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Bettina...



Hace una semana se fue Bettina, Bettu... Todavía cuesta creerlo.
Los seguidores de este blog la conocieron, los que no, pueden
encontrarla en "ANECDOTAS". Si siguen el relato que ella escribió
de su encuentro con mi padre seguramente se conmoverán de verdad.
Yo conservaré siempre todas las cartas que mi padre le enviara a ella
y que ella tan generosamente me fotocopió.
También los dibujos bellísimos sobre mis canciones y sus relatos de las
últimas danzas con los delfines... quienes seguramente la acompañaron
en su travesía final hasta alcanzar los brazos de nuestro querido mago
quien una vez más sigue haciéndose presente...
Hasta siempre Bettu!
















El Mago (papá) María y Bettina Pampinella

VOCES SIN FRONTERAS


En el año 1987 y acompañando la visita del Papa Juan Pablo II a Chile se produjo este disco con la participación de artistas de Argentina y Chile. Todavía flotaban fantasmas de guerra entre nuestros dos países.




“Ojalá que este disco-encuentro, sea sólo el comienzo de un camino latinoamericano que nos lleve al sol. Marilina Ross”

A todos los artistas de ese disco se les pidió una frase, ya entonces María proponía la unión latinoamericana como salida para nuestro continente.



El tema del video es "Por el camino del sol" letra de Ubiergo y Piero, música de B.B. Muñoz

Sonido del tema "Con amor...Ojalá!", letra de Piero y música deB.B. Muñoz
Cantado por :



(Para ver bien esta foto se recomienda verla con un espejo)

Todo salió al revés de lo previsto, ya que no fueron permitidas las visitas de los artistas actuantes que venían de Argentina... y las voces quedaron con fronteras... de censura.

Al año siguiente Radio Coperativa de Chile envió esta plaqueta a todos los participantes. En ésta dice: "Radio Cooperativa a Marilina Ross, por su aporte al disco Voces sin fronteras.
30.000 copias. Diciembre 1988"

y mi padre seguirá haciendose presente...



EPILOGO

Mago:

Después de casi 30 años, pude regalarle a tu hija del alma las bellas vivencias que dejaste en mi corazón. Tu historia se sigue dibujando no solo en sus canciones sino también en la magia increíble de este mundo virtual el cual quizás, sin entender mucho, te agradaría y te robaría unas cuantas sonrisas. Si supieras que hasta es posible sobrevolar tus praderas vaqueiras, ver desde el aire a la Rebollosa y pararse exactamente sobre tu Monte Cascarón para mirar hacia el Cantábrico!...



Las veces que nos hemos encontrado, no pude expresarle “tanto” de todo lo que dejaste en mí… quizás esto tiene que ver con este modo de decir lo que se mueve en las profundidades del alma. Puedo hacerlo más con palabras escritas que con palabras dichas… algo de esto habré aprendido de vos cuando mis mapas emocionales empezaban a echar raíces en este paso por la vida. Tu energía es tan sólida para quienes pudimos disfrutarte que no nos resulta difícil sentirte flotando en el aire siempre de un modo alquímico.

Ante la invitación de María, logré meterme en el caracol de mis recuerdos, abrir las manos y soltarte al viento. Hay cosas que inevitablemente no fueron dichas, pero María sí las supo y vos lo sabés. Estoy lejos de mi tierra, pero aprendí tu lección “inmigrante es una fulera palabra, viaja y conoce el mundo pero siempre regresa a tu tierra porque el corazón quedará partido en dos”. En un par de semanas regreso a mi laguna color chocolate y al calor del litoral donde nací (aunque me haya gestado el mar). Estaré llegando justo en el momento en que tu hija del alma cantará con las más bellas y exquisitas voces argentinas. Desde el avión sentiré la melodía de una flauta mágica medieval flotando en el aire porteño y estoy segura que se dibujará una sonrisa como la del gato Cheshire en el cielo.

Me fui de mi tierra solo por pocos años. Sentí el “llamado del mar” pero habiendo aprendido de vos, entiendí que en la vida todo llega en su tiempo exacto. Para bucear en sus profundidades y llegar a “besar su boca”, tuve primero, que aprender sobre la “quietud y los misterios de las montañas” viviendo en un valle tropical que constantemente me trae los recuerdos de tu tan amada Rebollosa. Hay muchos Montes Cascarones a mi alrededor, pero en mi corazón, “existe solo uno que es único en el mundo, como la Rosa del Principito”.

Gracias por apoyar tu mano sobre mi hombro en este agosto invernal. La silueta tu duende estuvo presente y aunque no eran tiempos de muchas sonrisas, lograste contagiarme las necesarias y en el momento justo. Cuando los seres que nos dieron la vida abren sus alas para volar, es importante ayudarlos a partir hacia sus nuevos senderos… y sonrisas como la tuya siempre abren las puertas del alma y del cielo.

Cuando nos encontremos finalmente en tu dimensión, me contarás la razón por la que tantos “naviegos” se acercaron para preguntarme por qué me había ído y cuándo había regresado a Navia, sin querer entender ni escuchar que yo nunca había estado antes allí. Sé que vos tenés la respuesta.

Ahora Mago, es tiempo de dejarte descansar… Es tiempo para relajarte en tu paz de siempre, disfrutar de tus viajes astrales y seguir ensayando los planes de vuelo más sublimes con Juan Salvador junto a tus adoradas hermanas Aurelia y Magdalena, a tu amada Susy y a tus queridos seres astrales. Aquí ya nos dejaste hermosas pinceladas con los colores más bellos de tu paleta Asturiana… Quien quiera oír, que oiga… las palabras fueron soltadas al viento.

…Y cuando te cruces en tus vuelos en espiral con Don Ramón Campoamor, deja que te cante sus poemas y dale tiernamente tu aprobación… finalmente su estatua, permanece a orillas del río Navia… aunque no haya cumplido con su promesa.

¡Vuela libre Mago de la Vida!


Bettina

FIN

y mi padre sigue haciendose presente...


XIV) Y SU NAVIA TAN QUERIDA…


Aurelia me recibió con todo el amor de una tía abuela, le leí todas las cartas del Mago y fuimos hasta la bella playa de Navia donde a pesar del frío, me descalcé y mojé mis pies para fundirme en ese mágico mar… El cabello de Aurelia era blanco como la nieve, su cuerpo menudo y una elegancia delicadísima. Un verdadero derroche de femineidad. Preparó un aperitivo exquisito y como si fuera una ofrenda, trajo desde su habitación envuelta entre unas telas plegadas y muy delicadas su “coleta” (como decía ella) del cabello largo y claro de su juventud y me lo mostraba con tanta felicidad y orgullo!... Ella también quedó en ese instante, sostenida en el tiempo mientras acariciaba su cabello… me recordó al Mago, cuando quedó detenido mirando la servilleta en el bar donde tomamos nuestro vino tinto aquel sábado en Palermo. Aurelia preparó un almuerzo con el mejor sabor asturiano y con sus propias manos. Era una mujer maravillosa y llena de ternura en su mirada. Toda la delicadeza que puede llevar una mujer aún después de los 90 años, estaba concentrada en la esencia de Aurelia.


Paco me regaló días inolvidables… y el Mago disfrutó conmigo el sonido de “la Ría” que desemboca en el mar, la estatua de Don Ramón Campoamor en la plazoleta al lado del río Navia, la casa en restauración donde había vivido el poeta, las callejuelas medievales, la muralla herencia de la conquista romana, los bares donde se juntan los naviegos todas las tarde a discutir sobre política o fútbol, el camino hacia el mar y las caídas del sol en esa mágica playa donde el escarpado de la montaña se hunde profundamente en el mar… sus aguas frías y la brisa cantábrica… todo está en mi alma.
Magdalena vivía totalmente feliz y vital en la Rebollosa. Me dijo, que deseaba vivir y morir allí. Qué filosofía de vida diría el Mago!. Finalmente había cumplido mi promesa. Caminando su infancia,
le dibujé el bozal para su cordero. Yo tampoco encontré su plantación de chocolates, historia que Aurelia y Magdalena recordaban con una sonrisa gigante en sus rostros y me la contaban una y otra vez.

Si el Mago estaba desilusionado con Don Ramón Campoamor porque el poeta que le cantó al río Navia murió en Madrid, conmigo ya estaría feliz, porque había cumplido mi promesa, había llegado a su casa natal de piedras milenarias, había visto la belleza del mar Cantábrico desde el Cascarón y había estado en “su paraíso”, que sin dudas, es exactamente ese punto de la Tierra.

Mi corazón debió ser muy resistente, porque soportó latidos y emociones muy fuertes. El Mago era un hombre de “palabra”… y la cumplió llevándome hasta allí. Nunca dudó en sus cartas que yo llegaría a su tierra cuando decía “YA LO VERAS!”… solo había que esperar como aquello de “cada cochinillo con su teta” que llegara el momento de escuchar las señales y simplemente arriesgarse a vivir sin miedos, sin muchos cuestionamientos sobre lo que vamos dibujando con nuestro paso por la vida. Él fue un gran pintor de destinos, pero todo destino solo es posible si nosotros somos capaces de construirlo con los deseos del alma.




(continuará…)

y mi padre sigue haciendose presente...


XIII) LA MAGIA DEL CASCARÓN




Paco buscó unos bastones largos, los eligió detenidamente, me explicó que en ese terreno hay que llevarlos siempre: -lo que ves es vegetación pero debajo de ella es todo piedra. En la subida te ayudarás para hacer fuerza, y en la bajada te servirá para mantener el equilibrio y no caer y romperte una pierna-. Recordé que el papá del Mago, en su foto a caballo, también llevaba un bastón.

Cuando llegué a la piedra más alta del Cascarón, en ese punto exacto donde pude encontrar la silueta del mar Cantábrico que fusiona la armonía de la tierra con el cielo… sopló un viento frío y fuerte, muy fuerte, entonces, abrí los brazos hacia el mar… tan grande como pudo mi alma y grité con toda la fuerza que pude: MISION CUMPLIDA MAGO!!! LLEGUE A TU TIERRA!

Sentí que su alma danzaba... y ví otra vez su sonrisa, que quedó flotando en el aire mucho tiempo… hasta que el viento giró en espiral y desapareció entre el mar y las montañas. Cuando quise recuperar mi bastón que había quedado apretado entre las piedras, ya no estaba. Dí mil vueltas y miré todo donde pudiera alrededor…. Pero… si lo dejé ahí!? Estaba bien trabado entre dos piedras gigantes!... estaba… pero ya no está. Me sonreí mucho, y sé que no estaba sola. Dije suavemente en voz alta: -Mago estás jugando? Querés que baje sin bastón?-... Mirar hacia la Rebollosa desde la cima del Cascarón, produce un poco de vértigo, y realmente había piedras muy grandes, escondidas y amontonadas unas con otras debajo de la vegetación que en algunos lugares me llegaba casi a la cintura y que además tenía “pinchos” que se clavaban en la ropa y te dejaban a la deriva de la suerte… -Ok Mago, allá vamos!- y simplemente bajé, sin sentir nada sólido bajo mis pies… bajé rápidamente… como flotando. Paco desde abajo se agarraba la cabeza, al llegar junto a él le dije: -fue como descender por las nubes, y no me rompí ninguna pierna… creo que el Mago estaba jugando conmigo. Fue un descenso maravilloso-. Paco, también tiene la sonrisa propia de los Parrondo… Él me había acompañado hasta la mitad de la subida… y desde allá abajo disfrutaba haber sido la “clave” de las piedras que formaban el arco del puente hacia tanta felicidad. Quién tenía “la misma sonrisa que el Mago” era Magdalena, como si algo de él aún permaneciera en su genética longeva. Una bella mujer casi centenaria pero con una vitalidad y felicidad en su alma indescriptible en palabras.


Sentí nuevamente esa emoción de agradecimiento y mi eterno “ritual” de dejar algo muy significativo. En ese momento solo tenía algo único para mí, era mi trencita en la nuca, que había dejado crecer prolijamente desde mis 19 años y a la cual llevaría conmigo hasta el final de mi vida. En la cocina de Magdalena había una tijera muy antigua colgada de un clavito de la pared. Fue la señal esperada. Pedí permiso, tomé la tijera, salí a la pradera, pegué el filo casi rasante a mi piel y simplemente de una sola vez, junté mi pulgar con el índice. El sacrificio se convirtió en una inmensa felicidad. Por primera vez, podía verla delante de mis ojos. Entonces, la sonrisa de Cheshire cascabeleó desde un huequito ente los encastres de aquellas pircas milenarias justo frente al Monte Cascarón, donde suavemente, dejé que se filtraran aquellos 25 centímetros de mi ADN. Por primera vez pude sentir la magia de la capacidad de succión de las piedras.


(continuará…)

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XII) LA CONSPIRACIÓN DEL MAGO


No podía olvidar esas palabras que salieron desde el corazón del caracol que es el alma. Pensé en todo el tiempo que había pasado… muchos años, más de 20! y en las distintas posibilidades que podrían haber sucedido en todo ese tiempo. Lo único que sentía era, que yo no había dibujado el bozal para su cordero... cuando él sí se había hecho responsable de su rosa. Por las noches me costaba dormir… Hasta que una mañana me levanté decidida y simplemente… le escribí un mail a María. Ella me aseguró que Magdalena y Aurelia con más de 90 y largos años aún estaban en Navia… Magdalena vivía en la Rebollosa y Aurelia en la misma dirección que me había dado el Mago. María me contactó con Paco, el hijo de Aurelia (de quien me había hablado el Mago ya en su segunda carta) y Paco, que vive en Francia, se contactó conmigo. Pasaron días, semanas, meses, trabajé durísimo para construir la promesa… hasta que una mañana me levanté y compré el pasaje. Mi prima que vive en Barcelona se comunicó con Paco, ella cruzaría del Mediterráneo al Cantábrico, me buscaría en Madrid y Paco viajaría desde Francia por una celebración típica de Navia… Todo sucedió como lo organizó el MAGO en 1983: “de Madrid a Oviedo y de Oviedo a Navia!”.... Era el año 2005 y no podía comprender cómo tantas personas estaban allí abriendo puertas, atravesando espacios y recorriendo tantas distancias, dispuestas a que sucediera lo que… el Mago me había escrito en sus cartas. Simplemente agradecía al Universo tanta conspiración. El Mago ya se había convertido en el director de una Orquesta Astral… que me abrió las puertas del cielo para llegar a su paraíso.

Llegué a su Navia tan querida…

El camino hacia la Rebollosa es… como los senderos de los bosques de Robin Hood, sinuosos atravesando montañas, con árboles que se cierran por encima al cielo y la humedad forestal penetra hasta los alvéolos más profundos del alma. Me remonté casi un siglo atrás, podía ver a los vaqueiros que venían en sentido contrario al nuestro, llevando su ganado y sus caballos a las ferias de Oviedo, observaba sus rostros, felices pero también extrañamente nostálgicos. El perfil de Navia se veía pequeño desde las alturas. De repente y entre tanta belleza, se dejó ver un cartelito escrito a mano: “La Rebollosa” (y una flechita mostrando el camino).


Parecía una señal del juego “la búsqueda del tesoro”. Yo, simplemente, levitaba… y sentía los latidos que golpeaba suavemente mi pecho… Cuando salimos del túnel del tiempo escoltados por los espíritus de los árboles centenarios… el diafragma de la vida se “abrió y cerró” lentamente dejando transcurrir el tiempo en ese fotograma que se grabó para siempre en aquella foto estenopeica de 20 años atrás, y la imagen se hizo presente: una pradera inmensa, verde brillante y rodeada de pinos, robles y eucaliptus , con una casita de piedras milenarias apenas visible entre tanta inmensidad, las líneas curvas de los muros de pircas dibujados como ríos diseñados para separar los animales.


Todo eso estaban detenido en el tiempo y frente a mi vida, tal cual me lo había contado el Mago en sus cartas entre el sabor del vino tinto y los senderos del botánico de Palermo… y como guardián eterno, escoltando toda esa belleza, se levantaba tímida pero sublimemente, el Monte Cascarón. Un monte que pasé años buscando en internet sin saber que no existe geográficamente, porque simplemente, era el Monte del Mago… y su nombre no trascendía más de una tradición familiar… y estaba allí, de pié, erguido y con su energía radiante, esperando la nueva conquista.


(continuará…)

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XI) EL MAGO BAJÓ EN PALABRAS


De los 20 a los 40 años, el estanque que era nuestro océano ahora se convierte en el verdadero océano, y la muerte deja de ser una palabra para pasar a ser -un poco- la nuestra (o al menos, empezamos a sentirla más cerca). Quizás por eso, cuando nos reuníamos con amigos a comer un asado, siempre alguien jugaba a preguntas sobre situaciones límites de la vida… Hasta que una noche de vinos tintos y charlas, una amiga dijo: -Mi pregunta de hoy para la ronda es: “Si supieras que te quedan 24 horas exactas de vida, morirías en paz? Y qué harías?”. Permanecí en silencio, muy clara en lo que iba a decir: “que había vivido una vida bella, llena de emociones agradables, que había superado varios obstáculos, reconocido muchos errores, aprendido a pedir perdón y que en realidad me podría quedar tranquila esperando mi muerte sin nada pendiente para cambiar…. Solo preparando mi alma para la partida”.

Hasta que tocó mi turno… momento en que los acordes de mis palabras, aniquilaron el tan armado discurso. No sé qué sucedió. Suspiré me escuché diciendo:

- Hasta hace 1 segundo creí que había vivido una vida projija y había saldado todas mis deudas, pero no… y lamentablemente en un solo día no tendría tiempo de saldarla. Hace 21 años, le prometí a un abuelo de 78 años que iría a su tierra y conocería su casa natal de piedras milenarias y subiría a un monte que está a 7 km del Cantábrico y vería desde allí la belleza de su mar. Le prometí que conocería a sus dos hermanas y a su sobrino. Le di mi palabra, y no lo cumplí. Hubo un poeta español que tampoco cumplió su promesa y mi amigo nunca lo olvidó. Yo, tampoco cumplí con la mía… y él me enseño la virtud de “la palabra”. Si la muerte me encontrara hoy, no moriría en paz- (entonces, se me cerró la garganta y miré a mi compañero de al lado para que tomara su turno).



(continuará…)

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IX) Y LAS CARTAS SIGUIERON LLEGANDO…


Y si… el día de mi cumpleaños amaneció con un SOL gigante y arrollador… y mi sonrisa se dibujó cómplice de sus palabras… sentí que él desde Buenos Aires, se estaría sonriendo al unísono conmigo, y eso, me hacia sonreír aún más. Es increíble como todo puede cambiar según el cristal con el que se mire. Ahora el cristal con el caleidoscopio del Mago, venía conmigo… y sus palabras siguieron sonando y acompañando mi vida. Nunca me pregunté hasta hoy ¿qué sería lo que llenaría tanto al Mago? Quizás mis cartas tendrían la misma pasión e intensidad que las suyas?. Yo recuerdo que le contaba sobre mi vida, mi estudio, mis rebeldías, mis viajes del alma…. y deshilaba cada pisada del Principito en el desierto y las entretejía con los planes de vuelos rasantes de Juan Salvador Gaviota. Dibujaba todas las canciones de María en forma de historietas y se las mandaba… y en esos sobres, también viajaba yo.

Sus cartas siguieron llegando, como siempre… El Mago no sabía lo que era la soledad, siempre me repetía: “yo no estoy nunca solo, yo hablo y discuto conmigo mismo”. Sus relatos se convertían en grandes enseñanzas de vida. Recuerdo cuando me contó sobre otra feria de caballos en Oviedo, que él recordaba con especial cariño. El amaba esas ferias, se sentía orgulloso de ir con su padre a vender caballos. Les llevaba varios días tal hazaña. Para él eran fiestas del alma. Todas las cartas del Mago eran exquisitas, todas estaban llenas de magia y aventuras, llenas de reflexiones hacia la vida, llenas de arte, pero hay una que viene a mí, ahora. El Mago escribía:

-En el paraíso donde estaba mi casa natal, la Rebollosa, había muchos caballos, pero dos especialmente que recuerdo. Ellos siempre estaban juntos en esa pradera rodeada de árboles. Cuando fuimos a la feria de Oviedo, ese año, mi padre vendió uno de esos caballos. Fue muy difícil atraparlo. No podían separarlos. Yo podía verlo claramente, conocía a esos dos bellos y nobles animales perfectamente. Pasó un año y vino la feria siguiente. Estaban todos los animales en varios corrales separados por cercos, hasta que de pronto, se sintió un estampido… y unos relinchos muy fuertes. Desde lejos, venía abriéndose camino un animal, y desde el otro extremo… el otro galopando y haciendo a un lado todo lo que se les cruzara por delante. Todo el mundo pudo verlo. El espectáculo fue increíble, abriéndose paso, levantando polvareda y relinchando los dos… hasta que se encontraron. Eran los dos animales que habíamos separado el año anterior… y se abrazaron y se juntaron felices… fue un espectáculo maravilloso.



Cuando Piero llegó a España a visitar a nuestra hija del alma, llegó a Navia y le dijeron que María estaba en la playa, una playita pequeña frente al mar Cantábrico en Navia. Cuando Piero corrió a la playa y María lo vio llegar se abrazaron y besaron felices igual que los caballos en la feria de Oviedo. Es la imagen más bella que puedo contarte de lo que es la amistad para mi-.

Cómo no enamorarme una y otra vez de relatos cargados de tanto amor, magia, poesía y simpleza de un inmigrante de ahora ya 78 años, que compartía sus más íntimos y amados recuerdos conmigo? Por qué habría de hacerlo? No lo sé, tampoco me lo preguntaba en aquellos tiempos… solo lo disfrutaba y lo guardaba en mi corazón… como un regalo del Universo. Y ¿cómo no mirar la vida con otros ojos? ¿Cómo no bajarme de un mundo consumista y globalizado?... cuando un duende me decía: “la vida… pasa por otro lado”…

En ese entonces, no existía la posibilidad de que el Mago algún día ya no estuviera, no existía porque simplemente, como en “de tiempos y océanos”… para mi edad, un estanque era “un océano”… y la muerte era… simplemente… “una palabra”. Además el Mago venía de una familia longeva, que lo llenaba de orgullo pero también le garantizaba, de alguna manera su larga estancia en esta vida… y yo también me confiaba en eso.

Imposible relatar todo lo bello que el Mago me escribía. La flauta del juglar seguía sonando cada vez que un sobre blanco aparecía debajo de la puerta, hasta que la música empezó a sonar más lenta y la melodía se sentía cada vez más lejana… mientras me contaba que “la vida le estaba haciendo algunas malas pasadas”. Aún así se ocupaba de mantener viva las imágenes de las bellezas que viviría cuando llegara a su tierra, me recordaba a las dos tías que me esperarían y el camino exacto que debía andar: Madrid-Oviedo, un taxi y a Navia, y la dirección exacta de Aurelia. No olvidó hasta en sus últimas cartas recordando su decepción con Don Ramón Campoamor, por no cumplir con su palabra… al no morir en el Río Navia.


Un día, llegó una carta, muy corta, y las palabras débiles, pero claras… -¿Quién puede asegurar que puedo vivir más años?- El Mago ya no dominaba los renglones, sus oraciones caían en el horizonte de las líneas, pero dominaba increíblemente su claridad, su paz y su paleta de colores. Como si fuera un Van Gogh, un Picasso, o un Cezanne, dibujó pinceladas que quedarían como estelas al óleo… a la espera del destino.

Llamé a la casa, como siempre, pero esta vez atendió Susy y con mucha tristeza me dijo que Enrique había dejado esta vida. Mis días se hicieron extraños, el cablecito del teléfono esperó años colgado en mi pieza de estudios hasta que un día lo guardé en una caja de metal anaranjada, donde aún hoy debe permanecer intacto… Sin embargo, la tristeza me atravesó como un río, el agua se filtró por todos los huecos del alma, y finalmente llegó al mar… nunca se detuvo, simplemente logró fluir sin impedirme escuchar el alma. Aunque mis ojos vieran la lluvia, mi corazón podía ver el sol… que estaba por encima de las nubes oscuras.


(también continuará…)


VII) VINO TINTO, SABADO 5 PM CON EL MAGO EN PALERMO

A las 5 PM exacta yo estaba en la puerta del bar llamado CAFÉ, en Palermo. Era una calurosa tarde de verano porteño.

El Mago apareció caminando, como venido desde otros mundos…. simplemente su silueta se dibujó emergiendo de una cantidad de gente que iba y venía… y allí estaba él con su sonrisa fresca y su andar pausado.

Entramos al bar… lo primero que hizo fue mostrarme la servilleta que decía Bar “CAFÉ” y me pregunta: -¿te acuerdas que cuando yo era pequeño y estaba internado en el colegio, mis compañeros me llamaban Café?-... –claro!- le dije -A vos no te gustaba que te llamaran así…. y cuando te escapaste del colegio en 1917 y te cruzaste con ellos en una de las ferias en Oviedo te gritaron: Adiós Café!!! y vos les respondiste: adiós esclavos!!! Viva la libertad!!!-. El Mago se sonrió, miró la servilleta con su apodo… un largo tiempo y yo respeté, con mi silencio, los recuerdos que pasaban por su corazón.

Cuando vino el mozo el Mago solo me preguntó: -tomas tinto o blanco?-... y solo respondí : -tinto mejor-. Me contó que cuando él llegó a Argentina, trabajó un tiempo en ese bar donde estábamos y que había sido una linda experiencia tratando de empezar una nueva vida como inmigrante. Miraba detenidamente todos los rincones. Es casi imposible poder contar, todo lo que aprendimos juntos. Quizás mucho más todo lo que he aprendido yo, desde mi corta experiencia en la vida entonces. El solo trató de reforzar muchas cosas que me había dicho en cartas, y se aseguró de confirmar otras…

-Te voy a contar lo del Monte Cascarón-… me dijo cuando sirvió la primera copa de vino tinto.

Desde la Rebollosa con el Cascarón detras


-Cuando era niño, les dije a mis hermanas que había plantado chocolate en el Monte Cascarón…. Entonces, subía al Monte con unas barritas de chocolate escondidas (a veces, subía antes y las escondía en algún lugar secreto para que ellas no me descubrieran)… y cuando bajaba, les entregaba el precioso regalo: el chocolate de mi plantación. Nunca ellas me preguntaron cómo era que el chocolate ya bajaba elaborado en barritas. Simplemente creían en esa magia de la plantación de chocolate…. y los disfrutaban. Yo me sentía muy feliz por eso… magia que duró mucho tiempo… y llenó mi infancia. Cuando mi hija del alma fue por primera vez a la Rebollosa, buscó el chocolate no lo encontró… quizás tú lo encuentres-… y se sonreía mucho… casi cómplice de sí mismo.

Mientras el Mago contaba algo, sea lo que fuera de su tierra o de la vida, lo envolvía un halo de luz y de paz que es prácticamente indescriptible… con palabras. Lamento no poder transmitir esa magia aquí.

-Tu viajarás y conocerás el mundo, eres muy joven, pero nunca te radiques en otra tierra: “inmigrante es una fulera palabra”. Viaja y recorre todo lo que quieras, pero siempre regresa a tu tierra natal. Nada puede expresar el dolor que se siente al estar lejos de los orígenes. El corazón siempre está partido en dos… y los recuerdos viajan por dentro de uno mismo sin poder encontrar una respuesta. Pero cada cosa a su tiempo niña y “cada cochino con su teta”. ¿Sabes que cuando una cochina tiene cochinillos hay leche solo en tantas tetillas como cochinillos nacerán? La naturaleza es sabia, y debemos aprender de ella. Ya verás y podrás comprobar lo que te estoy diciendo. Eres aún joven. Pero las cosas llegaran a tu tiempo y recuerda siempre estas palabras-.

El Mago constantemente me repetía una y otra vez: cuando estés allí…. cuando llegues al paraíso que es La Rebollosa… y afirmaba con una gigante sonrisa: -YA VERAS QUE TODO ES COMO TE LO CUENTO EN MIS CARTAS!-... yo simplemente decía: -ojalá Enrique, algún día…- (en ese momento, uno tiene toda una vida por delante… y todo es posible!).

Iba acabándose el vino, hasta el fondo de nuestros corazones y la tarde empezaba a caer… cálidamente.

Me dijo: -vamos aquí cerca, quiero mostrarte un lugar donde he vivido y pasado unos bellos años de mi vida en Buenos Aires-.

Caminamos, lentamente, el Mago trataba de recordar… dimos varias vueltas… hasta que se detuvo frente a un edificio. Miró el tablero de timbres… me miró como si yo pudiera ayudarle a recordar… y volvió a mirar el tablero. Decididamente tocó uno de los timbres. Yo no tenía idea donde estábamos… andábamos simplemente… por la vida. Atendió una mujer y él solo dijo: -Mi nombre es Enrique Parrondo, soy el papá de Marilina Ross, viví hace muchos años en este departamento y desearía mostrarle la que fue mi casa a mi nieta-. No creo que nada ni nadie pudieran resistirse a la ternura de ese abuelo tan sincero y simple. El Mago era un artista para “abrir puertas” porque las abría con el alma. La señora bajó a abrirnos y al ver a semejantes dos extraños pero indefensos personajes nos hizo pasar… y el Mago me mostró orgulloso su departamento. Me contó lo que había en cada rincón, sonriente y feliz. Se transportó en el tiempo.

Salimos y me dijo que quería regresar y entrar al Botánico de Palermo, faltaba poco para que el sol cayera. Estábamos bastante cerca. Caminamos por el jardín botánico, caminamos… y caminamos… yo solo lo escuchaba. Nos sentamos en un banco, a mirar la naturaleza. Los pajaritos discutían sus posiciones en las ramas para pasar la noche. El sol penetraba entre las ramas de los árboles con la misma magia que las palabras del Mago se acomodaban en mi corazón.

-Mañana regresas a tu ciudad- me dijo. –Me gustaría que pasaras a despedirte-

Esas palabras me recordaron el último diálogo entre el Principito y el Zorro. Sentí la fuerza del alma del Mago… pero la mía aún era débil para despedidas.

(continuará…)

y mi padre sigue haciendose presente...





VI) EL MAGO PREOCUPADO PORQUE MARIA YA NO ERA UNA NENA


El espectáculo fue increíble. Era el último de la serie que había presentado en Atlanta. María, en la mitad del recital, hace una pausa y se sienta en una banqueta (que si mal no recuerdo era de acrílico, como semitransparente) en medio del escenario y relata… “Y todo iba perfecto hasta que un día me dijo que se iba a encontrar con su ex. Y yo dije… con su ex??? Pero si se habían encontrado la noche anterior… pero bueno… pensé… tendrán que hablar lo suyo, arreglar sus cosas… (pausa). Se fue (pausa). A las 2 de la mañana, ya me había comido todo lo que había en la heladera y todas la uñas… y me comía los nervios. A las 3, fui al baño y pensé en tomarme todo un frasco de pastillas, todo, enterito!, pero después pensé: ¿y si no me hacen nada? y encima quedo media perdida? Entonces, desistí.... A las 4 de la mañana, fui al balcón y decidí tirarme…. pero era un primer piso, y ni siquiera a la calle! Y pensé: y si me quiebro toda, y no me hago nada y si además… me rompo los brazos y después ni siquiera puedo tocar más la guitarra?... (y aclaró) ¡porque aunque no se note, yo toco la guitarra!... No, definitivamente no es buena idea, y me quedé… hasta que a las 5 de la mañana, no tuve más remedio… agarré mi guitarra y compuse esta canción”:… tomó la guitarra que estaba a su lado y sonó: Vuelve siempre una pregunta… que no puedo contestar… si el amor no es egoísta… por qué la fidelidad?... Porque te amo quiero que seas feliz, porque te amo, conmigo o sin mi…

Después, el escenario se llenó de efectos matrix (para aquella época!) estallidos, fuegos artificiales y María subió a un columpio en el que empezó a elevarse muy alto, cuando empezaban a salir fueguitos artificiales por los costados de la barra sobre la que ella estaba sentada, además con el micrófono en la mano… y se hamacaba (allá arriba) de un lado al otro del escenario mientras cantaba “el hacedor”… Después, por supuesto, cerró el espectáculo con “la cigarra”. Yo estuve toda la noche, inmóvil, justo debajo de ella. El Mago regresó a mi lado antes que yo me diera cuenta que el recital ya había terminado. No entiendo cómo hizo para encontrarme tan rápido entre el caos de la desconcentración de gente…. Mientras íbamos para el camarín de María, noté su preocupación… y le dije: pasa algo Enrique? Y me responde: -si, si! claro que pasa! estoy preocupado! es que María no puede estar haciendo esas acrobacias en el escenario! Tiene 40 años! Algún día se va a caer de ahí!!!- yo solo sonreí, y le dije: tranquilo Enrique, ella sabe lo que hace! Y lo tiene bien ensayado! Es la parte más bella del recital!... pero él insistió: -pero tiene 40 años! Ya no es una nena!!!- moviendo la cabeza de un lado al otro… Era un verdadero papá preocupado por las bellas locuras de su hija… Y disfruté de su amor hacia María. La estaba cuidando con el amor más puro y refunfuñón de un papá preocupado.

Llegamos al camarín, María estaba con su rostro muy cansado, así que le di el cuadrito y nos sacamos rápidamente una foto los tres.


El mago me dijo: -Ahora quiero invitarte, vamos a festejar con María y unos primos, y vienes con nosotros!, Le dije que le agradecía muchísimo, pero que regresaba a descansar porque era demasiado tarde para mí. En realidad, yo aún no había logrado vencer la timidez en esa época, y entendía que la reunión era muy íntima, a pesar que el Mago insistió varias veces. Me acompaño a la puerta, esperó que subiera a un taxi y me dijo: mañana a las 5 te espero en un bar que se llama “Café”, frente al jardín Botánico de Palermo… nos vamos a tomar un rico vino tinto y te contaré por qué María no encontró el chocolate en el Monte Cascarón. Cerró la puerta del taxi y su sonrisa me acompañó todo el camino… flotando en el aire…








(continuará…)

y mi padre sigue haciendose presente...

V) EL RENCUENTRO CON EL MAGO

Llegó el día de Atlanta. Por la tarde me recibió con un fuerte abrazo, y su sonrisa imborrable. Me resultó siempre extraña la entrada al departamento, la puerta del ascensor se abría y la vivienda estaba allí mismo, pero además había que subir luego una escalera para llegar a la sala. La subida era acompañada por unas series de fotos tipo trípticos de María. Vimos los tres el reportaje en la televisión. Hablamos luego toda la tarde… me mostró un libro de un historiador español, que describía Oviedo y toda su tierra. Ahora ya no recuerdo su nombre pero el Mago admiraba ese libro. Susy preparó un exquisito té, quizás sin entender del todo, esta amistad entre sus 77 años y la de una joven que no llegaba ni a los 20. Creo que estaba un poco celosa, pero de todas formas fue increíblemente atenta. Y entendible. Les saqué una foto a los dos juntos ese día en el departamento, rodeados por las fotos y cuadros de María.




Al atardecer nos despedimos y acordamos encontrarnos exactamente a las 21 hs en la puerta de Atlanta. Tampoco recuerdo esta vez cómo llegue desde Colegiales al recital. Pero llegué. A medida que me iba acercando la puerta era un mundo de gente. Literalmente impenetrable. Pensé que nunca nos encontraríamos, pero ahí estaba él, rodeado por cerca de 10 muchachas, todas más o menos igual que yo. Como siempre él sonriendo y hablando… Pensé, caramba, somos muchas nietas!... pero fue suficiente caer en su campo visual para que se abriera paso entre todos y viniera a mi encuentro a darme un fuerte abrazo. Después se dio vuelta y les dijo: “-les dije que vendría! aquí llegó por fin mi nieta- mientras me tenía bien sujeta del hombro. Yo solo levanté las cejas… y me sentí segura. Con él a mi lado nada podría pasarme entre ese mundo de gente. El Mago sin soltarme se abrió paso entre el amontonamiento y la cola de entrada… y en dos segundos estábamos en molinillo frente a un hombre robusto que controlaba la entrada. –Yo soy Enrique Parrondo, el papá de Marilina, y ella es mi nieta que viene conmigo- y simplemente, pasamos. Me llevó hasta delante de las barandas, adelante donde el público no podía entrar, habló con un señor, y me dijo: desde aquí verás a María. Y así fue. Yo llevaba mi súper cámara fotográfica Pocket, un grabador de periodista del tamaño de una caja de zapatos, y tenía en mi bolso un dibujo para María. Se lo llevaba porque el Mago a la tarde en su casa no me dejó entregárselo a él para que se lo dé cuando ella fuera a visitarlos, pero me dijo: -esta vez, se lo darás personalmente- (él hacía mucha fuerza para que se cumplieran los sueños, aunque quizás ya se había dado cuenta (como yo) que en esta historia, yo había dejado a María, bastante provisoriamente a un costadito). Todas mis energías y admiración estaban concentradas en la belleza de su alma, en su generosidad, en su adopción y en la magia de su sonrisa. Recuerdo que era un cuadro chiquito, dibujado como una foto secuencial: un hombrecito que iba corriendo, flexionaba sus rodillas y saltaba al aire, luego, se abrazaba a sí mismo, y cuando volvía a abrir los brazos… ya eran alas y a medida que se elevaba hacia la noche… se iba transformando en pájaro, hasta quedar libremente volando a contra luz de la luna. Creo de alguna manera que lo que intentaba contarle a María, era que ya estaba sintiendo, que me empezaban a crecer alas.


(continuará…)



Gracias Patorino por tu filmación...


y mi padre se hizo presente... otra vez!


IV) LA GENEROSIDAD DEL MAGO


En una de sus cartas me envió dos fotos, en blanco y negro, casi de principios del siglo pasado, una de la Rebollosa, y la otra de su padre, subido en un caballo en su casa natal. Me pareció inmensamente generoso con algo tan personal y tan amado por él, que les saqué fotocopia y le envié los originales nuevamente para que las tenga con sus recuerdos familiares. Lo mismo hizo con una tarjeta que María les había enviado a él y a Susy desde España, contándoles lo que sentía en sus tierras, orgullosa de su origen vasco y vaqueiro tal cual lo dice en la canción (al que llamó vasqueiro)… y además le contaba especialmente al Mago, que había trepado en el Monte Cascarón, pero que no había encontrado el chocolate que él había sembrado en su niñez.

Al tiempo, un sábado, en el Botánico de Palermo, el Mago me contaría las verdaderas razones de tal desencuentro entre María y el chocolate.

En las semanas siguientes, me envió una hoja de periódico recortada donde les habían hecho una nota a los tres juntos: a María, a Susy y a él, y además, me contaba lleno de alegría, que María daría un espectáculo en Atlanta, y que se sentiría feliz si viajaba a verla junto con él. Al día siguiente, fui con mi cablecito, hasta la plaza del teléfono anaranjado, y ni bien me escuchó, me propuso el encuentro: me esperaría en su casa con Susy a tomar el té y ver juntos a María en un programa de televisión donde le harían una nota a la siesta. A la noche nos encontraríamos en Atlanta y entraríamos juntos. Al Mago uno nunca alcanzaba a proponerle nada, porque él, ofrecía todo. Y así fue.

Quería llevarle algo muy especial en agradecimiento a tanto amor. Pero algo que también significara mucho para mí. A Susy, porque sabía que era muy religiosa le llevé mi medallita de la virgen del Calvario que me habían entregado en 5to año, y al Mago, le llevé mi ilusión de aprender a volar con la estrategia de las gaviotas: le llevé a “Juan Salvador”… porque sentí que allí estaba mágicamente representado nuestro aprendizaje, nuestro sentimiento de amistad y nuestra ilusión por la visión de un mundo mejor.

(continuará…)