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Veranito de invierno
Estrenada en Conectándome, en 1989, Teatro Opera, con mi perra Nina...
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Chau...grandulón querido...
11 de Julio 2012
Anoche falleció Carlos Bermejo, querido amigo... quien jugara conmigo en el Opera del 89, "Conectándome", a ser medico y milonguero...
"Che grandulón" tango de Marilina Ross
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1989 CONECTANDOME
01 - Un inocente juego (Marilina Ross)
02 - Somos parte de lo mismo (Marilina Ross - Vane Mihanovich)
03 - Adictos (Marilina Ross - Vane Mihanovich - Ricky Hambra)
04 - Este dolor (Marilina Ross)
05 - En este mismo momento (Marilina Ross - Ángel Mahler)
06 - Si me animo a remontar (Marilina Ross)
07 - 'Eungenio' Salvador Dalí (José María Cano)
08 - Veranito de invierno (Marilina Ross)
09 - Che, grandulón (Marilina Ross)
10 - Conectándome (Marilina Ross)
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como cantautora,
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discografía
El arcón de la memoria
19 al 25 de mayo de 1989 - Revista 13/20
Marilina Ross en el Coliseo
El arcón de la memoria

Esta noche, y como parte del Ciclo de los Grandes que se está desarrollando en el teatro Coliseo, Marilina Ross recorrerá sus casi veinticinco años de historia, en un espectáculo que servirá como aperitivo para la presentación oficial de su reciente y séptima producción, bautizada CONECTANDOME.
"En el Coliseo el único elemento escenográfico será un arcón lleno de telaraña y de allí empezaré a sacar cosas y más cosas; será una recorrida por los casi veinticinco años que llevo componiendo. Es una especie de balance y despedida, porque promediando el recital volveré a meter todo eso dentro y, al tratar de levantarlo, me daré cuenta de que pesa demasiado. Y como no se puede andar cargando todo eso en la vida, me autoconvenceré en público de la necesidad de dejarle espacio a las cosas nuevas. Ese será el momento de algunas de las composiciones recientes". Las palabras de Marilina Ross apuntan, estrictamente, a lo que pasará esta noche en el teatro Coliseo, cuando su presencia contribuya a lo que dio en llamarse El ciclo de los grandes.
Su "séptimo hijo", como ella gusta llamar a Conectándome, la última placa que aparecerá a la venta en menos de una semana, tendrá, por otra parte, una presentación oficial que no será la de esta noche, sino que se desarrollará a fines de septiembre en el teatro Opera.

"Ahí voy a tener que trabajar full time para dar lo que siempre pretendo, es decir algo más que un grupo de canciones. Claro que a veces me sale y a veces no, pero esa es la idea; y salvo un par de cositas que voy a incluir sí o sí, todavía no tengo muy en claro qué es lo que voy a montar". Ese par de cositas que ella señala significa, por ejemplo, la inclusión de un trío de tangueros (dos guitarras y un bandoneón), saxos, chelo y un conjunto de diez cuerdas. "Vamos a ver el presupuesto" aclara Marilina.
Este nuevo disco es, según la autora, bastante más moderno pero a la vez absolutamente variado. No se circunscribe a un ritmo sino a una sumatoria de ritmos y melodías donde la letra, como siempre, es lo que más importa. Cada tema es una conexión con algo especial, como Un inocente juego, que habla de eso "a lo que todos jugábamos de chicos sin darnos cuenta siquiera de lo que estábamos diciendo". Me refiero al Antón Pirulero, esa idea subyacente del sálvese quien pueda, aún pisándose la cabeza al de al lado y para el que, si encima no te ocupabas de vos, tenías una prenda, un castigo". La canción, que será el caballito de batalla en la difusión, propone -sobre el final- un cambio, un juego común, porque nunca la salida es individual".
Somos parte de lo mismo, segundo tema en la misma cara, es todavía más explícito: "Solo no podrás/ porque somos parte de lo mismo/ todos vamos evolucionando/ y seguimos transitando el camino/ hacia la luz total" Marilina pretende desarrollar aún más idea y acota que esa luz es la desmaterialización.
Hace mucho tiempo...
"Componer para mí siempre fue un hobby, porque vivía de mi trabajo de actriz. Lo hacía sin ninguna expectativa, y tenía mucho miedo de sacarlo, miedo a que no quisieran a mis hijitos como yo los quiero".
Allá por el '65 se ocupó de las canciones del primer café concert de la Argentina, el Café Teatro Studio. Un año más tarde, bajo el sello Trova -que más tarde quebró- la Ross largó un primer simple que, "no vendió ni un surco". En el '68 volvió a probar y no pasó nada "y me mandé a guardar, pero seguí componiendo". En el '74 su amigo Piero la conminó a grabar un L.P. con todo lo que tenía archivado, y un año más tarde apareció Estados de ánimo, con un exitoso debut gracias a Alberto Migré, quien utilizó el tema Quereme, tengo frío como el leit motiv de su novela Piel Naranja. "Justo cuando la cosa empezaba a funcionar vinieron el golpe militar y otros tantos años de espera. Exilio en España y recién en el '82 volví a grabar Soles, gracias -entre comillas- a la guerra de Malvinas. Fue espantoso pero real. Les faltaba material argentino porque el inglés no se podía escuchar y entonces un día los tres sellos para los que yo estaba terminantemente prohibida me vinieron a pedir que grabara".
Marilina, que desde chiquita se considera "samaritana", piensa seguir cantando hasta que le dé voz. "La c omunicación no se va a cortar. No puedo dejar de fumar, así que la garganta no me durará mucho, pero no importa, seguiré componiendo y cantarán otros que tengan mejor voz. La cosa es seguir dando".
Este nuevo disco es, según la autora, bastante más moderno pero a la vez absolutamente variado. No se circunscribe a un ritmo sino a una sumatoria de ritmos y melodías donde la letra, como siempre, es lo que más importa. Cada tema es una conexión con algo especial, como Un inocente juego, que habla de eso "a lo que todos jugábamos de chicos sin darnos cuenta siquiera de lo que estábamos diciendo". Me refiero al Antón Pirulero, esa idea subyacente del sálvese quien pueda, aún pisándose la cabeza al de al lado y para el que, si encima no te ocupabas de vos, tenías una prenda, un castigo". La canción, que será el caballito de batalla en la difusión, propone -sobre el final- un cambio, un juego común, porque nunca la salida es individual".
Somos parte de lo mismo, segundo tema en la misma cara, es todavía más explícito: "Solo no podrás/ porque somos parte de lo mismo/ todos vamos evolucionando/ y seguimos transitando el camino/ hacia la luz total" Marilina pretende desarrollar aún más idea y acota que esa luz es la desmaterialización.
Hace mucho tiempo...
"Componer para mí siempre fue un hobby, porque vivía de mi trabajo de actriz. Lo hacía sin ninguna expectativa, y tenía mucho miedo de sacarlo, miedo a que no quisieran a mis hijitos como yo los quiero".
Allá por el '65 se ocupó de las canciones del primer café concert de la Argentina, el Café Teatro Studio. Un año más tarde, bajo el sello Trova -que más tarde quebró- la Ross largó un primer simple que, "no vendió ni un surco". En el '68 volvió a probar y no pasó nada "y me mandé a guardar, pero seguí componiendo". En el '74 su amigo Piero la conminó a grabar un L.P. con todo lo que tenía archivado, y un año más tarde apareció Estados de ánimo, con un exitoso debut gracias a Alberto Migré, quien utilizó el tema Quereme, tengo frío como el leit motiv de su novela Piel Naranja. "Justo cuando la cosa empezaba a funcionar vinieron el golpe militar y otros tantos años de espera. Exilio en España y recién en el '82 volví a grabar Soles, gracias -entre comillas- a la guerra de Malvinas. Fue espantoso pero real. Les faltaba material argentino porque el inglés no se podía escuchar y entonces un día los tres sellos para los que yo estaba terminantemente prohibida me vinieron a pedir que grabara".
Marilina, que desde chiquita se considera "samaritana", piensa seguir cantando hasta que le dé voz. "La c omunicación no se va a cortar. No puedo dejar de fumar, así que la garganta no me durará mucho, pero no importa, seguiré componiendo y cantarán otros que tengan mejor voz. La cosa es seguir dando".
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Homenaje a Marilina en Finalísima 1989
En 1989, el programa Finalísima, conducido por Leonardo Simmons, realizó un homenaje a Marilina del que participaron varias figuras y afectos cercanos de ella dando su testimonio sobre María como artista y como persona. A partir de la emotiva llegada de los invitados, se propone un recorrido por su carrera como actriz y como cantautora en sus direfentes etapas.
La entrevista a cargo del periodista de cine y espectáculos del diario La Nación, Víctor Guita. Empieza el recorrido por la vida y la carrera de Marilina.
El primer invitado de la noche se hace presente: Emilio Alfaro. Hablan de cómo se conocieron y de los días con "Gente de teatro".
Los incios de Marilina como cantante. Piero da su testimonio sobre la amistad y cuenta cómo le insistió para que grabe su primer disco.
Marilina en el cine. Fragmentos de "El televisor" de 1962 y el escándalo por el desnudo en "Primero yo", de 1964.
En venganza una versión actuada junto a Leonardo Simmons de "Che, grandulón"
El exilio en España. Los afectos y los amigos que la acompañaron y su trabajo como actriz en el viejo continente. Escenas de "El hombre de moda" de 1980.
Se suma Gabriel Ogando al panel de invitados. Recuerdan su interpretación conjunta de "Nunca dejes de soñar". El madrinazgo artístico de María para con él. Luego escenas de la película "Hotel alojamiento", de 1966.
"Fue mi primer amiga" testimonia Bárbara Mujica y narra varias de las cosas compartidas juntas. Recuerdan también Cosa juzgada y Nosotros, los villanos.
En 1986 "La historia oficial" gana un premio Oscar a la mejor película extranjera. Norma Aleandro, gran amiga de María, recibe uno de los mayores reconocientos a nivel mundial a la labor cinematográfica. María, emocionada, le regala el tema "Norma de vida", que aún permanece inédito. En este bloque relata la anécdota y se pueden apreciar imágenes del estreno del tema por TV y de la primera vez que lo escuchó la propia Norma.
La Raulito y Marilina hablan de su vínculo y de la película. Marilina cuenta anécdotas sobre el recordado monólogo de la película. Homenaje a la memoria de Luis Politti
Raúl Rossi recuerda como eligieron a Marilina para actuar y da lugar a la presentación de Luisa Vehil, madrina artística de María por haberle dado la primer oportunidad de trabajar en "Lucy Crown". El momento más emotivo de la noche. Luisa cuenta los inicios de María como actriz en teatro.
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Los últimos invitados de la noche Ángel Mahler y Juan José Camero.
Estos videos fueron aportados por Ariel de Alicante.
Ciclo del Cantautor
En 1989 B. B. Muñoz organizó el "Ciclo del Cantautor". La idea era que cada uno de los que participara mostrara sus propias creaciones tal cual fueron compuestas, dando cuenta de la relación del artista con su instrumento.
Marilina participó en dicho ciclo e interpretó todos temas de su autoría acompañada por su guitarra, con excepción del tema "Se puede" que lo hizo ejecutando el piano. Además, interpreta un fragmento breve de su primer canción "Chiquitito y a lo lejos", que interrumpe para decir que es muy fea y que mejor va a cantar "Carta a papá", poema de Cristina Banegas que, según dice, se atrevió a musicalizar.
Es interesante, además, que la elección de las canciones sigue un eje temático que forma dos trilogías. La primera refiere a los padres y se compone por el ya mencionado "Carta a papá", "Como mis padres" y "Canción de cuna cama". La segunda trilogía toca el tema de los hijos. Los temas seleccionados son: "Canción de cuna para despertar a un hijo", "Fotos mías" y "Mis hijos naturales".
Lista de temas:
01 - Se puede
02 - Carta a papá
03 - Como mis padres
04 - Canción de cuna cama
05 - Canción de cuna para despertar a un hijo
06 - Fotos mías
07 - Mis hijos naturales
Bajar el recital
Ariel de Alicante compartió estos audios.
La música ante todo
Martes 16 de mayo de 1989, Clarín Espectáculos
Más de veinte años de vocación... y devoción
El viernes a las 22, en el Coliseo, en el "Ciclo de los grandes", Marilina Ross festejará y pasará revista a sus 20 años con la música, acompañada por el tecladista Ángel Mahler. La cifra es aleatoria: hace 23 años que grabó su primer disco, con sus musicalizaciones de poemas de Paco Urondo y Elsa Jascalevich, pero venía componiendo desde mucho antes. Actriz por imposición familiar y presión social, Marilina asegura que su vocación siempre fue la música; no se considera cantante, pero afirma que "nadie va a contar mi historia mejor que yo".
Más de veinte años de vocación... y devoción
El viernes a las 22, en el Coliseo, en el "Ciclo de los grandes", Marilina Ross festejará y pasará revista a sus 20 años con la música, acompañada por el tecladista Ángel Mahler. La cifra es aleatoria: hace 23 años que grabó su primer disco, con sus musicalizaciones de poemas de Paco Urondo y Elsa Jascalevich, pero venía componiendo desde mucho antes. Actriz por imposición familiar y presión social, Marilina asegura que su vocación siempre fue la música; no se considera cantante, pero afirma que "nadie va a contar mi historia mejor que yo".
La música ante todo
Por: SIBILA CAMPS
-Veinticinco años atrás, ¿qué te llevaba a expresarte en parte actuando y en parte cantando?
-En principio fue la música lo que más me gustaba; por eso tomaba poesías y trataba de ponerles música, no confiaba en lo que yo podía decir. Pero la música estuvo siempre, desde chiquita.
Creo que fui actriz, al principio porque mis padres querían que lo fuera; después, porque la sociedad "me enseñó" que lo importante era tener fama y tener dinero. Cuando me pregunté qué quería ser, ya era actriz (entré al Labardén a los 8 años). No era una vocación, mi vocación era la música. Si hubiera podido elegir, habría estudiado música... que no estudié nunca. Toda la energía estaba puesta en la actriz, y la música quedaba para los ratos libres, el hobby era tomar la guitarra y ver qué salía.
-¿Qué tipo de poetas elegías para musicalizar?
-Primero trataba de sacar los temas que me gustaban. Así empecé a hacerme amiga de la guitarra: con cuatro tonos era capaz de trasportar cualquier canción. Cuando intenté hacer una letra, me salió bastante fea y apelé a los que sabían hacerlas mejor. Y hubo un momento en que empecé a tener confianza en mí; creo que fue cuando compuse Canción de cuna para despertar a un hijo, en el '67 o '68.
-¿Qué fue lo que hizo que te sintieras más segura?
Por: SIBILA CAMPS
-Veinticinco años atrás, ¿qué te llevaba a expresarte en parte actuando y en parte cantando?
-En principio fue la música lo que más me gustaba; por eso tomaba poesías y trataba de ponerles música, no confiaba en lo que yo podía decir. Pero la música estuvo siempre, desde chiquita.
Creo que fui actriz, al principio porque mis padres querían que lo fuera; después, porque la sociedad "me enseñó" que lo importante era tener fama y tener dinero. Cuando me pregunté qué quería ser, ya era actriz (entré al Labardén a los 8 años). No era una vocación, mi vocación era la música. Si hubiera podido elegir, habría estudiado música... que no estudié nunca. Toda la energía estaba puesta en la actriz, y la música quedaba para los ratos libres, el hobby era tomar la guitarra y ver qué salía.
-¿Qué tipo de poetas elegías para musicalizar?
-Primero trataba de sacar los temas que me gustaban. Así empecé a hacerme amiga de la guitarra: con cuatro tonos era capaz de trasportar cualquier canción. Cuando intenté hacer una letra, me salió bastante fea y apelé a los que sabían hacerlas mejor. Y hubo un momento en que empecé a tener confianza en mí; creo que fue cuando compuse Canción de cuna para despertar a un hijo, en el '67 o '68.
-¿Qué fue lo que hizo que te sintieras más segura?
-Sentí que era al revés. Dije: "Tal vez no pueda expresar mis ganas de ser madre de una forma óptima, visto desde un lector o un oyente alerta; pero nadie va a contar mi historia mejor que yo".
-¿A partir de entonces volviste a trabajar con letras de otros autores?
-Seguí trabajando con Cristina Banegas, con quien hice bastantes canciones, entre ellas Carta a papá, El hacedor, Voy a hablar de mi amante, Pasaje de ida, Fotos mías. Luego empecé a valorarme yo, a adquirir más seguridad, me fui permitiendo más cosas.
-¿Qué tiene de egoísta y qué de generoso el cantautor, teniendo en cuenta que por lo general interpreta únicamente sus propias composiciones?
-Un cantautor no es básicamente cantante. No es mi caso, mi fuerte no es cantar. Yo no puedo tomarme el atrevimiento de cantar un tema ajeno y pretender hacerlo bien. Cuando hago temas ajenos (en mis discos siempre hay alguno) es porque llegaron a conmoverme de una forma muy profunda. Danza, por ejemplo, es un tema de Ivano Fossatti que a mí me hizo mucho bien cuando estaba en España; y todo eso que a mí me sirvió cuando lo escuché y lo cantaba en mi casa para salir del pozo, sentí que era necesario que ayudara a los demás; me sentía como una especie de intermediaria. En eso creo que no hay egoísmo.
Por lo demás, entre otras cosas tengo mi limitación vocal, no abarco más que una octava; entonces no tengo más remedio que hacer solo mis propias canciones, y en una tesitura bastante reducida. Pero en el fondo, creo que no pasa por ahí; pienso que tengo algo que decir, y que quiero decirlo.
-Interpretar implica actuar, en tanto es jugarse por un concepto, por un significado. El cantautor puede pasar a actuar situaciones diferentes, pero no esencias diferentes.
-Seguí trabajando con Cristina Banegas, con quien hice bastantes canciones, entre ellas Carta a papá, El hacedor, Voy a hablar de mi amante, Pasaje de ida, Fotos mías. Luego empecé a valorarme yo, a adquirir más seguridad, me fui permitiendo más cosas.
-¿Qué tiene de egoísta y qué de generoso el cantautor, teniendo en cuenta que por lo general interpreta únicamente sus propias composiciones?
-Un cantautor no es básicamente cantante. No es mi caso, mi fuerte no es cantar. Yo no puedo tomarme el atrevimiento de cantar un tema ajeno y pretender hacerlo bien. Cuando hago temas ajenos (en mis discos siempre hay alguno) es porque llegaron a conmoverme de una forma muy profunda. Danza, por ejemplo, es un tema de Ivano Fossatti que a mí me hizo mucho bien cuando estaba en España; y todo eso que a mí me sirvió cuando lo escuché y lo cantaba en mi casa para salir del pozo, sentí que era necesario que ayudara a los demás; me sentía como una especie de intermediaria. En eso creo que no hay egoísmo.
Por lo demás, entre otras cosas tengo mi limitación vocal, no abarco más que una octava; entonces no tengo más remedio que hacer solo mis propias canciones, y en una tesitura bastante reducida. Pero en el fondo, creo que no pasa por ahí; pienso que tengo algo que decir, y que quiero decirlo.
-Interpretar implica actuar, en tanto es jugarse por un concepto, por un significado. El cantautor puede pasar a actuar situaciones diferentes, pero no esencias diferentes.
-Exacto. Los temas que incorporo en mis discos jamás van a decir lo opuesto a lo que yo creo.
-¿Esas esencias se fueron modificando en estos 25 años?
-Hay muchas canciones que me han quedado viejas. En alguna he hablado del amor como de una propiedad privada, de algo que me pertenece, y ya no vivo el amor como una persona que está a mi servicio. Tengo una visión menos terrenal; puedo ver las mismas cosas desde un sitio un poquito más elevado, y donde el árbol tapa menos el bosque.
-¿Hay temas que te piden y ya no querés cantar más?
-Sí, y los canta la gente. A veces me canso de decir siempre lo mismo. No quiero que se mecanice, que me ocurra como cuando era actriz, que tenía que repetir todas las noches la misma letra, pues llegaba un momento en que no creía en lo que decía. Sigo cuidando y respetando mucho a la canción.
-Para eso estarían las canciones nuevas; para decir lo mismo con otras palabras.
-Claro.
-Es decir lo mismo con otras palabras, más allá de la maduración que pueda alcanzar cualquier creador, puede ser tomado como un símbolo de coherencia, o como un símbolo de reiteración. ¿Cómo lo ves en tu propio caso?
-Me costó muchísimo juntar el material del nuevo disco. Inclusive tuve una crisis: pensé que no tenía nada más que decir y que no compondría más. Y después de la crisis aparecía la lucecita que me decía "Bueno, pero también se puede hablar de esto otro", y ya no tanto desde mí. Me puse más en observadora, a ver qué pasaba a mi alrededor. Por eso el nuevo disco se llama Conectándome... con las plantas, con los que se conectan, con lo viejo, con lo nuevo, con lo que hay que cambiar, con lo divino, y con ustedes, con los demás.
-No contestaste la pregunta.
-Es que no es nada fácil, y la estoy pensando. En este disco tengo una canción aparentemente de amor, pero desde la antiheroína, algo que no había hecho nunca; hay otro tema, Adictos, que habla de los adictos al televisor; Este dolor es un bolero; Veranito de invierno es barroco, con la Camerata Bariloche; hay un tango reo, antiguo, varios pops y solo dos baladas, no me repito.
-¿Dónde encontrás vos la coherencia?
-Dentro de esa incoherencia de géneros musicales, quiero que haya coherencia en lo que se dice, y que lo que se diga tenga el envoltorio musical necesario. La coherencia está en el hecho de que la vida es tan rica e inagotable, que nunca van a terminar de aparecer cosas por las cuales cantar, ya sean positivas o negativas. Nada está quieto, nunca nada es igual. Entonces es difícil repetirse.
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El arcón de la memoria
19 al 25 de mayo de 1989 - Revista 13/20

Esta noche, y como parte del Ciclo de los Grandes que se está desarrollando en el teatro Coliseo, Marilina Ross recorrerá sus casi veinticinco años de historia, en un espectáculo que servirá como aperitivo para la presentación oficial de su reciente y séptima producción, bautizada CONECTANDOME.
"En el Coliseo el único elemento escenográfico será un arcón lleno de telaraña y de allí empezaré a sacar cosas y más cosas; será una recorrida por los casi veinticinco años que llevo componiendo. Es una especie de balance y despedida, porque promediando el recital volveré a meter todo eso dentro y, al tratar de levantarlo, me daré cuenta de que pesa demasiado. Y como no se puede andar cargando todo eso en la vida, me autoconvenceré en público de la necesidad de dejarle espacio a las cosas nuevas. Ese será el momento de algunas de las composiciones recientes". Las palabras de Marilina Ross apuntan, estrictamente, a lo que pasará esta noche en el teatro Coliseo, cuando su presencia contribuya a lo que dio en llamarse El ciclo de los grandes.
Su "séptimo hijo", como ella gusta llamar a Conectándome, la última placa que aparecerá a la venta en menos de una semana, tendrá, por otra parte, una presentación oficial que no será la de esta noche, sino que se desarrollará a fines de septiembre en el teatro Opera.
La vigencia de Marilina esta vez busca conexión con el pasado y con el futuro.
Marilina Ross en el Coliseo
El arcón de la memoria

Esta noche, y como parte del Ciclo de los Grandes que se está desarrollando en el teatro Coliseo, Marilina Ross recorrerá sus casi veinticinco años de historia, en un espectáculo que servirá como aperitivo para la presentación oficial de su reciente y séptima producción, bautizada CONECTANDOME.
"En el Coliseo el único elemento escenográfico será un arcón lleno de telaraña y de allí empezaré a sacar cosas y más cosas; será una recorrida por los casi veinticinco años que llevo componiendo. Es una especie de balance y despedida, porque promediando el recital volveré a meter todo eso dentro y, al tratar de levantarlo, me daré cuenta de que pesa demasiado. Y como no se puede andar cargando todo eso en la vida, me autoconvenceré en público de la necesidad de dejarle espacio a las cosas nuevas. Ese será el momento de algunas de las composiciones recientes". Las palabras de Marilina Ross apuntan, estrictamente, a lo que pasará esta noche en el teatro Coliseo, cuando su presencia contribuya a lo que dio en llamarse El ciclo de los grandes.
Su "séptimo hijo", como ella gusta llamar a Conectándome, la última placa que aparecerá a la venta en menos de una semana, tendrá, por otra parte, una presentación oficial que no será la de esta noche, sino que se desarrollará a fines de septiembre en el teatro Opera.

"Ahí voy a tener que trabajar full time para dar lo que siempre pretendo, es decir algo más que un grupo de canciones. Claro que a veces me sale y a veces no, pero esa es la idea; y salvo un par de cositas que voy a incluir sí o sí, todavía no tengo muy en claro qué es lo que voy a montar". Ese par de cositas que ella señala significa, por ejemplo, la inclusión de un trío de tangueros (dos guitarras y un bandoneón), saxos, chelo y un conjunto de diez cuerdas. "Vamos a ver el presupuesto" aclara Marilina.
Este nuevo disco es, según la autora, bastante más moderno pero a la vez absolutamente variado. No se circunscribe a un ritmo sino a una sumatoria de ritmos y melodías donde la letra, como siempre, es lo que más importa. Cada tema es una conexión con algo especial, como Un inocente juego, que habla de eso "a lo que todos jugábamos de chicos sin darnos cuenta siquiera de lo que estábamos diciendo". Me refiero al Antón Pirulero, esa idea subyacente del sálvese quien pueda, aún pisándose la cabeza al de al lado y para el que, si encima no te ocupabas de vos, tenías una prenda, un castigo". La canción, que será el caballito de batalla en la difusión, propone -sobre el final- un cambio, un juego común, porque nunca la salida es individual".
Somos parte de lo mismo, segundo tema en la misma cara, es todavía más explícito: "Solo no podrás/ porque somos parte de lo mismo/ todos vamos evolucionando/ y seguimos transitando el camino/ hacia la luz total" Marilina pretende desarrollar aún más idea y acota que esa luz es la desmaterialización.
Hace mucho tiempo...
"Componer para mí siempre fue un hobby, porque vivía de mi trabajo de actriz. Lo hacía sin ninguna expectativa, y tenía mucho miedo de sacarlo, miedo a que no quisieran a mis hijitos como yo los quiero".
Allá por el '65 se ocupó de las canciones del primer café concert de la Argentina, el Café Teatro Studio. Un año más tarde, bajo el sello Trova -que más tarde quebró- la Ross largó un primer simple que, "no vendió ni un surco". En el '68 volvió a probar y no pasó nada "y me mandé a guardar, pero seguí componiendo". En el '74 su amigo Piero la conminó a grabar un L.P. con todo lo que tenía archivado, y un año más tarde apareció Estados de ánimo, con un exitoso debut gracias a Alberto Migré, quien utilizó el tema Quereme, tengo frío como el leit motiv de su novela Piel Naranja. "Justo cuando la cosa empezaba a funcionar vinieron el golpe militar y otros tantos años de espera. Exilio en España y recién en el '82 volví a grabar Soles, gracias -entre comillas- a la guerra de Malvinas. Fue espantoso pero real. Les faltaba material argentino porque el inglés no se podía escuchar y entonces un día los tres sellos para los que yo estaba terminantemente prohibida me vinieron a pedir que grabara".
Marilina, que desde chiquita se considera "samaritana", piensa seguir cantando hasta que le dé voz. "La comunicación no se va a cortar. No puedo dejar de fumar, así que la garganta no me durará mucho, pero no importa, seguiré componiendo y cantarán otros que tengan mejor voz. La cosa es seguir dando".
Este nuevo disco es, según la autora, bastante más moderno pero a la vez absolutamente variado. No se circunscribe a un ritmo sino a una sumatoria de ritmos y melodías donde la letra, como siempre, es lo que más importa. Cada tema es una conexión con algo especial, como Un inocente juego, que habla de eso "a lo que todos jugábamos de chicos sin darnos cuenta siquiera de lo que estábamos diciendo". Me refiero al Antón Pirulero, esa idea subyacente del sálvese quien pueda, aún pisándose la cabeza al de al lado y para el que, si encima no te ocupabas de vos, tenías una prenda, un castigo". La canción, que será el caballito de batalla en la difusión, propone -sobre el final- un cambio, un juego común, porque nunca la salida es individual".
Somos parte de lo mismo, segundo tema en la misma cara, es todavía más explícito: "Solo no podrás/ porque somos parte de lo mismo/ todos vamos evolucionando/ y seguimos transitando el camino/ hacia la luz total" Marilina pretende desarrollar aún más idea y acota que esa luz es la desmaterialización.
Hace mucho tiempo...
"Componer para mí siempre fue un hobby, porque vivía de mi trabajo de actriz. Lo hacía sin ninguna expectativa, y tenía mucho miedo de sacarlo, miedo a que no quisieran a mis hijitos como yo los quiero".
Allá por el '65 se ocupó de las canciones del primer café concert de la Argentina, el Café Teatro Studio. Un año más tarde, bajo el sello Trova -que más tarde quebró- la Ross largó un primer simple que, "no vendió ni un surco". En el '68 volvió a probar y no pasó nada "y me mandé a guardar, pero seguí componiendo". En el '74 su amigo Piero la conminó a grabar un L.P. con todo lo que tenía archivado, y un año más tarde apareció Estados de ánimo, con un exitoso debut gracias a Alberto Migré, quien utilizó el tema Quereme, tengo frío como el leit motiv de su novela Piel Naranja. "Justo cuando la cosa empezaba a funcionar vinieron el golpe militar y otros tantos años de espera. Exilio en España y recién en el '82 volví a grabar Soles, gracias -entre comillas- a la guerra de Malvinas. Fue espantoso pero real. Les faltaba material argentino porque el inglés no se podía escuchar y entonces un día los tres sellos para los que yo estaba terminantemente prohibida me vinieron a pedir que grabara".
Marilina, que desde chiquita se considera "samaritana", piensa seguir cantando hasta que le dé voz. "La comunicación no se va a cortar. No puedo dejar de fumar, así que la garganta no me durará mucho, pero no importa, seguiré componiendo y cantarán otros que tengan mejor voz. La cosa es seguir dando".
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Fotos de "Conectándome" en el Teatro Ópera
Los días 1, 2 y 3 de diciembre de 1989, Marilina presentó el álbum "Conectándome" en el Teatro Ópera. A continuación algunas fotos de diferentes partes del espectáculo.
Marilina junto a una pequeña actriz que personificaba su alma en el espectáculo
"Tengo para ofrecerte un amor muy grande y con tanto miedo, un vuelo sin retorno, una búsqueda constante...""Decí de qué te quejás, che grandulón..."

Ariel desde Alicante, Christian desde el rinconcito y Marilina desde La Viole compartieron estas fotos.
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Foto de Marilina en la Casona 1989
Corría 1989 y Marilina acababa de finalizar una de sus numerosas presentaciones en la Casona del Conde de Palermo cuando le tomaron esta foto.

Desde el rinconcito, esta foto la compartió Christian.
Yo no canto. Solo cuento
Miércoles 22 de noviembre de 1989 - Clarín Espectáculos
MARILINA ROSS, SU NUEVO RECITAL Y DESPUÉS
"YO NO CANTO, SOLO CUENTO"
MARILINA ROSS, SU NUEVO RECITAL Y DESPUÉS
"YO NO CANTO, SOLO CUENTO"

El viernes 1° de diciembre Marilina Ross estrenará en el teatro Ópera su espectáculo "Conectándome", basado en las piezas de su último álbum de igual nombre. Afirma estar en un momento de su carrera como autora donde le interesa hablar de lo que la rodea, porque "de mí ya dije bastante". Explica los pormenores del show y grafica su búsqueda: "Sigo en esto para ser mejor yo y sacar lo mejor del otro".
Por: LEONARDO COIRE
En la pieza Un inocente juego escribió "hubo una vez una niña en la esquina de mi infancia", historia que concluye pidiendo "Basta ya de Antón Pirulero/ quiero atender tu juego y mi juego/ busco un juego común al mundo entero".
El texto le llegó especialmente a una maestra del conurbano, quien, sobre la base de éste hizo escribir un cuento a sus alumnos. Los chicos, libremente, elaboraron ficciones y realidades que la docente le giró después a Marilina, en señal de agradecimiento. El material le llegó a la autora apenas media hora antes de su encuentro con Clarín, en el mismo lugar de siempre, en Palermo Viejo. Emocionada, acaso aturdida y feliz por haber sido capaz de potenciar la imaginación de un niño, nos dijo, señalando una hoja: "Mirá lo que me pone una nena". Y con orgullo nos lee lo escrito: "Hoy pensé más que en el resto de mi vida". Es cuando la cara todavía aniñada de la intérprete bulle de alegría Y explica así, enlazando todo y dando un extraño clima de unidad, ni más ni menos que la razón de las razones de su carrera y su esfuerzo creativo: "Sigo en esto para ser mejor yo y sacar lo mejor del otro. Nos enseñaron que "hay que ser", que "hay que hacer", con moldes rígidos. ¿Para qué canto yo? Para ser buena, más libre." Vuelve enseguida al tema anterior. "Si he sido capaz de mover algo dentro de esa chiquita, toda mi obra de veinticinco años, mala o buena, habrá tenido sentido".
En el disco explica con quiénes quiere conectarse. Con "aquel momento", con "mis plantas", con "lo viejo", con "lo divino", con "lo nuevo" y con "los incomunicados". Explica que hasta ahora había venido hablando demasiado de ella misma y que es hora de enlazarse con los "otros". Para Marilina existe un trayecto, una suerte de destino, temática que la engloba. "La primera etapa es la personal, la que ya pasé. Luego llega lo social, donde estoy ahora. Más tarde, con la madurez absoluta aparece lo que llamo lo planetario". ¿Y después?, preguntamos.
"Viene la luz", responde. "Estoy yendo hacia ella", agrega. ¿Te llegó un tiempo religioso, místico?, inquirimos. "No, espiritual. Muy espiritual". Para graficar esto enfatiza que "estamos en el último tramo de la era de Piscis, y pronto aparecerá la de Acuario, sin armas, sin violencia, sin agresiones a la gran casa, la Tierra".
Las canciones del show -Adictos, Somos parte de lo mismo, Este dolor, Veranito de invierno, el tango Che grandulón, entre otras- serán presentados con una forma "casi de comedia musical", segúnRoss. Confiesa que escribió un libreto enorme de doce páginas y que en escena aparecerá una niña que representará el "alma" de Marilina. Habrá baile, actores invitados, la banda de Ángel Mahler y poco espacio para oír su repertorio anterior. Acerca del porqué de la recurrencia al tema de la infancia en toda su obra informa que se debe al estado puro del hombre. Después viene, como dije, el "hay que ser". Y aquel propósito de vida noble por el que estamos aquí se desdibuja. "El trabajo del adulto es rescatarlo".
¿Y su faz como actriz? Marilina dice que "ella está esperando que aparezca un texto que diga lo que la cantante quiere decir. Una vez más precisa no ser una gran intérprete pero poseer un rol definido en el mundo de la canción popular, porque "Sé que tengo cosas para contar". Para el futuro espera concretar el proyecto de musicalizar los textos del libro Ami junto a Piero, "aunque tenemos mucho todavía que conversar de ese tema".
Conectándome será presentado en 1990 por todo el país. No le molesta reconocer que salir de gira le encanta, no le cansa y le da "la oportunidad de estar cerca de la gente". Culmina redondeando aquel concepto de no hablar más de sí misma y sí del medio. "Observo lo que pasa acá cerca. De mí ya dije bastante. Es la hora de escribir sobre las cosas que me emocionan, que siempre están a un paso de tu mano".
Danny de Toronto, Canadá compartió la nota y Silvina la tipeó.
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Publicidad de Conectándome en el teatro Ópera
El espectáculo "Conectándome" fue presentado en el teatro Ópera de Buenos Aires los días 1, 2 y 3 de diciembre de 1989 con éxito total de público. Por localidades agotadas, debieron agregarse dos funciones los días 8 y 9 de diciembre.
Fuente: Diario Clarín del 8 de diciembre de 1989
Danny de Toronto, Canadá compartió esta imagen.
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Marilina Ross se conecta con las cosas de la vida
Viernes 8 de diciembre de 1989 - Diario Clarín
Marilina Ross se conecta con las cosas de la vida
Marilina Ross se conecta con las cosas de la vida

Marilina en su recital del Ópera: discurso lineal y melodías diáfanas
Por: LEONARDO COIRE
La puesta en escena y dirección general (responsabilidad de la protagonista) se yerguen en Conectándome por encima del propio repertorio presentado; un caso curioso donde la forma mejora aún el contenido.
Para el show, hecho en el Teatro Opera, y que se repite este fin de semana, Marilina Ross sacó provecho de su tiempo como actriz, de su paso por los unipersonales y del encuentro con el pop en los ochenta. El espectáculo tiene ajuste, vuelo y complejidad. Sobre la base de los textos, cada pieza contiene en sí misma una correlación escénica propia, desarrollo individual, con elementos diferenciados. Así, una niña de unos diez años obra con la "otra" Marilina, la que fue, recuperando en ella la inocencia que quedó atrás. También se introducen un coro entero (el del Banco de Caseros), una orquesta típica y hasta un sexteto de cuerdas. No faltan una pantalla de video que baja, elementos escenográficos como dos puertas, un televisor, un pequeño jardín con flores que crecen de repente, bailarines, un actor. Abigarrados elementos todos que sostienen el nuevo cancionero deMarilina.
Este aborda las conexiones a las que aspira su autora. Ellas son entre otras "lo nuevo", "lo viejo", "mis plantas", "el cambio", "lo divino". Las intenciones son amplias, los temas variados, aunque las ideas-fuerza de la Ross son las mismas: una postura de vida más o menos mística, revalorización cordial de los pequeños actos humanos. Su discurso es lineal, las melodías diáfanas. Como apuntáramos este mismo año, su voz es un pequeño instrumento monocorde para comunicar sus emociones y su postura misma de intérprete remite a una suerte de amiga lejana que llega con un par de consejos positivos para quien los quiera tomar.
Las obras le permiten recrear al ídolo (Dalí, en la pieza "Eungenio" Salvador Dalí), jugar con el tango (Che grandulón), ser punzantes con el medio que la catapultó a la fama (la tevé, en la canción Adictos: allí ironiza sobre sí misma a través del video que la muestra en aquel éxito de 1975, Piel Naranja, junto a Arnaldo André), ahondar cierta angustia (Este dolor). En el rol de "base doctrinaria o filosofal" de toda su expresión, Marilina lee un trozo de El libro de Monelle, deMarcel Schwob, donde da por sentados conceptos tan endebles y fácilmente rebatibles como "ama el momento", porque "todo amor que dura es odio" o "todo pensamiento que dura es contradicción". Pero eso es otra historia.
Ángel Mahler, solo, allá arriba, se las arregla para llevar adelante el acompañamiento, con alguna colaboración esporádica de Alejandro Seone, en guitarra eléctrica y Enrique Schimpí. Sus arreglos toman para sí la simpleza del universo de Ross.
Además de lo descripto hay espacio para hacer conocer un texto propio, humanista y de neto cuño ("porque soy un chino que lo aplasta un tanque y soy el soldado que en el tanque va"), y para invitar a una psicopedagoga con dos niñas, las cuales explican, gracias a un tema deMarilina, que "pensaron más ese día que en toda su vida". Y para bailar animosamente (Tengo para ofrecerte).
Para el show, hecho en el Teatro Opera, y que se repite este fin de semana, Marilina Ross sacó provecho de su tiempo como actriz, de su paso por los unipersonales y del encuentro con el pop en los ochenta. El espectáculo tiene ajuste, vuelo y complejidad. Sobre la base de los textos, cada pieza contiene en sí misma una correlación escénica propia, desarrollo individual, con elementos diferenciados. Así, una niña de unos diez años obra con la "otra" Marilina, la que fue, recuperando en ella la inocencia que quedó atrás. También se introducen un coro entero (el del Banco de Caseros), una orquesta típica y hasta un sexteto de cuerdas. No faltan una pantalla de video que baja, elementos escenográficos como dos puertas, un televisor, un pequeño jardín con flores que crecen de repente, bailarines, un actor. Abigarrados elementos todos que sostienen el nuevo cancionero deMarilina.
Este aborda las conexiones a las que aspira su autora. Ellas son entre otras "lo nuevo", "lo viejo", "mis plantas", "el cambio", "lo divino". Las intenciones son amplias, los temas variados, aunque las ideas-fuerza de la Ross son las mismas: una postura de vida más o menos mística, revalorización cordial de los pequeños actos humanos. Su discurso es lineal, las melodías diáfanas. Como apuntáramos este mismo año, su voz es un pequeño instrumento monocorde para comunicar sus emociones y su postura misma de intérprete remite a una suerte de amiga lejana que llega con un par de consejos positivos para quien los quiera tomar.
Las obras le permiten recrear al ídolo (Dalí, en la pieza "Eungenio" Salvador Dalí), jugar con el tango (Che grandulón), ser punzantes con el medio que la catapultó a la fama (la tevé, en la canción Adictos: allí ironiza sobre sí misma a través del video que la muestra en aquel éxito de 1975, Piel Naranja, junto a Arnaldo André), ahondar cierta angustia (Este dolor). En el rol de "base doctrinaria o filosofal" de toda su expresión, Marilina lee un trozo de El libro de Monelle, deMarcel Schwob, donde da por sentados conceptos tan endebles y fácilmente rebatibles como "ama el momento", porque "todo amor que dura es odio" o "todo pensamiento que dura es contradicción". Pero eso es otra historia.
Ángel Mahler, solo, allá arriba, se las arregla para llevar adelante el acompañamiento, con alguna colaboración esporádica de Alejandro Seone, en guitarra eléctrica y Enrique Schimpí. Sus arreglos toman para sí la simpleza del universo de Ross.
Además de lo descripto hay espacio para hacer conocer un texto propio, humanista y de neto cuño ("porque soy un chino que lo aplasta un tanque y soy el soldado que en el tanque va"), y para invitar a una psicopedagoga con dos niñas, las cuales explican, gracias a un tema deMarilina, que "pensaron más ese día que en toda su vida". Y para bailar animosamente (Tengo para ofrecerte).
Con inteligencia desplegó en síntesis, como ella explica en el programa, "este delirio", al cual definiríamos mejor como un bueno y centrado espectáculo de "music-hall", en el que se conjugan idealismo, afecto, levedad, ritmo.
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Marilina, o el equilibrio
Domingo 21 de mayo de 1989 - Diario Clarín
Marilina, o el equilibrio
Ante un teatro Coliseo completo, Marilina Ross se presentó el viernes, en el marco del ciclo "Los Grandes". Con dirección musical de Ángel Mahler, Ross repasó sus veinticinco años con la canción y ofreció sus últimos temas. Con enorme sencillez y calidez su espectáculo es un canto esperanzado, dos horas de dinámico afecto.
Marilina, o el equilibrio
Ante un teatro Coliseo completo, Marilina Ross se presentó el viernes, en el marco del ciclo "Los Grandes". Con dirección musical de Ángel Mahler, Ross repasó sus veinticinco años con la canción y ofreció sus últimos temas. Con enorme sencillez y calidez su espectáculo es un canto esperanzado, dos horas de dinámico afecto.
Marilina Ross, ante su regreso; el viernes emocionó a todos sus seguidores en el teatro Coliseo.Por: LEONARDO COIRE
Como una voz amiga que se acerca a la gente con una carga enorme de afecto, Marilina Ross sigue conectándose con el público (nunca mejor puesto el nombre a un disco suyo), a través de su bagaje de canciones, que llevan a la final conclusión que la economía de recursos puede no estar reñida con la capacidad ni mucho menos con el asombro.
El recital del viernes, ante un Coliseo casi completo, proyectó otra vez esa imagen de cantautora singular que, sobre una base de melodías simples y de letras también diáfanas, de gran poder de comunicación, (tal su lógica y transparencia), se las arregla para cantar con su voz chiquita y describir una visión del mundo en la cual existe la posibilidad de mejora, el horizonte seguro, la certeza de la redención a través de valores permanentes como la sinceridad y el genuino amor.
Marilina (responsable de la puesta en escena y de la dirección), se las arregló para hacer una rápida cabalgata de sus veinticinco años con la canción, en donde un baúl casi mágico, un arcón de los recuerdos, sirvió como excusa escénica para hilar los temas y dar sentido totalizador al espectáculo, que fue armado respetando escrupulosamente la cronología.
El repertorio fue avanzando a través de sus discos: Estados de ánimo,Soles, A mis queridos seres, Cruzando las grandes aguas, Mis hijos naturales y Conectándome. La intérprete, quien saca singular provecho de su garganta, que emite una voz maleable, pero de cortas posibilidades de juego, no ha variado en su modo de escribir piezas. Continúa privando en ellas cierta mixtura donde conviven la alegría, miedos y soledades, con un sello nostálgico marcado; el amor para Marilina va más hacia allá de lo obvio -la pareja-, encaminándose hacia alguna religiosidad, al recuerdo de su familia y al hombre común de la calle.
Casi todo el recital fue ocupado por sus temas de ayer, siendo el último sector el elegido para lo nuevo.
Cantó En este mismo momento, Adictos, “Eungenio” Salvador Dalí y la canción que da el nombre a la última placa. Una coloratura pop surge de la mano de Ángel Mahler, el tecladista que acompaña aMarilina aportando lo justo para el lucimiento de ésta, en un marco donde prima la palabra y lo musical se ubica en un segundo plano.
Quereme (tengo frío), Jesús, querido hermano, Basurero nuclear o Carta a papá completaron, por citar algunas canciones, la nómina del ayer de la baladista. Marilina suena como una canción amiga en un mundo desquiciado. Aporta buen gusto y equilibrio y esos dos elementos fueron apoyados por el correcto desempeño de Pablo Richeri (ingeniero de sonido), Carlos Juárez (operador de luces),Trentuno (efectos especiales) y Oscar Kreimer (músico invitado).
Como una voz amiga que se acerca a la gente con una carga enorme de afecto, Marilina Ross sigue conectándose con el público (nunca mejor puesto el nombre a un disco suyo), a través de su bagaje de canciones, que llevan a la final conclusión que la economía de recursos puede no estar reñida con la capacidad ni mucho menos con el asombro.
El recital del viernes, ante un Coliseo casi completo, proyectó otra vez esa imagen de cantautora singular que, sobre una base de melodías simples y de letras también diáfanas, de gran poder de comunicación, (tal su lógica y transparencia), se las arregla para cantar con su voz chiquita y describir una visión del mundo en la cual existe la posibilidad de mejora, el horizonte seguro, la certeza de la redención a través de valores permanentes como la sinceridad y el genuino amor.
Marilina (responsable de la puesta en escena y de la dirección), se las arregló para hacer una rápida cabalgata de sus veinticinco años con la canción, en donde un baúl casi mágico, un arcón de los recuerdos, sirvió como excusa escénica para hilar los temas y dar sentido totalizador al espectáculo, que fue armado respetando escrupulosamente la cronología.
El repertorio fue avanzando a través de sus discos: Estados de ánimo,Soles, A mis queridos seres, Cruzando las grandes aguas, Mis hijos naturales y Conectándome. La intérprete, quien saca singular provecho de su garganta, que emite una voz maleable, pero de cortas posibilidades de juego, no ha variado en su modo de escribir piezas. Continúa privando en ellas cierta mixtura donde conviven la alegría, miedos y soledades, con un sello nostálgico marcado; el amor para Marilina va más hacia allá de lo obvio -la pareja-, encaminándose hacia alguna religiosidad, al recuerdo de su familia y al hombre común de la calle.
Casi todo el recital fue ocupado por sus temas de ayer, siendo el último sector el elegido para lo nuevo.
Cantó En este mismo momento, Adictos, “Eungenio” Salvador Dalí y la canción que da el nombre a la última placa. Una coloratura pop surge de la mano de Ángel Mahler, el tecladista que acompaña aMarilina aportando lo justo para el lucimiento de ésta, en un marco donde prima la palabra y lo musical se ubica en un segundo plano.
Quereme (tengo frío), Jesús, querido hermano, Basurero nuclear o Carta a papá completaron, por citar algunas canciones, la nómina del ayer de la baladista. Marilina suena como una canción amiga en un mundo desquiciado. Aporta buen gusto y equilibrio y esos dos elementos fueron apoyados por el correcto desempeño de Pablo Richeri (ingeniero de sonido), Carlos Juárez (operador de luces),Trentuno (efectos especiales) y Oscar Kreimer (músico invitado).
No aspira a ser una gran intérprete ni a cantar historias ajenas. Pero, qué bien comunica lo suyo, cómo hace fácil el milagro de ser profundamente personal, desde la sencillez.
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"La Nena" cumplió los 25
1989
Marilina Ross festejó alborozada un cuarto de siglo en el mundo del espectáculo. Actriz o cantante, siempre el éxito
"LA NENA" CUMPLIÓ LOS 25
Marilina Ross festejó alborozada un cuarto de siglo en el mundo del espectáculo. Actriz o cantante, siempre el éxito
"LA NENA" CUMPLIÓ LOS 25
Fotos: ALFREDO CALASCIONE
“Veinte años no es nada/ que febril la mirada/ errante en las sombras/ te busca y te nombra...” Para Marilina ya son veinticinco años cumplidos con un único y gran amor: el espectáculo. Y la recordada y querida "Nena" aún mantiene febril la mirada, que con todas las luces del éxito la busca y la nombra. Y entonces rememorando una vez más las estrofas de Gardel y Lepera podemos permitirnos afirmar que para ella "veinticinco años no son nada". Para algunos continuará siendo"la Nena", el papel que con tanta ternura desempeñara junto a un actor como Osvaldo Miranda, y para los más jóvenes será la cantante que transmite constantemente en cada una de sus canciones un mensaje de amor y paz.
Y al cumplirse tantos años de un compromiso con la gente, con la música, y en definitiva con la vida, no se trata de hacer un balance, un control de cuentas, sino simplemente de sentir esas pequeñas emociones que hacen a una mujer como Marilina Ross.
“Veinte años no es nada/ que febril la mirada/ errante en las sombras/ te busca y te nombra...” Para Marilina ya son veinticinco años cumplidos con un único y gran amor: el espectáculo. Y la recordada y querida "Nena" aún mantiene febril la mirada, que con todas las luces del éxito la busca y la nombra. Y entonces rememorando una vez más las estrofas de Gardel y Lepera podemos permitirnos afirmar que para ella "veinticinco años no son nada". Para algunos continuará siendo"la Nena", el papel que con tanta ternura desempeñara junto a un actor como Osvaldo Miranda, y para los más jóvenes será la cantante que transmite constantemente en cada una de sus canciones un mensaje de amor y paz.
Y al cumplirse tantos años de un compromiso con la gente, con la música, y en definitiva con la vida, no se trata de hacer un balance, un control de cuentas, sino simplemente de sentir esas pequeñas emociones que hacen a una mujer como Marilina Ross.
"No me gustaría decir que es un balance, pero sí que cuando me quedé pensando en estos veinticinco años me sentí de repente muy contenta. Recordé cuando comencé en esta carrera como actriz, cumpliendo quizás con un hobby y en los ratos libres tomaba la guitarra y cantaba algo. Cuántas cosas pasan por la mente de un ser humano, cuántos personajes por su vida, cuántas caras de amigos, y cuántas de seres muy queridos... Hoy la actriz está en el barco, y la cantante sobre el escenario. Yo personalmente armo los espectáculos, y lo hago sin tantas pretensiones; el único fin que persigo -y ya creo que es demasiado- es generar emociones. Aprendí a abrirme por completo a mi público, y ellos también lo hacen. Permanentemente en nuestra comunicación buscamos la conexión, y yo la logro contándoles de pronto mis cosas cotidianas pero a la vez amadas. Dentro de un espectáculo les cuento qué libro estoy leyendo y las frases que más me tocaron de él. Yo siento que crecemos juntos desde la verdad, que nos ayudamos permanentemente, que se produce una interacción. Y lo único que tengo bien claro en estos veinticinco años es que ellos, el público, me dan el alimento para seguir, y para producir ese encuentro, esa conexión que se da en cada recital..."

"MI OBJETIVO... es la luz, no una estatuilla" dijo Marilina mientras las estrofas de su canción dicen: "Todos vamos evolucionando/ y seguimos transitando/ el camino, hacia la luz total/ con tu lucecita de la mano solo no podrás..."
Y, sin ninguna duda, será la misma comunicación que nacerá el 19 de mayo cuando los espectadores que concurran al Coliseo a festejar junto a Marilina Ross sus veinticinco años con el espectáculo, respondan espontáneamente a su nueva propuesta llamada "Conectándome" (el mismo disco que presentará el 8 y el 9 en el Teatro Opera).
"Yo no puedo explicar este fenómeno que se da entre el público y yo. Simplemente siento que voy pariendo canciones que tienen que ver con las cosas que a ellos y a mí nos pasan diariamente. Yo rescato ante todo al ser humano, y para esto me presento sin disfraces, sin caretas; podría decir que voy por la vida en carne viva. Y mi objetivo en este largo camino es llegar a esa lucecita que siempre nos marca, no es, como en otros tantos casos, una perseguida estatuilla..."
"Yo no puedo explicar este fenómeno que se da entre el público y yo. Simplemente siento que voy pariendo canciones que tienen que ver con las cosas que a ellos y a mí nos pasan diariamente. Yo rescato ante todo al ser humano, y para esto me presento sin disfraces, sin caretas; podría decir que voy por la vida en carne viva. Y mi objetivo en este largo camino es llegar a esa lucecita que siempre nos marca, no es, como en otros tantos casos, una perseguida estatuilla..."

"Hoy en la Argentina hay que contrarrestar el "sálvese quien pueda", pues nadie se salva solo, y hay que empujar un poco también del otro lado. Yo veo a la gente ansiosa, estresada, violenta, y creo que esta última debe canalizarse por otro lado. Por ejemplo yo siento que mis recitales son terapéuticos, y los vivo desde un sitio más interior. Fundamentalmente pienso que los valores están cambiando, y mientras que antes todos perseguían el dinero, y todas las cosas materiales, hoy, el nuevo poder es el AMOR...".
Gaby compartió esta nota y Silvina la tipeó.
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La cantante y la actriz regresan con los símbolos de Marilina
Noviembre de 1989 - La Nación, Espectáculos
Voces de la música popular
La cantante y la actriz regresan con los símbolos de Marilina
La cantante y la actriz regresan con los símbolos de Marilina

Marilina Ross, por conectarse
Foto: AUGUSTO ARTURI
- Como un inocente juego de una niña que hubo en una esquina de mi infancia es este espectáculo.
Marilina Ross -que está hablando de "Conectándome...", el encuentro que protagonizará el 1 y 2 de diciembre en el Opera- mira con ojos sinceros y cuando sonríe sus rasgos se iluminan como una mañana de sol. Raras veces se le escapa la sonrisa; sólo para rubricar alguna frase. Seguramente sabe que con ella conquistaría fácilmente al más desprevenido. Pero prefiere hablar seriamente, quizá porque otra vez vuelve a asumir casi todos los roles al imaginar y plasmar las imágenes que pondrá en escena el viernes y el sábado.
-Todas son canciones mías, salvo "Eungenio", dedicada a Salvador Dalí. Es un bellísimo homenaje a un genio, dueño de un delirio creador maravilloso. El hilo conductor de "Conectándome..." es esa niña que aparece en escena, que en todo el espectáculo simboliza mi alma. En realidad se trata de una comedia musical. La puesta, la escenografía, el baile en el que yo también participo, son para una historia que se está cantando. Allí están todas las formas de conexión que encontré. Esa niña de diez años me saca de los bajones, me da a leer un libro que me va guiando y ayudando; está siempre presente.
Las canciones y su plástica
No es la primera vez que Marilina Ross busca graficar, describir plásticamente las ideas que encierran sus canciones a través de una puesta donde la escenografía y los elementos teatrales redondean la expresión poética y musical.
- Me gusta armar los espectáculos; no hacer un simple recital de canciones, sino dar algo más a la gente.
Visiones y verdades
A Marilina le sugerimos repasar esos encuentros que forman parte de una trayectoria coherente. Ella recuerda a "Soles" en 1982, que es su propia historia, incluido el exilio y su forzado silencio.
- En aquella época cantaba temas tan peligrosos como "Quereme, tengo frío" y debí irme del país. Después presenté en 1984 "Sobre un mar de miedos", "Cruzando las grandes aguas" en 1985, "Mis hijos naturales" en 1987 y luego "Por un nuevo ser".
- ¿Todavía sientes temores?
- Voy venciendo miedos, pero siempre aparecen otros nuevos.
- La canción y la imagen de su configuración escénica ¿nacen por separado, o en la fantasía aparecen unidas en el momento creador?
- La canción nace primero; después la visualizo para que el pensamiento llegue al otro lo más claro posible, no como ficción sino como verdad. Para esto me sirve la actriz que llevo adentro. Creo que la canción puede ayudar a modificar lo que no nos sirve. Por eso hago hincapié en la verdad. Cuento lo que soy y lo que me pasa, con la secreta ilusión de poder ayudar al ser humano que escucha. En este caso -en "Conectándome..."- está la condición humana en todas sus dimensiones; yo la represento con un dolor que se me hace casi insoportable, porque uno hace la propia desventura ajena.
Marilina cuenta que tendrá un coro de 50 personas, pantalla de video, su perra, sus plantas, un sexteto de cuerdas para una canción vivaldiana, una orquesta típica y un acompañante indispensable en escena: Ángel Mahler y sus teclados.
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota
- Como un inocente juego de una niña que hubo en una esquina de mi infancia es este espectáculo.
Marilina Ross -que está hablando de "Conectándome...", el encuentro que protagonizará el 1 y 2 de diciembre en el Opera- mira con ojos sinceros y cuando sonríe sus rasgos se iluminan como una mañana de sol. Raras veces se le escapa la sonrisa; sólo para rubricar alguna frase. Seguramente sabe que con ella conquistaría fácilmente al más desprevenido. Pero prefiere hablar seriamente, quizá porque otra vez vuelve a asumir casi todos los roles al imaginar y plasmar las imágenes que pondrá en escena el viernes y el sábado.
-Todas son canciones mías, salvo "Eungenio", dedicada a Salvador Dalí. Es un bellísimo homenaje a un genio, dueño de un delirio creador maravilloso. El hilo conductor de "Conectándome..." es esa niña que aparece en escena, que en todo el espectáculo simboliza mi alma. En realidad se trata de una comedia musical. La puesta, la escenografía, el baile en el que yo también participo, son para una historia que se está cantando. Allí están todas las formas de conexión que encontré. Esa niña de diez años me saca de los bajones, me da a leer un libro que me va guiando y ayudando; está siempre presente.
Las canciones y su plástica
No es la primera vez que Marilina Ross busca graficar, describir plásticamente las ideas que encierran sus canciones a través de una puesta donde la escenografía y los elementos teatrales redondean la expresión poética y musical.
- Me gusta armar los espectáculos; no hacer un simple recital de canciones, sino dar algo más a la gente.
Visiones y verdades
A Marilina le sugerimos repasar esos encuentros que forman parte de una trayectoria coherente. Ella recuerda a "Soles" en 1982, que es su propia historia, incluido el exilio y su forzado silencio.
- En aquella época cantaba temas tan peligrosos como "Quereme, tengo frío" y debí irme del país. Después presenté en 1984 "Sobre un mar de miedos", "Cruzando las grandes aguas" en 1985, "Mis hijos naturales" en 1987 y luego "Por un nuevo ser".
- ¿Todavía sientes temores?
- Voy venciendo miedos, pero siempre aparecen otros nuevos.
- La canción y la imagen de su configuración escénica ¿nacen por separado, o en la fantasía aparecen unidas en el momento creador?
- La canción nace primero; después la visualizo para que el pensamiento llegue al otro lo más claro posible, no como ficción sino como verdad. Para esto me sirve la actriz que llevo adentro. Creo que la canción puede ayudar a modificar lo que no nos sirve. Por eso hago hincapié en la verdad. Cuento lo que soy y lo que me pasa, con la secreta ilusión de poder ayudar al ser humano que escucha. En este caso -en "Conectándome..."- está la condición humana en todas sus dimensiones; yo la represento con un dolor que se me hace casi insoportable, porque uno hace la propia desventura ajena.
Marilina cuenta que tendrá un coro de 50 personas, pantalla de video, su perra, sus plantas, un sexteto de cuerdas para una canción vivaldiana, una orquesta típica y un acompañante indispensable en escena: Ángel Mahler y sus teclados.
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota
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Un álbum con fotos, un fresco profesional
Martes 23 de mayo de 1989 - El Heraldo de Buenos Aires
Un álbum con fotos, un fresco profesional
Un álbum con fotos, un fresco profesional

INTIMIDAD y calidez se anteponen a lo descollante
De Marilina Ross, personal cantante
Por: PATRICIA BARRAL
Un viejo arcón y telas de araña. Casi imposible intuir el escenario de otra manera. Un arcón del cual fueron saliendo tapas de discos, recuerdos de teleteatros y películas, historias (entrecortadas por viajes a España que en el ´76 no eligió muy libremente), nombres como La Raulito, canciones. En medio de un ámbito de intimidad y calidez, lo más parecido a cuando alguien mira un álbum de fotos. Casi en silencio. Por eso no podía haber muchos músicos en el escenario. Por eso sólo estuve acompañada por el buen tecladista y arreglador, Ángel Mahler, y por su guitarra acústica.
Marilina Ross quiso hacer un racconto de sus 25 años con la canción y en el marco del Ciclo de los Grandes del Teatro Coliseo, el sábado, encontró un lugar. En el ´84 -pero en televisión- había hecho algo parecido para iniciar el ciclo de Badía y Cía.: contar su historia a través de las canciones, que también son historias. El sábado la recorrió desde aquel primer simple -desconocido prácticamente para casi todo el heterogéneo público- grabado en 1966: Qué será de mí, hasta su último trabajo, Conectándome, aún no editado. De cada uno de los cincos discos eligió lo que consideró mejor y más representativo.
Marilina no es una gran cantante ni una compositora descollante. Marilina es una intérprete con personalidad que -como pocos lo hacen- tiene la necesidad permanente de decir que se debe hacer algo por el ser humano nuevo. Lo hace como puede, como le sale. Pero no escapa a cuestiones comerciales que empastan su trabajo. Lo acústico le sienta mejor, sin embargo muchas de sus últimas canciones están saturadas de arreglos y sabores dulzones.
No es casual que las canciones más celebradas sigan siendo "las de antes", desde Fotos mías o Quereme (tengo frío) hasta Como mis padres o Soles (del disco del mismo nombre, su mejor trabajo hasta el momento). Las que vinieron después perdieron cierta belleza poética, pero aún así, lograron mantener profundidad y una idea: es urgente un cambio de conciencia en el hombre para que el mundo no termine hecho trizas.
Cruzando las grandes aguas, Basurero nuclear, Mis hijos naturales y Con el agua en la boca, también pasaron entre una fundamental pero no bien manejada iluminación (a pesar de ello, los climas estuvieron creados).
Marilina también presentó algunos de sus temas nuevos: Eungenio, Salvador Dalí (de un compositor español. Bellísimo), En este mismo momento, Adictos (a la TV), Un inocente juego y Conectándome. Como cuando alguien mira un álbum de fotos. Casi en silencio. Como cuando después lo cierra y hay nuevas imágenes y sensaciones reales que suceden en ese mismo momento. Así revisó Marilina 25 años de historias y canciones.
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Marilina Ross: veinte años de vida musical
18 de mayo de 1989 - La Nación
Marilina Ross: veinte años de vida musical
Marilina Ross: veinte años de vida musical

Marilina: festejo (Foto de Gabino Gómez)
El Ciclo de los Grandes, en el teatro Coliseo, acogerá mañana a la poeta y compositora Marilina Ross, para festejar sus veinte años con la música. Será el momento oportuno para recorrer, a través de sus canciones, toda su carrera artística.
Marilina Ross había editado no hace mucho su sexto y penúltimo disco "Mis hijos naturales", nombre alegórico dado a los frutos de su fantasía. Hoy aparece con su séptimo registro grabado, "Conectándome" -un intento más por llegar al ser humano para hacerlo reflexionar sobre su condición- coincidentemente con esta actuación que forma parte del mencionado ciclo de recitales en el Coliseo.
Marilina también tomó contacto con sus seguidores y conquistó nuevos oyentes en julio pasado, con su espectáculo "Por un nuevo ser", basado en propuestas filosóficas apócrifas, pero imbuidas de un espíritu humanista, pacifista y altruista.
- No apoyo nada que sea sectario. Asumo lo que me conmueve, para aprender a ser humana. Cuando llegó a mis manos ese escrito (que congeniaba con mis canciones) no supe de dónde venía, ni quise sacar partido. No acostumbro a levantar banderas. Del texto, me cautivó la idea de unificación. Y eso prendió entre los jóvenes. Estuvimos casi dos meses con Mahler (en el teatro Adán). No pensé que tanta gente iba a concurrir dispuesta para escuchar esto, cuando mi presentación era el anti-show, con velas y sahumerios.
Marilina: testigo de su tiempo
Por pura coquetería Marilina esconde la picardía de su mirada tras sus anteojos oscuros. A cambio, ella nos regala su sonrisa juvenil, la misma que ha cautivado a cinéfilos y espectadores.
De todos modos nos queda la certeza de que, detrás de la belleza de ese rostro, vive una persona inteligente, cálida, dueña de una coherencia poco común en el mundo de la canción popular y un compromiso real con su época.
Marilina no ha dejado de ofrecer recitales "más normales" para dar a conocer sus últimas obras.
- Todavía conservo el recuerdo del recital que ofrecí en abril en Barrancas de Belgrano ante doce mil personas, dice con un guiño perturbador. Es hermoso trabajar en un gran espacio donde se reúnen los más diversos estratos sociales y edades. Todos los artistas populares debieran hacer esto, porque la gente se siente feliz al tomar contacto con la obra de uno. Me acuerdo que hubo un corte de luz por un rato. Nadie se movió. Todos esperaron. Allí se producía una ligazón por puro sentimiento.
No obstante admite que ella prefiere lo teatral. Le gusta armar un espectáculo donde todo, desde las luces hasta las canciones, diga algo.
El nuevo disco de Marilina -cuyos temas cantará en el recital del Coliseo- contiene, por ejemplo, la contrapartida de aquello que sostuvimos con total naturalidad por mucho tiempo, cuando jugábamos al "Antón pirulero".
Me di cuenta de lo pernicioso de ese juego como sinónimo del "sálvese quien pueda" y de la anti solidaridad. Para eso escribí "Un inocente juego". La otra canción nueva se llama "Adictos" y trata de la adicción a la televisión, expresada en la atadura a una pantalla, en el encierro, el sillón, el rol de mero espectador, el vivir vidas ajenas, el tomar modelos for-export, el ver con naturalidad la guerra y los amores novela. También escribí "Che, grandulón", dedicada al ser humano viejo, con ínfulas de triunfador, y "Somos parte de lo mismo", para recordar que los seres humanos nos necesitamos mutuamente.
Los caminos interiores
Marilina confiesa que estas canciones son fruto del acopio de experiencias y que su propósito es transmitírselas al prójimo.
- ¿Hubo un cambio de temática?
- Mi cambio empezó en España los últimos años del 70, con el dolor de no vivir en mi país. Primero emprendí un viaje interior hasta descubrir que "aunque no lo veamos/el sol siempre está". Después recorrí el camino de la duda. Esto me permitió convencerme de que no me importaba la fama ni el dinero, sino solamente volver a mi país. Así regresé en el 80 a morirme de hambre, prohibida, cantando en algún pub y escribiendo nuevas canciones. Quise comunicar lo que me había pasado. Había emprendido un camino contrario al aconsejado: actriz-dinero-fama-poder.
Marilina compone sus baladas para reflejar historias. En este último trabajo el ritmo pop asoma de la mano de Ángel Mahler, junto a Oscar Kreimer en saxos, Alejandro Seoane en guitarra y algunas cuerdas de la Camerata Bariloche. En este caso para intentar un ritmo vivaldiano, que en el disco tiene sonido holofónico (ese invento del argentino Hugo Zucarelli).
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota
Marilina Ross había editado no hace mucho su sexto y penúltimo disco "Mis hijos naturales", nombre alegórico dado a los frutos de su fantasía. Hoy aparece con su séptimo registro grabado, "Conectándome" -un intento más por llegar al ser humano para hacerlo reflexionar sobre su condición- coincidentemente con esta actuación que forma parte del mencionado ciclo de recitales en el Coliseo.
Marilina también tomó contacto con sus seguidores y conquistó nuevos oyentes en julio pasado, con su espectáculo "Por un nuevo ser", basado en propuestas filosóficas apócrifas, pero imbuidas de un espíritu humanista, pacifista y altruista.
- No apoyo nada que sea sectario. Asumo lo que me conmueve, para aprender a ser humana. Cuando llegó a mis manos ese escrito (que congeniaba con mis canciones) no supe de dónde venía, ni quise sacar partido. No acostumbro a levantar banderas. Del texto, me cautivó la idea de unificación. Y eso prendió entre los jóvenes. Estuvimos casi dos meses con Mahler (en el teatro Adán). No pensé que tanta gente iba a concurrir dispuesta para escuchar esto, cuando mi presentación era el anti-show, con velas y sahumerios.
Marilina: testigo de su tiempo
Por pura coquetería Marilina esconde la picardía de su mirada tras sus anteojos oscuros. A cambio, ella nos regala su sonrisa juvenil, la misma que ha cautivado a cinéfilos y espectadores.
De todos modos nos queda la certeza de que, detrás de la belleza de ese rostro, vive una persona inteligente, cálida, dueña de una coherencia poco común en el mundo de la canción popular y un compromiso real con su época.
Marilina no ha dejado de ofrecer recitales "más normales" para dar a conocer sus últimas obras.
- Todavía conservo el recuerdo del recital que ofrecí en abril en Barrancas de Belgrano ante doce mil personas, dice con un guiño perturbador. Es hermoso trabajar en un gran espacio donde se reúnen los más diversos estratos sociales y edades. Todos los artistas populares debieran hacer esto, porque la gente se siente feliz al tomar contacto con la obra de uno. Me acuerdo que hubo un corte de luz por un rato. Nadie se movió. Todos esperaron. Allí se producía una ligazón por puro sentimiento.
No obstante admite que ella prefiere lo teatral. Le gusta armar un espectáculo donde todo, desde las luces hasta las canciones, diga algo.
El nuevo disco de Marilina -cuyos temas cantará en el recital del Coliseo- contiene, por ejemplo, la contrapartida de aquello que sostuvimos con total naturalidad por mucho tiempo, cuando jugábamos al "Antón pirulero".
Me di cuenta de lo pernicioso de ese juego como sinónimo del "sálvese quien pueda" y de la anti solidaridad. Para eso escribí "Un inocente juego". La otra canción nueva se llama "Adictos" y trata de la adicción a la televisión, expresada en la atadura a una pantalla, en el encierro, el sillón, el rol de mero espectador, el vivir vidas ajenas, el tomar modelos for-export, el ver con naturalidad la guerra y los amores novela. También escribí "Che, grandulón", dedicada al ser humano viejo, con ínfulas de triunfador, y "Somos parte de lo mismo", para recordar que los seres humanos nos necesitamos mutuamente.
Los caminos interiores
Marilina confiesa que estas canciones son fruto del acopio de experiencias y que su propósito es transmitírselas al prójimo.
- ¿Hubo un cambio de temática?
- Mi cambio empezó en España los últimos años del 70, con el dolor de no vivir en mi país. Primero emprendí un viaje interior hasta descubrir que "aunque no lo veamos/el sol siempre está". Después recorrí el camino de la duda. Esto me permitió convencerme de que no me importaba la fama ni el dinero, sino solamente volver a mi país. Así regresé en el 80 a morirme de hambre, prohibida, cantando en algún pub y escribiendo nuevas canciones. Quise comunicar lo que me había pasado. Había emprendido un camino contrario al aconsejado: actriz-dinero-fama-poder.
Marilina compone sus baladas para reflejar historias. En este último trabajo el ritmo pop asoma de la mano de Ángel Mahler, junto a Oscar Kreimer en saxos, Alejandro Seoane en guitarra y algunas cuerdas de la Camerata Bariloche. En este caso para intentar un ritmo vivaldiano, que en el disco tiene sonido holofónico (ese invento del argentino Hugo Zucarelli).
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota
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