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Sandra Mihanovich - Marilina Ross
A pedido del honorable público bloguero, algo más del espectáculo
"Un lugar... Un sueño...", esta vez va el comienzo.
Teatro Maipo, diciembre 2001.
Editado por María
Sandra y María
Creo que pretendió ser un instante de descanso, un break, donde nos sentabamos solas ya, sin músicos, a charlar… libremente. Sabíamos donde empezaba pero no teníamos ni idea de qué pasaría luego. Y fue muy divertido improvisar cada noche qué representaban esos dos asientos, podían ser de un colectivo o de una plaza de toros... y sorprendernos la una a la otra, sin más pretensiones que jugar. Aqui lo comparto con ustedes.
Teatro Maipo – “Un lugar… Un sueño...”
Diciembre de 2001, si, el momento de aquella crisis tan grande…
Marilina
Gracias Sandra Mihanovich!
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La mujer es el negro del mundo
8 de febrero de 2001 – La Otra Guía N° 52, publicada en marzo de 2001
MARILINA ROSS
“La mujer es el negro del mundo”
(aunque yo no lo haya sufrido a tal extremo)
Desde la paz de su refugio, susurra cálidamente la frase de John Lennon.
MARILINA ROSS
“La mujer es el negro del mundo”
(aunque yo no lo haya sufrido a tal extremo)
Desde la paz de su refugio, susurra cálidamente la frase de John Lennon.

Por: MARTA MARKOFF
Febrero a pleno, veredas con vapor, final de siestas. Un día todo lleno de Acuario, por la fecha, por la Era y por la entrevistada: María para pocos, Marilina Ross para el oído del mundo. Palermo Viejo de verdad, que carga cansado un snobismo americano tan desarticulado como ridículo, en una escenografía donde las luces de neón y el blindes desencajan. Sin embargo, la intimidad hogareña de María, sí guarda intacta la bohemia que siempre caracterizó a este barrio típico de Bs. As., con el olor a caballerizas, vino y tango. Su casa, su auto, su perro León, su estudio, su jardín, su calor humano, su franqueza, su inocencia confirmada y su evocación a un grande al recordar aquella frase suya tan mentada: “La mujer es el negro del mundo”.
Sus relatos, más que palabras son imágenes, son como frescos que nos remontan plácidamente a una ciudad de hace cuatro décadas, más llana, más fraternal, generosa y solidaria, laboriosa y creativa, de adultos con la inquietud constante de que nosotros, sus hijos de los años 40, nos embriagáramos de educación, de cultura, de conocimientos sobre esta tierra americana maravillosa, que los había cobijado de la miseria de una Europa devastada.
Así nos cuenta María, que allá por un febrero del 43 eligió a sus papás, quienes vivían en la calle Pola al 200, otro barrio tradicional mezcla de Villa Luro y Liniers, de donde, no por casualidad, se asentaron españoles tan especiales como luego lo serían sus hijas en el arte de la música, Marilina y entre otras, Amparito Pericet con su danza bolera. Sin diferencia con la mayoría de los chicos de entonces, hijos de inmigrantes que trabajaban sin mirar el reloj, su escuela primaria fue la de la vuelta de su casa, según dice entre risas, como aclarando a qué otra podría haber ido. A modo de anécdota nostálgica, relata que le encantaba visitar a un artista plástico que vivía doblando una de sus esquinas, donde jugaba incansablemente con títeres que allí habían, dándole personajes y vida; se acuerda de sus tres o cuatro añitos y entre sonrisas recalca que “parece que La Nena ya era muy graciosa” y que por tal razón, el vecino pintor, al descubrirle condiciones innatas, orientó a sus papás a que la encaminaran hacia el aprendizaje del arte dramático. Su mamá, amante del género y en parte cumpliendo su propio sueño, logra que ingrese en el Teatro Infantil Albarden, semillero de grandes figuras argentinas.
Recordando sus veranos cuenta que conoció el mar a los 14 años; vuelve a hacer hincapié en que sus padres eran humildes trabajadores y que antes, sólo disfrutó de una vacación en Villa Allende en Córdoba. Con referencia a sus juegos preferidos menciona entre carcajadas el “de las estatuas”, el de librar su imaginación en las marionetas y por supuesto confiesa que desde muy temprana edad aflora su pasión máxima: “jugar a la música”, como luego lo dirá en sus propias canciones.
A diferencia de la generalidad de los adolescentes, cuando le llega el tiempo de cuestionarse “qué quiero ser”, ya era una actriz indiscutida, razón por la cual su elección verdadera no es sino la música y la composición, actividades éstas que recrea como un hobbie en los momentos libres que le dejaba su profesión consolidada. Cuenta con entusiasmo de su debut profesional junto a Fernández de Rosa, convocada por Luisa Vehil para la obra “Lucy Crown” en el Teatro Liceo allá por el 60 y casi como una travesura de niña, que lo era, confiesa el destino de su primer sueldo: una guitarra española. De más está aclarar, que desde ese instante su adicción fue convertir sus dedos en hacedores de nítidas tonalidades y arpegios, que pronto acompañarían expresiones del espíritu que hoy identifican sin mácula a varias generaciones. Prácticamente adoptada por la familia Vehil, continúa durante años con la compañía, la que además la incorpora a la T.V.
1968 fue el año de su primer intento musical, grabando su primer simple con el Chango y su Grupo Vocal Argentino, los temas “carta a papá” y “vivir aquí” en el viejo sello Trova; riéndose a toda voz, ironiza que fue su primer fracaso. Implacable en su autocrítica, menciona como su segundo infortunio la grabación del tema “qué será de mí”, utilizado en la telenovela “Los hermanos”. Continuando como actriz, no deja de componer y de cantar en reuniones íntimas. Trata de convencerse a sí misma “lo mío no es por acá” y trae a su memoria la musicalización que le daba a la admirada poesía de Cristina Banegas, “carta a papá”, “voy a hablar de mi amante” y “había una vez un gato” son los temas que recuerda. Destacando cada vez su gran amor por la música, prefirió por entonces no dañar su vertiente interior, otorgándole un lugar exclusivo, personal y de esparcimiento espiritual.
Decidió animarse nuevamente a escribir luego de que su emoción vivenciara una fuerte experiencia; así, sin quitarle prioridad a la actriz, avanza con especial cuidado en la creación de letras y en 1974 graba su primer larga duración: “Estados de ánimo”. Una vez más su lanzamiento parece intrascendente, no obtiene apoyo ninguno de la compañía grabadora, cuyos ejecutivos aseveraban que las voces femeninas no se vendían.
Frustrada una vez más, insiste en convencerse de que no es lo suyo. En 1975, trabajando en “Piel Naranja”, el L.P. llega a manos de Alberto Migré, quien se enamora de algunos temas y comienza a insertarlos en la novela, sobretodo “Quereme, tengo frío”; se convierte en suceso, se edita en simple y vende más de 200.000 placas. En este punto, Marilina ironiza sobre el cambio de actitud desde la grabadora, deja de ser la desatendida para ser recibida con trompetas; de pronto, había demanda de voces femeninas...?. Por otra parte, en su profesión de actriz, rememora los ratos amargos de la época; antes de la filmación de “La Raulito”, brillante trabajo cinematográfico de colección, ya había sido víctima de amenazas. En el 76 hace “El gran soñador” espectáculo mudo, acompañado únicamente de música y gestos, a lo que risueña agrega “fue una suerte que no pudiera decir ni una palabra, porque ya estaba prohibida, figuraba en las tristemente famosas listas negras y no estaba enterada”. El éxito rotundo de “La Raulito” en España hace que la convoquen para dos películas, al mismo tiempo en que se produce el golpe del 24-3-76, es así que decide marcharse hacia el país de sus “ancestros de Vaqueiro” y es al llegar cuando se entera verdaderamente de los horrores que aquí sucedían. Bien aconsejada, decide quedarse a vivir, trabajar y por supuesto a componer. Motivada por los cambios, el sabor amargo del exilio, emociones fuertes y muy hondas en todos los órdenes de la vida, va gestándose “Soles”, canciones cuyas letras se convertirían en himnos.
Cuatro años difíciles transcurre María, cuando la rara sensación de que moriría si no regresaba comienza a acosarla y es cuando resuelve volver a Bs. As. en 1980, a pesar del “Proceso” aún vigente.
Presintiendo cambios profundos, y dando los tiempos que toda transición necesita, decide tomar su guitarra y, a modo de juego, acepta la propuesta de cantar en un pub de la ciudad de Córdoba. En 1981 debuta en nuestra capital, en un pub de la todavía Av. Canning y Las Heras, siendo su guitarra la co-protagonista. Con lógicos miedos, la magia se produce, se le van sumando músicos, la banda crece, el espacio queda chico, se mudan los recitales a un local con más amplitud, sus fans la seguimos sin pausa y la guerra de Malvinas nos sorprende, nos hiela, nuevamente la muerte acechando generaciones irrecuperables de argentinos. Con tristeza genuina, rememora Marilina la prohibición de las letras en inglés y su horrorizado pensamiento acerca de que tenga que producirse una guerra para que la música nacional recupere sus espacios. Demandada por las grabadoras, “Soles” ilumina al país, innumerables hogares argentinos se aferran a una imaginaria luz de esperanza que brota de cada estrofa, de cada acorde, de cada canción.
Sobreviene la anhelada democracia y el éxito de María no deja de ser una constante por todos conocida.
A esta altura del atardecer, más que un reportaje, la sensación era la de estar charlando entre amigas, lo cual evidenciaba su libertad al decir que “aunque le pudiere significar ganarse muchas enemigas”, para ella el feminismo que lucha desde la competencia con el hombre es equívoco, puesto que también ellos son oprimidos por las sociedades. Con firmeza apuesta a una lucha juntos de ambos géneros, para mejorar la calidad del ser humano, sin olvidarse de resaltar que el machismo generalmente tiene sus orígenes en la vida de un varón a partir de las conductas de las madres.
Confiesa además que nunca sintió la dificultad de ser comparada con el hombre; reconoce que en España cuando tomó verdaderamente conciencia sobre este tema, sobre la evolución del ser esencial, comprendió que la posibilidad de mejorar depende de uno mismo, que las culpas no son siempre del otro, que no se puede vivir reclamando a los gobiernos, a las sociedades, a los padres. Considera que la humanidad va en avance hacia el objetivo de ser menos hipócritas y más libres, más solidarios y que ese cambio desde adentro fundará los cimientos para una transformación de relevancia.
Refiriéndose a los medios de prensa, considera que siempre están digitados por el poder de turno y que por tal motivo pareciera que en el mundo jamás suceden cosas buenas, causas justas o luchas auténticamente sanas para lograr una mejor calidad de vida; pero deja claro que sí cree en la existencia de todo eso y resalta con fervor la Reunión de Porto Alegre en oposición total a la de Davos, donde los que se creen dueños del universo no quieren reconocer que el proceso de globalización está muerto como los 100 chicos, que por hambre fallecen en nuestro país cada día.
Recuerda en este momento, sin ocultar su bronca, que un conocido periodista de Página 12 reclamó a los cantautores nacionales, hace pocos días, la falta de un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo y que debió ser Sting en el 87 quien lo realizara; por supuesto que no fue así dice María, recordando su tema La Plaza Blanca y su personal tributo a ellas en 1982, tanto como el “Que nunca más” del 85. No duda en calificar a Perón como un gran estadista, cuya máxima obsesión fuera “forjar la Patria grande”. Ella, a sí misma se autodefine como anti-imperialista, enfatiza su oposición a todo modelo de sometimiento y califica como un genocidio el sistema económico actual.
Entre risas pudorosas dice que el “Amor” todavía lo está buscando; a toda carcajada sostiene que la pareja es una complicación y a la vez necesaria. Aclara que su búsqueda está dirigida al amor generoso, sin egoísmo, no posesivo, siempre desde ella, dice y volviendo a la risa confiesa que trata cada vez de aprender lo que escribe en sus canciones. No logra poder dar sin esperar algo a cambio y en tono gracioso afirma que es una materia que siempre se la lleva a marzo, que creía que sabía todo y al fin comprende que no sabe nada. Ratifica al amor como imprescindible para la vida y más que un concepto sobre qué significa estar enamorado, suena a poesía espontánea cuando casi recitando despliega en el aire bellísimas imágenes: “estando en ese estado de enamoramiento todo es mejor, nos ayuda a vivir, nos ayuda a ser mejores personas, hasta lo terrible que pudiera pasar se lo ve de otro color, desde ese color todo es mejor y sin ello no se podría vivir mucho, todo sería insoportable”.
Como balance de su vida lo sintetiza diciendo: “si mañana fuera el día de mi muerte, estaría en paz, sin nada pendiente, sin nada que quede en el tintero, vivo al día y a pesar de las facturas caras que puede haber pagado, no me arrepiento de nada, estoy contenta y satisfecha”.
El atardecer va pintando de rojo Palermo, fin de una jornada especial, un cálido beso de despedida y un agradecimiento enorme a tanta franqueza.
Desde el rinconcito, esta nota la compartió Christian.
Fotos del teatro Maipo
Fotos del recital "Un lugar, un sueño" que ofrecieron Sandra Mihanovich y Marilina Ross en el teatro Maipo.










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Sandra y Marilina, como hace dos décadas
Jueves, 29 de Noviembre de 2001 - Fuente: La hélice, Agencia Télam
Sandra y Marilina, como hace dos décadas

Las cantautoras Sandra Mihanovich y Marilina Ross, que habían compartido el protagonismo en un concierto sólo una vez, hace 20 años en una sala de la ciudad bonaerense de San Isidro, volverán a actuar juntas los días 6, 7, 8 y 9 de diciembre en el teatro Maipo de esta capital, en el espectáculo "Un lugar, un sueño".
"La idea surgió de Lino Patalano, que es un empresario creativo y enamorado de todo lo que hace. Cuando nos hizo la propuesta, no dudamos en aceptarla y nos pusimos a trabajar en el espectáculo", manifestó Mihanovich en diálogo con Télam.
"En definitiva, el show no será mucho más ni mucho menos que compartir canciones, estados de ánimo, sensibilidades, recreaciones de lo que cada una de nosotras hizo individualmente, pero ahora juntas en un escenario", expresó a su vez Marilina Ross a esta agencia.
Como único antecedente de esta actuación de a dos, Sandra y Marilina tienen el recital que dieron unos 20 años atrás en lo que definieron como "un teatrito en San Isidro", "Pero nada más. Después, alguna vez fui como invitada a un espectáculo de ella. O viceversa. Y también compartimos alguna grabación", evocó Mihanovich.
Dueñas de un estilo personal de abordar la canción, ambas intérpretes fueron parte, en los '80, de la amplia escena del rock nacional, para después surcar otros senderos ligados a lo testimonial y lo baladístico.
En "Un lugar, un sueño", Sandra recorrerá buena parte de los temas de su último disco compacto, "Todo tiene un lugar", y a su vez Marilina cantará las composiciones de su álbum "Más que un sueño", que como la placa de Mihanovich ya tienen un año en las bateas de las disquerías.
"En un momento en el que la gente necesita divertirse un poco, distraerse, emocionarse, creo que hemos armado algo que podremos cumplir y que nos va a permitir una comunicación fluida con el público", supuso Ross.
Mihanovich se mostró más remisa a la hora de adelantar detalles de "Un lugar, un sueño": "Soy un poco amarreta a la hora de contar cosas porque estoy convencida de que es buena la sorpresa. Y realmente coincidimos con Marilina en que el espectáculo constituirá un momento muy especial y que vale la pena verlo, porque se hizo con muchas ganas".
Dentro de su común discreción, las intérpretes coincidieron en que parte de su repertorio en el Maipo lo compondrán los clásicos de sus respectivas carreras, entre los que pueden mencionarse "Puerto Pollensa", "Me contaron que bajo el asfalto", "Escaleras mecánicas", "Mil veces lloro" o "Quereme, tengo frío", entre otros.
"También vamos a estrenar una canción cuya letra compuso Elio Marchi (actor, productor y socio de Patalano) y cuyo concepto resulta como una forma de redondear la idea del espectáculo", anticipó Marilina.
Los músicos que compartirán con Ross y Mihanovich el escenario del Maipo para "Un lugar, un sueño", son Walter Negreba en piano, Juan Losoviz en bajo y Oscar Giunta en batería.
Y así como Mihanovich exclama que "compartir el escenario con Marilina es un honor y un placer, porque es alguien a quien admiro mucho, que me enseñó mucho y a quien conocí al regreso de su exilio en España en los '80", Ross habla de que con el recital con Sandra cumplió "el sueño del pibe, porque sin dudas ella es una gran artista, por el sabor especial que da a las canciones".
La reunión de ambas artistas se producirá el jueves 6 (a las 21), el viernes 7 (a las 22), el sábado 8 (a las 22) y el domingo 9 (a las 21) en el porteño teatro Maipo (Esmeralda 443), y para más allá de estas fechas tiene por ahora agendada una noche, la del 4 de enero de 2002, en el hotel Conrad del balneario uruguayo de Punta del Este.
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Sandra y Marilina: club de admiración mutua
Domingo 2 de Diciembre de 2001 – Fuente: La Nación
A escena en el Maipo
Sandra y Marilina: club de admiración mutua
Las cantantes se presentarán juntas a partir del jueves. Harán una serie de conciertos para repasar algunos de sus éxitos. La idea fue del productor teatral Lino Patalano
A escena en el Maipo
Sandra y Marilina: club de admiración mutua
Las cantantes se presentarán juntas a partir del jueves. Harán una serie de conciertos para repasar algunos de sus éxitos. La idea fue del productor teatral Lino Patalano
Por: RENÉ VARGAS VERA
Foto: NATACHA PISARENKO
Foto: NATACHA PISARENKO
"Me da mucho placer actuar con Sandra -asegura Marilina Ross-. Ella es la mejor intérprete que tenemos." "Es un honor estar junto a Marilina -replica Sandra Mihanovich-. Es una de las más grandes actrices, cantantes y compositoras. La admiro por su talento, su carisma, su expresividad, su capacidad de comunicación arriba del escenario a través de los años."
Piropo va, lisonja viene, lo cierto es que Marilina Ross y Sandra Mihanovich se encontrarán más cerca que nunca por cuatro días, desde el jueves, en el teatro Maipo.
- ¿Por primera vez juntas, como reza la gacetilla de prensa?
-En realidad, hace unos veinte años que nos presentamos en un mismo escenario, admite Sandra. María haciendo su show, yo el mío, y al final cantando juntas. Pero esta vez uniremos voces y diálogos del comienzo al fin. El único culpable de esto es Lino Patalano. Él inventa esas cosas. Yo creo que deberíamos llevarlo a cantar con nosotras.
- ¿Cómo se denominará este nuevo encuentro?
-(Vacilaciones, miradas inquisidoras...) Mirá -esboza Elio Marchi dueño, con Lino, de la idea-: en el espectáculo se unirán las canciones de los discos editados por las dos en 2000: "Todo tiene un lugar", de Sandra, y "Más que un sueño", de Marilina.
"Ella tiene un lugar -sonríe Marilina-; yo, un sueño. Por eso el espectáculo se llamaría "Un lugar, un sueño"."
Entre las dos repasan parte de la historia propia y en común. Sandra asegura que ha grabado unos ocho temas de Marilina a partir de "Puerto Pollensa", que ella estrenó antes que su creadora. Sobre todo a partir de 1980, cuando Marilina regresó de España. El éxito de la canción vía Sandra la llevó a escribir nuevas obras.
"Mi segundo disco -recuerda Sandra- fue uno de los más populares. Allí estaban "El asfalto", "Es la vida que me alcanza", "Cuatro estrofas".Y en cuanto a "Puerto Pollensa", Bernardo Neustadt fue el primero en pasarlo por radio. Así ocurrió que, de cantar en boliches, mitad inglés mitad castellano, cuando en inglés me sentía más cómoda, salté al estadio Obras en 1982. Interpretaba éxitos de Marilina, como "Uno más uno", "Quereme, tengo frío" y otros. La Guerra de las Malvinas provocó ese vuelco hacia nuestro idioma."
Marilina admite, con Sandra, que en los años 80 en las grabadoras el latiguillo era: "Las mujeres no venden". Después todo cambió.
"Siempre -asegura- jugué con la música. Componía en guitarra sin saber. Hoy me resulta más difícil hacer una canción, si bien las músicas siguen saliendo. Y en cuanto a las letras, cuento lo que me está pasando: si me enamoro, si me impacta la instalación de un basurero nuclear. También escribí canciones testimoniales como "La plaza blanca" o "Que nunca más". Ahora estoy estudiando música: piano y armonía. Estoy fascinada, porque redescubro todo un mundo de notas. Incluso al "hacer los deberes" cada uno se transforma en una canción."
Piropo va, lisonja viene, lo cierto es que Marilina Ross y Sandra Mihanovich se encontrarán más cerca que nunca por cuatro días, desde el jueves, en el teatro Maipo.
- ¿Por primera vez juntas, como reza la gacetilla de prensa?
-En realidad, hace unos veinte años que nos presentamos en un mismo escenario, admite Sandra. María haciendo su show, yo el mío, y al final cantando juntas. Pero esta vez uniremos voces y diálogos del comienzo al fin. El único culpable de esto es Lino Patalano. Él inventa esas cosas. Yo creo que deberíamos llevarlo a cantar con nosotras.
- ¿Cómo se denominará este nuevo encuentro?
-(Vacilaciones, miradas inquisidoras...) Mirá -esboza Elio Marchi dueño, con Lino, de la idea-: en el espectáculo se unirán las canciones de los discos editados por las dos en 2000: "Todo tiene un lugar", de Sandra, y "Más que un sueño", de Marilina.
"Ella tiene un lugar -sonríe Marilina-; yo, un sueño. Por eso el espectáculo se llamaría "Un lugar, un sueño"."
Entre las dos repasan parte de la historia propia y en común. Sandra asegura que ha grabado unos ocho temas de Marilina a partir de "Puerto Pollensa", que ella estrenó antes que su creadora. Sobre todo a partir de 1980, cuando Marilina regresó de España. El éxito de la canción vía Sandra la llevó a escribir nuevas obras.
"Mi segundo disco -recuerda Sandra- fue uno de los más populares. Allí estaban "El asfalto", "Es la vida que me alcanza", "Cuatro estrofas".Y en cuanto a "Puerto Pollensa", Bernardo Neustadt fue el primero en pasarlo por radio. Así ocurrió que, de cantar en boliches, mitad inglés mitad castellano, cuando en inglés me sentía más cómoda, salté al estadio Obras en 1982. Interpretaba éxitos de Marilina, como "Uno más uno", "Quereme, tengo frío" y otros. La Guerra de las Malvinas provocó ese vuelco hacia nuestro idioma."
Marilina admite, con Sandra, que en los años 80 en las grabadoras el latiguillo era: "Las mujeres no venden". Después todo cambió.
"Siempre -asegura- jugué con la música. Componía en guitarra sin saber. Hoy me resulta más difícil hacer una canción, si bien las músicas siguen saliendo. Y en cuanto a las letras, cuento lo que me está pasando: si me enamoro, si me impacta la instalación de un basurero nuclear. También escribí canciones testimoniales como "La plaza blanca" o "Que nunca más". Ahora estoy estudiando música: piano y armonía. Estoy fascinada, porque redescubro todo un mundo de notas. Incluso al "hacer los deberes" cada uno se transforma en una canción."
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Marilina y Sandra, con euforia
Sábado 8 de Diciembre de 2001 - La Nación
Marilina y Sandra, con euforia
Marilina Ross, Sandra Mihanovich y un show en lo que todo es inofensivo y agradable
Por: RENÉ VARGAS VERA
Foto: GUSTAVO SEIGUER
Foto: GUSTAVO SEIGUER
Nuestra opinión: BUENO
"Un lugar, un sueño...", recitales de la cantautora y actriz Marilina Ross y la actriz y cantante Sandra Mihanovich, junto a Walter Nebreda en piano y teclados, Juan Losoviz en bajo y Oscar Giunta en batería. Puesta y operación de sonido: Osvaldo Mahler. Textos y puesta en escena: Marilina Ross. Producción artística: Lino Patalano. Producción ejecutiva: María Marta Mascardi y Patricia Kessler. En el teatro Maipo.
Hall. Mucho hall. El suficiente como para que este particular mundillo de la farándula, donde abundan las mujeres en grupo o en pareja, algún señor o señora mayores y pocos chicos, inicie una entusiasta tertulia -que se prolongará luego en las butacas- durante 40 minutos.
Aquí ha concurrido más gente joven y de la generación intermedia que madura. La charla es animada, pero sin histeria. Todos comparten un intenso y sólido espíritu de grupo, dispuestos a divertirse -como solía repetir otrora Carlitos Balá por la TV- "sanamente y en familia".
La cuestión es distraerse, propósito que la etimología de la lengua designa como apartarse, separarse, esparcir el ánimo, quitar la atención de algo, ocuparse de alguna cosa que nos haga olvidar cuestiones tan insignificantes como, por ejemplo, cheques, cajas de ahorro o cajeros automáticos.
Desde arriba del escenario nos observan, desnudas y de pelo corto, varias bellas damiselas pintadas en color sepia, que contrastan con la cortina rojiza y las butacas bermellón. Más que un profundo don de observación, es el tiempo libre y distendido el que permite acceder a estos pequeños, vanos e inútiles descubrimientos que hacen juego con una propuesta liviana, ligera, artísticamente somera.
Se inicia el racconto
De pronto la oscuridad del escenario crea el suspenso. La luz disipa el enigma y nos muestra ya a Sandra y Marilina de pie y juntas, en medio del humo denso, con sendas guitarras cantándole a la danza. "Danza junto a tu vida/si no se puede hacer más." Para "no aferrarse a los dolores".
Marilina viste traje blanco y remera negra. Sandra está toda de negro. Marilina conserva en su rostro el aura de eterna adolescente. Sandra sonríe y sonreirá con ganas en toda la noche, casi como un rictus.
Entonces empieza, con "Uno más uno", un racconto del generoso cancionero de ambas. No es ésta una canción de cantidades, sino que sugiere la unión de alguien con otro para algo.
Y en medio del repaso se percibirá la imaginación de Marilina, que ha diseñado una puesta escénica con variadas atmósferas. La primera es una especie de reportaje de Marilina a Sandra donde cuentan, con cierto cándido humor, el paso de sus gargantas por el universo de la canción. La segunda -que demuestra la generosidad de Marilina para con su partenaire durante el espectáculo- será el video con una vieja publicidad de un cigarrillo grabada por Sandra. El texto, "En la vida hay que luchar para encontrar", es tan genérico y virtual como el resto de las canciones.
Sandra y Marilina intercambiarán roles y se unirán en muchos dúos. Marilina siempre asumiendo una segunda voz, bastante musical en su hoy más asentado que nunca registro de contralto. También exhibirán buen gusto en los tramos protagónicos, y una impecable afinación.
Marilina prefiere el gesto medido y la expresión mesurada en el canto, sin exhibir su voz en su estilo de corto fiato. Sandra, en cambio, se suelta, histriónica (a partir de su rol de nenita durante el primer racconto junto a Marilina) y si bien regala excelentes matices se deja tentar por una tendencia a la vociferación que perjudica su buen estilo, abriendo la boca con fruición y explotando en las vocales abiertas.
Un público adicto
El primer coro del público surge en la canción de Facundo Cabral "Vuele bajo", que se desprende del contexto por su inspirado verbo poético. Otro será con "El sol siempre está", en la que ambas juegan con la letra. Y un tercero, "Honrar la vida", ya en plena despedida.
La regresión es ese caballito de batalla llamado "Puerto Pollensa", con su carga anacrónica, que ambas cantan con envidiable entusiasmo, sentadas en medio de la escena.
Entre los bises llegarán los boleros "Una mujer", "Soñar y nada más" y "María, María", más "Cuatro estrofas", que Sandra canta en un rincón, acompañada sólo por el piano -casi como lo mejor de la noche- para conformar a un público fiel y totalmente entregado a su deleite.
Todo ha sido agradable, inofensivo, pulido, afable, eufórico, alegre, gracioso, para satisfacción del oído y el bienestar del ánimo. A ello ha contribuido un trío que respetó los climas con bastante musicalidad.
El ritmo de la puesta no ha decaído ni por un momento. Marilina ha sabido manejar muy bien los tiempos escénicos a lo largo de su trayectoria, y sabe compartirlos generosamente con una amiga del alma.
Las luces han cumplido buen papel durante el show, subrayando los climas y los protagonismos. Pero, sobre todo, el sonido se ha constituido aquí en oportuno cómplice. Cada una ha sabido estampar su impronta y al mismo tiempo compartir la escena con una buena dosis de gracia femenina.
Fuente: La Nación
Hall. Mucho hall. El suficiente como para que este particular mundillo de la farándula, donde abundan las mujeres en grupo o en pareja, algún señor o señora mayores y pocos chicos, inicie una entusiasta tertulia -que se prolongará luego en las butacas- durante 40 minutos.
Aquí ha concurrido más gente joven y de la generación intermedia que madura. La charla es animada, pero sin histeria. Todos comparten un intenso y sólido espíritu de grupo, dispuestos a divertirse -como solía repetir otrora Carlitos Balá por la TV- "sanamente y en familia".
La cuestión es distraerse, propósito que la etimología de la lengua designa como apartarse, separarse, esparcir el ánimo, quitar la atención de algo, ocuparse de alguna cosa que nos haga olvidar cuestiones tan insignificantes como, por ejemplo, cheques, cajas de ahorro o cajeros automáticos.
Desde arriba del escenario nos observan, desnudas y de pelo corto, varias bellas damiselas pintadas en color sepia, que contrastan con la cortina rojiza y las butacas bermellón. Más que un profundo don de observación, es el tiempo libre y distendido el que permite acceder a estos pequeños, vanos e inútiles descubrimientos que hacen juego con una propuesta liviana, ligera, artísticamente somera.
Se inicia el racconto
De pronto la oscuridad del escenario crea el suspenso. La luz disipa el enigma y nos muestra ya a Sandra y Marilina de pie y juntas, en medio del humo denso, con sendas guitarras cantándole a la danza. "Danza junto a tu vida/si no se puede hacer más." Para "no aferrarse a los dolores".
Marilina viste traje blanco y remera negra. Sandra está toda de negro. Marilina conserva en su rostro el aura de eterna adolescente. Sandra sonríe y sonreirá con ganas en toda la noche, casi como un rictus.
Entonces empieza, con "Uno más uno", un racconto del generoso cancionero de ambas. No es ésta una canción de cantidades, sino que sugiere la unión de alguien con otro para algo.
Y en medio del repaso se percibirá la imaginación de Marilina, que ha diseñado una puesta escénica con variadas atmósferas. La primera es una especie de reportaje de Marilina a Sandra donde cuentan, con cierto cándido humor, el paso de sus gargantas por el universo de la canción. La segunda -que demuestra la generosidad de Marilina para con su partenaire durante el espectáculo- será el video con una vieja publicidad de un cigarrillo grabada por Sandra. El texto, "En la vida hay que luchar para encontrar", es tan genérico y virtual como el resto de las canciones.
Sandra y Marilina intercambiarán roles y se unirán en muchos dúos. Marilina siempre asumiendo una segunda voz, bastante musical en su hoy más asentado que nunca registro de contralto. También exhibirán buen gusto en los tramos protagónicos, y una impecable afinación.
Marilina prefiere el gesto medido y la expresión mesurada en el canto, sin exhibir su voz en su estilo de corto fiato. Sandra, en cambio, se suelta, histriónica (a partir de su rol de nenita durante el primer racconto junto a Marilina) y si bien regala excelentes matices se deja tentar por una tendencia a la vociferación que perjudica su buen estilo, abriendo la boca con fruición y explotando en las vocales abiertas.
Un público adicto
El primer coro del público surge en la canción de Facundo Cabral "Vuele bajo", que se desprende del contexto por su inspirado verbo poético. Otro será con "El sol siempre está", en la que ambas juegan con la letra. Y un tercero, "Honrar la vida", ya en plena despedida.
La regresión es ese caballito de batalla llamado "Puerto Pollensa", con su carga anacrónica, que ambas cantan con envidiable entusiasmo, sentadas en medio de la escena.
Entre los bises llegarán los boleros "Una mujer", "Soñar y nada más" y "María, María", más "Cuatro estrofas", que Sandra canta en un rincón, acompañada sólo por el piano -casi como lo mejor de la noche- para conformar a un público fiel y totalmente entregado a su deleite.
Todo ha sido agradable, inofensivo, pulido, afable, eufórico, alegre, gracioso, para satisfacción del oído y el bienestar del ánimo. A ello ha contribuido un trío que respetó los climas con bastante musicalidad.
El ritmo de la puesta no ha decaído ni por un momento. Marilina ha sabido manejar muy bien los tiempos escénicos a lo largo de su trayectoria, y sabe compartirlos generosamente con una amiga del alma.
Las luces han cumplido buen papel durante el show, subrayando los climas y los protagonismos. Pero, sobre todo, el sonido se ha constituido aquí en oportuno cómplice. Cada una ha sabido estampar su impronta y al mismo tiempo compartir la escena con una buena dosis de gracia femenina.
Fuente: La Nación
Desde el rinconcito, Christian aportó la imagen de esta nota.
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UN LUGAR UN SUEÑO
Un emotivo operativo retorno
COMO ES EL SHOW DE MARILINA ROSS Y SANDRA MIHANOVICH EN EL TEATRO MAIPO
Un emotivo operativo retorno
Como en un café concert, Marilina Ross y Sandra Mihanovich recrean los éxitos que dominaban la radio de principios de los ochenta. Debido a la convocatoria, tuvieron que agregar funciones.
Por: FERNANDO GARCI
Foto: FERNANDO DE LA ORDEN
En una de las escenas más insólitas del show, Marilina Ross y Sandra Mihanovich simulan un viaje en subte. Sentadas una a lado de la otra, bromean sobre el viaje hasta la estación más próxima al Maipo y plantean un reportaje cruzado.
"¿Vos como empezaste en esto de la música?", le pregunta Marilina a Sandra.
"Yo... desde que era rechiquitita... cantaba con la tía Sonia...", se explaya la Mihanovich, actuando una pequeña de cinco años con un registro extraño: a mitad de camino entre la nenita que hacía Edda Díaz y el bebé de Rosemary.
A partir de allí, las historias de ambas se van cruzando. Sandra recrea su adolescencia cantando You’ve got a friend de Carole King. Impecable, en la dicción del inglés y en la calidez de la versión. Es un número de folk rock perfecto, la clase de canción que va con su prodigiosa voz. Marilina viaja —y hace viajar al público— hasta su infancia. Allí aparece su madre y una copla gallega. Después, tocará Fotos mías, una de sus mejores canciones. Y Sandra, en pantalla de video, se verá como una princesa hippie en el aviso de Jockey en el que cantaba una canción de su hermano Vane.
Se desprende entonces que el encuentro entre la actriz-cantautora que es un símbolo de la convulsión setentista y la cantante-actriz cuya voz remite directamente a ese limbo entre la descomposición de la dictadura militar y el camino a la democracia tiene visos de autohomenaje. Aunque si se tiene en cuenta la baja dosis de solemnidad en juego, el show Un lugar, un sueño parece más bien un llamado de atención de dos artistas cuya imagen pública está corrida de sintonía. Todos saben perfectamente quién es Sandra Mihanovich y todos conocen a Marilina Ross pero no está tan claro de que está hecho el presente de cada una.
Aquí estamos, ¿recuerdan?, parece decir este dúo de mujeres que es una fórmula en sí mismo. Cada una se ha robado una parte del show para promocionar su último registro (Sandra: Todo tiene un lugar; Marilina: Más que un sueño) pero saben que desde la convocatoria están activando el resorte de la nostalgia.
Si bien hay gente muy joven en el Maipo, grupos de chicas solas en especial, se distingue en las miradas de los más maduros la marca de hits tremendamente masivos. Canciones como el lentazo Puerto Pollensa o Soles (que tras su agotador coro esconde la certeza "Por los muertos no olvidados") levantan el fervor de una audiencia entusiasta y entregada al clima de apacible café concert que baja del escenario. Al punto de que parecen doblar la capacidad del teatro con sus aclamaciones.
Sucede que detrás de estos hits hay época. Y si la reedición en escena de esta dupla que alguna vez se adueñó de la FM ha resultado convocante será porque en los días que corren, más de uno habrá preferido sentir el efecto de dieciocho años atrás, cuando lo que venía era seguro mejor. Y sí, estas canciones estaban en el aire.
En una de las escenas más insólitas del show, Marilina Ross y Sandra Mihanovich simulan un viaje en subte. Sentadas una a lado de la otra, bromean sobre el viaje hasta la estación más próxima al Maipo y plantean un reportaje cruzado.
"¿Vos como empezaste en esto de la música?", le pregunta Marilina a Sandra.
"Yo... desde que era rechiquitita... cantaba con la tía Sonia...", se explaya la Mihanovich, actuando una pequeña de cinco años con un registro extraño: a mitad de camino entre la nenita que hacía Edda Díaz y el bebé de Rosemary.
A partir de allí, las historias de ambas se van cruzando. Sandra recrea su adolescencia cantando You’ve got a friend de Carole King. Impecable, en la dicción del inglés y en la calidez de la versión. Es un número de folk rock perfecto, la clase de canción que va con su prodigiosa voz. Marilina viaja —y hace viajar al público— hasta su infancia. Allí aparece su madre y una copla gallega. Después, tocará Fotos mías, una de sus mejores canciones. Y Sandra, en pantalla de video, se verá como una princesa hippie en el aviso de Jockey en el que cantaba una canción de su hermano Vane.
Se desprende entonces que el encuentro entre la actriz-cantautora que es un símbolo de la convulsión setentista y la cantante-actriz cuya voz remite directamente a ese limbo entre la descomposición de la dictadura militar y el camino a la democracia tiene visos de autohomenaje. Aunque si se tiene en cuenta la baja dosis de solemnidad en juego, el show Un lugar, un sueño parece más bien un llamado de atención de dos artistas cuya imagen pública está corrida de sintonía. Todos saben perfectamente quién es Sandra Mihanovich y todos conocen a Marilina Ross pero no está tan claro de que está hecho el presente de cada una.
Aquí estamos, ¿recuerdan?, parece decir este dúo de mujeres que es una fórmula en sí mismo. Cada una se ha robado una parte del show para promocionar su último registro (Sandra: Todo tiene un lugar; Marilina: Más que un sueño) pero saben que desde la convocatoria están activando el resorte de la nostalgia.
Si bien hay gente muy joven en el Maipo, grupos de chicas solas en especial, se distingue en las miradas de los más maduros la marca de hits tremendamente masivos. Canciones como el lentazo Puerto Pollensa o Soles (que tras su agotador coro esconde la certeza "Por los muertos no olvidados") levantan el fervor de una audiencia entusiasta y entregada al clima de apacible café concert que baja del escenario. Al punto de que parecen doblar la capacidad del teatro con sus aclamaciones.
Sucede que detrás de estos hits hay época. Y si la reedición en escena de esta dupla que alguna vez se adueñó de la FM ha resultado convocante será porque en los días que corren, más de uno habrá preferido sentir el efecto de dieciocho años atrás, cuando lo que venía era seguro mejor. Y sí, estas canciones estaban en el aire.
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UN LUGAR UN SUEÑO
Zapando el bolero "Nosotros"
En el año 2001, Marilina es invitada por el canal Aleph al programa "La piecita de atrás". Junto con el conductor, Rody Mascali, se ponen a zapar un fragmento del bolero "Nosotros".
Este video lo compartió Ariel de Alicante
Estamos juntas y el sueño ya está en marcha
Por: I. S.
Fotos: MARISA MÁRQUEZ
Si bien en algunas oportunidades compartieron un escenario por diversas invitaciones, nunca habían protagonizado un espectáculo juntas, y el hecho de poder vivir esta “aventura” en tiempos difíciles las emociona de una manera muy especial. Mientras se intercambian elogios constantemente, Marilina Ross y Sandra Mihanovichcontinúan disfrutando de “Un lugar, un sueño”, el proyecto con el cual van a despedir el año y recibir el 2002, con la ilusión de ayudar a la gente a recuperar la música nacional que, en el último tiempo, quedó un poco en el olvido. Además, guardan un tiempo para reflexionar sobre la realidad del país, el mundo y algunos aspectos de nuestra cultura que no son tenidos en cuenta.
-¿Cómo nació y qué sienten siendo parte de este espectáculo?
(Marilina Ross) –Fue una idea de Lino Patalano, que maneja el teatro Maipo. Una noche se encontró con Sandra, que había ido a ver a Julio Bocca, y le propuso hacer algo conmigo. A los dos minutos sonó el teléfono de mi casa y dije: “Sí, me muero de ganas”. Es un espectáculo en el cual estamos entrelazadas y compartimos nuestras canciones mutuamente, pero para mí va más allá, porque cuando la escucho cantar a Sandra se me cae la baba. Es un genio recreando y vistiendo las canciones, por lo que no tengo dudas de que es la mejor intérprete de la Argentina. Oír mis temas cantados por ella es un placer, ya que cuando lo hago yo las destruyo.
(Sandra Mihanovich) –Epa… ¿Me tengo que hacer cargo de las cosas que esta mujer dice? Lo hace porque hay un feeling en común. Para mí cantar es como respirar y lo vivo con gran intensidad, porque lo siento como un privilegio. Cuando agarro una guitarra y me pongo a tocar me convierto en la persona más feliz del mundo.
-¿Cómo nació y qué sienten siendo parte de este espectáculo?
(Marilina Ross) –Fue una idea de Lino Patalano, que maneja el teatro Maipo. Una noche se encontró con Sandra, que había ido a ver a Julio Bocca, y le propuso hacer algo conmigo. A los dos minutos sonó el teléfono de mi casa y dije: “Sí, me muero de ganas”. Es un espectáculo en el cual estamos entrelazadas y compartimos nuestras canciones mutuamente, pero para mí va más allá, porque cuando la escucho cantar a Sandra se me cae la baba. Es un genio recreando y vistiendo las canciones, por lo que no tengo dudas de que es la mejor intérprete de la Argentina. Oír mis temas cantados por ella es un placer, ya que cuando lo hago yo las destruyo.
(Sandra Mihanovich) –Epa… ¿Me tengo que hacer cargo de las cosas que esta mujer dice? Lo hace porque hay un feeling en común. Para mí cantar es como respirar y lo vivo con gran intensidad, porque lo siento como un privilegio. Cuando agarro una guitarra y me pongo a tocar me convierto en la persona más feliz del mundo.
-Debe ser impresionante compartir este sueño con alguien que te elogia de esta manera y que fue como un espejo para vos…
(S. M.) –Estar en el escenario con ella es un lujo muy grande y un honor, porque la admiré durante toda mi vida. Es una persona que fue capaz de hacernos sentir a los argentinos un montón de cosas y eso es muy valorable. Siempre recuerdo con mucha emoción la primera vez que la vi, cuando organizó una reunión tras su vuelta del exilio. A partir de ese momento empecé a disfrutarla personalmente, porque siempre percibí que era una mujer muy cálida.

-Hablando del exilio, Marilina, ¿qué les dirías a quienes hoy en día quieren abandonar el país debido al “golpe económico” que nos azota?
(M. R.) –Personalmente ni pienso en irme de la Argentina. Me di cuenta de que estando fuera de mi tierra no puedo sobrevivir. La próxima vez seré la última en irme y cuando se vayan todos apagaré la luz. Ése es mi consejo, pero los demás que hagan lo que quieran o, mejor dicho, lo que puedan.
-¿A pesar de que acá las cosas no estén bien ni en el plano musical?
(M. R.) –Mi sitio es éste y lo tengo clarísimo. No me quiero ir ni de vacaciones, a tal punto que en el programa de Susana me gané un viaje y lo cambié por un televisor.
-Pero el actual es un momento difícil y también en lo que respecta a la cultura…
(M. R.) –Es verdad, lamentablemente no estamos viviendo una etapa de esplendor musical y no son muchos los que dicen las cosas que piensan, como fue en el ’82 con las Malvinas de por medio. Es lamentable tener que depender de una guerra para que esto suceda y deberíamos haber aprendido a no necesitar que muera gente para que se pueda cantar en castellano. Evidentemente los argentinos no somos libres.
-¿Hay alguien para rescatar?
(M. R.) –Sí, claro, Alejando Lerner, León Gieco, Víctor Heredia, con ellos me siento muy identificada.
-¿Y de la nueva camada?
(M. R.) –Personalmente ni pienso en irme de la Argentina. Me di cuenta de que estando fuera de mi tierra no puedo sobrevivir. La próxima vez seré la última en irme y cuando se vayan todos apagaré la luz. Ése es mi consejo, pero los demás que hagan lo que quieran o, mejor dicho, lo que puedan.
-¿A pesar de que acá las cosas no estén bien ni en el plano musical?
(M. R.) –Mi sitio es éste y lo tengo clarísimo. No me quiero ir ni de vacaciones, a tal punto que en el programa de Susana me gané un viaje y lo cambié por un televisor.
-Pero el actual es un momento difícil y también en lo que respecta a la cultura…
(M. R.) –Es verdad, lamentablemente no estamos viviendo una etapa de esplendor musical y no son muchos los que dicen las cosas que piensan, como fue en el ’82 con las Malvinas de por medio. Es lamentable tener que depender de una guerra para que esto suceda y deberíamos haber aprendido a no necesitar que muera gente para que se pueda cantar en castellano. Evidentemente los argentinos no somos libres.
-¿Hay alguien para rescatar?
(M. R.) –Sí, claro, Alejando Lerner, León Gieco, Víctor Heredia, con ellos me siento muy identificada.
-¿Y de la nueva camada?
(M. R.) –Me gustan algunas cosas de los Caballeros de la Quema y de los Ratones Paranoicos.
-¿Cómo hicieron para poner en marcha este emprendimiento en una época tan complicada?
(S. M.) –Se logra a partir de las ganas y del encuentro de esas cosas que uno quiere. Es necesario recuperar lo que nos junta con los demás y es positivo. Si no formamos equipos no ganamos ningún partido y ni salimos a jugarlo.
-¿Es difícil competir con un mercado que apunta al consumo de productos que llegan desde afuera y que no tienen tanto tiempo de elaboración, los llamados éxitos pasajeros?
(S. M.) –Las modas son las modas, existen y tienen validez, pero la historia y las identidades no se pueden olvidar tan fácilmente. La música va formando parte de la historia de cada uno de nosotros y eso no está programado por nadie.
-¿Pero quién tiene la culpa de que nuestra música haya quedado tan relegada en los últimos años?
(S. M.) –Culpa es una palabra que me parece horrible, la sacaría del diccionario. Si bien es importante que se haga cargo quien deba, vivimos en una sociedad comercial, aunque tarde o temprano las cosas se van equilibrando y permiten que resurja eso que quedó marcado con el tiempo. Hacemos mil cagadas, pero a su vez las compensamos con otras cosas.
-El olvido de nuestra esencia habla mal de nosotros...
(S. M.) –Se logra a partir de las ganas y del encuentro de esas cosas que uno quiere. Es necesario recuperar lo que nos junta con los demás y es positivo. Si no formamos equipos no ganamos ningún partido y ni salimos a jugarlo.
-¿Es difícil competir con un mercado que apunta al consumo de productos que llegan desde afuera y que no tienen tanto tiempo de elaboración, los llamados éxitos pasajeros?
(S. M.) –Las modas son las modas, existen y tienen validez, pero la historia y las identidades no se pueden olvidar tan fácilmente. La música va formando parte de la historia de cada uno de nosotros y eso no está programado por nadie.
-¿Pero quién tiene la culpa de que nuestra música haya quedado tan relegada en los últimos años?
(S. M.) –Culpa es una palabra que me parece horrible, la sacaría del diccionario. Si bien es importante que se haga cargo quien deba, vivimos en una sociedad comercial, aunque tarde o temprano las cosas se van equilibrando y permiten que resurja eso que quedó marcado con el tiempo. Hacemos mil cagadas, pero a su vez las compensamos con otras cosas.
-El olvido de nuestra esencia habla mal de nosotros...
(S. M.) –Es verdad, tenemos que reconocernos a nosotros mismos y en eso estamos desde el comienzo de la democracia, en una marcha lenta e imperfecta pero necesaria. Estamos muy confundidos en varios aspectos, tenemos metida en la cabeza esa historia de que somos o lo más de lo más o la última mierda, cuando en realidad no somos ninguna de las dos cosas. Por eso pienso que la música nos describe para ayudarnos a saber quiénes somos.

"No tengo ganas de volver a actuar. Estoy con la música en el alma" (Marilina); "Cuando toco la guitarra soy la persona más feliz del mundo" (Sandra)
Dejando la música y la situación de los argentinos de lado, la charla pasa al plano actoral y Marilina sorprende al asegurar sentirse alejada de esa rama del arte. “No tengo ganas de volver a actuar y mucho menos ahora, que estoy con la música metida en el alma. Lo que estoy haciendo me gusta mucho más que la actuación”.
-¿En cuál de las dos actividades pensás que dejaste más huellas?
(M. R.) –Tal vez haya dejado un poco más en la actuación, pero no quiero responder a las huellas dejadas. Me interesa ser feliz porque ése es el objetivo de todo ser humano. Cuando descubrís que te hace feliz determinada cosa y podés vivir de ella, no hay nada mejor.
-¿Hoy en día la música te genera inspiración?
(M. R.) –Sí, pero las cosas que me inspiran del mundo actual no son aptas para todo público. Éste es un momento muy difícil y la guerra que estamos viviendo no ayuda en nada. Se viven cosas muy duras, pienso que se debería juzgar a los responsables de todo lo que pasa, pero sin masacrarlos.
-¿De la política argentina qué opinás?
(M. R.) – Que es compatible con la música. Qué sería de la política sin el arte y qué sería del arte sin la política.
-¿Lo decís por la actividad de Piero junto a Duhalde en el justicialismo?
(M. R.) –Dejémoslo ahí...
-En tu familia, Sandra, ¿estos temas son moneda corriente porque viven la actualidad de una manera muy cercana?
(S. M.) –Es cierto, muchas veces nos colgamos a hablar de las cosas que pasan y cada uno da su opinión.
-¿Cómo se puso tu mamá cuando se enteró de este espectáculo junto a Marilina?
(S. M.) –La noté muy contenta. Somos amigotas, nos llevamos muy bien y ambas compartimos las buenas noticias.
-¿La relación con César (Mascetti) qué tal es?
(S. M.) –Excelente, es un tipo bárbaro y forma parte de la familia, más allá de que no tenga el “rótulo” de padre. Es una persona con la cual tengo muchas cosas en común y a quien quiero y respeto mucho.
-Para terminar, hablando de la música, ¿el lugar es el indicado y el sueño está cerca de hacerse realidad?
(M. R.) –El Maipo es excelente porque nos permite movernos sobre el escenario de la manera que nosotras queremos. Nos sentimos más que cómodas.
-¿En cuál de las dos actividades pensás que dejaste más huellas?
(M. R.) –Tal vez haya dejado un poco más en la actuación, pero no quiero responder a las huellas dejadas. Me interesa ser feliz porque ése es el objetivo de todo ser humano. Cuando descubrís que te hace feliz determinada cosa y podés vivir de ella, no hay nada mejor.
-¿Hoy en día la música te genera inspiración?
(M. R.) –Sí, pero las cosas que me inspiran del mundo actual no son aptas para todo público. Éste es un momento muy difícil y la guerra que estamos viviendo no ayuda en nada. Se viven cosas muy duras, pienso que se debería juzgar a los responsables de todo lo que pasa, pero sin masacrarlos.
-¿De la política argentina qué opinás?
(M. R.) – Que es compatible con la música. Qué sería de la política sin el arte y qué sería del arte sin la política.
-¿Lo decís por la actividad de Piero junto a Duhalde en el justicialismo?
(M. R.) –Dejémoslo ahí...
-En tu familia, Sandra, ¿estos temas son moneda corriente porque viven la actualidad de una manera muy cercana?
(S. M.) –Es cierto, muchas veces nos colgamos a hablar de las cosas que pasan y cada uno da su opinión.
-¿Cómo se puso tu mamá cuando se enteró de este espectáculo junto a Marilina?
(S. M.) –La noté muy contenta. Somos amigotas, nos llevamos muy bien y ambas compartimos las buenas noticias.
-¿La relación con César (Mascetti) qué tal es?
(S. M.) –Excelente, es un tipo bárbaro y forma parte de la familia, más allá de que no tenga el “rótulo” de padre. Es una persona con la cual tengo muchas cosas en común y a quien quiero y respeto mucho.
-Para terminar, hablando de la música, ¿el lugar es el indicado y el sueño está cerca de hacerse realidad?
(M. R.) –El Maipo es excelente porque nos permite movernos sobre el escenario de la manera que nosotras queremos. Nos sentimos más que cómodas.
(S. M.) –Y el sueño está en marcha. El futuro depende de nosotras y del público que nos está viniendo a ver.
Desde el rinconcito, esta nota la compartió Christian.
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Marilina en el Teatro Real de Córdoba
Marilina salió de gira con el espectáculo "Por arte de magia. Mucho más que un sueño" y en el 2001 se presentó en el Teatro Real de Córdoba.


Walter compartió estas fotos.
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MÁS QUE UN SUEÑO,
POR ARTE DE MAGIA
Un lugar, un sueño en vivo
"Un lugar, un sueño" fue el primer espectáculo que uniera a Sandra Mihanovich y Marilina Ross en un mismo escenario, exceptuando invitaciones previas a shows solistas. Originado sobre una idea del productor Lino Patalano, Sandra sumó "Un lugar" y Marilina "Un sueño".
El espectáculo se realizó en el teatro Maipo de Buenos Aires durante el mes de diciembre de 2001, con dos funciones semanales. Por éxito total de público, el show permaneció en cartel durante más tiempo del previsto.En una recorrida por los temas clásicos, Sandra participó en piezas del repertorio de Marilina, como "Con las alas del alma" o el "Blues para seguir". Mientras que Marilina interpretó junto a Sandra canciones como "Cuatro estrofas" de Alejandro Lerner. Por supuesto, no faltaron las versiones a dúo de los temas de Marilina que fueron grabados alguna vez por Sandra. Entre ellos, "Puerto Pollensa", "Vos, yo, uno más uno", "Danza" o "Quereme... tengo frío" se engalanaron a dos voces, en versiones que el público siempre había querido escuchar.
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Después del caos está el amanecer
Domingo 22 de julio de 2001- Diario Crónica
"DESPUÉS DEL CAOS ESTÁ EL AMANECER"
Marilina Ross, en Charla con Crónica, Hizo un Balance de su Trayectoria Artística, Evocó los Años Setenta y Analizó la Actualidad del País.

Por: RICARDO FILIGHERA
Artista Singular
Diferentes momentos en la vida de Marilina. En su creación de "La Raulito" y en la otra imagen junto a Alfredo Alcón. Con su ductilidad y talento, la intérprete le pone registro a las grandes creaciones del teatro y el cine argentinos.





Grandes momentos en su Trayectoria



"DESPUÉS DEL CAOS ESTÁ EL AMANECER"
Marilina Ross, en Charla con Crónica, Hizo un Balance de su Trayectoria Artística, Evocó los Años Setenta y Analizó la Actualidad del País.

Vida, Canto y Poesía. En la actualidad, Marilina Ross realiza recitales en todo el país, oportunidad que aprovecha para presentar su último disco "Más que un sueño".
Por: RICARDO FILIGHERA
Llega con puntualidad a la hora pactada. Acaba de participar en un programa de Canal 7 para promocionar su último disco y las presentaciones que realiza por todo el país. El día está nublado, frío, acompañado por una niebla que distorsiona las figuras de las personas y los edificios. Marilina Ross se ubica, acompañada por dos colaboradores, en una mesa que limita con un amplio ventanal de la clásica confitería Rond Point.
Mientras degusta un tostado y un café con leche, comenzamos la charla con la artista y su infancia ocupa un lugar prioritario en los recuerdos: "Nací en el seno de una familia humilde, en el barrio de Liniers, y soy hija de inmigrantes españoles que se forjaron aquí su porvenir con mucho esfuerzo. Además tengo dos hermanos mayores". La infancia de Marilina, según su propio testimonio, transcurrió en forma normal, con la escuela a la vuelta de su casa. El amor por la cuestión artística ya se manifestaba: Marilina iba a jugar y hacer morisquetas y creaciones con los títeres, en la casa de un vecino, quien les sugirió a los padres de aquella niña incrementar estas inquietudes con el estudio. "En definitiva, el hecho de ser actriz es jugar a crear personajes y situaciones", comentó la intérprete.
Desde los 8 hasta los 14 años, Marilina estudió en el Teatro Labardén, actuación, danza, escenografía y poesía. Continuó, posteriormente, con el estudio del universo artístico, y también realizó un curso en la Academia Pitman (Marilina hace el gesto que recreaba la publicidad de esa firma y evoca, con una sonrisa, aquella famosa frase que rezaba: "Uno de los triunfadores del mañana"). Sin embargo, este curso no le hizo falta, ya que a los 17 años "empecé a trabajar con Luisa Vehil en el teatro. Necesitaba una adolescente para una de sus piezas, me tomó una prueba, la di bien e ingresé a su compañía. Eran los años sesenta. Luego pasé a televisión, con Luisa Vehil en el ciclo que dirigían David Stivel y María Herminia Avellaneda".
En efecto, Marilina había participado en el Teatro Liceo en obras como "Lucy Crown", "Noche en Medusa" y "Ana de los milagros", entre otros espectáculos. "Fueron cuatro inolvidables temporadas".
La televisión desarrolla también un valioso tópico: "Luego participo en un gran ciclo como fue "Yo soy porteño", dirigido por Stivel, "Señoritas alumnas" y aquí surgió la idea de encarnar a una chica revoltosa como la hija de un padre viudo (Osvaldo Miranda) en aquel programa que fue "La nena".
Un ciclo fundamental: "No tengo dudas que "Cosa juzgada" produjo un hito en la televisión. Se trabajaba muchísimo. Ensayábamos toda la semana para llegar al día de grabación como si fuera un estreno de teatro. Era un estilo de trabajo riguroso. La idea consistía en desarrollar historias reales de los expedientes de Tribunales. Los que eran más accesibles se dramatizaban, tarea que tenían a su cargo Martha Mercader y Juan Carlos Gené. Martha era hija de un juez y podía tener, por consiguiente, acceso a estos documentos. Luego se adaptaba para televisión y nosotros le dábamos vida. Fue una experiencia maravillosa".
Personaje movilizador: "Precisamente en "Cosa juzgada" hice un personaje que se llamó "Nadie" y que era precisamente La Raulito. Quedé muy conmovida con esta historia, un verdadero caso real. Después que terminó el ciclo y se desarmó el grupo, yo lo tomé como proyecto personal y me propuse en algún momento hacerlo como película. Visité directores y productores pero sin mucha suerte, transcurriendo algo así como cinco años. Hasta que di con una productora y esta empresa citó a Lautaro Murúa para encargarse del filme".
Marilina enciende otro cigarrillo, su relato pausado y "musical" tiene que ver con la fuerza del testimonio. La perspectiva del día deja traslucir cierta melancolía que se refleja en los rostros de los transeúntes. La niebla está ahí y sigue dando acto de presencia...
- ¿Los años setenta calaron muy hondo?
- Yo era en ese entonces joven y con mucha fuerza, e intentábamos, a través de nuestro humilde aporte, que el mundo fuera un poco más justo. Me rebelaban las injusticias, ahora también, pero el margen es mucho menor, y en aquella época se podía hacer mucho más. Había futuro, expectativas, utopías y sobre todo ganas. Había algo por qué luchar, y así se hizo. Toda una generación luchó y estuvimos muy cerca de haber podido tener un país libre.
- ¿La vuelta del general Perón cumplió con esas expectativas?
- Desde mi punto de vista creo que sí. Por eso fui en el charter de regreso y di lo que podía aportar desde mi sitio de cultura. Nunca he sido política ni lo quiero ser, pero mi granito de arena se ha dado y se brindó desde mi rol de ciudadana que quería que las cosas estuviesen mejor. Pero bueno, ya sabemos lo que vino después, muy doloroso, con un gran caos en la situación económica que comenzó con el proceso militar.
Los años de exilio: "Fueron cuatro años terribles. Lo paradójico es que aprendí mucho, ya que tenía mucho éxito. Me iba muy bien y me llamaban para hacer muchas películas, ya que hay que tener en cuenta que "La Raulito" había sido un gran éxito en España, a tal punto que le había ganado en materia de recaudación a "Tiburón", de Spielberg. Tenía fama, dinero, era muy reconocida, pero me la pasaba llorando. Me encontraba destruida anímicamente. Ahí aprendí que ni el dinero ni la fama en la tierra de mis padres me resolvía absolutamente nada. Quería volver al alfajor, al dulce de leche, yo quería estar en mi país; tenía un gran dolor, porque además en España nos enterábamos de todo lo que pasaba aquí. Salía en todos los diarios lo que no se podía publicar aquí. Además yo tenía a mi padre enfermo en la Argentina y el hecho de no poder venir a verlo es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. El exilio es algo muy feo, para los griegos era una condena peor que la muerte. Fue algo terrible. Y recuerdo, a modo de homenaje, el caso de Luis Politti, que murió en España de tristeza. Como a mí me iba a pasar lo mismo, entonces regresé.
Marilina recuerda: "Volví en el año ochenta. Lo hice con mucho miedo y sabiendo todo lo que estaba pasando. Vine con mi guitarra, con las canciones que había compuesto en toda mi vida. Yo estaba prohibida y entonces me puse a cantar y a decir "Aunque no lo veamos el sol siempre está". Además la música siempre había sido el amor de mi vida. La música siempre fue lo que más me gustó y con aquel primer sueldo que tuve con Luisa Vehil me compré una guitarra. Por consiguiente la música ocupa todas mis energías y un tema mío ya había estado en la telenovela "Piel Naranja", de Alberto Migré. Reitero, estando prohibida, sin que me pudieran nombrar en la radio o televisión, solamente con afiches en la calle, fui promocionando mi trabajo. Ahí comenzó esta carrera de cantautora".
"De los momentos más difíciles podemos aprender. Del caos y las crisis más profundas podemos aprender. Si nosotros como sociedad podemos aprender en estos momentos terribles, creo que después nos espera un amanecer. La lucecita de esperanza está dentro de cada uno".
La niebla continúa dibujando un clima especial.
Marilina está ahí presente: un canto a la sensibilidad, al buen gusto y a la solidaridad.
"Me gusta ayudar a la gente"
Mientras degusta un tostado y un café con leche, comenzamos la charla con la artista y su infancia ocupa un lugar prioritario en los recuerdos: "Nací en el seno de una familia humilde, en el barrio de Liniers, y soy hija de inmigrantes españoles que se forjaron aquí su porvenir con mucho esfuerzo. Además tengo dos hermanos mayores". La infancia de Marilina, según su propio testimonio, transcurrió en forma normal, con la escuela a la vuelta de su casa. El amor por la cuestión artística ya se manifestaba: Marilina iba a jugar y hacer morisquetas y creaciones con los títeres, en la casa de un vecino, quien les sugirió a los padres de aquella niña incrementar estas inquietudes con el estudio. "En definitiva, el hecho de ser actriz es jugar a crear personajes y situaciones", comentó la intérprete.
Desde los 8 hasta los 14 años, Marilina estudió en el Teatro Labardén, actuación, danza, escenografía y poesía. Continuó, posteriormente, con el estudio del universo artístico, y también realizó un curso en la Academia Pitman (Marilina hace el gesto que recreaba la publicidad de esa firma y evoca, con una sonrisa, aquella famosa frase que rezaba: "Uno de los triunfadores del mañana"). Sin embargo, este curso no le hizo falta, ya que a los 17 años "empecé a trabajar con Luisa Vehil en el teatro. Necesitaba una adolescente para una de sus piezas, me tomó una prueba, la di bien e ingresé a su compañía. Eran los años sesenta. Luego pasé a televisión, con Luisa Vehil en el ciclo que dirigían David Stivel y María Herminia Avellaneda".
En efecto, Marilina había participado en el Teatro Liceo en obras como "Lucy Crown", "Noche en Medusa" y "Ana de los milagros", entre otros espectáculos. "Fueron cuatro inolvidables temporadas".
La televisión desarrolla también un valioso tópico: "Luego participo en un gran ciclo como fue "Yo soy porteño", dirigido por Stivel, "Señoritas alumnas" y aquí surgió la idea de encarnar a una chica revoltosa como la hija de un padre viudo (Osvaldo Miranda) en aquel programa que fue "La nena".
Un ciclo fundamental: "No tengo dudas que "Cosa juzgada" produjo un hito en la televisión. Se trabajaba muchísimo. Ensayábamos toda la semana para llegar al día de grabación como si fuera un estreno de teatro. Era un estilo de trabajo riguroso. La idea consistía en desarrollar historias reales de los expedientes de Tribunales. Los que eran más accesibles se dramatizaban, tarea que tenían a su cargo Martha Mercader y Juan Carlos Gené. Martha era hija de un juez y podía tener, por consiguiente, acceso a estos documentos. Luego se adaptaba para televisión y nosotros le dábamos vida. Fue una experiencia maravillosa".
Personaje movilizador: "Precisamente en "Cosa juzgada" hice un personaje que se llamó "Nadie" y que era precisamente La Raulito. Quedé muy conmovida con esta historia, un verdadero caso real. Después que terminó el ciclo y se desarmó el grupo, yo lo tomé como proyecto personal y me propuse en algún momento hacerlo como película. Visité directores y productores pero sin mucha suerte, transcurriendo algo así como cinco años. Hasta que di con una productora y esta empresa citó a Lautaro Murúa para encargarse del filme".
Marilina enciende otro cigarrillo, su relato pausado y "musical" tiene que ver con la fuerza del testimonio. La perspectiva del día deja traslucir cierta melancolía que se refleja en los rostros de los transeúntes. La niebla está ahí y sigue dando acto de presencia...
- ¿Los años setenta calaron muy hondo?
- Yo era en ese entonces joven y con mucha fuerza, e intentábamos, a través de nuestro humilde aporte, que el mundo fuera un poco más justo. Me rebelaban las injusticias, ahora también, pero el margen es mucho menor, y en aquella época se podía hacer mucho más. Había futuro, expectativas, utopías y sobre todo ganas. Había algo por qué luchar, y así se hizo. Toda una generación luchó y estuvimos muy cerca de haber podido tener un país libre.
- ¿La vuelta del general Perón cumplió con esas expectativas?
- Desde mi punto de vista creo que sí. Por eso fui en el charter de regreso y di lo que podía aportar desde mi sitio de cultura. Nunca he sido política ni lo quiero ser, pero mi granito de arena se ha dado y se brindó desde mi rol de ciudadana que quería que las cosas estuviesen mejor. Pero bueno, ya sabemos lo que vino después, muy doloroso, con un gran caos en la situación económica que comenzó con el proceso militar.
Los años de exilio: "Fueron cuatro años terribles. Lo paradójico es que aprendí mucho, ya que tenía mucho éxito. Me iba muy bien y me llamaban para hacer muchas películas, ya que hay que tener en cuenta que "La Raulito" había sido un gran éxito en España, a tal punto que le había ganado en materia de recaudación a "Tiburón", de Spielberg. Tenía fama, dinero, era muy reconocida, pero me la pasaba llorando. Me encontraba destruida anímicamente. Ahí aprendí que ni el dinero ni la fama en la tierra de mis padres me resolvía absolutamente nada. Quería volver al alfajor, al dulce de leche, yo quería estar en mi país; tenía un gran dolor, porque además en España nos enterábamos de todo lo que pasaba aquí. Salía en todos los diarios lo que no se podía publicar aquí. Además yo tenía a mi padre enfermo en la Argentina y el hecho de no poder venir a verlo es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida. El exilio es algo muy feo, para los griegos era una condena peor que la muerte. Fue algo terrible. Y recuerdo, a modo de homenaje, el caso de Luis Politti, que murió en España de tristeza. Como a mí me iba a pasar lo mismo, entonces regresé.
Marilina recuerda: "Volví en el año ochenta. Lo hice con mucho miedo y sabiendo todo lo que estaba pasando. Vine con mi guitarra, con las canciones que había compuesto en toda mi vida. Yo estaba prohibida y entonces me puse a cantar y a decir "Aunque no lo veamos el sol siempre está". Además la música siempre había sido el amor de mi vida. La música siempre fue lo que más me gustó y con aquel primer sueldo que tuve con Luisa Vehil me compré una guitarra. Por consiguiente la música ocupa todas mis energías y un tema mío ya había estado en la telenovela "Piel Naranja", de Alberto Migré. Reitero, estando prohibida, sin que me pudieran nombrar en la radio o televisión, solamente con afiches en la calle, fui promocionando mi trabajo. Ahí comenzó esta carrera de cantautora".
"De los momentos más difíciles podemos aprender. Del caos y las crisis más profundas podemos aprender. Si nosotros como sociedad podemos aprender en estos momentos terribles, creo que después nos espera un amanecer. La lucecita de esperanza está dentro de cada uno".
La niebla continúa dibujando un clima especial.
Marilina está ahí presente: un canto a la sensibilidad, al buen gusto y a la solidaridad.
"Me gusta ayudar a la gente"
"Yo tengo desde chiquita esa manía: poder ayudar y darle un servicio al prójimo. Ya sea para divertirse, emocionar o ayudarle a pensar. Las cosas que yo voy aprendiendo las voy poniendo en las canciones. Me muestro en las canciones y me gusta que la gente lo haga. Mostrarnos como somos, sin tantas caretas e hipocresías que no nos ayudan a ser mejores personas, más bien todo lo contrario", expone Marilina con singular entusiasmo.
"En la actualidad vivimos momentos terribles. Pero creo que el cambio no viene de afuera, yo no le voy a pedir más a mis padres ni a mis gobernantes, yo puedo cambiar y será a partir de mí y de la gente que me rodea. Podemos hacer un mejor país".
Marilina sigue haciendo camino. Recorre en la actualidad el país con sus clásicos temas y las canciones de su último disco (el sábado 11 de agosto estará en la Sala Costa Magna de la ciudad de La Plata). Precisamente en este álbum está acompañada por Alejandro Lerner, Sandra Mihanovich, Alberto Cortez, Víctor Manuel, Las Blacanblus y Norma Aleandro, entre otros grandes intérpretes. Para Marilina este disco es "más que un sueño".
"En la actualidad vivimos momentos terribles. Pero creo que el cambio no viene de afuera, yo no le voy a pedir más a mis padres ni a mis gobernantes, yo puedo cambiar y será a partir de mí y de la gente que me rodea. Podemos hacer un mejor país".
Marilina sigue haciendo camino. Recorre en la actualidad el país con sus clásicos temas y las canciones de su último disco (el sábado 11 de agosto estará en la Sala Costa Magna de la ciudad de La Plata). Precisamente en este álbum está acompañada por Alejandro Lerner, Sandra Mihanovich, Alberto Cortez, Víctor Manuel, Las Blacanblus y Norma Aleandro, entre otros grandes intérpretes. Para Marilina este disco es "más que un sueño".
Artista Singular
Diferentes momentos en la vida de Marilina. En su creación de "La Raulito" y en la otra imagen junto a Alfredo Alcón. Con su ductilidad y talento, la intérprete le pone registro a las grandes creaciones del teatro y el cine argentinos.





Grandes momentos en su Trayectoria
Para recordar. Marilina Ross con Gené, Rosales y Rogelio Coria, en Ezeiza, cuando se integró la comitiva que acompañó a Perón en su regreso. En el filme "Hotel Alojamiento" con Rodolfo Bebán, y con Carlos Carella en el ciclo "Cosa juzgada"



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Marilina en "Historias debidas"
En el mes de abril de 2001 Marilina fue invitada al programa "Historias debidas" que conducía Ana Cacopardo y se emitía por Canal 7.
Segunda parte: Los comienzos en teatro y televisión. Gente de Teatro.
Tercera parte: La política y el peronismo. El padre Mugica.
Cuarta parte: La Raulito. La amenaza.
Quinta parte: La Raulito. El exilio.
Sexta parte: La música. Soles. Más que un sueño.
Séptima parte: Juego de espejos. La Marilina de hoy y la de ayer.
Segunda parte: Los comienzos en teatro y televisión. Gente de Teatro.
Tercera parte: La política y el peronismo. El padre Mugica.
Cuarta parte: La Raulito. La amenaza.
Quinta parte: La Raulito. El exilio.
Sexta parte: La música. Soles. Más que un sueño.
Séptima parte: Juego de espejos. La Marilina de hoy y la de ayer.
Ariel de Alicante aportó estos videos.
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