Planeta nuestro en "Una buena idea"
Marilina, voz amiga y bálsamo en la tormenta
Marilina, voz amiga y bálsamo en la tormenta
Marilina Ross debutó el viernes en el Teatro Ópera. La cantante, autora y compositora presentó algunos temas de su disco “Contra viento y marea”, de edición inminente, y repasó sus éxitos, de acuerdo a lo votado previamente por sus seguidores.
Por: LEONARDO COIRE
Ya lo apuntamos alguna vez: Marilina baja del escenario hacia la platea como una voz amiga, que plantea bálsamos entre tormentas, con un lenguaje coloquial y, seguramente, sincero.
Con su garganta chica, su guitarra apenas pulsada y su cúmulo de canciones, la ahora cantante desarrolla historias donde se cruzan breves pasajes de amor, alguna melancolía permanente por el paraíso perdido –la infancia-, la utopía esperanzada de asistir al fin de los problemas ecológicos. Este año parecería haber abandonado su perfil testimonial, militante; en cambio, su atención se centra en narrar argumentos más abstractos y universales, tal como ocurre en Honrar la vida o con la pieza que da título a su próximo elepé.
Este show transcurrió con formato de recital (no echó mano a elementos del music-hall, tal como en los anteriores) y fue dividido en dos partes bien diferenciadas. En la primera, los temas de siempre, surgidos de una elección previa de la gente y con la sola compañía del músico Ángel Mahler y en la segunda, la mixtura de obras anteriores con nuevas, con el aporte del Coro Kennedy, bajo la dirección de Raúl Fritzsche, la banda de acompañamiento de Ross y la colaboración de una orquesta de cuerdas.
La creadora de tantos éxitos, otra vez logró emocionar con sus nuevas y antiguas piezas.
La expectativa mayor estaba en las novedades. Allí aparecen Planeta nuestro (a nuestro juicio la construcción más sólida de este cancionero, una balada lenta que culmina con un pedido de perdón a la Tierra por tanto maltrato), Mi corazón (pieza que fue descartada por décadas de su repertorio y que aflora, fresca) y El agua que va, obra de menor envergadura y sencilla melodía.
Esta noche, Se puede, Emociones, Cruzando las grandes aguas, Puente invisible, Si me animo o Domingo aparecieron en la primera mitad del espectáculo. Tras el recuerdo, y antes de pasar al tramo siguiente, Mahler interpretó la línea musical básica que compuso para la obra Drácula, estrenada, como se recordará, este año en el Luna Park.
El esquema de luces diseñado, su operación y puesta, excelentes. Cada haz tuvo un por qué, como cada color y entremezclado. La actriz que vive aún en Marilina sabe lo importante que es vestir cada canción con un ropaje lumínico adecuado.
Preparando las naves
Preparando las naves
Después de tres shows al mango, la mujer que hace tiempo relegó a la actriz para dedicarse a la música está a punto de lanzar su último trabajo, Contra viento y marea, un maxi de seis temas con varias letras de Eladia Blázquez
Pasan los años, las modas, los estilos y hasta los géneros musicales, pero Marilina sigue estando allí, en un lugar donde nada de eso importa demasiado. La gente la acompaña, compra sus discos, la sigue y la quiere: en definitiva lo que un artista necesita para seguir creando. Su último álbum, Latiendo, vendió más de 120.000 copias en todo el país (disco de platino). Con tres exitosísimas funciones en el Ópera de por medio (el fin de semana pasado), Marilina espera un nuevo “hijo” para diciembre. “Contra viento y marea es un maxi de seis temas. No llegó a ser LP porque no tiene la cantidad suficiente de canciones y yo estaba muy entusiasmada con éstas. De no haber sido así, hubiera pasado algún tiempo antes de salir. Preferí aprovechar el entusiasmo que tengo con este material.”
En el caso de Marilina, hay que hablar de mensajes más que de letras. Tiene la capacidad de poner esa frase justa que golpea, te despierta, critica y propone a la vez, y en el caso de este plástico, nada cambió al respecto. “Contra viento… es un tema escrito por Eladia Blázquez al que le puse música, es un tema muy de este momento, casi urgente te diría. En Planeta nuestro hablo sobre todo lo que me dio nuestra Tierra y le pido perdón por todo el mal que le hacemos; Mi corazón es una vieja salsa a la que le adapté la letra; Como el agua que va es uno nuevito; Memoria es una hermosa canción de Eladia y Señores, se cierra, un tema de amor que transcurre en un bar, habla del fin de un amor.”
- En el teatro se pudo ver una impresionante orquesta y un coro participando de los temas. ¿Para el disco se trabajó igual?
- Sí, todo esto fue dirigido por Ángel Mahler con quien hasta ahora veníamos manejándonos con teclados y sintetizadores. Para este disco decidimos volver al calor de los instrumentos… hay cornos, cuerdas, voces… creo que quedó muy bien.
- ¿Notás un cambio en tu público?
-Más que un cambio, una renovación. A partir de Latiendo se sumó mucha gente nueva que me descubrió y eso viene muy bien. Yo me sigo sorprendiendo con las edades de los que vienen a verme, hay chicos muy chiquitos y hasta tengo una admiradora de 83 años que me sigue a todos lados.
-¿Cómo explicás este fenómeno?
-Yo sigo haciendo lo que a mí me gusta, y muchas veces coincidimos con la gente. No me fijo en las modas y esas cosas, pero realmente no sé por qué me pasan cosas tan lindas. Creo que nadie tiene la respuesta sobre el por qué del éxito, supongo que tiene que ver con muchas cosas.
-¿Qué pasó con Marilina actriz?
-Está descansando… en realidad está en blanco, porque me gusta mucho más lo que estoy haciendo ahora. Tuve muchas y buenas propuestas en todo este tiempo, pero la música sigue siendo lo que me hace más feliz.
Honrar la música
Por: GUSTAVO GRABLA
En el Día de la Música Marilina Ross ofreció uno de los shows más imponentes que se hayan visto en el año.
Y esto no tiene únicamente que ver con el repertorio elegido (bárbaro) ni con su voz (estupenda) sino con una puesta escénica con varilites, incluidos que le sopló la nuca a la que Soda montó en el Rex.
Marilina nunca defrauda; un espectáculo impresionante, con una puesta de maravillas.
El recital se dividió claramente en dos sets: uno, con Ángel Mahler en los teclados y el otro… dará que hablar por un buen rato.
En el primero, Marilina salió a cantar o morir y pegó en 35 minutos los temas más votados por la gente seleccionados hasta un día antes del show (Cambalache, Se puede, Casi sin querer, Puerto Pollensa, Domingo y Quereme tengo frío, entre otros), mientras jugaba con las plantas que rodeaban el escenario y se abrazaba al globo ubicado a su izquierda.
En el segundo, y después que Mahler se divirtió recreando los climas de Drácula, vino la gran sorpresa cuando el telón se abrió nuevamente y apareció una orquesta de 15 músicos más el coro Kennedy para acompañarla durante el resto del recital.
Y a medida que pasaron las canciones (Planeta nuestro, Mi corazón, Señores, se cierra, Amor mío) el asombro dejó lugar al éxtasis: el sonido litúrgico de orquesta y coro invadió el teatro mientras que Marilina, maga, se desenvolvió con gran maestría.
Pero esto no fue todo: el punto culminante llegó con el apartado final que trajo Jesús, repartiendo palos a diestra y siniestra, Contra viento y marea (con un efecto viento fantástico, de mares hubiese sido demasiado) y Honrar la vida, con el público de pie y convencido de lo que se decía.
Esto, obviamente, la obligó a salir de nuevo para cantar Conectándome y Soles, cuyo estribillo bien podría decir: “Aunque no la veamos, ella siempre está”.
Video-Historia
Paralelamente al lanzamiento de Contra viento y marea, aparecerá una cajita de más de una hora en los videoclubes de todo el país. “Es una especie de balance que a desde el primer clip mío que se hizo en el país allá por el ’75, hasta lo del Ópera. Es un trabajo muy interesante, sobre todo por aquellas viejas filmaciones… son un verdadero documento, hecho casi artesanalmente. Se trabajaba muy distinto que ahora, los trucos se hacían a mano y todo eso. El fragmento que se podrá ver en el video pertenece a un especial que dirigió Roberto Denis, que duraba una hora y tardó tres días en grabarse. Por ese programa gané el Martín Fierro, pero nunca me lo dieron porque la entrega fue en el ’76 y por entonces estaba prohibida.” LA cinta, que aún no tiene título definitivo está a punto de salir del horno, y atentti que los que no tienen video en casa, posiblemente lo podrán ver en un especial por TV. Que se haga…
Fotos: FABIÁN GREDILLAS
Marilina, por sobre la tempestad
Marilina, por sobre la tempestad
El 22 de noviembre se presentará en el teatro Ópera Marilina Ross, quien ofrecerá un concierto dividido en dos sectores bien diferenciados: piezas de sus últimos discos (elegidos previamente por los espectadores) y canciones del álbum “Contra viento y marea”, de inminente edición. La autora de “Puerto Pollensa” adelanta algunos aspectos de un show que se diferenciará de los anteriores.
Marilina Ross, en vísperas de un nuevo ciclo de recitales presentando su disco.
Por: LEONARDO COIRE
“Yo hago la plancha.” Sintética, Marilina reflexiona acerca de sus circunstancias. Entre la confusión, la caída de alguna utopía juvenil, la polución de la Tierra, las sorpresas que la política argentina depara por hora, el hecho de tener recital en pleno centro porteño seguro y no todavía su ansiado elepé (grabado hace dos meses) en la calle, y algunas variables de su carrera fuera de su poder de decisión –como haber tenido que esperar que su arreglador musical terminara su labor para la pieza Drácula-, Ross se sienta a reflexionar en la vida y, con media sonrisa dispara: “Hace un año, desde el escenario vociferé contra el indulto. Y hubo indulto. Me paso despotricando contra el envenenamiento del aire. Y nadie hace nada. En cada canción mía hay un llamado a la paz de los pueblos. Y el mundo cruje, arde. Tengo la impresión de que ya nada pasa por uno, por su corazón y su destino. ¿Qué hacer, dónde ir, qué ofrecer? No sé. Es tan difícil dar una respuesta con una guitarra... Tal vez la solución sea decir lo poco o mucho que pueda, no comer carne, y ser, en lo posible, un poquito mejor todos los días.”
En una tarde gris y ventosa, en el café de Serrano y Honduras donde tantas veces la hemos entrevistado, estuvimos con ella. Su humor, también gris y ventoso, esconde una mueca escéptica, pero permite un resquicio para la esperanza. Su nuevo cancionero tiene bastante de eso; en Contra viento y marea, de Eladia Blázquez, por ejemplo, aborda la realidad con dureza, pero se adivina un horizonte alcanzable, aunque siempre lejano.
Marilina cuenta entonces como volvió a trabajar con Blázquez, autora, como se recordará, del último impacto de la cantante (Honrar la vida), en 1990. “Eladia fue quien me tomó examen en SADAIC como letrista, hace ya mucho. Recuerdo que tuve que ponerle una letra nueva a El Paraná en una zamba. Y hace poco pasó por casa, y me dejó tres textos. Todos buenos, pero uno impresionante: Contra viento y marea. Me dijo: “Es muy difícil de musicalizar”. “Sentí que la profesora otra vez le tomaba el examen a la alumna. Con esfuerzo, llegó la melodía, una textura suave que sostiene, apenas, la narración en primer plano.”
Entre las novedades aparecen Como el agua que va (“parábola entre el amor y un manantial”), Mi corazón violeta (“nació con letra de Cristina Banegas, hace 30 años. Es la típica canción descartable, que fue dejada de lado, disco a disco. Ahora la retomé, respetando la melodía y rescribiendo la historia, en la que juego con la condición de la obra chiquita, modesta, que nunca es tenida en cuenta por un artista”), Memoria (“es de Eladia y habla de la niñez, de la época dorada perdida, como sólo ella sabe”) y Planeta nuestro, la otra canción fuerte de la propuesta. Marilina, con respecto a esta última, apunta: “Escribí sobre desiertos en volcanes, lluvias negras en nieves blancas. Digo por fin: “planeta nuestro que estás en los cielos/ en nombre de todos te pido perdón”. Es decir, propongo barajar y dar de nuevo. En caso contrario, esta casa común estallará.”
El repertorio anterior surgió de una elección. La gente, a medida que llegaba al teatro a sacar la entrada, fue recibiendo una papeleta con esta pregunta: ¿Qué canción de Marilina no tendría que faltar en el concierto? Según los datos llegados, la proyección electoral indica que las elegidas fueron Honrar la vida, luego Con todo el amor que puedo, Contra viento y marea (pieza que solo se ha conocido a través de la difusión dada por FM 100) y Puerto Pollensa.
“Quiero cumplir con los demás –asegura-, por eso el repaso de los temas conocidos. Luego, las novedades, todas muy trabajadas con Ángel Mahler y una orquesta detrás. Cambio. No habrá ahora espacios para la actuación, la aparición de elementos coreográficos. Priva aquí la música y la sensación interior de participar de una ceremonia íntima y esperanzada, en medio de la tormenta.”
1991 Contra viento y marea








01 Planeta nuestro (M. Ross)
02 Señores se cierra (Claudio Baglioni)
03 Como el agua que va (M. Ross)
04 Contra viento y marea (Eladia Blázquez - M. Ross)
05 Memoria (Eladia Blázquez)
06 Mi corazón (M. Ross)
Descargar el disco
Contiene arte de tapa
Mini recital en Estudio 13
Con todo el amor que puedo
Honrar la vida
Estreno de Planeta Nuestro
Contra viento y marea
El coraje de seguir siendo simple
Marilina Ross ultima detalles para sus recitales del viernes y sábado
El coraje de seguir siendo simple
Marilina Ross volverá este viernes, en el Teatro Opera. La autora y compositora estará en esa sala con el material de su nuevo disco (aún no editado) "Contra viento y marea" y un sector del show dedicado a repasar las piezas de sus últimas tres placas. La canción de Eladia Blázquez que da título al flamante álbum reafirma el interés de la artista por rescatar la vida y la esperanza, a pesar de los miedos, las tempestades y los conflictos de la existencia humana.

Por: MARTÍN ACOSTA
Acaso sea necesario remontarse al año 1982 -temporada en que presentó su espectáculo Soles- para comenzar a analizar la temática que aborda Marilina. Un mundo pequeño, poblado de afectos fuertes, la pintura social firme y no panfletaria, la melancolía por los exilios y regresos amargos, se suman en su paleta y se entremezclan a través de su voz, de cortos matices e indisimulable capacidad de comunicación.
Ella es una actriz de raza y se nota. Todos los shows ofrecidos en esta década tienen, además de lo conceptual, un hilo conductor: la minuciosidad en la puesta en escena. Las luces, el manejo de los tiempos, su propia inflexión de voz, los textos oportunamente leídos, la aparición de un personaje inesperado, la utilización de la escenografía como elemento potenciador de lo que se describe en las canciones tiene siempre un porqué.
Ese repertorio, con dolores, recuerdos, testimonios y esperanzas y sus espectáculos integrales, a veces en el límite del music-hall, constituyen los dos pilares de su carrera, la que, además, ha permanecido ajena a las habituales bajas y subas, tan típicas en su medio. Por el contrario, Marilina sabe de antemano que su secreto no está en el punch de ventas y sí en la permanencia, en la victoria a largo plazo de los valores que ella maneja y tan bien traslada a su público.
En el 83 fue el turno de la primera gran actuación, en el Estadio Obras. Un año más tarde hizo Sobre un mar de miedos. En 1985 protagonizó el recital Encuentro en un Teatro de Palermo, y a fin de año estrenó Cruzando las grandes aguas. Desafío fue la propuesta de 1986 y Mis hijos naturales la de 1987. La siguiente puesta fue Por un nuevo ser, en 1988, y una temporada después recordó veinte años con el canto. En aquel momento se afirmaba en Clarín: "Como una voz amiga que se acerca a la gente con una carga enorme de afecto, Marilina Ross sigue conectándose con el público (nunca mejor puesto el nombre a un disco suyo), a través de un bagaje de canciones que llevan a la final conclusión de que la economía de recursos pueda no estar reñida con la capacidad ni mucho menos con el asombro". ¿Los últimos tiempos? Llegaron con el material de Conectándome, Latiendo y ahora por fin, Contra viento y marea, donde prolonga su asociación creativa con Eladia Blázquez, tras el éxito de Honrar la vida, a lo largo de 1990.
La vimos hace pocos días. Feliz por contar con un ciclo inminente, menos contenta por no tener todavía su nuevo disco en la calle, y decididamente escéptica acerca de la condición humana a fin de siglo (los problemas ecológicos ambientales y la caída de alguna utopía política forjada en su juventud le taladran el corazón). Marilina ha decidido por un perfil bajo, llano. Aceptando que ya no se puede cambiar el mundo, pugna por hacerlo, por lo menos, digno y previsible.
Todo esto se materializará este fin de semana con piezas como Mi corazón, Como el agua que va, Memoria y Planeta nuestro, que concentran su visión general y amplia y que misturan humor con denuncia, calidez con ironía y frescura con vehemencia.
Con seguridad el momento más intenso de sus recitales será cuando cante Contra viento y marea. Allí unidas la capacidad letrística de Blázquez y melódica de Ross, se afirmará: "Con el alma encendida/ hay que andar por la vida contra viento y marea/ y aunque el mar sea adverso/ y estemos inmersos en aguas muy feas/ continuemos el viaje que a nuestro coraje la fe lo acarrea".
Videos de "Contra viento y marea" en el Ópera
La propuesta era que el público votara, al momento de sacar su entrada, cuáles eran las canciones que querían escuchar esa noche. El show tuvo dos bloques bien diferenciados. Uno en el que se repasaron los clásicos y una segunda parte en que se presentaron las canciones nuevas.
Un domingo lluvioso
Desde mi libertad - Si me animo a remontar
Con el agua en la boca
Emociones
Contra viento y marea ejecutada con vientos, un conjunto de cuerdas, dirigido por Agri, y el coro Kennedy. Ángel Mahler, a cargo de la dirección musical de toda la orquesta.
Honrar la vida, el tema más votado de la noche y el aplauso y la dedicatoria a Eladia Blázquez, que estaba presente en la sala
Catarsis y energía positiva
Marilina en el Auditorio
Catarsis y energía positiva
RECITAL DE MARILINA ROSS. Presentación de su último disco, Contra viento y marea. Teclados: Pablo Giangrante. En el Auditorio Fundación.
Por: OSVALDO BAZÁN
¿Canta Marilina Ross? Quizás no tanto, quizás cuente algunas historias que, como ella misma confesó, "me salen y tengo necesidad de mostrarlas".
¿Compone Marilina Ross? Quizás no tanto, simplemente le da forma musical a esas historias impulsivas.
Y si no canta y no compone, ¿de qué material está hecho un recital de Marilina Ross? De buenas ondas, del material del que están hechos los sueños, de energía positiva, de ecología en estado ingenuo, de una hermandad basada en corazones solidarios y manos que se alzan al cielo, para tapar el agujero de ozono que algunos hombres malos insisten en abrir.
En poco más de una veintena de canciones la cantante mostró lo que es capaz de hacer: convertir un recital en lugar de catarsis, que según el diccionario es la purificación de las pasiones mediante emoción estética. No es fácil para una mujer menudita llenar un escenario enorme como el de Fundación Astengo sin más ayuda que una pantalla de video, un tecladista y un muy cuidado diseño de luces. Marilina lo consiguió porque puso, como ella contó, su corazón, su ánimo, su cuerpo y su alma en el espectáculo. Si eso alcanza o no para un recital de música popular es una duda que su público (que no paró de gritar "Genio" o "Grande má!") jamás se planteó. Ahí estaba la Marilina que todos querían ver, la Marilina actriz (pasó "el primer videoclip de la televisión argentina", dos temas que ella grabó en 1975 para la televisión, antes de la prohibición que la alejó de las pantallas -y del país- por siete años), la Marilina ecológica (Planeta Nuestro, no fue interpretado en la noche del domingo, sino que se pasó el video del tema grabado en los recitales porteños de la Ross, lo cual, si bien permitió disfrutar de una buena performance, por los músicos y el coro que la acompañaban, sienta un mal precedente, ya que lo de pagar una entrada para ver un video de un recital anterior, no parece ser muy gratificante), la Marilina de los hits ("Honrar la vida", ese buen jingle para una radio que es "Conectándome" o "Soles") fueron coreados con ganas por el auditorio.
Pese a lo declarado por la cantante, en cuanto a su predilección por tocar con músicos "de verdad", en esta oportunidad sólo la acompañó el tecladista Pablo Giangrante, quien si bien tuvo un eficaz desempeño, poco pudo hacer con canciones monótonas y el monótono sonido de los teclados imitando todos los instrumentos, y la consabida caja de ritmos imitando a la batería.
Según ella misma declaró, no está pasando por una etapa de enamoramiento con su profesión. Quizás un descanso pueda darle a sus nuevas canciones la frescura de aquellos temas del ´82, de su disco Soles, de donde todavía pueden recordarse con simpatía "Puerto Pollensa", "Como mis padres", "Soles", o "Escaleras mecánicas", o al menos pueden diferenciarse una de otra.
Fernando de Rosario aportó esta nota
No soy un objeto a vender
MARILINA ROSS
"No soy un objeto a vender"
La cantautora presentará el domingo su último disco, "Contra viento y marea", en un recital que incluirá sus éxitos.

Por: OSVALDO BAZÁN
"La fama cuesta", decía la profesora negra de "Fama", aquella serie que causó furor hace ya diez años. Después de tres días de entrevistas en Córdoba, la perspectiva de dos días más de la misma actividad en Rosario aterraba a Marilina Ross, que simplemente con su rostro podía haber suscripto la frase de la docente morocha.
Con evidente mal humor se dirigió hasta los sillones del hotel céntrico en donde se desarrollaría esta entrevista. En esas condiciones, iba a ser difícil la charla, por lo tanto entrevistador y entrevistada, con evidentes fallas en el cumplimiento de sus respectivas funciones, dejaron de lado el cuestionario profesional y hablaron simplemente sobre las circunstancias que habían llevado a la cantante a tal estado de ánimo. "No soporto el maltrato, eso me pasa, soy una persona y no quiero ser tratada como un producto a vender", dijo Marilina en un innegable mal día. Cierto es que el show business tiene sus reglas que la cantante no desconoce, pero en un exceso de honestidad reconoció que quizás esté cansada de este juego. Nobleza obliga, ante tal confesión el cronista hubo de admitir que no había ido preparado para escuchar la primicia de que Marilina Ross dejaría la música, a lo que la cantante, ya más tranquila y predispuesta contestó que quizá no fuera para tanto. En todo caso, ¿quién no ha tenido un mal día, quién no ha querido alguna vez colgar los botines y dejar todo?
Lo cierto es que Marilina hubiera querido tomarse un taxi que la dejase en la puerta de su casa, pero su energía fue cambiando hasta poder hablar de lo que verdaderamente le interesa, su contacto con el público y una postura que tiene a la defensa del hombre y su medio como eje. Pionera solitaria en la canción nacional del tema ecológico, siente que "si algo hice fue tomar conciencia personalmente del tema, pero no creo haber contribuido mayormente a ninguna causa. Yo no tengo que decirle a nadie cómo pensar, basta de papás que digan lo que hay que hacer, tenemos que crecer como hijos. Ahora hay mayor conciencia de las que van emergiendo puentes, cada vez más, pero todavía hay gente que mientras no sufra en carne propia el problema, no va a hacer nada". Como muestra de que su compromiso no termina en las declaraciones, fue a la cumbre paralela de la ECO en donde cantó "Planeta nuestro" en portugués. Además, trabaja con Greenpeace y hace muy poco estuvo en Zárate, cantando primero, para que después la gente de esa organización diera su discurso. Como la charla se iba despegando de la habitual nota de promoción, Marilina se fue interesando más y pudo hablar de su carrera como cantante, sin dudar sobre su futuro. "Mis discos son cortos porque no tengo más canciones -dijo, absolutamente sincera-, como sólo me mueve el entusiasmo, cuando un tema me llama, tengo una necesidad de escribirlo y de mostrarlo, y el tema puede ser tanto un periodista radial -en alusión a una canción antihomenaje a Bernardo Neustadt- como un basurero nuclear, pero en todo caso no es un curro, porque el disco cuesta menos que un disco habitual."
Para el recital del 16 en el Fundación Astengo -presentación en Rosario de Contra viento y marea, su último disco- promete videos, una buena planta de luces y grandes éxitos. La charla terminó con el mejor de los ánimos. Un mal día lo tiene cualquiera, la cosa es poder sacárselo de encima.
Muchas Gracias Fernando de Rosario por compartir esta nota