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1984 GRANDES ÉXITOS EN VIVO
Grabado en vivo en el Teatro Odeon del espectáculo "Sobre un mar de miedos", 1984.
01 - Soles (Marilina Ross) 5:50
02 - Carta a papá (Cristina Banegas - Marilina Ross) 2:40
03 - De tiempos y océanos (Mario Benedetti - Marilina Ross) 3:24
04 - Puerto Pollensa (Marilina Ross) 6:08
05 - Aquí y ahora (Marilina Ross) 5:10
06 - Escaleras mecánicas (Marilina Ross) 5:10
07 - Pasaje de ida (Cristina Banegas - Marilina Ross) 4:22
08 - Jesús, querido hermano (Claudio Baglioni - Vers. Cast. Marilina Ross) 4:58
09 - Aquel estado de ánimo (Marilina Ross) 4:05
10 - Danza (Ivano Fossati - Vers. Cast. Marilina Ross) 4:29
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GRANDES ÉXITOS EN VIVO,
SOBRE UN MAR DE MIEDOS
Programa de "Sobre un mar de miedos"
En 1984, Marilina presentó el espectáculo "Sobre un mar de miedos" en el Teatro Odeón de la ciudad de Buenos Aires. A continuación el programa que se entregaba en las funciones...

Danny de Toronto, Canadá compartió esta imagen.
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SOBRE UN MAR DE MIEDOS
Más allá de los miedos
Miércoles 09 de mayo de 1984 - Clarín
Más allá de los miedos
Hace pocas semanas la vimos en un recital de una hora como invitada especial en un programa de televisión. Se había roto el silencio de tantos años para Marilina Ross en nuestro video. Actriz de notables condiciones, dejó esta labor interpretativa para abocarse en los últimos tiempos a algo que originariamente era un complemento casi de entrecasa: la canción. Actualmente es una de las cantantes y autoras más reconocidas. Hoy inicia un ciclo de recitales en el teatro Odeón con el nombre de "Sobre un mar de miedos". "Soy optimista, aún con dificultades", dice en algún momento. También señala: "No me arrepiento de lo que hice; tal vez sí de lo que dejé de hacer".
Más allá de los miedos
Hace pocas semanas la vimos en un recital de una hora como invitada especial en un programa de televisión. Se había roto el silencio de tantos años para Marilina Ross en nuestro video. Actriz de notables condiciones, dejó esta labor interpretativa para abocarse en los últimos tiempos a algo que originariamente era un complemento casi de entrecasa: la canción. Actualmente es una de las cantantes y autoras más reconocidas. Hoy inicia un ciclo de recitales en el teatro Odeón con el nombre de "Sobre un mar de miedos". "Soy optimista, aún con dificultades", dice en algún momento. También señala: "No me arrepiento de lo que hice; tal vez sí de lo que dejé de hacer".
"No me arrepiento de haber hecho lo que hice. Eso sí, tal vez esté arrepentida de lo que no hice".
Por: ROQUE DE PEDRO
Los carteles que anuncian sus próximas actuaciones en el teatro Odeón destacan un nombre: María. ¿Quién es María? Nada menos queMarilina Ross, la misma que hace alrededor de un mes retornó a nuestra televisión a través de un programa en el que se rememoraron sus inicios en la canción cuando nuestro video era aún en blanco y negro, al que siguió un recital de una hora a todo color. En el medio quedaban la prohibición solapada, el exilio artístico en España y el mesurado retorno en 1980. "Comencé en Córdoba, casi de casualidad. Organizamos dos pequeñas funciones en un recinto muy chiquito. Luego, ya en la capital, estuve en otro pub. Había progresado: ya tenía un pianista, Martín Pavlovsky", nos rememora. "Después se sumó Amadeo Álvarez, que tocaba el bajo. Pasamos a un pub más grande, por Belgrano. Ahí entró Jorge Esperón, nuestro bajista actual. Pusimos batería y teclados más abundantes. Todo fue creciendo muy de prisa".
Tal vez el mayor progreso esté señalado por la edición de su discoSoles. "Cuando apareció el LP pasamos a los teatros", prosigue. "Vino enseguida la etapa de los estadios... y no sé qué me queda". Sabemos algo más: su satisfacción por haber retornado a la televisión, con lo que esto significa en cuanto llevar su mensaje hecho canción a la vista de miles de auditores.
Los carteles que anuncian sus próximas actuaciones en el teatro Odeón destacan un nombre: María. ¿Quién es María? Nada menos queMarilina Ross, la misma que hace alrededor de un mes retornó a nuestra televisión a través de un programa en el que se rememoraron sus inicios en la canción cuando nuestro video era aún en blanco y negro, al que siguió un recital de una hora a todo color. En el medio quedaban la prohibición solapada, el exilio artístico en España y el mesurado retorno en 1980. "Comencé en Córdoba, casi de casualidad. Organizamos dos pequeñas funciones en un recinto muy chiquito. Luego, ya en la capital, estuve en otro pub. Había progresado: ya tenía un pianista, Martín Pavlovsky", nos rememora. "Después se sumó Amadeo Álvarez, que tocaba el bajo. Pasamos a un pub más grande, por Belgrano. Ahí entró Jorge Esperón, nuestro bajista actual. Pusimos batería y teclados más abundantes. Todo fue creciendo muy de prisa".
Tal vez el mayor progreso esté señalado por la edición de su discoSoles. "Cuando apareció el LP pasamos a los teatros", prosigue. "Vino enseguida la etapa de los estadios... y no sé qué me queda". Sabemos algo más: su satisfacción por haber retornado a la televisión, con lo que esto significa en cuanto llevar su mensaje hecho canción a la vista de miles de auditores.
María Celina Parrondo, Marilina Ross, un pasado actoral y hoy, la canción.
- Parecería que hay dos Marilina Ross, una de antes y otra posterior a 1980, al menos en la Argentina.
- Profesionalmente, sí. Humanamente, no. Porque yo, como persona, soy la misma. Te diría que hasta soy más yo; no estoy actuando, haciendo personajes ajenos, sino que me estoy mostrando.
- ¿Interpretás a Marilina Ross?
- No, a María Celina Parrondo.
- Pero recuperás tu pasado de actriz en cuanto a que ahora integrás un espectáculo.
- Engancho con una parte de la escena que está dentro de mí. A partir de las presentaciones en teatro se estructura un espectáculo con ilación, no un recital de canciones solamente. Por ello es importante el aporte deSusana Torres Molina en la puesta.
Recordamos su pasado actoral, de relevancia cierta. A esto ayuda que, el sábado pasado, se ofreció en televisión uno de sus filmes más celebrados, La Raulito.
- A diferencia de otra gente, jamás renegaste de tu pasado artístico.
- Porque no me arrepiento de haber hecho lo que hice. Eso sí, tal vez esté arrepentida de lo que no hice. Pero todo me sirvió para ir encontrando a esta que soy ahora, de la que estoy muy contenta.
- Volvamos a la canción como espectáculo...
- En Soles, también en el Odeón, ya había un espectáculo montado y una historia que se contaba. Después vino lo del Estadio Obras, con elementos como una pared que se caía. De nuevo en Atlanta, conPiero. Lo de ahora tiene que ver con unas palabras de Carlos Castaneda, el de Las enseñanzas de Don Juan, donde habla del camino del aprendizaje (en Soles al comienzo había palabras del I Ching). En ese camino, el primer enemigo por vencer es el miedo. Por eso se llama Sobre un mar de miedos. Según Castaneda, hay que vencerlo para llegar al segundo, la claridad, que también hay que vencer para llegar al tercer enemigo, el poder. No hay que dejar que te venza para lograr enfrentarse con el último enemigo, la vejez. Ese planteo es muy bello. Por eso empezamos con lo referido al miedo y desde allí nos mandamos un viaje a través de la vida de casi cualquiera. El inicio conCarta a papá, la primera canción que hice con Cristina Banegas. Después, el crecimiento hasta este momento, incluido el miedo que acabamos de pasar en esta última época en el país.
- ¿Cuál sería el último miedo?
- Lo expresa otra canción también hecha con Cristina: se llamaMiedo a la alegría. Es el que nos paralizó durante tantos años, que no solo no nos dejó crecer sino que nos hizo ir para atrás hasta llevarnos a ser, como dijo María Elena Walsh, un "país de jardín de infantes".
- ¿Cómo ubicarías tu quehacer en la canción?
- Soy una persona que se expresa con un fondo musical. Este puede ser un ritmo de salsa (Pasaje de ida) o una especie de tango (El hacedor de sueños). Tal vez lo que más compongo sean baladas.
- Nos enteramos de que en Sobre un mar de miedos incluirán algún tango propiamente dicho...
- Eso es en un sketch donde todos representamos el miedo al ridículo. Nos lanzamos a él y que sea lo que Dios quiera, a vivirlo y sentirlo en el momento, en ese teatro, esa noche.
- ¿Pensás convocar en el teatro al mismo tipo de público que en otras ocasiones?
- Nunca pienso de antemano en convocar a nadie. Cuando hago canciones las creo para mí; cuando es un espectáculo, parto de que me guste a mí el hacerlo. Después, los que vengan. Porque podría tal vez presuponer la presencia de la gente de mi generación o mayores, pero ya recibí la sorpresa de que están presentes los jóvenes, los adolescentes, los niños incluso. Y son la mayoría.
-¿Qué opinás de la música popular argentina en general?
- Este movimiento de música nacional, que hace rato está y sigue creciendo, es lo mejorcito que le ha pasado al país en toda esta época de anestesia. Fue lo más vivo que hallé cuando volví en cuanto a actividad artística. La experiencia de Teatro Abierto también fue muy potente. Pero creo que la música está viva, que éste es más tiempo de música que de palabras. Éstas a lo mejor nos enfrentan o nos separan, en vez de juntarnos. La música opera como una especie de bálsamo que cura heridas, va más al sentimiento que a la cabeza. Siento que es momento para que nos curemos las heridas entre todos.
- ¿Sos optimista?
- Sí, con dificultades, pero lo soy. Creo que Sobre un mar de miedostiene que ver con esto. Fundamentalmente, creo en el ser humano. Sé que el futuro está aquí, en nuestra América. Intento proponer que esta vez lo hagamos bien, empezando a corregirnos desde dentro de nosotros. Si no, no vamos a saber cómo corregir lo que está fuera de nosotros.
- Profesionalmente, sí. Humanamente, no. Porque yo, como persona, soy la misma. Te diría que hasta soy más yo; no estoy actuando, haciendo personajes ajenos, sino que me estoy mostrando.
- ¿Interpretás a Marilina Ross?
- No, a María Celina Parrondo.
- Pero recuperás tu pasado de actriz en cuanto a que ahora integrás un espectáculo.
- Engancho con una parte de la escena que está dentro de mí. A partir de las presentaciones en teatro se estructura un espectáculo con ilación, no un recital de canciones solamente. Por ello es importante el aporte deSusana Torres Molina en la puesta.
Recordamos su pasado actoral, de relevancia cierta. A esto ayuda que, el sábado pasado, se ofreció en televisión uno de sus filmes más celebrados, La Raulito.
- A diferencia de otra gente, jamás renegaste de tu pasado artístico.
- Porque no me arrepiento de haber hecho lo que hice. Eso sí, tal vez esté arrepentida de lo que no hice. Pero todo me sirvió para ir encontrando a esta que soy ahora, de la que estoy muy contenta.
- Volvamos a la canción como espectáculo...
- En Soles, también en el Odeón, ya había un espectáculo montado y una historia que se contaba. Después vino lo del Estadio Obras, con elementos como una pared que se caía. De nuevo en Atlanta, conPiero. Lo de ahora tiene que ver con unas palabras de Carlos Castaneda, el de Las enseñanzas de Don Juan, donde habla del camino del aprendizaje (en Soles al comienzo había palabras del I Ching). En ese camino, el primer enemigo por vencer es el miedo. Por eso se llama Sobre un mar de miedos. Según Castaneda, hay que vencerlo para llegar al segundo, la claridad, que también hay que vencer para llegar al tercer enemigo, el poder. No hay que dejar que te venza para lograr enfrentarse con el último enemigo, la vejez. Ese planteo es muy bello. Por eso empezamos con lo referido al miedo y desde allí nos mandamos un viaje a través de la vida de casi cualquiera. El inicio conCarta a papá, la primera canción que hice con Cristina Banegas. Después, el crecimiento hasta este momento, incluido el miedo que acabamos de pasar en esta última época en el país.
- ¿Cuál sería el último miedo?
- Lo expresa otra canción también hecha con Cristina: se llamaMiedo a la alegría. Es el que nos paralizó durante tantos años, que no solo no nos dejó crecer sino que nos hizo ir para atrás hasta llevarnos a ser, como dijo María Elena Walsh, un "país de jardín de infantes".
- ¿Cómo ubicarías tu quehacer en la canción?
- Soy una persona que se expresa con un fondo musical. Este puede ser un ritmo de salsa (Pasaje de ida) o una especie de tango (El hacedor de sueños). Tal vez lo que más compongo sean baladas.
- Nos enteramos de que en Sobre un mar de miedos incluirán algún tango propiamente dicho...
- Eso es en un sketch donde todos representamos el miedo al ridículo. Nos lanzamos a él y que sea lo que Dios quiera, a vivirlo y sentirlo en el momento, en ese teatro, esa noche.
- ¿Pensás convocar en el teatro al mismo tipo de público que en otras ocasiones?
- Nunca pienso de antemano en convocar a nadie. Cuando hago canciones las creo para mí; cuando es un espectáculo, parto de que me guste a mí el hacerlo. Después, los que vengan. Porque podría tal vez presuponer la presencia de la gente de mi generación o mayores, pero ya recibí la sorpresa de que están presentes los jóvenes, los adolescentes, los niños incluso. Y son la mayoría.
-¿Qué opinás de la música popular argentina en general?
- Este movimiento de música nacional, que hace rato está y sigue creciendo, es lo mejorcito que le ha pasado al país en toda esta época de anestesia. Fue lo más vivo que hallé cuando volví en cuanto a actividad artística. La experiencia de Teatro Abierto también fue muy potente. Pero creo que la música está viva, que éste es más tiempo de música que de palabras. Éstas a lo mejor nos enfrentan o nos separan, en vez de juntarnos. La música opera como una especie de bálsamo que cura heridas, va más al sentimiento que a la cabeza. Siento que es momento para que nos curemos las heridas entre todos.
- ¿Sos optimista?
- Sí, con dificultades, pero lo soy. Creo que Sobre un mar de miedostiene que ver con esto. Fundamentalmente, creo en el ser humano. Sé que el futuro está aquí, en nuestra América. Intento proponer que esta vez lo hagamos bien, empezando a corregirnos desde dentro de nosotros. Si no, no vamos a saber cómo corregir lo que está fuera de nosotros.
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EL SHOW
Marilina: Edición y delivery.
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Marilina enfrenta al primer enemigo: el miedo
Sábado 12 de mayo de 1984 – Tiempo Argentino
Marilina enfrenta al primer enemigo: el miedo
En su nuevo ciclo de recitales canta con la intención de desterrar temores colectivos y privados
Marilina enfrenta al primer enemigo: el miedo
En su nuevo ciclo de recitales canta con la intención de desterrar temores colectivos y privados

Por: PAULA MELLID
Frente a frente se la percibe despojada de ese aire de adolescente a toda costa que parece desprenderse de ella cuando surca el escenario graciosamente reclinada sobre un trapecio o decora sus canciones con mohínes.
Marilina Ross pierde la imagen atemporal que se ha hecho frecuente en los carteles de sus presentaciones, en las tapas de sus discos. Tiene muchas arrugas alrededor de los ojos. Es más real. Desde su madurez va a enfrentarse con sus miedos y a ser el puente para que sus seguidores espontáneos vayan pasando revista a los propios.
Ella se hace llamar María, a secas, en el ciclo de recitales que ofrecerá en el teatro Odeón, este fin de semana y el próximo. Canta sus canciones nuevas, repasa los hechos conmocionantes que marcaron su vida en los últimos años y la de todos los argentinos y comprueba que la etapa de "La Nena" quedó definitivamente atrás.
Entre los ajetreos de la puesta a punto de una presentación tiene tiempo de charlar "pizza de por medio" con un vaso de vino tinto "del bueno". Mira un poco para atrás, a su breve pasado como cantante.
- Comencé a cantar como necesidad porque no podía vivir de otra cosa. Estaba prohibida como actriz. No tenía trabajo. Entonces descubrí que las canciones que había compuesto como diversión o como regalo para algún amigo podían servirme a las mil maravillas para encarar otra actividad.
- ¿Eran canciones de protesta, como se las llamó alguna vez?
-Las mías no son canciones de protesta. Aunque "Jesús" puede entenderse como una obra crítica, en el fondo es una canción de amor. Si en algún momento compuse canciones muy fuertes, se debe a que yo lo estaba viviendo. Lo que me pasa me lleva a decir cosas y ahí están. Hice "Puerto Pollensa" porque me pasó, hice "Escaleras mecánicas" cuando me enteré de lo que era la bomba de neutrones y me asusté mucho. Me salió del alma, es como que no lo puedo parar, es algo que surge dentro de mí como una ráfaga y me obliga a componer esas canciones que me golpean adentro para salir.
- "Despierta mi niño", ¿cómo apareció?
- La adapté, porque siento que viene mucho mejor para el momento que vivimos que cuando la compuse. Era una canción viejísima dedicada a mi panza por mis ganas de tener un hijo. Ya no tiene nada que ver. Es una canción para despertar a un chico o un país.
- ¿Qué expectativas tenés en esta nueva etapa del país?
- Una vez me prometí a mí misma no tener nunca expectativas para nada. No es fácil. Estoy tratando de conseguirlo. Vivo un aquí y ahora total. El de este país es lo mejor que nos podría pasar. A pesar de los hechos terribles que hemos vivido lo peor está quedando atrás. Nos espera una época de renacimiento.
- Hay un tema muy gráfico, "La Plaza Blanca", ¿cómo nació?
- Yo estaba grabando "Soles" en octubre del 82 y la compañía de discos me pidió un tema para el Día de la Madre. No lo tenía. Esa noche en casa pensé: "¿De qué madre puedo hablar?". De "las Madres de Plaza de Mayo". Escribí un poema pero no pensé en ponerle música. Al día siguiente lo leí y gustó. Lo consideraba muy terrible para una canción pero me pidieron que le pusiera música y lo hice. Grabé aquello de: "Sólo las madres volvieron, madres que siguen buscando, a los hijos que dejaron en esta plaza jugando, jugando a que ya eran libres, jugando, sólo jugando".
- ¿Qué repercusión tuvo?
- Cuando terminé de hacer el tema llegó la noche y fui a trabajar a un pub de la calle Lacroze. El público me pidió otra y yo dije: la largo. Cuando terminé de cantarla todos bramaban. Al día siguiente, parte de este público volvió a ir para escucharla de nuevo. Empezaron a pedírmela y yo miré a los dueños como preguntando qué hago y ellos dijeron "hacé lo que quieras" y la canté. No estaba sola.
- En pocos años lograste hacer tu público. ¿Cantás sólo para los jovencitos?
- Mi público es una mezcla. Tal vez la mayoría sean jóvenes pero hay de todas las generaciones. Lo que hago va dirigido a todo aquel que sea abierto. No creo que tenga que ver con la edad sino como una manera de ser. Llega a quienes están menos contaminados.
- Cuando hablás de tu estreno de "La Plaza Blanca" decís que la gente bramaba; ¿a qué se debe ese entusiasmo y su adhesión?
- Hay un gran sentimiento, muy fuerte, porque si se bancan que cante, aunque no canto; si se bancan las canciones a pesar de que no sé componer o no sé música, quiere decir que la admiración pasa por otro lado. No pasa por la estética o lo bien hecho sino por los carriles de sentimiento. De ahí parto yo a ese sitio, llego y así me es devuelto.
- ¿Te aceptan sin condiciones?
- Sí. Yo parto de un estado de ánimo. Hoy salió bien porque estaba bien; ayer no, porque estaba mal y no tenía ganas de cantar o canté porque tenía que hacerlo y de haber sido libre me hubiera ido.
- ¿El público te quiere y punto?
- Es verdad. Yo empecé en un pub con veinte personas y nos enamoramos, luego crecieron hasta que el espacio quedó chico y pasé a un recinto más grande. Yo seguí siendo la misma: con días en que tengo ganas y días en que no. Nunca miento que las tengo, trato de ser lo más fiel posible a mí, a lo que me pasa.
- En relación a tus estados, ¿a qué apuntan las canciones del ciclo de recitales "María Sobre un mar de miedos"?
- Es el primer enemigo a vencer en el camino de aprendizaje tal como lo concibe Don Juan, el maestro de Carlos Castañeda según se lee en el primer libro que el antropólogo escribió sobre sus enseñanzas. El primer enemigo es el miedo. Hay que vencerlo para poder enfrentar al segundo, la claridad, que una vez superado nos llevará al tercero, el poder. El último enemigo es la vejez. El camino es la vida. En este espectáculo hacemos un viaje a través de una vida cualquiera. Entre las canciones están "Carta a papá" y "Miedo a la alegría", de Cristina Banegas, y una especie de tango, "El hacedor de sueños".
- ¿Sentís miedos respecto del país?
- Hay momentos en que sentís que tenés que retirarte y no podés actuar, tenés que juntar fuerzas y volver a la batalla con nuevas energías. Este el momento en que debemos sacarnos los miedos entre todos, confiar en este despertar.
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota.
Frente a frente se la percibe despojada de ese aire de adolescente a toda costa que parece desprenderse de ella cuando surca el escenario graciosamente reclinada sobre un trapecio o decora sus canciones con mohínes.
Marilina Ross pierde la imagen atemporal que se ha hecho frecuente en los carteles de sus presentaciones, en las tapas de sus discos. Tiene muchas arrugas alrededor de los ojos. Es más real. Desde su madurez va a enfrentarse con sus miedos y a ser el puente para que sus seguidores espontáneos vayan pasando revista a los propios.
Ella se hace llamar María, a secas, en el ciclo de recitales que ofrecerá en el teatro Odeón, este fin de semana y el próximo. Canta sus canciones nuevas, repasa los hechos conmocionantes que marcaron su vida en los últimos años y la de todos los argentinos y comprueba que la etapa de "La Nena" quedó definitivamente atrás.
Entre los ajetreos de la puesta a punto de una presentación tiene tiempo de charlar "pizza de por medio" con un vaso de vino tinto "del bueno". Mira un poco para atrás, a su breve pasado como cantante.
- Comencé a cantar como necesidad porque no podía vivir de otra cosa. Estaba prohibida como actriz. No tenía trabajo. Entonces descubrí que las canciones que había compuesto como diversión o como regalo para algún amigo podían servirme a las mil maravillas para encarar otra actividad.
- ¿Eran canciones de protesta, como se las llamó alguna vez?
-Las mías no son canciones de protesta. Aunque "Jesús" puede entenderse como una obra crítica, en el fondo es una canción de amor. Si en algún momento compuse canciones muy fuertes, se debe a que yo lo estaba viviendo. Lo que me pasa me lleva a decir cosas y ahí están. Hice "Puerto Pollensa" porque me pasó, hice "Escaleras mecánicas" cuando me enteré de lo que era la bomba de neutrones y me asusté mucho. Me salió del alma, es como que no lo puedo parar, es algo que surge dentro de mí como una ráfaga y me obliga a componer esas canciones que me golpean adentro para salir.
- "Despierta mi niño", ¿cómo apareció?
- La adapté, porque siento que viene mucho mejor para el momento que vivimos que cuando la compuse. Era una canción viejísima dedicada a mi panza por mis ganas de tener un hijo. Ya no tiene nada que ver. Es una canción para despertar a un chico o un país.
- ¿Qué expectativas tenés en esta nueva etapa del país?
- Una vez me prometí a mí misma no tener nunca expectativas para nada. No es fácil. Estoy tratando de conseguirlo. Vivo un aquí y ahora total. El de este país es lo mejor que nos podría pasar. A pesar de los hechos terribles que hemos vivido lo peor está quedando atrás. Nos espera una época de renacimiento.
- Hay un tema muy gráfico, "La Plaza Blanca", ¿cómo nació?
- Yo estaba grabando "Soles" en octubre del 82 y la compañía de discos me pidió un tema para el Día de la Madre. No lo tenía. Esa noche en casa pensé: "¿De qué madre puedo hablar?". De "las Madres de Plaza de Mayo". Escribí un poema pero no pensé en ponerle música. Al día siguiente lo leí y gustó. Lo consideraba muy terrible para una canción pero me pidieron que le pusiera música y lo hice. Grabé aquello de: "Sólo las madres volvieron, madres que siguen buscando, a los hijos que dejaron en esta plaza jugando, jugando a que ya eran libres, jugando, sólo jugando".
- ¿Qué repercusión tuvo?
- Cuando terminé de hacer el tema llegó la noche y fui a trabajar a un pub de la calle Lacroze. El público me pidió otra y yo dije: la largo. Cuando terminé de cantarla todos bramaban. Al día siguiente, parte de este público volvió a ir para escucharla de nuevo. Empezaron a pedírmela y yo miré a los dueños como preguntando qué hago y ellos dijeron "hacé lo que quieras" y la canté. No estaba sola.
- En pocos años lograste hacer tu público. ¿Cantás sólo para los jovencitos?
- Mi público es una mezcla. Tal vez la mayoría sean jóvenes pero hay de todas las generaciones. Lo que hago va dirigido a todo aquel que sea abierto. No creo que tenga que ver con la edad sino como una manera de ser. Llega a quienes están menos contaminados.
- Cuando hablás de tu estreno de "La Plaza Blanca" decís que la gente bramaba; ¿a qué se debe ese entusiasmo y su adhesión?
- Hay un gran sentimiento, muy fuerte, porque si se bancan que cante, aunque no canto; si se bancan las canciones a pesar de que no sé componer o no sé música, quiere decir que la admiración pasa por otro lado. No pasa por la estética o lo bien hecho sino por los carriles de sentimiento. De ahí parto yo a ese sitio, llego y así me es devuelto.
- ¿Te aceptan sin condiciones?
- Sí. Yo parto de un estado de ánimo. Hoy salió bien porque estaba bien; ayer no, porque estaba mal y no tenía ganas de cantar o canté porque tenía que hacerlo y de haber sido libre me hubiera ido.
- ¿El público te quiere y punto?
- Es verdad. Yo empecé en un pub con veinte personas y nos enamoramos, luego crecieron hasta que el espacio quedó chico y pasé a un recinto más grande. Yo seguí siendo la misma: con días en que tengo ganas y días en que no. Nunca miento que las tengo, trato de ser lo más fiel posible a mí, a lo que me pasa.
- En relación a tus estados, ¿a qué apuntan las canciones del ciclo de recitales "María Sobre un mar de miedos"?
- Es el primer enemigo a vencer en el camino de aprendizaje tal como lo concibe Don Juan, el maestro de Carlos Castañeda según se lee en el primer libro que el antropólogo escribió sobre sus enseñanzas. El primer enemigo es el miedo. Hay que vencerlo para poder enfrentar al segundo, la claridad, que una vez superado nos llevará al tercero, el poder. El último enemigo es la vejez. El camino es la vida. En este espectáculo hacemos un viaje a través de una vida cualquiera. Entre las canciones están "Carta a papá" y "Miedo a la alegría", de Cristina Banegas, y una especie de tango, "El hacedor de sueños".
- ¿Sentís miedos respecto del país?
- Hay momentos en que sentís que tenés que retirarte y no podés actuar, tenés que juntar fuerzas y volver a la batalla con nuevas energías. Este el momento en que debemos sacarnos los miedos entre todos, confiar en este despertar.
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota.
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