/* Profile ----------------------------------------------- */ .profile-img { float: left; margin-top: 0; margin-right: 5px; margin-bottom: 5px; margin-left: 0; padding: 4px; border: 1px solid #6728B2; } .profile-data { margin:0; text-transform:uppercase; letter-spacing:.1em; font: normal normal 83% Verdana, sans-serif; color: #af99dd; font-weight: bold; line-height: 1.6em; } .profile-datablock { margin:.5em 0 .5em; } .profile-textblock { margin: 0.5em 0; line-height: 1.6em; } .profile-link { font: normal normal 83% Verdana, sans-serif; text-transform: uppercase; letter-spacing: .1em; } /* Footer ----------------------------------------------- */ #footer { width:660px; clear:both; margin:0 auto; padding-top:15px; line-height: 1.6em; text-transform:uppercase; letter-spacing:.1em; text-align: center; } -->




Mis canales de YouTube

Mostrando entradas con la etiqueta 1985. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1985. Mostrar todas las entradas

Puente invisible 1985

Rescatado del programa Cordialmente, de Juan C. Mareco. Gracias Javo.

Marilina cruzando sus aguas

Marilina cruzando sus aguas

Domingo 27 de octubre de 1985 - Clarín Espectáculos

"Yo no soy una cantante; soy una persona que cuenta historias"

MARILINA CRUZANDO SUS AGUAS

Después de haber cantado los temas del disco "Soles" en Estados Unidos, con dos actuaciones en Nueva York y una en Washington, Marilina Ross volverá a las presentaciones en vivo en esta capital, interpretando los temas de su flamante disco "Cruzando las grandes aguas" durante tres días del próximo mes. Carlos de la Peña en teclados y coros, Ricardo Renaldi en teclados, Laura Hatton en flauta, percusión y coros, Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo y Gustavo López en batería, es decir, "La banda de la plaza", serán su compañía sobre el escenario del Ópera.




Por: CARLOS POLIMENI

En el gesto aniñado no hay pose alguna, sino sinceridad de adulta."Yo no soy una cantante, soy una persona que cuenta historias", explica con entusiasmo esta Marilina Ross de 42 años, cara limpia, sonrisa relampagueante y palpables ganas de que se la valore sin preconceptos.

Cuando la conversación languidece y solo flota un silencio, Marilina -María para los amigos- cuenta que está nerviosa porque ha empezado a dejar de fumar, por consejo médico, y siente que no puede del todo."Pero como estoy decidida a hacer las cosas en serio, es un sacrificio que tengo que hacer en beneficio de las cuerdas vocales", apunta.

A esta altura, después de tres años de vida como una profesional de la canción, otros tantos discos, numerosos recitales, viajes al exterior, Marilina siente ante todo que difícilmente vuelva a ser una actriz enteramente abocada a la profesión, esa que le trajo como agregado la fama -su difusa aureola- y también las persecuciones políticas.

La actriz que se había anticipado a la cantante empezó a declinar su reinado por un hecho absurdo, la guerra por las islas Malvinas y la necesidad que azotó a las compañías discográficas, impelidas a producir "Música nacional". "Fue ridículo lo que ocurrió -piensa-porque de la persecución y de tener apenas con qué comer, pasé a evaluar ofertas de tres compañías discográficas para grabar de inmediato el disco que luego se llamó Soles".

El resto es más o menos conocido, tiene ribetes en algo inexplicables, pero se define materialmente en un éxito de nivel, en ventas y en poder de convocatoria, que la dejó primero perpleja, después convencida de que el destino es a veces insondable, y más tarde agradecida de tanto amor incondicional, pero a la vez decidida a defenderse con las armas de la dedicación de las bastardas agresiones a la mediocridad.

Al afrontar la presentación en vivo de su nuevo disco, Cruzando las grandes aguas, entre el 8 y 10 de noviembre en el Teatro Opera,Marilina siente ante todo que la mayoría de las respuestas a las obvias preguntas de ocasión están en las letras de sus nuevas canciones. Para esto estuvo muchos meses componiendo desde los estados de ánimos posibles en un ser humano sensible.


Le pasó, por ejemplo, que tuvo mucha bronca cuando terminó de leer el "Informe Sabato" de la Conadep "A levantar si es preciso/ el obelisco y su plaza/ que salga a la luz del sol/ lo que ocurrió en estas playas/ y que nunca más./ A empezar a renacer,/ del peor de los infiernos/ busquemos brazos amigos/ en el sur del hemisferio./ O logramos entre todos/ que la Patria Grande remonte/ o seremos una estrella más/ en la bandera del Norte", escribió en tiempo de chacarera, bajo el título Y que nunca más.

Le pasó que estuvo mal ("decreté la noche y el invierno/ para quedarme a solas con la nada", define en Miedo a la alegría) y se enojó con las reflexiones imberbes ("usted que en una radio se atreve a comentar/ que está preocupado por mi sexualidad./ Usted... tan calladito ante tanta atrocidad/ pregúntese cómo es usted. ¿Por qué pierde su tiempo juzgando a los demás?/ Será que no se banca su propia ambigüedad", trazó en "Quiero ser yo").

Marilina esboza hoy, dentro de su habitual temática íntima, unaencendida defensa de su derecho a ejercer la libertad individual en un mundo cuya mecanizada marcha hacia el no se sabe qué observa, además, con decidida inquietud. "Por lo demás interesa como actitud de vida gozar del tiempo y cada cosa, sin preocuparme por lo que digan los que no tienen otra cosa que hacer que ocuparse de los otros", machaca durante el vaivén de la charla, en una oficina clavada en medio de la ciudad de violentas contradicciones.

Como le asustan los moldes que limitan y enlatan a las personas está por la revolución interior como primer paso para entender las coordenadas del mundo. La asume diciéndose: "somos algo más/ que una cuenta en un banco/ que esta canción que canto/ que las computadoras/ que el reloj y sus horas/ que la angustia creciente. Más que la misma muerte". Está proponiendo el encuentro, más allá de los bancos y los relojes, como única forma hermosa de supervivencia en esta sociedad plagada de injusticias.


¿Y la actriz...?

La pregunta no la sorprende porque está acostumbrada a pensar y responder sobre el tema. Dice:

- Siempre compuse, siempre canté, pero nunca tuve trascendencia con la música en la época en que empecé a ser conocida como actriz. Pero, ojo, que no fui una actriz que decidió cantar. Fijate que con el primer sueldo que gané como actriz, me compré la primera guitarra. Que el primer café concert que se hizo en la Argentina fue con temas míos, en 1965. El primer disco lo grabé en 1967 con dos canciones mías, así que mi vocación musical vino de siempre. Lo que es nuevo es el éxito. Y dado que la gente me respondió, puedo hacer lo que más felicidad me da... comunicarme a través de la música. Esto me hace sentir mucho más feliz que ser actriz. Puedo vivir de lo que me gusta.

- ¿Entonces no volverías a aquella profesión?

- No sé, creo que no... siento que no lo necesito. Me parece que ahora me gustaría más probarme como directora. Esa es una tentación más fuerte.

1985 CRUZANDO LAS GRANDES AGUAS

1985 CRUZANDO LAS GRANDES AGUAS




01 -Cruzando las grandes aguas (Marilina Ross - Carlos Tribuzy)
02 - Miedo a la alegría (Cristina Banegas - Mirta Goldberg - Marilina Ross)
03 - Y que nunca más (Marilina Ross)
04 - Se puede (Marilina Ross)
05 - Desde mi libertad (D. Vaona - Víctor Manuel San José)
06 - Quiero ser yo (Marilina Ross)
07 - Puente invisible (Marilina Ross)
08 - Lunita bahiana (Marilina Ross)
09 - Y me dí cuenta (Marilina Ross)
10 - Somos algo más (Marilina Ross)


1985 CRUZANDO LAS GRANDES AGUAS

01 - Cruzando las grandes aguas (Marilina Ross - Carlos Tribuzy)
02 - Miedo a la alegría (Cristina Banegas - Mirta Goldberg - Marilina Ross)
03 - Y que nunca más (Marilina Ross)
04 - Se puede (Marilina Ross)
05 - Desde mi libertad (D. Vaona - Víctor Manuel San José)
06 - Quiero ser yo (Marilina Ross)
07 - Puente invisible (Marilina Ross)
08 - Lunita bahiana (Marilina Ross)
09 - Y me dí cuenta (Marilina Ross)
10 - Somos algo más (Marilina Ross)

Foto de Cruzando las grandes aguas en vivo


Lo que nos queda es remar, remar con fuerza

8 de diciembre de 1985 - Clarín Revista – Edición N° 14.305

La actualidad de Marilina Ross, una cantautora que utiliza sus dotes de actriz

“LO QUE NOS QUEDA ES REMAR, REMAR CON FUERZA”

Por: DIANA CASTELAR

A primera vista, conserva intacto su aire adolescente, aquella fresca sonrisa de “la nena”, el travieso personaje que interpretara junto aOsvaldo Miranda. Pero las incipientes y finas arruguitas que se marcan alrededor de los ojos, algún repentino rictus de amargura se encargan de testimoniar el paso del tiempo.

Marilina Ross –que ahora prefiere ser llamada María, su verdadero nombre- ha atravesado desde entonces duras circunstancias. Desde el desgarramiento surgido del exilio forzoso –“era tanta la tristeza que hasta podía pasarme 24 horas seguidas llorando”– hasta el cuestionamiento de su propia historia, que la llevó a entender que la vida es un constante cambio y también un aprendizaje: muchas letras y títulos de sus canciones están referidas al I Ching, el Libro de las Mutaciones.

Porque después de hacerse un nombre como actriz, a su vuelta al país Marilina decidió volcarse a la composición y a cantar sus propias canciones, como si una neta línea separara su vida y su profesión en un gran antes y un gran después. Bajado ya el telón sobre su último y exitoso espectáculo musical montado en el teatro Ópera, y en vísperas de iniciar una gira por las ciudades de la costa, habla de su regreso. “Decidí volver porque entre morirme de tristeza allá lejos, como le sucedió a Luis Politti, preferí venir a morir acá. O a vivir. Felizmente, viví, pero tuve que pasar por muchos miedos para decidirme a hacerlo.”

-Hace ya tres años que usted es profesional de la canción. Pero ¿se considera una actriz-cantante o una cantante-actriz?

-No soy exactamente una cantante sino una persona que cuenta historias. Historias que tienen que ver conmigo y con mi gente.

-Pero su carrera se inició en el teatro, ¿no es así?

-Sí, mi primer papel fue en Lucy Crown, con Luisa Vehil. Venía de estudiar en el teatro infantil Labardén desde los ocho años. Como la nena que era muy graciosa, le hicieron estudiar teatro.

-¿Y la nena estaba en desacuerdo?

-A mí me divertía mucho. Sin embargo, con el tiempo me daba cuenta de que lo que más me gustaba era la música. Estaba lanzada como actriz y no había forma de parar, pero seguía cantando y componiendo para mí.

-¿Alguien sabía de esa otra faceta suya?

-No demasiada gente. Pero en el año ’65, en el primer café concert que se hizo acá, El tiempo de los carozos, la música era mía. Trabajaban importantes actores, como Federico Luppi; después yo salía con la guitarra y hacía mis canciones.

-Hay una marcada diferencia entre la traviesa adolescente deLa Nena y la dramática historia de La Raulito, que marcó su consagración como actriz. ¿Cómo llega a ese resultado?

-Ese personaje tan querible fue un proyecto mío. En un programa deCosa juzgada, que se hacía con casos auténticos que se sacaban del archivo de Tribunales, surgió ese ser, que me pareció conmovedor. Me fui a conocerla y se produjo una gran comunicación. A partir de entonces quise hacer una película, busqué producción, dirección. Hubo muchos productores y directores que me dijeron que no iba a andar: me costó cinco años concretar el proyecto.

-Usted vivió los tramos finales de esa filmación con bastante sobresalto.

-Sí, cuando rodábamos las últimas escenas estaba amenazada. Y en algún monólogo de La Raulito hay algo mío: me parecía injusto –como a ella- que no me dejaran ser lo que realmente quería.

-¿Y qué quería?

-Decir cosas. Durante mucho tiempo lo hice con las palabras que escribían otros. Después mis canciones me dieron el empujoncito para decir lo que yo misma sentía.

-¿Sus canciones son de protesta?

-No. Siempre reflejan lo que me está pasando o lo que sucede a mi alrededor. Como Puerto Pollensa, que es casi testimonial; La plaza blanca, que dediqué a las Madres de Plaza de Mayo, o A mis seres queridos, donde hablaba del exilio.

-A propósito de ese tema, ¿en qué año se fue del país?

-En 1976, un año que pienso quedará marcado con rasgos indelebles en la memoria de los argentinos.

-La elección fue España, ¿no es verdad?

-Sí, allí no tenía problemas de idioma; además era la patria de mis padres. Se daba también la circunstancia de que La Raulito llevara allí un año y medio en cartel. Eso favoreció mi trabajo y filmé seis películas prácticamente sin pausa. También hice finalmente La Raulito en libertad, otra vez bajo la dirección de Lautaro Murúa.

-¿Cómo fue su vida allí?

-El primer año y medio fue muy angustiante para mí. A pesar de tener éxito y de ser una figura muy querida y respetada, toda la primera época fue tremenda. Allí encontré brazos abiertos, pero yo estaba mal, no podía gozar ni disfrutar de todo lo que se me brindaba.

-¿Y qué le daban?

-Mucho, muchísimo afecto. Por otra parte la vida de un actor es mucho más cómoda materialmente y yo era una de las actrices mejor pagas de allá: nunca gané tanto dinero como en España. Curiosamente eso me sirvió para darme cuenta de que no era lo que quería.

-Y entonces se volvió, claro.

-Sí. Lo hice en el año 1980, en pleno proceso, perfectamente enterada de las cosas que sucedían aquí, porque en el exterior se sabía mucho más que en la propia Argentina. Y vine aquí con mucho miedo, a que me mataran o a morirme de hambre por no poder trabajar.

-Entonces empezó a cantar.

-Al estar prohibida como actriz, comencé a tocar la guitarra en un boliche chiquito, para sobrevivir. Lo primero fue en la ciudad de Córdoba, a fines del ’80. Allí me encontré con Rubén Ceballos, que tenía un pub y me propuso que fuera con la guitarra. Fue lo primero que hice y me resultó fantástico ese primer reencuentro con el público, aunque era muy poquita gente, muy temerosa. Después seguí en Buenos Aires, en otro boliche chiquito de la calle Las Heras.

-Ahí fue ganando espacio.

-Sí; empezamos a buscar lugares para cada vez más grandes, hasta que actué en un estadio. No lo podía creer. Felizmente, fue todo muy paulatino; de otro modo podía haber sido muy fuerte el cimbronazo.

-También se fue formando su grupo.

-Empecé sola con la guitarra; después tenía un pianista, un bajista, y así se empezó a armar la banda.

-¿Cómo definiría sus temas?

-Casi como la historia de mi vida. Porque al hablar de mis experiencias estaba explicando que se podía atravesar los grandes pozos, aguantar y salir fortalecida.

-¿Cuál fue el primer tema que grabó?

-El punto de partida fue Puerto Pollensa, que no grabé yo, sinoSandra Mihanovich. Con esto sucedió algo particular, Marilina Ross estaba prohibida pero no la ciudadana María Celina Parrondo, mi verdadero nombre. Todos creían que era un tema de una autora venezolana.

-Y sus propios discos, ¿cuándo y cómo empiezan?

-A partir de un hecho dramático. Durante la guerra de las Malvinas solo se podía pasar música nacional. Y de estar prohibida y no poder grabar me encontré de pronto con tres sellos que pedían mis temas.

-¿Y cuándo volvió a la televisión?

-Exactamente con el gobierno del presidente Alfonsín. El 9 de diciembre hice en el estadio de Atlanta el recital de bienvenida a la democracia y el 12 estaba en televisión, en el programa de Juan Carlos Mareco.

-Escuchándola, parece como si en su vida hubiera divisiones muy netas, como si la cantante hubiera sepultado directamente a la actriz.

-No del todo. Son recitales de canto, pero también interpreto estas canciones. Mi último trabajo es casi una comedia musical donde hasta los músicos actúan. O sea que propongo la canción como espectáculo. Para esto trabajé con Susana Torres Molina, que aportó imaginación y talento a la puesta.

-Ahora está de vuelta en la patria. ¿Cuáles son sus sentimientos?

-Sencillamente acá soy yo; allá estaba la mitad mía. No puedo ser objetiva y pensar qué sitio del mundo me conviene más para vivir. Éste es mi sitio: yo prefiero el tercer mundo porque ése es mi lugar.

-¿Cómo resumiría su vida hasta aquí?

-Puedo decir que me pasó de todo. Tuve miedo y felicidad, amores y odios. De todo esto me queda un sentido nuevo de las cosas, una gran claridad y también cierta osadía. Me queda cada vez menos tiempo; entonces tengo que atreverme más.

-¿Atreverse a qué?

-A vivir, a emprender cosas nuevas, a asumirme tal como soy. A disfrutar y también a sufrir cada momento, porque sé que no volveré a pasar por aquí.

-Por último, ¿Qué quiso significar con Cruzando las grandes aguas, título de su último espectáculo?

-Lo tomé de una frase del I Ching, el Libro de las Mutaciones. Y la última canción tiene que ver con lo que pienso en este momento del país.

-¿Qué dice exactamente?

-Dice que nuestro barco ya zarpó a cruzar las grandes aguas sin que nadie pueda detener nuestra marcha. Estamos entre dos costas lejanas: atrás la noche, por delante el alba. Entonces lo que nos queda es remar, remar con fuerza.

Marilina Ross - Cruzando las grandes aguas

1985 – Revista Cantarock

Marilina Ross

CRUZANDO LAS GRANDES AGUAS

Luciendo su nuevo peinado semi-punk, Marilina explicó con tranquilidad sus últimos proyectos y actividades, desde su participación en un festival en los Estados Unidos hasta algunos detalles de su nuevo LP. Todo en el marco de tranquilidad y sinceridad que transmite, similar a la onda que se percibe cuando está sobre el escenario.


Por: MARCELO FERNÁNDEZ BITAR

“Estuve haciendo el espectáculo “Soles” en Washington D.C.”, relata María, “y también fui a representar a Argentina en el festival Shakespeare, un encuentro de gente de teatro, cine, plástica y música. Creo que es bien necesario y casi urgente que Latinoamérica se empiece a conocer, en especial nosotros que estamos tan perdidos en el Sur.”

¿Qué referencias tenían tuyas, como actriz o como cantante?

“No creo que me conocían de nada, sabían de mi trayectoria como actriz… ¿sabés qué? Me sigue sorprendiendo la necesidad de la gente de etiquetar y encasillar. Yo soy un ser humano que quiere expresarse y decir cosas, y la forma puede ser un recital o una película. Es sólo una cuestión de forma, pero acá nos enganchamos siempre en las formas. ¡Ojalá pudiera cambiar aún más y expresarme mañana de otra forma!

UN POCO DE HISTORIA

Haciendo memoria, María siempre combinó actuar con cantar. Ya en 1966, junto a Federico Luppi, Carlos Gandolfo y otros, hizo el primer café-concert del país, haciendo las veces de actriz y juglar. Las canciones que se escuchaban eran de ella y en 1967 salió su primer simple. “Pero como esa etapa no trascendió masivamente”, reflexiona ella, “la gente no está enterada”.

El primer trabajo conocido es el LP de 1974, llamado originalmente “Estados de ánimo” y re-editado como “Quereme, tengo frío”. Pero antes hubo otro disco: el “Cancionero de la liberación”, grabado para las elecciones 1972/73 y consecuencia del grupo José Podestá que también integraba Piero. Iban por los barrios, plazas, villas y pueblos con un show de diversas expresiones artísticas. “Eran canciones mías, de Piero y de otra gente”, aclara enseguida, “y el espectáculo era básicamente político, aunque no sé cómo explicarlo”.

CRUZANDO LAS GRANDES AGUAS

“El título del LP tiene que ver con una frase del I Ching, El libro de las mutaciones. Los sabios chinos emplean el símbolo de atreverse a cruzar las grandes aguas uando uno se decide a emprender una empresa difícil. Creo que todos tenemos que atrevernos y arriesgarnos, decidirnos a llegar a buen puerto, porque el barco ya zarpó y estamos a mitad del camino.

Tal vez éste sea el disco que más me gusta, aunque aún está muy fresquito para ser objetiva. “Soles” (que hace poco recibió un Disco de Oro), tenía la fuerza y calentura de un disco parido con una gestación de muchos años y con canciones compuestas tranquilamente, sin obligación alguna. En cambio “A mis queridos seres”, es al revés: está tan pulcro y bien hecho que quedó puro pero distante. Y este LP sería la conjunción de los dos.

El leit motiv es un sonido a mar que inicia Cruzando las grandes aguas, el primer tema. Ese “mar de fondo” (sonríe ante el casual juego de palabras), continúa en “Miedo a la alegría” y sobre ese mar aparecen unos ruidos de ballenas y orcas que anteceden la chacarera que arregló Lito Vitale. Y que nunca más, que dice “A desenterrar los vivos y a los muertos enterrar, a desentrañar los lechos de los ríos y del mar para que salgan a flote los restos de la verdad”. Está claro que tiene que ver con lo que hemos pasado en el país y que aún estamos revolviendo las tierras y las aguas.

El disco nuevo sigue con ese estilo que hago, ya que hay todo tipo de temas. Por ejemplo, hay uno de Víctor Manuel, Desde mi libertadque siempre me gustó y que en este momento me sirve de mucho lo que dice, y creo que nos puede servir a todos”.


Uno siempre quiere saber cómo compone cada músico…

“Yo compongo a raíz de algo que me sucede, ahí me dan ganas de componer. Por ejemplo, hace poco un comentarista radial se metió conmigo de una forma muy fea, criticando mi persona, y me indigné. Así que ahí nomás compuse un tema, Quiero ser yo, que dice “Usted que en una radio se atreve a comentar que está tan preocupado por mi sexualidad, usted tan tranquilo ante tanta atrocidad, pregúntese cómo es usted. Y quiero ser yo la que decida cada pliegue de mi vida, a medida que mi vida va. No me importa lo que dirán, lo que importa es estar viva y poder amar.”

“Otro día estaba muy conmovida con el holocausto nuclear. A veces me asusto mucho porque estamos ahí nomás… así que compuse Y me di cuenta, que termina diciendo “En esta noche de encuentro les pido perdón por este ataque melanco, que ni yo misma me banco. Me he acostumbrado más a sufrir que a darme cuenta que soy feliz. Tengo la música, tengo algo que decir, tengo alguien que me escuche. ¿Qué más puedo pedir?”.

“Por eso creo que es fundamental vivir y estar muy alerta a todo lo que te sucede. Si te metés de lleno, cualquier situación da para una canción. La cosa es meterse a fondo y conectarse con lo que pasa (pausa y empieza a hablar casi en un susurro)… me pasó una cosa… ¿sabés que hasta ahora me había olvidado por completo?... Fue en marzo… yo estaba en una pileta y vi una mariposa con las alas pegadas por el agua. La saqué de ahí y la puse al lado mío para ver si podía volar. Pero las alas seguían pegadas y no podía arrancar. Y de golpe me conecté muy profundamente con lo que le pasaba. Así que me di cuenta que quizás quería comer algo. La acerqué a una flor, luego la puse en mi mano para que se secara. Y de golpe salió volando. ¡No te puedo explicar lo feliz que fui en ese instante! Por eso hay que estar atento y tomar conciencia de cada momento. Es una buena manera de vivir, más allá de hacer canciones.”

Para terminar, ¿qué podrías anticipar de la presentación del disco en el Ópera?

“Como siempre, habrá alguna historieta con la escenografía. Digamos que yo no soy una cantante y un micrófono, porque mi voz no sirve. Entonces hay que ir contando cada tema. Lo que ocurre en los recitales es muy especial, es algo que te carga de energía y a la vez te descarga cuando terminás. Hay algo mágico en la comunicación con la gente, porque no es que cante bien ni que las canciones sean maravillosas. Y no puedo estar sin recibir ese estímulo, es como un hábito, una droga.”

Programa del Espectáculo "Cruzando las grandes aguas" en Gimnasia y Esgrima





Estoy cansada de hacerme la nena

1985 - La Revista

A los 42 años, la exitosa actriz y cantante hace un balance de su carrera.

MARILINA ROSS

"ESTOY CANSADA DE HACERME LA NENA"



Por: YAYI VILLEGAS
Fotos: MARTÍN GURFEIN

Cuando se embarcó en la emocionante y difícil carrera artística decidió adoptar el nombre de Marilina Ross, por sobre el de María Celina Parrondo, con el que había sido registrada hace 42 años.

La actriz, cosechadora de éxitos y premios (en televisión "La nena", "Yo soy porteño" o "Cosa juzgada", en cine "La tregua", "La Raulito" o "Piedra libre"; y en teatro "Lucy Crown", "Ah Soledad", "Tartufo" o "El rehén"), ha quedado por el momento detenida en su actividad pese a que no descarta la posibilidad de volver. "Tengo por ahí -dice- un proyecto dando vueltas y vamos a ver si logro encontrar el tiempo para concretarlo".

Lo que más le importa ahora es la música. Acaba de editar su cuarto álbum titulado "Cruzando las grandes aguas", que tanto para ella como para quienes lo escucharon es su mejor trabajo discográfico.

Hasta ahí la parte profesional. La que está frente a LA REVISTA es María, como le gusta que la llamen, una mujercita menuda y agradable, que aun poniendo de manifiesto su responsabilidad y su experiencia de vida ante el mundo, no puede quitarse la imagen aniñada que siempre la caracterizó.


Marilina Ross presenta un nuevo look en una etapa de su vida en la que ha llegado el tiempo de la serenidad y la felicidad.

- Has cambiado tu "look" de chiquilina con el cabello largo enrulado, por el pelo corto y parado, como intentando parecer mayor. ¿Se puede hablar de una nueva María?

- Si fuera verdad esto que estás diciendo, creo que sería una de las cosas más lindas que he escuchado últimamente. Porque esa fue un poco la idea: cortarme el pelo porque ya estaba cansada de hacerme la nena cuando no es así. Yo, además, me siento mayor, pero cuando me lo corté, todo el mundo me decía que parecía más joven que antes, con lo cual ya no sé qué hacer con mi imagen.

- Tenés 42 años y no los ocultas en absoluto, pero ¿te pesa esa edad?

- No, nunca he estado mejor.

- Si tuvieras que hacer un balance de tu vida, ¿qué sacarías en concreto?

- Es bastante favorable. Tengo muchas más cosas en el haber que en el debe de ese balance. En el debe se me pudo haber quedado el no tener hijos. Creo que lo único y no porque no haya hecho lo necesario, sino que no vinieron. Cuando cumplí los 40, fue el momento en que hice mi balance, es decir, una toma de conciencia de esta vida. Me acuerdo que me preguntaron qué quería que me regalaran. No me quedé con lo obvio de qué objeto necesito, sino que me pregunté más adentro qué necesitaba realmente y me di cuenta que no necesitaba nada más. Que estaba muy contenta con lo que soy, con lo que siento, con cómo vivo, con lo que hago, con mis amigos, con mi familia.

- Decís que estás conforme con lo que tenés, pero en cuanto a tu carrera como cantante, no pareciera que tu intención sea quedarte en el camino, existe una suerte de superación permanente.

- Trato de ser lo más fiel que puedo, sin pretender mucho más. Ya sé que María Callas no voy a ser nunca por más que lo intente. Yo no soy una cantante. Yo cuento cosas que me pasan. Trato de conmover y de comunicarme con el otro, y eso se logra en los recitales. Entonces todo lo que me queda por hacer es vivir en este resto de mi vida, sacarle partido y gozar hasta el último segundo. Mi objetivo es, por supuesto, ser feliz.

- ¿Qué cosas te hacen feliz?

- La música, las charlas honestas y no muy superficiales... aunque a veces también viene bien alguna superficialidad, pero solamente como descanso, como un alto en el camino. A veces también me copo con los jueguitos electrónicos y no hay quien me separe de ellos. Y otra cosa que me hacen muy feliz son las plantas.

- Es obvio, estás rodeada de ellas.

- Me gusta mucho ocuparme de la tierra, ver crecer las plantas, ayudarlas, limpiarlas, ver cuando florecen y es maravilloso todo lo que te dan sin pedirte nada. Ahora tengo dos durazneros y están ya creciendo los duraznitos peluditos y es tan hermoso gozar de todo esto. No esperar que te falten las cosas para darte cuenta de su valor.

- ¿Cuándo llegaste a esa conclusión?

- Hace tres años, cuando me rompí dos dedos de la mano y me di cuenta recién del valor que tenían. No podía componer, ni tocar la guitarra, ni nada. Entonces empecé a valorar las cosas que tengo y a poder gozar de los deditos, las arrugas, las canas y de todo lo que me pasa. Porque son míos y están ahí.

Plantas por doquier, objetos de plata y porcelana, fotografías antiguas, pinturas, un grabado en piedra del artista español Juan Moral que le obsequiara a Marilina y del cual ella se enorgullece, adornos de madera y bambú, sillones confortables, forman parte del hogar de María, una vieja casona de Palermo muy bien remodelada.

- Lamento -comenta- no tener más tiempo para estar acá. Cuando se empieza a poner el sol, ir a regar las plantas, sacar los yuyitos, cazar los caracoles y matar las hormigas que a veces aparecen, cosas muy elementales y muy tontas a lo mejor, pero que me dan mucho placer. Como irme al fondo, al estudio, agarrar la guitarra, improvisar o tocar canciones de otra gente, por el solo hecho de averiguar en qué tono están y cómo va cambiando la armonía.

- En un momento de la charla planteaste como objetivo el hecho de ser feliz, pero eso parece más bien efímero. ¿Qué otros objetivos te planteás?

- Ninguno más. Vivir solamente el presente que ya es bastante. Que no se me escape este aquí y ahora pensando en el mañana. Quiero este aquí y ahora.


Muchas Gracias Xil por compartir esta nota

MARILINA ROSS SE TIRÓ A LA PILETA

Debutó, con éxito, en Estados Unidos. Ahora presenta su nuevo disco. La carrera de Marilina crece con más fuerza que en otros años. ¡Nos alegramos!


Tiene 42 años, de los que ya lleva 25 trabajando en el mundo del espectáculo. Primero como actriz y a partir de 1980 como cantante.

A pesar de ello, suele comentar que "todavía no me asumo como intérprete musical. Soy una persona -se definió- que cuenta cosas a través de las melodías".

Si bien se hizo popular en la Argentina a raíz de su trabajo como "La nena", en su carrera artística Marilina Ross obtuvo tres premios "Martín Fierro", uno de ellos en 1975, poco antes de emigrar a Europa.

Hasta hace unas semanas, MR estuvo trabajando en Estados Unidos. Precisamente, participó del Festival Latinoamericano de Nueva York.

"Mi debut fue muy gracioso -recordó- porque en un momento de mi show los organizadores creyeron que los efectos de humo que había llevado eran en realidad un incendio e hicieron desalojar la sala. Pero por suerte pude cantar y gusté mucho. Después nos fuimos a Washington. Fue emocionante".

Sobre el momento actual que vive el país, dijo que "estamos en la intemperie pero no podemos volver para atrás... tenemos que seguir remando. No hay que esperar que el cambio venga desde afuera".

Sin embargo, Marilina tiene una obsesión: "¡Es el crecimiento del ser humano! La búsqueda del hombre nuevo y hacia allí voy, tratando de descubrirme, de conocerme un poco más cada día y transmitiendo a los demás los resultados de mis "vivencias".

De todos modos aclaró que se siente "una especie de samaritana que tiene que servir al otro. Con mis canciones siento que sirvo mucho más porque digo lo que yo quiero".

En pocos días más presentará su nuevo disco ("Cruzando las grandes aguas"), que sostiene es "un símbolo de lo que estamos haciendo como país".


Muchas Gracias Xil por compartir esta nota

Destape interior

1985 - Revista Siete días

Marilina Ross y su grupo musical se desnudaron en una playa marplatense, cantaron y hablaron de la libertad.

Destape interior


Por: JORGE CAPSISKI
Fotografías: ANTONIO CAPRIA – ALFREDO CALASCIONE

Nos enseñaron a taparnos... y deliberadamente, nos mutilaron el cuerpo. Por eso también nos enseñaron a hacer el amor con culpa... y a gozar con culpa. Fijate vos, no sólo nos obligaron a 'tapar' el cuerpo sino todas sus manifestaciones más espontáneas como el beso, el abrazo, la 'franela'. Y todas esas cosas que hacíamos libremente cuando niños. Pareciera que la gente no se puede comunicar a través del tacto si no tiene un contrato matrimonial."

Estaban desnudos en las rocas de Punta Iglesias y de improviso alguna ola estallaba con todo narcisismo, como si se empeñara en aparecer en las fotografías. Y entonces los sacudía con una ducha helada. Acaso corresponda aclarar que la idea partió de la propia Marilina Ross, cierto atardecer, hace más de un año. Cuando aún no disfrutábamos del topless, ni del colaless, ni ninguna otra suerte de destape. Esto de producir una nota donde todos aparecieran desnudos como náufragos. O como gladiadores que intentan recuperar el paraíso... hoy parece un atrevimiento menor. Por eso ésta no es una nota de destape. No se confunda. Es una nota de homenaje. Una retribución al cuerpo. Una de las tantas maneras de glorificar la libertad.

Una suerte de uniformados de celeste se acercó a nosotros. Por insólito que resulte, lucían una placa metálica que decía "Policía turística". Marilina alertó todos sus sistemas defensivos. Pero ninguno de ellos puso ninguna objeción. Los policías se limitaron a espiar y a pedirle un autógrafo.


-Ahora estoy muy ocupada- respondió con inusual dureza. Y después dijo entre dientes: ¡"Policía turística"... qué ironía! Seguramente algún día -si les dan la orden- van a ser los encargados de decirles a las chicas atrevidas que se tapen la cola.

Los "cholulos" alistaron sus cámaras cuando Laura Hatton se quitó la última prenda y se dispuso a cubrirse con la flauta traversa.

-Fijate que cuando la represión es exterior... cuando está puesta afuera, es más fácil de reconocer y más fácil de combatir.

Por eso te estaba hablando de la represión interior. Que es aquella que nos inculcaron. Una vez estuve en una playa nudista y no sabés cuántos obstáculos tuve que vencer para poder desnudarme. Ahí me di cuenta hasta dónde llegaba mi propia represión. Y mis propias dificultades para asumir mi cuerpo... y todo lo que él significaba. Lo terrible es que permaneciendo vestida llamaba muchísimo más la atención. Por eso me quité la ropa. Recuerdo que el primer día estuve pendiente de todo lo que veía a mi alrededor. Al segundo día ya todo me tenía sin cuidado y no me llamaba la atención. Pero todavía no podía acercarme a la gente. Y el tercer día me puse a charlar con un señor alemán (a quien no comprendía en absoluto) que estaba rodeado por sus hijos... muy interesados observando granitos de arena con un pequeño microscopio.

Nos pasamos tres horas charlando uno junto al otro. Y a pesar de que no compartíamos el mismo idioma, creo que nos entendimos muy bien. Cuando estamos tapados nuestra inquietud es imaginar lo que hay detrás o debajo de la ropa. Y cuando esa muralla o esa barrera no está... es un obstáculo menos que hay que vencer. Entonces se llegaa una comunicación más rápida. Con menos subterfugios y menos hipocresías.

Aquí fue cuando tuvimos ganas de pedirle que dejara la guitarra sobre las rocas. Y que el flautista arrojara su flauta al mar. Pero -obviamente- una cosa es hablar de la libertad corporal y otra muy distinta servir de entretenimiento visual a los curiosos. Esos que con su sonrisa sólo estaban exhibiendo su propia represión. Y su falta de permiso.

"Creo que el primer escollo que tenemos que superar para poder comunicarnos profundamente con el otro es nuestro propio cuerpo. Es apenas una cáscara. Pero aquí le dan tanta importancia y tanta trascendencia, que ni bien asoma un pecho ya hay un censor aficionado que está hablando de pornografía. Por eso me encantó que John Lennon y Yoko Ono recibieran al periodismo trivial, desnudos y en una cama. Y que fueran los propios fotógrafos los que les pidieran que se taparan con una sábana. Fijate. Pasó tan poco tiempo y la generación actual desconoce quiénes fueron los pioneros de esa libertad que hoy disfrutan.

Me tiene bastante cansada esa suerte de juicio moral que se tiene constantemente contra el otro. Fijate qué curioso país el nuestro... que cuando los juicios se tienen que hacer... por una verdadera razón de justicia y dignidad, no se hacen. O se hacen pero no llega nunca la sentencia y no se castiga a los culpables. En cambio se vive enjuiciando permanentemente a los demás. Todo el mundo está pendiente de lo que hacés y con quién lo hacés. Y viven pendientes del otro, para descalificarlo. Les importa con quién salís o con quién entrás, con quién estás peleado o con quién te acostás.


Marilina Ross y su punto de vista sobre la moral, el pudor y la libertad física.


Estuve perdida

Entonces recordamos a aquella mujer diminuta que trepaba al escenario de un pub, después de dolorosos años de exilio. Y simplemente decía:

"Buenas noches. Estoy de nuevo aquí. Hace mucho tiempo que no nos veíamos. Es que estuve perdida."

Ahora su rostro se ensombreció con todas las sombras de la tarde. Y su cuerpo desnudo tomó ese tono naranja de todos los crepúsculos.

Muchas veces me preguntaron: ¿por qué estás prohibida?, y yo podría haber encontrado argumentos. Poniéndome en el sitio de quienes me prohibían. Pero ése era un espacio que yo nunca quería pisar. Ni siquiera en esos dos minutos en que se responde a una pregunta. Por eso prefiero decir que no lo entiendo. Nunca lo entendí. Aún repito que no sé. Que nunca supe por qué estuve prohibida. Y a esta altura ya ni quiero saberlo. Acaso fuera "portadora de ideas". Por eso en ningún país debería ser delito. Por eso nunca quise ponerme en la piel de un censor. Ni siquiera para averiguar cómo pensaba.

Entonces los fotógrafos reclamaron las dos últimas tomas. Los músicos dejaron sus toallas y de improviso el flautista renunció a esos inauditos malabarismos que hacía para cubrirse. Aquí remarcamos el desfasaje que existía entre la imagen y nuestra conversación. En esos minutos Marilina había desnudado su componente militante. Ese que no se puede ocultar detrás de una guitarra.

No era John Lennon ni Yoko Ono. Pero nos estaba diciendo su discurso desde un desnudo total. Y con casi doscientos turistas coloridos pendientes de sus gestos. Sin embargo, no había discordancia. Bastó escuchar lo que nos dijo sonriendo... unos minutos después.


La libertad no la otorga nadie. Te la tenés que ganar. Y eso se aprende desde adentro. La dependencia está mucho más allá de nuestras ropas y nuestras diferencias sociales. De que adoptemos o no una moda. En este país hubo dependientes y sometidos tanto en Puente Alsina y Barracas como en Barrio Norte. Porque nosotros (la Argentina) somos un país dependiente. Y no sólo a nivel económico. Nuestros "dueños" no nos van a permitir que nos independicemos. Primero tendría que caerse ese Gran Imperio que está allá en el norte... para que nos dejen asomar la nariz. Por eso el único recurso que nos queda es no pedir permiso a nadie y ganarnos nuestra propia libertad. Yo pude vencer el resentimiento... pero no pude vencer mis miedos. Los miedos los sigo venciendo porque cada vez tienen una careta distinta.

Hizo sonar la guitarra y el baterista marcó el ritmo. De pronto advertimos que aún a riesgo de llamar la atención de todo Mar del Plata, el desafío iba a tener un tono musical.

"Vamos a desenterrar los vivos y a los muertos -cantó-, a desentrañar los lechos de los ríos y del mar... para que salgan a flote los restos de la verdad. Vamos a quitar la telaraña que tejió nuestra memoria. Si negamos lo pasado repetiremos la historia.

"A levantar si es preciso el obelisco y su plaza. Para que salga a la luz del sol lo que ocurrió en estas playas. Vamos a empezar a renacer del peor de los infiernos. Busquemos los brazos amigos en el sur del hemisferio. O logramos entre todos que la Patria Grande remonte, o seremos una estrella más en la bandera del norte."

Hasta aquí la letra que apuntamos. Por supuesto, cantada era otra cosa. Tenía la emoción y los acentos. Y el temblor de frío de esos cuerpos desnudos. Entonces recordamos que Marilina no había querido definirse.

Nada de lo mío está fijo o estacionario -nos dijo-. Odio las definiciones. Porque definirme sería como morirme. Como dejar algo de mi estacionado. Y yo estoy en permanente movimiento. Estoy viva y todo lo que pueda decirte hoy... lo puedo cambiar mañana. Dar una respuesta, pronunciarse... es una manera de estatizar la mejor parte de uno mismo.

En todo caso mi definición aproximada sería decirte que estoy, que vivo permanentemente en búsqueda.


La presente nota fue compartida por Xil.

Fotos de "Cruzando las grandes aguas" en el Ópera

Fotos de la presentación de "Cruzando las grandes aguas" en el Teatro Ópera, 1985.








Las fotos las compartió Ariel de Alicante.

Publicidad de La Raulito en libertad

El 11 de abril de 1985 se estrenó en la Argentina la película "La Raulito en libertad". La misma fue protagonizada por Marilina Ross y rodada en España, bajo dirección de Lautaro Murúa, en 1977.

En ocasión de dicho estreno, el Diario Clarín publicó la siguiente publicidad para promocionar el film:




Marilina y el mar

1985 - Revista Gente


Lejos de las playas de Puerto Pollensa, en Mar del Plata, Marilina Ross habla de sus máximas pasiones: el agua, las olas, el sol, la arena


MARILINA Y EL MAR


Informe: HÉCTOR MAUGERI
Producción: SOFÍA HILDEBRAND
Fotos: CARLOS GOLDÍN

Lo ama, como todo aquel al que no le hablaron del mar cuando la infancia. Sucede que mi padre era montañés, de Asturias, y mamá de capital de provincia de Navarra. Ellos no eran de mares, nunca supieron explicar qué era el mar, dice Marilina Ross, con cierta nostalgia. Lo conoció a los quince años, que suele ser la edad del amor. Aquí cumplí mis quince años, cerca del mar, que para nosotros, los de entonces, era una fiesta. Cualquier pileta de Ezeiza era una fiesta para los chicos de aquella época. El mar era demasiado caro para nosotros y para nuestros padres. Yo sabía que, alguna vez, iba a conocerlo. Todo llega. Llegaron muchos mares. Hubo uno, que bañaba las playas de Puerto Pollensa, que después fue canción. Quizás un ámbito como el de Puerto Pollensa hizo que me pudiera enamorar. el amor está dentro de uno, ¿sabés?, aquí, en el pecho. Con decirte que la canción la compuse al volver a Madrid y recordar lo que había pasado en esas playas... Como a todo aquel que ama el mar, le fascina el sol: Es mi amigo, mi gran compañero. En mi tema Soles, hablo de tres. Pero, en verdad, es sólo uno. el primer sol es el de la guitarra, la nota, la cuerda... El segundo sol es el de aquí, del pecho, el del amor. El tercero, el de afuera, el que siempre está. Supongo que el más importante de los tres debe ser el sol que llevamos adentro. Yo lo tengo registrado en la boca del estómago. Allí siento todas mis emociones: cuando tiemblo, cuando me enamoro, cuando me late el corazón. La angustia y el dolor están en este sol, en el de adentro. Ese sol, el de adentro, hizo que Marilina Ross terminara uno de sus exitosos recitales en el Salón de las Américas, del Provincial, cantando sus canciones en la plaza de enfrente, para la gente que no había podido entrar. Fue apenas antes de esta charla sobre el mar, la arena y sus soles. Se supone que el mar es nuestro origen, ¿no? Se supone que hace varios miles de años el ser humano salió de las aguas, que era pez, y que cuando salió a caminar, con sus dos patitas, se encontró con el gran paraíso o con el gran desastre. Venimos del agua. Transpiramos agua salada, las lágrimas son saladas, como el agua de mar. Creo que también nosotros tenemos un mar interno...

Arena y fuego para esperar el amanecer, y el nombre en la arena. "Desde la noche que salí a nadar y casi me ahogo, la arena es un símbolo de tranquilidad, me hace sentir viva".


Xil compartió esta nota.

Inteligente puesta para el arte de Marilina Ross

1985 – La Nación

Inteligente puesta para el arte de Marilina Ross

"Cruzando las grandes aguas", espectáculo musical ofrecido por Marilina Ross en el Teatro Ópera, junto a La Banda de la Plaza: Laura Hatton en flauta y coros, Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo, Gustavo López en batería y Carlos de la Peña en piano y teclados, para presentar su último trabajo discográfico. Operador de sonido: Jorge Martínez; técnico de escenario: Fernando Fernando; operador de luces: Rubén Grosso; efectos especiales: "Trentuno". Puesta de luces, escenografía, textos, puesta en escena y dirección general: Susana Torres Molina.

Marilina: "¡A navegar!"


Por: RENÉ VARGAS VERA

"El amor es un barco que ninguna fuerza podrá hacer naufragar... Suelten amarras. Vamos a navegar", dice Marilina Ross antes que las luces muestren la imponente escenografía sobre cuyo fondo se recuesta un barco que irá cobrando presencia a medida que el alegórico viaje vaya encontrando climas y surcando la dilatada imaginación.

Un banco de la plaza le ha de bastar a Marilina Ross para cantar "Desde mi libertad" y erguirse con un "nunca me enseñaron a volar/ pero el vuelo debo alzar". Con el primer toque teatral su pequeña figura ya ha llenado el primer cuadro de esta historia que transcurre "Cruzando las grandes aguas". Y sus estrofas se convertirían en el propio desafío para ir en busca de muchos hallazgos que se reserva la canción popular cuando a la inspiración se une un inteligente profesionalismo.

Fiesta de luces y música

La coherencia artística en la trayectoria de Marilina Ross es indiscutible. Pero esta vez el salto cualitativo fue muy grande. El solo hecho de poner distancia con el fanatismo adolescente para poder desarrollar la propuesta argumental y crecer hacia un público más maduro, es un signo de inteligencia. Muchas chicas empezaron por corretear ida y vuelta por el pasillo central, fieles a su costumbre de instalarse a centímetros del escenario, debieron volver a ocupar sus butacas, sin fetichismos.

El despliegue de luces para afianzar cuidadosamente el peso de cada poema y no utilizarlas como simple pretexto para impresionar o deslumbrar es otra de las conquistas estéticas. También habrá que incluir -si bien su vena actoral ya la incorporó como recurso personal de expresión- la dramatización de las canciones. Una dramatización que no debe confundirse con la histeria de alguna cantante ni con caprichosos sobresaltos escénicos, sino que es el fruto de una visión introspectiva y sincera del sentido de las palabras en la canción popular, para no degradarlas ni corromperlas.

Intenciones y arreglos musicales

Sin divismo, sin apelar a los primeros planos, con una gran ductilidad en los gestos y movimientos Marilina Ross utilizó su pequeña voz para llenarla de intencionalidad. Una intencionalidad que parte del tema central: "Estamos en alta mar/ entre dos costas lejanas/ atrás la noche/ por delante el alba/ y en la mitad estamos hoy/ a la intemperie... Nuestro barco ya puso/ la proa al sol", con toda su cuota de desafío y esperanza.

Los nuevos textos no eluden compromisos. "A desenterrar los vivos/ y a los muertos enterrar/ sobre tierras movedizas/ no se puede caminar... Si negamos lo pasado/ repetiremos la historia". Lúcida contrapartida tampoco hace esperar: "Se puede caminar por las cornisas/ si recuperás la risa dentro de tu corazón", que también surge en el final de "Miedo a la alegría"... "Y adentro una canción amordazada/ empieza a galopar en el silencio/ se atreve a la alegría, estalla y canta".

Las letras no alcanzarían tanta elocuencia si no contaran con un buen soporte musical. Para rubricarlas Marilina Ross concibió arreglos que la guitarra de Rodolfo Gorosito transmitió como por vasos comunicantes al resto del conjunto. Muchas sutilezas armónicas desde los teclados de Carlos de la Peña y Gustavo López, muchas originalidades tímbricas desde la guitarra y la batería del propio López, inesperadas para estas baladas, enriquecieron un viaje inusual e inolvidable. Quizá se empiezan a abrir con ellas, ya mismo y decididamente, otros surcos en el mismo campo sembrado por María Elena Walsh.


Gaby compartió esta nota y Silvina la tipeó.

Marilina: creencia y crecimiento

Domingo 10 de noviembre de 1985 - Clarín Espectáculos

Marilina: creencia y crecimiento

Creer y crecer, tras un pasado doloroso, son el eje en torno del cual Marilina Ross y Susana Torres Molina construyen "Cruzando las grandes aguas", en el teatro Opera, metáfora de compleja realización en la que música, teatro, luces y efectos especiales se conjugan con coherencia, buen gusto e infalibilidad.


Marilina Ross, el buen gusto y la coherencia en un espectáculo de intachable validez.


Desde que, hace tres años, presentó Soles, Marilina Ross viene ahondando en una temática que preocupa a buena parte de los argentinos: los dolores sufridos colectivamente durante el proceso, el exilio, la reinserción en la patria, la necesidad de creer y de crecer a partir de la vida y de la memoria. Este último aspecto, tomado como la metáfora de un barco que zarpa rumbo al futuro, constituye el eje deCruzando las grandes aguas, su último trabajo discográfico que terminará de presentar en Buenos Aires esta noche, en el teatro Opera.

Marilina -con la imprescindible coautoría y empatía de Susana Torres Molina- arma cada espectáculo con el afecto y la generosidad de quien prepara la cena de Navidad para sus seres queridos. Un escenario construido como un barco en alta mar, en el que los tripulantes son los músicos; un itinerario cuyas calmas y tempestades, plenilunios y amaneceres se corresponden con coherencia irreprochable con las nuevas canciones y unos pocos éxitos anteriores colocados con absoluta naturalidad, la llevan a expresarse multidisciplinariamente a través de una simbología sencilla.

Esa simplicidad está convalidada por su voluntad de comunicarse a través de un lenguaje verbal directo, explícito y en ocasiones previsible. Con el objetivo de mantener la homogeneidad.

Marilina se ha expuesto -como de hecho ocurre en la última media hora de este trabajo de 90 minutos- a que el leit-motiv caiga en cierta saturación, a que la recurrencia a determinadas imágenes que le son características en todo su repertorio deriven en la reiteración.

De todos modos, se trata de riesgos inevitables y justificables para quien, como ella, hace de cada presentación una entrega de amor, un acto de fe en el prójimo. Esta Marilina Ross de hoy en día ha logrado conjugar con integridad su pasado teatral y cinematográfico, y asumir un presente en el que no importan las definiciones artísticas ni personales, sino los resultados -incuestionables- de su fin supremo sobre el escenario: la comunicación constructiva.

Todo tiene sentido y oportunidad en Cruzando las grandes aguas. Compleja y valiente producción de Rubén La Rosa, condensa una creíble escenografía de Susana Torres Molina con la excepcional puesta de luces compartida con Rubén Grosso, los precisos efectos especiales de Trentuno con el impecable sonido de Eduardo Hinrich operado por Jorge Martínez y Santiago Botet. Son, apenas, los principales responsables de esta completa y detallada creación, en una breve enumeración que deja en el tintero a una veintena de eficaces colaboradores.

Todo lo antedicho invalida el derecho a profundizar en el análisis estrictamente musical. Cantante que recita, actriz que entona, creadora que se manifiesta simultáneamente en varios códigos, probablemente no se proponga decirlo todo a través de la música, de temas rítmicamente repetitivos, que se concretan en arreglos pertinentes aunque sin sorpresas.

Infalible como el resto del equipo, La Banda de la Plaza cumple un papel irremplazable en este esquema: Rodolfo Gorosito en guitarras,Carlos Tribuzy en bajo, Gustavo López en batería (con la que podría aprovechar mejor las posibilidades de innovación en la chacarera Y que nunca más y en Lunita Bahiana), Carlos De la Peña en piano y teclados, Laura Hatton, brazo derecho expresivo de Marilina en los coros y en la flauta.

Cruzando las grandes aguas podrá concitar adhesiones incondicionales en nombre de la sinceridad y la esperanza, o bien provocar reparos en función de una visión un tanto ingenua y sin matices de la realidad. El veredicto final es totalmente subjetivo, y no empaña el respeto que inspira una propuesta de validez intachable.