de que no podría haber trabajado en esa película si antes no hubiera hecho La nena o Cosa juzgada, en televisión.
-¿Cómo sentís el oficio del actor? ¿Cómo asumís esa contradicción?
-Diría que el actor es un obrero especializado. Y que los medios no están en sus manos, que difícilmente el actor pueda ser propietario de un canal, de una radio o de un teatro.
Vital y enérgica pero a la vez libre y cariñosa, la protagonista de La Raulito reconoce vivir la mejor etapa de su vida: “Sólo me falta tener un hijo”.-Volviendo a Piel naranja, ¿cómo es tu relación con Migré?
-Él me había llamado muchas veces para que interpretara algunos papeles en sus teleteatros. Y yo siempre me negaba porque, lo digo sinceramente, no sabía valorarlo. Por eso les dije antes que era bastante sectaria. Con el tiempo descubrí que esa postura mía era falsa. Así como yo aprendí a ver mis cosas buenas y malas, en los demás percibo lo mismo. Ahora la gente trato de aceptarla tal cual es. Con Migré me pasaba eso, hasta que lo conocí. Nos sentamos en un café y hablamos durante horas. Es decir, nos conocimos. Migré me explicó que escribe para el actor o la actriz que trabaja con él. Al margen de eso nos comunicamos. Y percibí que Migré pone mucho amor en las cosas que elabora. Y ése es el secreto de su éxito.
-Puede ser. Pero también tiene oficio, es un profesional.
-No, no es solamente oficio. No es el autor que se sienta frente a una máquina de escribir y llena carillas para ganar plata, como hacen otros. Él pone su vida en eso. Y si necesita desarrollar una escena con sillones y el canal no los tiene, los compra él. Por ejemplo, pagó de su bolsillo la publicidad de Piel naranja en Paraguay.
-Sí, porque puede.
-De acuerdo, pero también podría optar por no hacerlo, quedarse con ese dinero. Hay quienes pueden y no lo hacen.
LETRA POR LETRA, EL ABECEDARIO
Sus cambios, las actitudes frente a los grandes temas de la vida, no solamente se circunscribieron a cuestiones profesionales y afectivas. Cuando se le advirtió que en su biblioteca tenía numerosos libros sobre la condición de la mujer y que tanto en Solita y sola como en La Raulito había declamado que "la mujer era más oprimida que el varón oprimido” o que “la mujer es el proletariado del proletariado”, Marilina aceptó explicar mejor sus credos, sus puntos de vista sobre aspectos sociales y políticos, incluyendo su visión retrospectiva sobre su participación en el famoso charter que trajo de regreso al general Juan Perón al país en noviembre de 1972.
-¿Sos feminista?
-Él me había llamado muchas veces para que interpretara algunos papeles en sus teleteatros. Y yo siempre me negaba porque, lo digo sinceramente, no sabía valorarlo. Por eso les dije antes que era bastante sectaria. Con el tiempo descubrí que esa postura mía era falsa. Así como yo aprendí a ver mis cosas buenas y malas, en los demás percibo lo mismo. Ahora la gente trato de aceptarla tal cual es. Con Migré me pasaba eso, hasta que lo conocí. Nos sentamos en un café y hablamos durante horas. Es decir, nos conocimos. Migré me explicó que escribe para el actor o la actriz que trabaja con él. Al margen de eso nos comunicamos. Y percibí que Migré pone mucho amor en las cosas que elabora. Y ése es el secreto de su éxito.
-Puede ser. Pero también tiene oficio, es un profesional.
-No, no es solamente oficio. No es el autor que se sienta frente a una máquina de escribir y llena carillas para ganar plata, como hacen otros. Él pone su vida en eso. Y si necesita desarrollar una escena con sillones y el canal no los tiene, los compra él. Por ejemplo, pagó de su bolsillo la publicidad de Piel naranja en Paraguay.
-Sí, porque puede.
-De acuerdo, pero también podría optar por no hacerlo, quedarse con ese dinero. Hay quienes pueden y no lo hacen.
LETRA POR LETRA, EL ABECEDARIO
Sus cambios, las actitudes frente a los grandes temas de la vida, no solamente se circunscribieron a cuestiones profesionales y afectivas. Cuando se le advirtió que en su biblioteca tenía numerosos libros sobre la condición de la mujer y que tanto en Solita y sola como en La Raulito había declamado que "la mujer era más oprimida que el varón oprimido” o que “la mujer es el proletariado del proletariado”, Marilina aceptó explicar mejor sus credos, sus puntos de vista sobre aspectos sociales y políticos, incluyendo su visión retrospectiva sobre su participación en el famoso charter que trajo de regreso al general Juan Perón al país en noviembre de 1972.
-¿Sos feminista?
-Sostengo que la mujer tiene menos libertades que el hombre, que el que manda es él y que las leyes están hechas por los varones. Pero no soy feminista porque el problema, entiendo, no pasa por ahí. El de la mujer es uno más de los problemas de la sociedad actual. De un conjunto de cosas que deben ser modificadas. Yo soy peronista, eso lo saben todos, y creo que a través de ese movimiento político se puede evolucionar hacia mejores condiciones sociales.
-A propósito, ¿a quién representabas cuando participaste en el vuelo que trajo a Perón de su exilio?
-No fui representando a ningún sector en especial porque no soy ni política ni militante activa. Creo no equivocarme si digo que fui con intenciones de representar al pueblo. Pero no formalmente. Para adentro me sentía asumiendo esa representatividad. Pero eso era una cuestión personal.
-¿Qué pensás del momento actual?
-Sigo siendo peronista porque admiro al general Perón. Leo sus cosas, sus escritos antiguos, inclusive. Leo Cultura y Pueblo y lo considero una maravilla. Desde afuera me piden definiciones, que me inscriba en tal o cual sector. Yo no me siento ubicada en ninguno en especial. En ese sentido, estoy donde se instala el pueblo. Y el pueblo, las mayorías, no se inscriben en ningún sector en particular. El peronismo no es un partido político sino un movimiento nacional.
-¿Qué opinás de los partidos políticos?
-Estoy, obviamente, a favor. Siempre y cuando sean verdaderamente representativos. Pero si en vez de ser tres o cuatro son 18 mil estoy decididamente en contra. Porque así no se ayuda al país. Creo que los argentinos tenemos que juntarnos y aunar esfuerzos.
La actriz habla con franqueza y no elude referirse a lo que ella considera el mal del momento: la atomización, la sectarización. Aunque advierte que no es amante de las definiciones tajantes: "Pregúntenme cómo estoy y qué me pasa. No me pidan opiniones concretas", dice. A pesar de ello y respecto a su posición política del país, apeló a una parábola: "En este momento tan confuso, todo está tan dividido que si uno no es A, tiene que ser B. No se puede ser AB, tampoco A más B. Esto es lo terrible que nos está pasando. Y yo soy ABCDJH... hasta la Z".
Marilina no oculta que está pasando uno de los mejores momentos de su vida. "Hice la película que siempre quise hacer; tengo una buena pareja, estoy enamorada y trabajo en un programa exitoso".
-¿Tu preocupación por el país no empaña un poco esa felicidad?
-No fui representando a ningún sector en especial porque no soy ni política ni militante activa. Creo no equivocarme si digo que fui con intenciones de representar al pueblo. Pero no formalmente. Para adentro me sentía asumiendo esa representatividad. Pero eso era una cuestión personal.
-¿Qué pensás del momento actual?
-Sigo siendo peronista porque admiro al general Perón. Leo sus cosas, sus escritos antiguos, inclusive. Leo Cultura y Pueblo y lo considero una maravilla. Desde afuera me piden definiciones, que me inscriba en tal o cual sector. Yo no me siento ubicada en ninguno en especial. En ese sentido, estoy donde se instala el pueblo. Y el pueblo, las mayorías, no se inscriben en ningún sector en particular. El peronismo no es un partido político sino un movimiento nacional.
-¿Qué opinás de los partidos políticos?
-Estoy, obviamente, a favor. Siempre y cuando sean verdaderamente representativos. Pero si en vez de ser tres o cuatro son 18 mil estoy decididamente en contra. Porque así no se ayuda al país. Creo que los argentinos tenemos que juntarnos y aunar esfuerzos.
La actriz habla con franqueza y no elude referirse a lo que ella considera el mal del momento: la atomización, la sectarización. Aunque advierte que no es amante de las definiciones tajantes: "Pregúntenme cómo estoy y qué me pasa. No me pidan opiniones concretas", dice. A pesar de ello y respecto a su posición política del país, apeló a una parábola: "En este momento tan confuso, todo está tan dividido que si uno no es A, tiene que ser B. No se puede ser AB, tampoco A más B. Esto es lo terrible que nos está pasando. Y yo soy ABCDJH... hasta la Z".
Marilina no oculta que está pasando uno de los mejores momentos de su vida. "Hice la película que siempre quise hacer; tengo una buena pareja, estoy enamorada y trabajo en un programa exitoso".
-¿Tu preocupación por el país no empaña un poco esa felicidad?
-Sí, por supuesto. Eso es algo que nos tiñe a todos, de eso no se salva nadie. Pero también es cierto que si una está mejor consigo misma puede ver con más claridad lo que pasa alrededor y puede aceptar la realidad de una mejor manera.

-¿Tratás de separar el trabajo de tu vida privada?
-Yo creo que el actor es un obrero especializado, como ya dije. Pero a mí, a veces, se me mezclan los roles. Creo que es inevitable. Cuando hice La Raulito asumí ese personaje en mi casa, con mi mamá, con mis amigos y con la gente de la calle. En mi caso siempre el personaje le gana a la actriz. Y termina invadida por él. Eso me pasó con La Raulito y también en otros papeles. Aunque, por ahora, la señora Clarita (en Piel naranja) no me invadió.
-¿Hay momentos en que te sentís "solita y sola"?
-Sí, muchos. Pero no puedo dedicarme a la soledad porque me muero. Yo viví grandes soledades. Y hubo instantes en que necesité tocar fondo. Y en esos momentos no pude hacer nada como actriz.
-¿Es en esos momentos cuando escribís canciones?
-Cuando me pasa algo, cuando siento cosas, agarro la guitarra y le meto a la música. A veces, a partir de la melodía, nace una canción. Otras, es al revés. Estoy por sacar un disco con media docena de canciones.
-¿Qué buscás con ellas?
La pregunta queda flotando. Como respuesta, Marilina se acerca a su grabador y lo hace funcionar. El living se llena con su voz. Una tras otra las letras explican los diversos estados de ánimo que la inspiraron. Hay una canción para cada uno de ellos, aunque todas tienen un ingrediente común: la ternura, el mundo, la esperanza. "Creo en el hombre -dice-; quiero que el cielo sea la Tierra, la Tierra en su mejor forma. Creo que Dios está en todos. Quiero querer. La música es una de las cosas que más amo. Busco el canto porque las palabras solas, a veces, no alcanzan.”
Pero Marilina Ross -o mejor dicho, María Celina Parrondo-, busca otras cosas. Al final de la charla, mientras los periodistas abandonaban su living y miraban por última vez la pequeña galería de fotos donde ella saca la lengua, llora, ríe y hace muecas, la actriz, a modo de despedida, confesó: "Solamente me falta tener un hijo".
Entonces, cuando sus visitantes se iban y esperaban el ascensor, pudo escucharse esta canción:
Te estoy esperando,
no demores mucho,
porque hay tantas cosas
que hacer, en el mundo
...........
Yo sé que te esperan dolores y penas,
que vivir es duro y se es feliz apenas.
Pero con tu ayuda y la de otros más,
haremos que al fin se pueda respirar.
Despierte mi niño, despierte mi sol,
-Yo creo que el actor es un obrero especializado, como ya dije. Pero a mí, a veces, se me mezclan los roles. Creo que es inevitable. Cuando hice La Raulito asumí ese personaje en mi casa, con mi mamá, con mis amigos y con la gente de la calle. En mi caso siempre el personaje le gana a la actriz. Y termina invadida por él. Eso me pasó con La Raulito y también en otros papeles. Aunque, por ahora, la señora Clarita (en Piel naranja) no me invadió.
-¿Hay momentos en que te sentís "solita y sola"?
-Sí, muchos. Pero no puedo dedicarme a la soledad porque me muero. Yo viví grandes soledades. Y hubo instantes en que necesité tocar fondo. Y en esos momentos no pude hacer nada como actriz.
-¿Es en esos momentos cuando escribís canciones?
-Cuando me pasa algo, cuando siento cosas, agarro la guitarra y le meto a la música. A veces, a partir de la melodía, nace una canción. Otras, es al revés. Estoy por sacar un disco con media docena de canciones.
-¿Qué buscás con ellas?
La pregunta queda flotando. Como respuesta, Marilina se acerca a su grabador y lo hace funcionar. El living se llena con su voz. Una tras otra las letras explican los diversos estados de ánimo que la inspiraron. Hay una canción para cada uno de ellos, aunque todas tienen un ingrediente común: la ternura, el mundo, la esperanza. "Creo en el hombre -dice-; quiero que el cielo sea la Tierra, la Tierra en su mejor forma. Creo que Dios está en todos. Quiero querer. La música es una de las cosas que más amo. Busco el canto porque las palabras solas, a veces, no alcanzan.”
Pero Marilina Ross -o mejor dicho, María Celina Parrondo-, busca otras cosas. Al final de la charla, mientras los periodistas abandonaban su living y miraban por última vez la pequeña galería de fotos donde ella saca la lengua, llora, ríe y hace muecas, la actriz, a modo de despedida, confesó: "Solamente me falta tener un hijo".
Entonces, cuando sus visitantes se iban y esperaban el ascensor, pudo escucharse esta canción:
Te estoy esperando,
no demores mucho,
porque hay tantas cosas
que hacer, en el mundo
...........
Yo sé que te esperan dolores y penas,
que vivir es duro y se es feliz apenas.
Pero con tu ayuda y la de otros más,
haremos que al fin se pueda respirar.
Despierte mi niño, despierte mi sol,
despierte pedazo de mi corazón.
Fernando de Rosario compartió esta nota.
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Los Irrompibles (1975)
Dirección: Emilio Vieyra
Guión: Emilio Vieyra y Antonio Rosso
Fecha de Estreno: 17 de julio de 1975
Fecha de Estreno: 17 de julio de 1975
Sinopsis
Western ambientado en 1870, donde una pareja de torpes detectives son los héroes que correrán en auxilio de una huérfana heredera, enfrentando a los bandidos que asolan la región. Acción a raudales, comicidad y romance con final feliz.
Intérpretes
Jorge Martínez .... Harry, el Caliente
Ricardo Espalter .... Billy, el Frío
Graciela Alfano
Rolando Dumas
Bettiana Blum
Roberto Escalada
Santiago Gómez Cou
Enrique Almada
Berugo Carámbula
Eduardo D'Angelo
Andrés Redondo
Noemí del Castillo
Jesús Pampín
Aldo Mayo
J. C. Landers
Roberto Landers
Ricardo Golán
Franco Neri
Marilina Ross realiza lo que se conoce en cinematografía como cameo, que consiste en una aparición fugaz que no figura en los créditos del film.
Equipo Técnico
Fotografía: Leonardo Rodríguez Solís
Montaje: Atilio Rinaldi
Música: Luis María Serra
Escenografía: Abel Facello
Argentina
Argentina
Duración: 90 minutos
Color
Calificación: Apta para todo público
Color
Calificación: Apta para todo público
Fuente: cinenacional.com
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Publicidad de Piel Naranja
Gráfica de la telenovela "Piel Naranja" de Alberto Migré publicada en el mes de noviembre de 1975.

Silvina aportó esta imagen.
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